El reciente estreno de ‘La más grande’, la serie documental de Movistar Plus sobre Rocío Jurado, se ha convertido en uno de los temas más comentados en las tertulias del corazón. El proyecto, producido por Tesseo Premium Content y dirigido por Alexis Morante, intenta ofrecer un retrato fidedigno de una artista inigualable que vendió 20 millones de discos y acumuló 150 discos de oro y 60 de platino. Aunque algunos críticos señalan que se trata de un producto demasiado sesgado, en el que se impone la perspectiva de la hija primogénita y heredera universal de la chipionera, Rocío Carrasco, que además ejerce como productora ejecutiva. No en vano, en el documental apenas aparecen personas verdaderamente allegadas a la protagonista (ABC desveló en exclusiva que tres miembros del clan Jurado —su viudo José Ortega Cano y sus hermanos Amador y Gloria Mohedano— fueron invitados a participar pero amablemente lo declinaron al enterarse de que una de las responsables del proyecto era Carrasco, con quien no tienen relación desde que se resolviera el reparto de la herencia de la cantante fallecida en 2006).Una de las cosas que destaca el documental es que, más allá del brillo del escenario, la Jurado «era una mujer que tenía el deseo profundo de amar y formar una familia que diera sentido a toda una vida». En el primero de los episodios se cuenta que al principio de su carrera lo intentó con Enrique García Vernetta, un empresario valenciano que estuvo a su lado ocho años (según un amigo de la cantante, su romance terminó porque «siempre estaban discutiendo porque eran dos personas de distinta cultura e ideas»). Algo distinta fue su historia con el coprotagonista del segundo de los episodios, Pedro Carrasco, un guapo y carismático boxeador ya retirado junto al que encontró la tranquilidad que perseguía. Se conocieron en 1974, dos años después celebraron su boda en Chipiona y en el 77 dieron la bienvenida a su única hija, Rociíto (la artista volvió a quedarse embarazada de su marido, pero tuvo un aborto que la llevó a atravesar una depresión ).La boda de Rocío Jurado y Pedro Carrasco. GtresApoyo en la sombraEl onubense ejerció durante unos años de sombra fiel de su famosa esposa, a quien proporcionó apoyo durante sus larguísimas giras por España y América. Él era quien cuidaba a su retoño cuando la intérprete de ‘Como una ola’ se encontraba de viaje (con ayuda de Juan de la Rosa, amigo íntimo y secretario de la cantante, que se instaló junto a la pareja en su chalet en La Moraleja). Por lo visto, el matrimonio empezó a flaquear a principios de los ochenta, cuando la prensa esparció el rumor de que Rocío estaba liada secretamente con un piloto de Iberia que además era colega de la familia. También se dijo que la pareja se fue distanciando por una serie de infidelidades de Pedro, quien arrastraba una reputación de aficionado a la juerga cum laude.Noticia relacionada general No No El Supremo condena a la productora de ‘Viva la vida’ a indemnizar al Iker Casillas con 30.000 euros por intromisión a su honor Rocío F. de BujánLa distancia física por las interminables giras de ella contribuyó igualmente a que se fueran desenamorando, como también lo hizo la complicada relación que Pedro mantenía con los hermanos de su mujer, a quienes esta defendía de manera incondicional y dejaba inmiscuirse demasiado en sus asuntos privados. Tan harto de esto acabó el onubense que un día le pidió la separación. «Mi padre se vio ninguneado por los hermanos de mi madre» , confesó en su momento Rocío Carrasco. «De pronto, vio que él no tenía ni voz ni voto, que daba igual lo que él opinara o no. Si él opinaba blanco y Gloria [Mohedano] opinaba negro, iba a ser negro. Llegó un punto en el que le dijo: ‘Rocío, esto no puede ser así’». Fue en verano de 1989 cuando el matrimonio decidió separarse de manera amistosa.Rocío Jurado y Pedro Carrasco abrazan a su hija, Rocío. GtresA modo de anécdota, la misma semana que Rocío anunció su separación, y antes de hacerse público, Pedro se presentó en la sede de Cope y compartió la noticia con su amiga Encarna Sánchez. Según los biógrafos de la locutora, en la conversación que ambos mantuvieron, él comentó que «Rocío había cambiado mucho, que tenía aires de grandeza , de diva, que había perdido la mirada limpia y que no se fiaba de nadie». Estas palabras calaron hondo en una Encarna que sentía mucho aprecio por su colega y que además llevaba ya un tiempo decepcionada con la artista, de quien tiempo atrás llegó a encapricharse, así que aprovechó la situación para ponerla a parir en una revista (de hecho, este fue el detonante de la enemistad definitiva entre ambas).La periodista Encarna Sánchez cortó la estrecha amistad con la chipionera y se centró en Isabel PantojaSegunda oportunidad al amorA pesar de tomar caminos distintos, Rocío y Pedro se esforzaron por mantener a su hija al margen de los posibles conflictos y continuaron viéndose. Es más, la cantante quiso que su suegro, con ciertos achaques, siguiera viviendo en su