Hace dos años que Sandra y su hermano pleitean para echar al ocupante de la casa que su padre les dejó en herencia tras fallecer. El conflicto podría ser uno de tantos de los miles que los propietarios tienen abiertos en España para recuperar su vivienda , pero este es un caso un tanto especial. Porque a la persona a la que pretenden desahuciar es también heredero y propietario de la morada, es de hecho, el tercero de los hermanos y se niega a abandonar la vivienda que sus dos consanguíneos quieren vender. ¿El motivo? «Como mi padre en sus últimos meses de vida estaba enfermo y él se fue a cuidarle, ahora considera que tiene derecho a quedarse en la casa», explica esta madrileña.Sandra cuenta que la relación con su hermano «no era muy buena» ya antes del fallecimiento del padre, pero que, dejando a un lado los roces, se intentó llegar a un acuerdo con él previamente a decidir abrir el procedimiento judicial para desahuciarle. «Le dimos tiempo para que buscara otro sitio y le ofrecimos la opción de que nos pagase un alquiler». Ahora, esperan de manera inminente a que el juez dicte la sentencia de lanzamiento contra su prójimo, pero igualmente dice que harán todo lo posible para que salga por su propio pie de la casa y que no tenga que intervenir la policía. «Pese a todo, es nuestro hermano», relata, aunque reconociendo también el temor a que en represalia pueda bloquear la venta de la vivienda ubicada en Madrid , que valora en unos 200.000 euros.Noticia Relacionada Los desahucios a los inquiokupas se eternizan en los juzgados estandar No Los desahucios a los inquiokupas se eternizan: «He tardado tres años en recuperar mi piso» Antonio Ramírez Cerezo Muchos propietarios eligen ya la vía extrajudicial para echar a los inquilinos morosos ante la lentitud del procedimiento legalEl de Sandra no es ni mucho menos un caso aislado y va camino de convertirse en todo un fenómeno. De hecho, en los despachos legales especializados en desahucios ya bautizan a estos casos como los de los herederos okupa, que no es otra cosa que familiares que se quedan en la casa de sus padres u otros familiares cuando fallecen, normalmente incluso llegando a bloquear el acuerdo de herencia con sus allegados. El argumento dado por los ocupantes en la mayoría de los casos es el mismo que el del hermano de Sandra, «pero en la ley no dice en ningún sitio que si un hijo cuida a sus padres tiene derecho a quedarse con su casa», sentencia Antonio Martínez , socio de Martínez Lafuente Abogados .El letrado explica que los casos se están disparando en los últimos años por los altos precios de la vivienda tanto de alquiler como de compra. «Cuando los precios del alquiler suben de forma desproporcionada y la oferta de vivienda es escasa, muchas personas se encuentran con grandes dificultades para acceder a una vivienda por las vías legales habituales. En este contexto, algunos herederos que no pueden permitirse alquilar un piso ni comprar una vivienda optan por ocupar ilegítimamente inmuebles heredados -o en proceso de herencia- como única alternativa habitacional, provocando el fenómeno del heredero o familiar okupa», resume. Emilio J. Sánchez , abogado y socio de Legalis Defensa, despacho especializado en desalojos, también asegura que las consultas respecto a este fenómeno se han elevado en los últimos meses. «Hemos recibido consultas sobre esta posibilidad, casi siempre antes de que el cliente adopte una decisión definitiva. Es decir, no tanto porque se haya producido un incremento real de casos, sino porque hay una mayor sensibilidad jurídica y mediática en torno al tema de la vivienda, lo que lleva a los herederos a informarse con antelación sobre sus derechos y las consecuencias legales de permanecer en un inmueble heredado sin el consentimiento de los propietarios», explica.Las claves Cuidado de los padres Los familiares que se quedan en casa tras fallecer sus padres suelen alegar que tienen derecho a hacerlo por haber cuidado de los padres o familiares durante los últimos meses o años de su vida. Bloqueo de herencia Junto a la ocupación de la vivienda, los herederos okupa suelen poner trabas al acuerdo de herencia, bloqueando la sucesión durante largo tiempo. Vivienda vacía durante años El bloqueo de las herencias provoca que muchas casas no salgan al mercado y queden vacías durante años, lo que aprieta las costuras del mercado inmobiliario, sobre todo en las grandes capitales Más en venta que en alquiler Los herederos de vivienda abogna más por el mercado de compraventa ante la inseguridad jurídica y el miedo a la inquiokupación que hay en el de alquiler, según explican los