Los mayores de 65 años cargan con un gasto «desproporcionado» de la luz derivado de su alto consumo, con respecto a las características de la vida que llevan, y ante la falta de medidas para intentar ahorrar y tener un consumo eficiente, algo que después redunda en el recibo disparado que les llega a final de mes. Esa es una de las conclusiones del III Estudio sobre Conductas sostenibles de la población española realizado por Triodos Bank, en el que señalan la realidad que viven los jubilados que viven solos, el colectivo que más electricidad llega a derrochar, según este análisis. El diagnóstico de pobreza energética en España elaborado por IDAE señala que la composición del hogar, la edad, la situación laboral y la fuente principal de ingresos son variables relevantes para entender el impacto de la factura energética. En particular, el informe identifica una mayor incidencia del gasto energético desproporcionado en los hogares unipersonales, con especial atención a las personas solas de 65 años o más. No toman tantas medidas de ahorro, bien por desconocimiento, bien por desinformación acerca de estas cuestiones. La energía se ha convertido en uno de los principales termómetros de la economía doméstica. La evolución de los precios, la dependencia de los mercados internacionales, los episodios de inestabilidad geopolítica y el aumento de las temperaturas extremas -como las de esta segunda ola de calor en la que nos encontramos- han situado el consumo energético en el centro de las decisiones domésticas cotidianas.Noticia relacionada general No No Las olas de calor derriten la economía: más bajas y menos consumo en la calle José María CamareroAsí, el 77,3 % de la ciudadanía ha reducido su consumo energético en el hogar debido al encarecimiento de la energía. Además, el 77,8 % ha percibido un incremento de su factura energética durante el último año y más de la mitad considera que esa subida ha sido muy importante, según el estudio de Triodos Bank.Desde esta perspectiva, los resultados del análisis muestran cómo la presión de la factura energética ya se traduce en cambios concretos dentro de los hogares. La reducción del consumo por la subida de la factura ha sido moderada en la mayoría de los casos (55,9%), mientras que un 21,4% la ha bajado de forma significativa. Un 22,7% reconoce, sin embargo, que no ha reducido su consumo pese al incremento de los precios. Este comportamiento puede conectarse con el concepto de «pobreza energética escondida», asociado a hogares que mantienen un consumo energético excesivamente por debajo de sus necesidades.Por edades, la mayor sensibilidad hacia el aumento de la factura se sitúa en las personas entre 56 y 65 años (85,1%). En esta franja de edad, el 78,4% ha reducido su consumo energético en casa por el aumento de precios, y concretamente un 25,4 % lo ha reducido mucho.Ola de calor, más consumoActivar el aire acondicionado en cuanto llega una ola de calor es el acto más instantáneo que realizan los ciudadanos que cuentan con estos aparatos en sus hogares para poder mantener una temperatura idónea alejada de los extremos que viven en la calle. Sin embargo, el uso de esta refrigeración planeta numerosas dudas a los ciudadanos, después de meses de invierno sin encenderlos, ya que se suelen generar dudas sobre el coste que conlleva para la factura de la luz de estos meses.De hecho, uno de cada cuatro españoles sospecha que está pagando de más en su factura eléctrica debido a la falta de información clara sobre sus contratos, según indica el estudio ‘Hábitos y percepción del sector energético en España 2026’ de Camby, empresa especializada en optimización energética. Ese análisis indica, además, que el temor no es infundado.Porque históricamente, el invierno concentraba la percepción de mayor gasto energético, pero el verano ya rivaliza directamente con los meses de frío. Actualmente, el 23% de los encuestados afirma que la época estival es el momento del año en el que más se dispara su factura eléctrica debido al uso intensivo de la climatización. Los mayores de 65 años cargan con un gasto «desproporcionado» de la luz derivado de su alto consumo, con respecto a las características de la vida que llevan, y ante la falta de medidas para intentar ahorrar y tener un consumo eficiente, algo que después redunda en el recibo disparado que les llega a final de mes. Esa es una de las conclusiones del III Estudio sobre Conductas sostenibles de la población española realizado por Triodos Bank, en el que señalan la realidad que viven los jubilados que viven solos, el colectivo que más electricidad llega a derrochar, según este análisis. El diagnóstico de pobreza energética en España elaborado por IDAE señala que la composición del hogar, la edad, la situación laboral y la fuente principal de ingresos son variables relevantes para entender el impacto de la factura energética. En particular, el informe identifica una mayor incidencia del gasto energético desproporcionado en los hogares unipersonales, con especial atención a las personas solas de 65 años o más. No toman tantas medidas de ahorro, bien por desconocimiento, bien por desinformación acerca de estas cuestiones. La energía se ha convertido en uno de los principales termómetros de la economía doméstica. La evolución de los precios, la dependencia de los mercados internacionales, los episodios de inestabilidad geopolítica y el aumento de las temperaturas extremas -como las de esta segunda ola de calor en la que nos encontramos- han situado el consumo energético en el centro de las decisiones domésticas cotidianas.Noticia relacionada general No No Las olas de calor derriten la economía: más bajas y menos consumo en la calle José María CamareroAsí, el 77,3 % de la ciudadanía ha reducido su consumo energético en el hogar debido al encarecimiento de la energía. Además, el 77,8 % ha percibido un incremento de su factura energética durante el último año y más de la mitad considera que esa subida ha sido muy importante, según el estudio de Triodos Bank.Desde esta perspectiva, los resultados del análisis