El debate sobre la transición energética en Cataluña hacia las energías renovables está atravesado por un escollo importante: el rechazo de parte del territorio a que se ocupe el suelo y el paisaje para poner placas solares o molinos de viento. El colectivo Renovem-nos, formado por personalidades del mundo científico y de la sociedad civil, ha presentado este jueves un informe en el que desmonta la idea —defendida por ejemplo en un informe encargado por la CUP en las comarcas de Girona— de que solo con instalar placas solares en los tejados y en terrenos de bajo impacto ecológico bastaría para cubrir la demanda eléctrica de Cataluña. Renovem-nos asegura que, con los años, la demanda eléctrica irá incrementándose, y que si solo se ponen placas solares en estos terrenos y tejados, no se podrá cubrir más del 6% de la que se necesitará en 2050.
El colectivo Renovem-nos considera inviable que la transición energética se pueda hacer sin ocupar territorio
El colectivo Renovem-nos considera inviable que la transición energética se pueda hacer sin ocupar territorio
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El debate sobre la transición energética en Cataluña hacia las energías renovables está atravesado por un escollo importante: el rechazo de parte del territorio a que se ocupe el suelo y el paisaje para poner placas solares o molinos de viento. El colectivo Renovem-nos, formado por personalidades del mundo científico y de la sociedad civil, ha presentado este jueves un informe en el que desmonta la idea —defendida por ejemplo en un informe encargado por la CUP en las comarcas de Girona— de que solo con instalar placas solares en los tejados y en terrenos de bajo impacto ecológico bastaría para cubrir la demanda eléctrica de Cataluña. Renovem-nos asegura que, con los años, la demanda eléctrica irá incrementándose, y que si solo se ponen placas solares en estos terrenos y tejados, no se podrá cubrir más del 6% de la que se necesitará en 2050.
El debate sobre el futuro de la energía renovable está encima de la mesa del Govern. Este verano, en la reunión que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con sus consejeros, hizo en el monasterio de Les Avellanes, Illa marcó la transición energética y la implantación de las energías renovables como una de las prioridades para esta segunda parte de la legislatura. Cataluña está a la cola de España y de la Unión Europea en renovables: el peso de las energías verdes en la cobertura de la demanda energética total se redujo nueve décimas el año pasado, hasta el 15,3%, lo que agranda la distancia para alcanzar la meta del 50% de renovables en 2030, un hito que fija la Prospectiva Energética de Cataluña (Proencat). La Generalitat tiene un plan para implementar más instalaciones de energía renovable en todo el territorio, el plan Plater, pero este ha recibido críticas y rechazo por parte de alcaldes y entidades ecologistas en diferentes puntos de la comunidad autónoma.
Uno de los argumentos para el rechazo es que no haría falta ocupar con placas fotovoltaicas un suelo que puede tener otros usos como el agrícola. Según diferentes estudios, solo bastaría con poner placas en tejados y suelos de baja intensidad agrícola y bajo impacto ecológico, y con ello se llegaría al 75% de la demanda. Según el informe del colectivo Renovem-nos, estos estudios publicados hasta ahora han sobreestimado la capacidad de los suelos urbanos, degradados o de bajo valor agrícola para producir energía fotovoltaica.
El informe de Renovem-nos destaca que las instalaciones fotovoltaicas que se puedan desplegar durante las próximas décadas en este tipo de suelos solo concentrarían una potencia de entre 2.970 i 4.580 megavatios de electricidad, mientras que el objetivo del Plater es llegar a una potencia fotovoltaica en tierra de 22.100 MW en 2050. El colectivo recuerda que no se puede calcular la demanda futura de acuerdo con el consumo actual de electricidad, sino que hay que tener en cuenta que se dejará de utilizar la electricidad de los combustibles fósiles.
Además, el colectivo recuerda que existen limitaciones para poner placas solares en tejados: los vecinos pueden no ponerse de acuerdo, el peso puede ser excesivo, o la financiación demasiado alta. Para los tejados de las plantas industriales existe otro problema, según el informe: muchos de estos edificios tienen cubiertas aislantes de espuma, y las aseguradoras no cubrirían los riesgos de que se incendiasen estas superficies. Además, poner placas en los márgenes de las carreteras o vías de tren es complicado porque, al ser superficies muy largas, el control y la seguridad son más difíciles. Finalmente, la posibilidad de instalar placas solares en la superficie de los pantanos o en terrenos urbanos y periurbanos presentaría dificultades para cubrir la totalidad.
La entidad, pues, defiende colocar placas en suelo natural y agrícola “inevitablemente”. El potencial de las placas solares en superficies de poco valor ecológico es “muy insuficiente” y que tendrá un ritmo de despliegue “demasiado lento”.
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