abogados y expertos.Cuando fallece el titular de una vivienda, el letrado explica que el inmueble se considera propiedad común de todos los herederos, en lo que jurídicamente se denomina ‘proindiviso’. «En ese momento, ninguno de los herederos puede vender, alquilar o usar el bien de forma exclusiva sin el consentimiento del resto. Si uno de ellos decide quedarse en la vivienda sin autorización, los demás pueden requerirle formalmente para que cese en el uso exclusivo o para que se regule la situación mediante una compensación económica proporcional a su disfrute».Pero si el conflicto persiste, -prosigue el abogado- la vía legal que se abre es la acción de división de la cosa común o extinción de condominio. «Este procedimiento judicial permite a cualquiera de los copropietarios solicitar la venta del inmueble y el reparto del precio entre todos. El juez puede acordar que la vivienda se adjudique a uno de los herederos, compensando económicamente a los demás, o bien ordenar la venta en pública subasta si no hay acuerdo», añade Sánchez, que avisa de que se trata de un procedimiento «largo».En plena escasez de viviendaEl fenómeno al final acaba perjudicando al dinamismo del mercado inmobiliario, muy necesitado de producto. De las herencias dependen una parte importante de los pisos que se venden o alquilan en un momento en el que la oferta escasea en ambas modalidades. Sánchez dice que aunque no puede afirmarse que este tipo de conflictos hereditarios esté afectando de manera relevante a la oferta de vivienda y que «no constituyen un fenómeno de impacto macroeconómico», sí admite que cuando una vivienda heredada queda bloqueada por la falta de acuerdo entre herederos, «el inmueble puede permanecer vacío durante meses o incluso años, lo que en determinadas zonas de alta demanda, como Madrid o Barcelona, contribuye a que una parte del parque residencial disponible no llegue al mercado de forma efectiva». Según los datos del portal inmobiliario Fotocasa, en estos momentos, las viviendas heredadas representan el 16% de toda la oferta disponible en el mercado, «lo que significa que aproximadamente una de cada seis viviendas que se anuncian para vender o alquilar procede de una herencia», explica María Matos, directora de estudios de Fotocasa . En el caso del alquiler, el peso es «solo» del 11%. «De hecho, por cada vivienda heredada que se destina al alquiler, el doble se vende», añade la experta.Para Matos, el desequilibrio responde a necesidades económicas de los herederos, pero también a los riesgos asociados al alquiler, como la inquiokupación. «Entre quienes optan por vender, el motivo económico y la búsqueda de liquidez no son las únicas razones. En segundo lugar, los herederos que prefieren vender también lo hacen para evitar problemas con el pago del alquiler (32 %), una opción que ha incrementado notablemente su apoyo en los últimos años, ya que se situaba en el 23 % en 2024», apostilla Matos.Los otros motivos por los que los herederos optan por vender y no por alquilar, está en el temor a que los inquilinos causen desperfectos en el inmueble (21 %) o la ausencia de beneficios fiscales que compensen los riesgos vinculados al arrendamiento (21 %), según Fotocasa. Hace dos años que Sandra y su hermano pleitean para echar al ocupante de la casa que su padre les dejó en herencia tras fallecer. El conflicto podría ser uno de tantos de los miles que los propietarios tienen abiertos en España para recuperar su vivienda , pero este es un caso un tanto especial. Porque a la persona a la que pretenden desahuciar es también heredero y propietario de la morada, es de hecho, el tercero de los hermanos y se niega a abandonar la vivienda que sus dos consanguíneos quieren vender. ¿El motivo? «Como mi padre en sus últimos meses de vida estaba enfermo y él se fue a cuidarle, ahora considera que tiene derecho a quedarse en la casa», explica esta madrileña.Sandra cuenta que la relación con su hermano «no era muy buena» ya antes del fallecimiento del padre, pero que, dejando a un lado los roces, se intentó llegar a un acuerdo con él previamente a decidir abrir el procedimiento judicial para desahuciarle. «Le dimos tiempo para que buscara otro sitio y le ofrecimos la opción de que nos pagase un alquiler». Ahora, esperan de manera inminente a que el juez dicte la sentencia de lanzamiento contra su prójimo, pero igualmente dice que harán todo lo posible para que salga por su propio pie de la casa y que no tenga que intervenir la policía. «Pese a todo, es nuestro hermano», relata, aunque reconociendo también el temor a que en represalia pueda bloquear la venta de