casa. Algo más tarde, ella contrajo matrimonio con el diestro José Ortega Cano , al que conoció en la antesala de la consulta de un médico, y Pedro hizo lo propio con Raquel Mosquera, una estilista muchísimo más joven que él por la que perdió el seso. Rocío Carrasco sostiene en la docuserie que sus padres estuvieron enamorados el uno del otro hasta el fin de sus días, aunque varias personas que conocieron a la cantante señalan que esta nunca tuvo intención de retomar su historia con Pedro.Después de su separación, la relación de la cantante y el exboxeador era «magnífica»Eso sí, el cariño y respeto que se profesaban jamás desapareció. «Yo estuve con Pedro y Raquel Mosquera de viaje en Cuba, días antes de que él muriese, y comprobé que ambos mantenían una relación excelente», comenta a nuestro periódico el periodista de crónica social Juanra López. «Pedro me confesó además que la relación con su ex mujer, por quien sentía muchísima admiración, también era magnífica». Cosas como esta llevan a pensar que la teoría de Rociíto puede ser fruto de una idealización de la historia de sus padres , o que directamente se la ha sacado de la manga para dar bombo a sus proyectos y de paso fastidiar a Mosquera, por quien no siente afecto alguno. A saber. El reciente estreno de ‘La más grande’, la serie documental de Movistar Plus sobre Rocío Jurado, se ha convertido en uno de los temas más comentados en las tertulias del corazón. El proyecto, producido por Tesseo Premium Content y dirigido por Alexis Morante, intenta ofrecer un retrato fidedigno de una artista inigualable que vendió 20 millones de discos y acumuló 150 discos de oro y 60 de platino. Aunque algunos críticos señalan que se trata de un producto demasiado sesgado, en el que se impone la perspectiva de la hija primogénita y heredera universal de la chipionera, Rocío Carrasco, que además ejerce como productora ejecutiva. No en vano, en el documental apenas aparecen personas verdaderamente allegadas a la protagonista (ABC desveló en exclusiva que tres miembros del clan Jurado —su viudo José Ortega Cano y sus hermanos Amador y Gloria Mohedano— fueron invitados a participar pero amablemente lo declinaron al enterarse de que una de las responsables del proyecto era Carrasco, con quien no tienen relación desde que se resolviera el reparto de la herencia de la cantante fallecida en 2006).Una de las cosas que destaca el documental es que, más allá del brillo del escenario, la Jurado «era una mujer que tenía el deseo profundo de amar y formar una familia que diera sentido a toda una vida». En el primero de los episodios se cuenta que al principio de su carrera lo intentó con Enrique García Vernetta, un empresario valenciano que estuvo a su lado ocho años (según un amigo de la cantante, su romance terminó porque «siempre estaban discutiendo porque eran dos personas de distinta cultura e ideas»). Algo distinta fue su historia con el coprotagonista del segundo de los episodios, Pedro Carrasco, un guapo y carismático boxeador ya retirado junto al que encontró la tranquilidad que perseguía. Se conocieron en 1974, dos años después celebraron su boda en Chipiona y en el 77 dieron la bienvenida a su única hija, Rociíto (la artista volvió a quedarse embarazada de su marido, pero tuvo un aborto que la llevó a atravesar una depresión ).La boda de Rocío Jurado y Pedro Carrasco. GtresApoyo en la sombraEl onubense ejerció durante unos años de sombra fiel de su famosa esposa, a quien proporcionó apoyo durante sus larguísimas giras por España y América. Él era quien cuidaba a su retoño cuando la intérprete de ‘Como una ola’ se encontraba de viaje (con ayuda de Juan de la Rosa, amigo íntimo y secretario de la cantante, que se instaló junto a la pareja en su chalet en La Moraleja). Por lo visto, el matrimonio empezó a flaquear a principios de los ochenta, cuando la prensa esparció el rumor de que Rocío estaba liada secretamente con un piloto de Iberia que además era colega de la familia. También se dijo que la pareja se fue distanciando por una serie de infidelidades de Pedro, quien arrastraba una reputación de aficionado a la juerga cum laude.Noticia relacionada general No No El Supremo condena a la productora de ‘Viva la vida’ a indemnizar al Iker Casillas con 30.000 euros por intromisión a su honor Rocío F. de BujánLa distancia física por las interminables giras de ella contribuyó igualmente a que se fueran desenamorando, como también lo hizo la complicada relación que Pedro mantenía con los hermanos de su mujer, a quienes esta defendía de manera incondicional y dejaba inmiscuirse demasiado en sus asuntos privados. Tan harto de esto acabó el onubense que un día le pidió la separación. «Mi padre se vio ninguneado por los hermanos de mi madre» , confesó en su momento Rocío Carrasco. «De pronto, vio que él no tenía ni voz ni voto, que daba igual lo que él opinara o no. Si él opinaba blanco y Gloria [Mohedano] opinaba negro, iba a ser negro. Llegó un punto en el que le dijo: ‘Rocío, esto no puede ser