Los sindicatos Comisiones Obreras (CC.OO.) y UGT han propuesto al Ministerio de Trabajo una subida del salario mínimo interprofesional (SMI) del 7,5% para el próximo año, situando este sueldo en los 1.273 euros al mes, frente a los 1.184 euros actuales. Este incremento, mucho más elevado que el de los últimos ejercicios, se explica porque ambas organizaciones consideran que el SMI debe tributar en el Impuesto de la Renta (IRPF) y para ello es necesaria un alza mayor que tribute y no ve vea finalmente mermada por el abono de este gravamen. La proposición de los sindicatos llega después de que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunciara hace un mes que por primera vez la comisión de expertos debía poner encima de la mesa dos subidas del SMI: una en la que tribute y otra en la que no lo haga, después del choque que a principios de año tuvo la ministra de Trabajo con la de Hacienda, María Jesús Montero, a cuenta precisamente del pago del IRPF para estos trabajadores que cobran el salario mínimo. Para UGT y CC.OO., el SMI «debe tributar», como ha indicado Javier Pacheco, secretario de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CC.OO. Y esa es la posición que mantienen aunque hasta este ejercicio no estaba tan clara esta idea. La posición férrea de ambas organizaciones con la tributación contrasta con la indefinición que había tenido hasta ahora el Ministerio de Trabajo, más proclive a que no pagasen el IRPF. Aunque los sindicatos han aclarado que el criterio del departamento dirigido por Yolanda Díaz ya pasa por esta tributación «para homologar el tratamiento a todos los salarios».En el caso de UGT supone un cambio de posición, muy contrario a principios de año a esta tributación. «Si el salario es digno y evita la pobreza, claro que tiene que contribuir a la Hacienda pública como el resto de sueldos«, ha aclarado Fernando Luján, vicesecretario general de política sindical de UGT. El problema es que antes llegábamos tan justos a la sostenibilidad del SMI, que cualquier quita hacía introducirse en la pobreza» por lo que querían evitar esta tributación. «Pero era una excepcionalidad», ha aclarado el dirigente sindical.Si la subida del SMI no tributa, porque así lo decida el Gobierno, la propuesta de los sindicatos es de que se incremente un 2,7% hasta los 1.216 euros mensuales, unos 30 euros más al mes. Pero no es esta la posibilidad que más valor lee dan UGT y CC.OO. a lo que haga el Ejecutivo porque, insisten, los trabajadores que perciban este salario medio deben tributar aunque sin ver perdidos su derechos salariales. La otra parte de la propuesta de los sindicatos pasa por la idea de que la subida del SMI sea «real». Es decir, que las empresas no integren ese alza en los complementos de la nómina para que se diluya. Quieren que se aplique sobre el sueldo base y dejar excluidos los complementos propios del trabajo. Aunque, apuntan ahora, puede absorber algunos complementos que sí se encuentran en la nómina. «No vamos a hacer tabla rasa con todos los complementos», ha aclarado Luján. Porque ello implicaría cambiar el Estatuto de los Trabajadores, una opción que no está ahora encima de la mesa. Los sindicatos Comisiones Obreras (CC.OO.) y UGT han propuesto al Ministerio de Trabajo una subida del salario mínimo interprofesional (SMI) del 7,5% para el próximo año, situando este sueldo en los 1.273 euros al mes, frente a los 1.184 euros actuales. Este incremento, mucho más elevado que el de los últimos ejercicios, se explica porque ambas organizaciones consideran que el SMI debe tributar en el Impuesto de la Renta (IRPF) y para ello es necesaria un alza mayor que tribute y no ve vea finalmente mermada por el abono de este gravamen. La proposición de los sindicatos llega después de que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunciara hace un mes que por primera vez la comisión de expertos debía poner encima de la mesa dos subidas del SMI: una en la que tribute y otra en la que no lo haga, después del choque que a principios de año tuvo la ministra de Trabajo con la de Hacienda, María Jesús Montero, a cuenta precisamente del pago del IRPF para estos trabajadores que cobran el salario mínimo. Para UGT y CC.OO., el SMI «debe tributar», como ha indicado Javier Pacheco, secretario de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CC.OO. Y esa es la posición que mantienen aunque hasta este ejercicio no estaba tan clara esta idea. La posición férrea de ambas organizaciones con la tributación contrasta con la indefinición que había tenido hasta ahora el Ministerio de Trabajo, más proclive a que no pagasen el IRPF. Aunque los sindicatos han aclarado que el criterio del departamento dirigido por Yolanda Díaz ya pasa por esta tributación «para homologar el tratamiento a todos los salarios».En el caso de UGT supone un cambio de posición, muy contrario a principios de año a esta tributación. «Si el salario es digno y evita la pobreza, claro que tiene que contribuir a la Hacienda pública como el resto de sueldos«, ha aclarado Fernando Luján, vicesecretario general de política sindical de UGT. El problema es que antes llegábamos tan justos a la sostenibilidad del SMI, que cualquier quita hacía introducirse en la pobreza» por lo que querían evitar esta tributación. «Pero era una excepcionalidad», ha aclarado el dirigente sindical.Si la subida del SMI no tributa, porque así lo decida el Gobierno, la propuesta de los sindicatos es de que se incremente un 2,7% hasta los 1.216 euros mensuales, unos 30 euros más al mes. Pero no es esta la posibilidad que más valor lee dan UGT y CC.OO. a lo que haga el Ejecutivo porque, insisten, los trabajadores que perciban este salario medio deben tributar aunque sin ver perdidos su derechos salariales. La otra parte de la propuesta de los sindicatos pasa por la idea de que la subida del SMI sea «real». Es decir, que las empresas no integren ese alza en los complementos de la nómina para que se diluya. Quieren que se aplique sobre el sueldo base y dejar excluidos los complementos propios del trabajo. Aunque, apuntan ahora, puede absorber algunos complementos que sí se encuentran en la nómina. «No vamos a hacer tabla rasa con todos los complementos», ha aclarado Luján. Porque ello implicaría cambiar el Estatuto de los Trabajadores, una opción que no está ahora encima de la mesa.
La propuesta de CC.OO. y UGT limita a varios complementos la posibilidad de absorber las subidas en las nóminas
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