
Los Mossos d’Esquadra tienen previsto incorporar 14 equipos infrarrojos para analizar muestras de distintas drogas. Para ello, han comprado unos lectores portátiles basados en la tecnología Near Infra Red, NIR. La adquisición pretende aliviar la carga de trabajo de la policía científica de los Mossos, según consta en la memoria justificativa. La intención es que los equipos NIR puedan determinar el tipo de droga y su pureza en un máximo de cinco segundos, mejorando exponencialmente la eficiencia de los procesos tradicionales de los laboratorios de la policía científica.
La policía científica contará con los nuevos lectores portátiles este año, que mejoran exponencialmente la eficiencia de los laboratorios
La policía científica contará con los nuevos lectores portátiles este año, que mejoran exponencialmente la eficiencia de los laboratorios


Los Mossos d’Esquadra tienen previsto incorporar 14 equipos infrarrojos para analizar muestras de distintas drogas. Para ello, han comprado unos lectores portátiles basados en la tecnología Near Infra Red, NIR. La adquisición pretende aliviar la carga de trabajo de la policía científica de los Mossos, según consta en la memoria justificativa. La intención es que los equipos NIR puedan determinar el tipo de droga y su pureza en un máximo de cinco segundos, mejorando exponencialmente la eficiencia de los procesos tradicionales de los laboratorios de la policía científica.
En la actualidad, los Mossos cifran en “alrededor del 99%” el peso que tienen las analíticas de drogas en la Unidad de Química Forense y el Laboratorio de Química Forense, según argumentan en el escrito sobre la necesidad de comprar los nuevos aparatos. Aunque siempre se evalúa cada caso y se aplican criterios según la gravedad y la urgencia de las investigaciones, en muchas ocasiones supone que se retrase el análisis de muestras químicas de otro tipo, como las que se toman en incendios, homicidios, incidentes con armas de fuego o agresiones sexuales, según explica la propia policía en la licitación. El sistema tradicional para determinar el tipo de droga y su pureza es mucho más lento que los nuevos lectores: la empresa adjudicataria se ha comprometido a un tiempo de procesamiento de entre 0,1 y 5 segundos.
La policía catalana lleva tiempo trabajando en el proyecto, que empezó con una prueba piloto en 2024, para evaluar las capacidades de la nueva tecnología. Entonces, adquirieron un único aparato que probaron en la sede central de los Mossos d’Esquadra. Este año, en abril, licitaron ya la compra de 14 equipos, por 177.800 euros. La documentación de la licitación explica que los lectores infrarrojos son capaces de detectar el THC de la marihuana, la cocaína y la heroína, según comprobaron en la prueba piloto. Además, incorporan un software basado en inteligencia artificial para procesar las muestras. La tardanza en las analíticas de la marihuana intervenida por la policía catalana es precisamente uno de los motivos por los que el almacén central para depositar las drogas que intervienen los agentes, ubicado en Nou Barris (Barcelona), se encuentra saturado.
Los Mossos d’Esquadra guardan por el momento silencio sobre las oportunidades que supone esta nueva tecnología para sus propios laboratorios de química forense y si tienen una fecha prevista para su puesta en marcha. El pasado 19 de agosto, el Departamento de Interior firmó el contrato con la empresa Target Tecnología. Y desde entonces, la compañía tiene 90 días para hacer llegar los nuevos lectores, que irán destinados a las “unidades centrales y territoriales” de la División de la Policía Científica, según consta en la licitación.
Las dos últimas jefaturas de los Mossos han trabajado en la mejora tecnológica de la División de la Policía Científica, con cuantiosas inversiones. Precisamente, a principios de año la Dirección General de la Policía Catalana decidió destinar un millón de euros en la externalización del análisis de 4.000 muestras de ADN. Fue una de las soluciones que hallaron para intentar desatascar el laboratorio de genética forense, que lleva un retraso acumulado de muestras de varios años. Asimismo, en la misma área de genética forense, incorporaron previamente nueva maquinaria que permite mejorar el proceso para la extracción de ADN. Compraron cuatro nuevos extractores, además de mejorar también el equipamiento para la cuantificación y amplificación del ADN.
Pero los avances no se han quedado ahí: la policía catalana también ha dado un salto en la tecnificación de la unidad de balística de trazas instrumentales. Desde 2024, cuentan con un lector de entornos láser, una cámara de alta velocidad o un equipo para determinar la distancia desde la que se ha disparado un arma. Entre esa nueva tecnología, destaca el Evofinder, un sistema automático que permite identificar balas y establecer si dos balas han sido disparadas con una misma arma. Ello permite a su vez relacionar casos entre sí. La herramienta es especialmente útil en un contexto de incremento del uso de armas de fuego, del que los Mossos alertan desde hace tiempo.
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