la vivienda ubicada en Madrid , que valora en unos 200.000 euros.Noticia Relacionada Los desahucios a los inquiokupas se eternizan en los juzgados estandar No Los desahucios a los inquiokupas se eternizan: «He tardado tres años en recuperar mi piso» Antonio Ramírez Cerezo Muchos propietarios eligen ya la vía extrajudicial para echar a los inquilinos morosos ante la lentitud del procedimiento legalEl de Sandra no es ni mucho menos un caso aislado y va camino de convertirse en todo un fenómeno. De hecho, en los despachos legales especializados en desahucios ya bautizan a estos casos como los de los herederos okupa, que no es otra cosa que familiares que se quedan en la casa de sus padres u otros familiares cuando fallecen, normalmente incluso llegando a bloquear el acuerdo de herencia con sus allegados. El argumento dado por los ocupantes en la mayoría de los casos es el mismo que el del hermano de Sandra, «pero en la ley no dice en ningún sitio que si un hijo cuida a sus padres tiene derecho a quedarse con su casa», sentencia Antonio Martínez , socio de Martínez Lafuente Abogados .El letrado explica que los casos se están disparando en los últimos años por los altos precios de la vivienda tanto de alquiler como de compra. «Cuando los precios del alquiler suben de forma desproporcionada y la oferta de vivienda es escasa, muchas personas se encuentran con grandes dificultades para acceder a una vivienda por las vías legales habituales. En este contexto, algunos herederos que no pueden permitirse alquilar un piso ni comprar una vivienda optan por ocupar ilegítimamente inmuebles heredados -o en proceso de herencia- como única alternativa habitacional, provocando el fenómeno del heredero o familiar okupa», resume. Emilio J. Sánchez , abogado y socio de Legalis Defensa, despacho especializado en desalojos, también asegura que las consultas respecto a este fenómeno se han elevado en los últimos meses. «Hemos recibido consultas sobre esta posibilidad, casi siempre antes de que el cliente adopte una decisión definitiva. Es decir, no tanto porque se haya producido un incremento real de casos, sino porque hay una mayor sensibilidad jurídica y mediática en torno al tema de la vivienda, lo que lleva a los herederos a informarse con antelación sobre sus derechos y las consecuencias legales de permanecer en un inmueble heredado sin el consentimiento de los propietarios», explica.Las claves Cuidado de los padres Los familiares que se quedan en casa tras fallecer sus padres suelen alegar que tienen derecho a hacerlo por haber cuidado de los padres o familiares durante los últimos meses o años de su vida. Bloqueo de herencia Junto a la ocupación de la vivienda, los herederos okupa suelen poner trabas al acuerdo de herencia, bloqueando la sucesión durante largo tiempo. Vivienda vacía durante años El bloqueo de las herencias provoca que muchas casas no salgan al mercado y queden vacías durante años, lo que aprieta las costuras del mercado inmobiliario, sobre todo en las grandes capitales Más en venta que en alquiler Los herederos de vivienda abogna más por el mercado de compraventa ante la inseguridad jurídica y el miedo a la inquiokupación que hay en el de alquiler, según explican los abogados y expertos.Cuando fallece el titular de una vivienda, el letrado explica que el inmueble se considera propiedad común de todos los herederos, en lo que jurídicamente se denomina ‘proindiviso’. «En ese momento, ninguno de los herederos puede vender, alquilar o usar el bien de forma exclusiva sin el consentimiento del resto. Si uno de ellos decide quedarse en la vivienda sin autorización, los demás pueden requerirle formalmente para que cese en el uso exclusivo o para que se regule la situación mediante una compensación económica proporcional a su disfrute».Pero si el conflicto persiste, -prosigue el abogado- la vía legal que se abre es la acción de división de la cosa común o extinción de condominio. «Este procedimiento judicial permite a cualquiera de los copropietarios solicitar la venta del inmueble y el reparto del precio entre todos. El juez puede acordar que la vivienda se adjudique a uno de los herederos, compensando económicamente a los demás, o bien ordenar la venta en pública subasta si no hay acuerdo», añade Sánchez, que avisa de que se trata de un procedimiento «largo».En plena escasez de viviendaEl fenómeno al final acaba perjudicando al dinamismo del mercado inmobiliario, muy necesitado de producto. De las herencias dependen una parte importante de los pisos que se venden o alquilan en un momento en el que la oferta escasea en ambas modalidades. Sánchez dice