muestran cómo la presión de la factura energética ya se traduce en cambios concretos dentro de los hogares. La reducción del consumo por la subida de la factura ha sido moderada en la mayoría de los casos (55,9%), mientras que un 21,4% la ha bajado de forma significativa. Un 22,7% reconoce, sin embargo, que no ha reducido su consumo pese al incremento de los precios. Este comportamiento puede conectarse con el concepto de «pobreza energética escondida», asociado a hogares que mantienen un consumo energético excesivamente por debajo de sus necesidades.Por edades, la mayor sensibilidad hacia el aumento de la factura se sitúa en las personas entre 56 y 65 años (85,1%). En esta franja de edad, el 78,4% ha reducido su consumo energético en casa por el aumento de precios, y concretamente un 25,4 % lo ha reducido mucho.Ola de calor, más consumoActivar el aire acondicionado en cuanto llega una ola de calor es el acto más instantáneo que realizan los ciudadanos que cuentan con estos aparatos en sus hogares para poder mantener una temperatura idónea alejada de los extremos que viven en la calle. Sin embargo, el uso de esta refrigeración planeta numerosas dudas a los ciudadanos, después de meses de invierno sin encenderlos, ya que se suelen generar dudas sobre el coste que conlleva para la factura de la luz de estos meses.De hecho, uno de cada cuatro españoles sospecha que está pagando de más en su factura eléctrica debido a la falta de información clara sobre sus contratos, según indica el estudio ‘Hábitos y percepción del sector energético en España 2026’ de Camby, empresa especializada en optimización energética. Ese análisis indica, además, que el temor no es infundado.Porque históricamente, el invierno concentraba la percepción de mayor gasto energético, pero el verano ya rivaliza directamente con los meses de frío. Actualmente, el 23% de los encuestados afirma que la época estival es el momento del año en el que más se dispara su factura eléctrica debido al uso intensivo de la climatización.
Los mayores de 65 años cargan con un gasto «desproporcionado» de la luz derivado de su alto consumo, con respecto a las características de la vida que llevan, y ante la falta de medidas para intentar ahorrar y tener un consumo eficiente, algo que después … redunda en el recibo disparado que les llega a final de mes. Esa es una de las conclusiones del III Estudio sobre Conductas sostenibles de la población española realizado por Triodos Bank, en el que señalan la realidad que viven los jubilados que viven solos, el colectivo que más electricidad llega a derrochar, según este análisis.
El diagnóstico de pobreza energética en España elaborado por IDAE señala que la composición del hogar, la edad, la situación laboral y la fuente principal de ingresos son variables relevantes para entender el impacto de la factura energética. En particular, el informe identifica una mayor incidencia del gasto energético desproporcionado en los hogares unipersonales, con especial atención a las personas solas de 65 años o más. No toman tantas medidas de ahorro, bien por desconocimiento, bien por desinformación acerca de estas cuestiones.
La energía se ha convertido en uno de los principales termómetros de la economía doméstica. La evolución de los precios, la dependencia de los mercados internacionales, los episodios de inestabilidad geopolítica y el aumento de las temperaturas extremas -como las de esta segunda ola de calor en la que nos encontramos- han situado el consumo energético en el centro de las decisiones domésticas cotidianas.
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José María Camarero
Así, el 77,3 % de la ciudadanía ha reducido su consumo energético en el hogar debido al encarecimiento de la energía. Además, el 77,8 % ha percibido un incremento de su factura energética durante el último año y más de la mitad considera que esa subida ha sido muy importante, según el estudio de Triodos Bank.
Desde esta perspectiva, los resultados del análisis muestran cómo la presión de la factura energética ya se traduce en cambios concretos dentro de los hogares. La reducción del consumo por la subida de la factura ha sido moderada en la mayoría de los casos (55,9%), mientras que un 21,4% la ha bajado de forma significativa. Un 22,7% reconoce, sin embargo, que no ha reducido su consumo pese al incremento de los precios. Este comportamiento puede conectarse con el concepto de «pobreza energética escondida», asociado a hogares que mantienen un consumo energético excesivamente por debajo de sus necesidades.
Por edades, la mayor sensibilidad hacia el aumento de la factura se sitúa en las personas entre 56 y 65 años (85,1%). En esta franja de edad, el 78,4% ha reducido su consumo energético en casa por el aumento de precios, y concretamente un 25,4 % lo ha reducido mucho.
Ola de calor, más consumo
Activar el aire acondicionado en cuanto llega una ola de calor es el acto más instantáneo que realizan los ciudadanos que cuentan con estos aparatos en sus hogares para poder mantener una temperatura idónea alejada de los extremos que viven en la calle. Sin embargo, el uso de esta refrigeración planeta numerosas dudas a los ciudadanos, después de meses de invierno sin encenderlos, ya que se suelen generar dudas sobre el coste que conlleva para la factura de la luz de estos meses.
De hecho, uno de cada cuatro españoles sospecha que está pagando de más en su factura eléctrica debido a la falta de información clara sobre sus contratos, según indica el estudio ‘Hábitos y percepción del sector energético en España 2026’ de Camby, empresa especializada en optimización energética. Ese análisis indica, además, que el temor no es infundado.
Porque históricamente, el invierno concentraba la percepción de mayor gasto energético, pero el verano ya rivaliza directamente con los meses de frío. Actualmente, el 23% de los encuestados afirma que la época estival es el momento del año en el que más se dispara su factura eléctrica debido al uso intensivo de la climatización.
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