que aunque no puede afirmarse que este tipo de conflictos hereditarios esté afectando de manera relevante a la oferta de vivienda y que «no constituyen un fenómeno de impacto macroeconómico», sí admite que cuando una vivienda heredada queda bloqueada por la falta de acuerdo entre herederos, «el inmueble puede permanecer vacío durante meses o incluso años, lo que en determinadas zonas de alta demanda, como Madrid o Barcelona, contribuye a que una parte del parque residencial disponible no llegue al mercado de forma efectiva». Según los datos del portal inmobiliario Fotocasa, en estos momentos, las viviendas heredadas representan el 16% de toda la oferta disponible en el mercado, «lo que significa que aproximadamente una de cada seis viviendas que se anuncian para vender o alquilar procede de una herencia», explica María Matos, directora de estudios de Fotocasa . En el caso del alquiler, el peso es «solo» del 11%. «De hecho, por cada vivienda heredada que se destina al alquiler, el doble se vende», añade la experta.Para Matos, el desequilibrio responde a necesidades económicas de los herederos, pero también a los riesgos asociados al alquiler, como la inquiokupación. «Entre quienes optan por vender, el motivo económico y la búsqueda de liquidez no son las únicas razones. En segundo lugar, los herederos que prefieren vender también lo hacen para evitar problemas con el pago del alquiler (32 %), una opción que ha incrementado notablemente su apoyo en los últimos años, ya que se situaba en el 23 % en 2024», apostilla Matos.Los otros motivos por los que los herederos optan por vender y no por alquilar, está en el temor a que los inquilinos causen desperfectos en el inmueble (21 %) o la ausencia de beneficios fiscales que compensen los riesgos vinculados al arrendamiento (21 %), según Fotocasa.
Hace dos años que Sandra y su hermano pleitean para echar al ocupante de la casa que su padre les dejó en herencia tras fallecer. El conflicto podría ser uno de tantos de los miles que los propietarios tienen abiertos en España para recuperar su vivienda … , pero este es un caso un tanto especial. Porque a la persona a la que pretenden desahuciar es también heredero y propietario de la morada, es de hecho, el tercero de los hermanos y se niega a abandonar la vivienda que sus dos consanguíneos quieren vender. ¿El motivo? «Como mi padre en sus últimos meses de vida estaba enfermo y él se fue a cuidarle, ahora considera que tiene derecho a quedarse en la casa», explica esta madrileña.
Sandra cuenta que la relación con su hermano «no era muy buena» ya antes del fallecimiento del padre, pero que, dejando a un lado los roces, se intentó llegar a un acuerdo con él previamente a decidir abrir el procedimiento judicial para desahuciarle. «Le dimos tiempo para que buscara otro sitio y le ofrecimos la opción de que nos pagase un alquiler». Ahora, esperan de manera inminente a que el juez dicte la sentencia de lanzamiento contra su prójimo, pero igualmente dice que harán todo lo posible para que salga por su propio pie de la casa y que no tenga que intervenir la policía. «Pese a todo, es nuestro hermano», relata, aunque reconociendo también el temor a que en represalia pueda bloquear la venta de la vivienda ubicada en Madrid, que valora en unos 200.000 euros.
El de Sandra no es ni mucho menos un caso aislado y va camino de convertirse en todo un fenómeno. De hecho, en los despachos legales especializados en desahucios ya bautizan a estos casos como los de los herederos okupa, que no es otra cosa que familiares que se quedan en la casa de sus padres u otros familiares cuando fallecen, normalmente incluso llegando a bloquear el acuerdo de herencia con sus allegados. El argumento dado por los ocupantes en la mayoría de los casos es el mismo que el del hermano de Sandra, «pero en la ley no dice en ningún sitio que si un hijo cuida a sus padres tiene derecho a quedarse con su casa», sentencia Antonio Martínez, socio de Martínez Lafuente Abogados.
El letrado explica que los casos se están disparando en los últimos años por los altos precios de la vivienda tanto de alquiler como de compra. «Cuando los precios del alquiler suben de forma desproporcionada y la oferta de vivienda es escasa, muchas personas se encuentran con grandes dificultades para acceder a una vivienda por las vías legales habituales. En este contexto, algunos herederos que no pueden permitirse alquilar un piso ni comprar una vivienda optan por ocupar ilegítimamente inmuebles heredados -o en proceso de herencia- como única alternativa habitacional, provocando el fenómeno del heredero o familiar okupa», resume.
Emilio J. Sánchez, abogado y socio de Legalis Defensa, despacho especializado en desalojos, también asegura que las consultas respecto a este fenómeno se han elevado en los últimos meses. «Hemos recibido consultas sobre esta posibilidad, casi siempre antes de que el cliente adopte una decisión definitiva. Es decir, no tanto porque se haya producido un incremento real de casos, sino porque hay una mayor sensibilidad jurídica y mediática en torno al tema de la vivienda, lo que lleva a los herederos a informarse con antelación sobre sus derechos y las consecuencias legales de permanecer en un inmueble heredado sin el consentimiento de los propietarios», explica.
Cuidado de los padres
Los familiares que se quedan en casa tras fallecer sus padres suelen alegar que tienen derecho a hacerlo por haber cuidado de los padres o familiares durante los últimos meses o años de su vida.
Bloqueo de herencia
Junto a la ocupación de la vivienda, los herederos okupa suelen poner trabas al acuerdo de herencia, bloqueando la sucesión durante largo tiempo.
Vivienda vacía durante años
El bloqueo de las herencias provoca que muchas casas no salgan al mercado y queden vacías durante años, lo que aprieta las costuras del mercado inmobiliario, sobre todo en las grandes capitales
Más en venta que en alquiler
Los herederos de vivienda abogna más por el mercado de compraventa ante la inseguridad jurídica y el miedo a la inquiokupación que hay en el de alquiler, según explican los abogados y expertos.
Cuando fallece el titular de una vivienda, el letrado explica que el inmueble se considera propiedad común de todos los herederos, en lo que jurídicamente se denomina ‘proindiviso’. «En ese momento, ninguno de los herederos puede vender, alquilar o usar el bien de forma exclusiva sin el consentimiento del resto. Si uno de ellos decide quedarse en la vivienda sin autorización, los demás pueden requerirle formalmente para que cese en el uso exclusivo o para que se regule la situación mediante una compensación económica proporcional a su disfrute».
Pero si el conflicto persiste, -prosigue el abogado- la vía legal que se abre es la acción de división de la cosa común o extinción de condominio. «Este procedimiento judicial permite a cualquiera de los copropietarios solicitar la venta del inmueble y el reparto del precio entre todos. El juez puede acordar que la vivienda se adjudique a uno de los herederos, compensando económicamente a los demás, o bien ordenar la venta en pública subasta si no hay acuerdo», añade Sánchez, que avisa de que se trata de un procedimiento «largo».
En plena escasez de vivienda
El fenómeno al final acaba perjudicando al dinamismo del mercado inmobiliario, muy necesitado de producto. De las herencias dependen una parte importante de los pisos que se venden o alquilan en un momento en el que la oferta escasea en ambas modalidades. Sánchez dice que aunque no puede afirmarse que este tipo de conflictos hereditarios esté afectando de manera relevante a la oferta de vivienda y que «no constituyen un fenómeno de impacto macroeconómico», sí admite que cuando una vivienda heredada queda bloqueada por la falta de acuerdo entre herederos, «el inmueble puede permanecer vacío durante meses o incluso años, lo que en determinadas zonas de alta demanda, como Madrid o Barcelona, contribuye a que una parte del parque residencial disponible no llegue al mercado de forma efectiva».
Según los datos del portal inmobiliario Fotocasa, en estos momentos, las viviendas heredadas representan el 16% de toda la oferta disponible en el mercado, «lo que significa que aproximadamente una de cada seis viviendas que se anuncian para vender o alquilar procede de una herencia», explica María Matos, directora de estudios de Fotocasa. En el caso del alquiler, el peso es «solo» del 11%. «De hecho, por cada vivienda heredada que se destina al alquiler, el doble se vende», añade la experta.
Para Matos, el desequilibrio responde a necesidades económicas de los herederos, pero también a los riesgos asociados al alquiler, como la inquiokupación. «Entre quienes optan por vender, el motivo económico y la búsqueda de liquidez no son las únicas razones. En segundo lugar, los herederos que prefieren vender también lo hacen para evitar problemas con el pago del alquiler (32 %), una opción que ha incrementado notablemente su apoyo en los últimos años, ya que se situaba en el 23 % en 2024», apostilla Matos.
Los otros motivos por los que los herederos optan por vender y no por alquilar, está en el temor a que los inquilinos causen desperfectos en el inmueble (21 %) o la ausencia de beneficios fiscales que compensen los riesgos vinculados al arrendamiento (21 %), según Fotocasa.
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