así’». Fue en verano de 1989 cuando el matrimonio decidió separarse de manera amistosa.Rocío Jurado y Pedro Carrasco abrazan a su hija, Rocío. GtresA modo de anécdota, la misma semana que Rocío anunció su separación, y antes de hacerse público, Pedro se presentó en la sede de Cope y compartió la noticia con su amiga Encarna Sánchez. Según los biógrafos de la locutora, en la conversación que ambos mantuvieron, él comentó que «Rocío había cambiado mucho, que tenía aires de grandeza , de diva, que había perdido la mirada limpia y que no se fiaba de nadie». Estas palabras calaron hondo en una Encarna que sentía mucho aprecio por su colega y que además llevaba ya un tiempo decepcionada con la artista, de quien tiempo atrás llegó a encapricharse, así que aprovechó la situación para ponerla a parir en una revista (de hecho, este fue el detonante de la enemistad definitiva entre ambas).La periodista Encarna Sánchez cortó la estrecha amistad con la chipionera y se centró en Isabel PantojaSegunda oportunidad al amorA pesar de tomar caminos distintos, Rocío y Pedro se esforzaron por mantener a su hija al margen de los posibles conflictos y continuaron viéndose. Es más, la cantante quiso que su suegro, con ciertos achaques, siguiera viviendo en su casa. Algo más tarde, ella contrajo matrimonio con el diestro José Ortega Cano , al que conoció en la antesala de la consulta de un médico, y Pedro hizo lo propio con Raquel Mosquera, una estilista muchísimo más joven que él por la que perdió el seso. Rocío Carrasco sostiene en la docuserie que sus padres estuvieron enamorados el uno del otro hasta el fin de sus días, aunque varias personas que conocieron a la cantante señalan que esta nunca tuvo intención de retomar su historia con Pedro.Después de su separación, la relación de la cantante y el exboxeador era «magnífica»Eso sí, el cariño y respeto que se profesaban jamás desapareció. «Yo estuve con Pedro y Raquel Mosquera de viaje en Cuba, días antes de que él muriese, y comprobé que ambos mantenían una relación excelente», comenta a nuestro periódico el periodista de crónica social Juanra López. «Pedro me confesó además que la relación con su ex mujer, por quien sentía muchísima admiración, también era magnífica». Cosas como esta llevan a pensar que la teoría de Rociíto puede ser fruto de una idealización de la historia de sus padres , o que directamente se la ha sacado de la manga para dar bombo a sus proyectos y de paso fastidiar a Mosquera, por quien no siente afecto alguno. A saber.
El reciente estreno de ‘La más grande’, la serie documental de Movistar Plus sobre Rocío Jurado, se ha convertido en uno de los temas más comentados en las tertulias del corazón. El proyecto, producido por Tesseo Premium Content y dirigido por Alexis Morante, intenta ofrecer … un retrato fidedigno de una artista inigualable que vendió 20 millones de discos y acumuló 150 discos de oro y 60 de platino. Aunque algunos críticos señalan que se trata de un producto demasiado sesgado, en el que se impone la perspectiva de la hija primogénita y heredera universal de la chipionera, Rocío Carrasco, que además ejerce como productora ejecutiva. No en vano, en el documental apenas aparecen personas verdaderamente allegadas a la protagonista (ABC desveló en exclusiva que tres miembros del clan Jurado —su viudo José Ortega Cano y sus hermanos Amador y Gloria Mohedano— fueron invitados a participar pero amablemente lo declinaron al enterarse de que una de las responsables del proyecto era Carrasco, con quien no tienen relación desde que se resolviera el reparto de la herencia de la cantante fallecida en 2006).
Una de las cosas que destaca el documental es que, más allá del brillo del escenario, la Jurado «era una mujer que tenía el deseo profundo de amar y formar una familia que diera sentido a toda una vida». En el primero de los episodios se cuenta que al principio de su carrera lo intentó con Enrique García Vernetta, un empresario valenciano que estuvo a su lado ocho años (según un amigo de la cantante, su romance terminó porque «siempre estaban discutiendo porque eran dos personas de distinta cultura e ideas»). Algo distinta fue su historia con el coprotagonista del segundo de los episodios, Pedro Carrasco, un guapo y carismático boxeador ya retirado junto al que encontró la tranquilidad que perseguía. Se conocieron en 1974, dos años después celebraron su boda en Chipiona y en el 77 dieron la bienvenida a su única hija, Rociíto (la artista volvió a quedarse embarazada de su marido, pero tuvo un aborto que la llevó a atravesar una depresión).

(Gtres)
Apoyo en la sombra
El onubense ejerció durante unos años de sombra fiel de su famosa esposa, a quien proporcionó apoyo durante sus larguísimas giras por España y América. Él era quien cuidaba a su retoño cuando la intérprete de ‘Como una ola’ se encontraba de viaje (con ayuda de Juan de la Rosa, amigo íntimo y secretario de la cantante, que se instaló junto a la pareja en su chalet en La Moraleja). Por lo visto, el matrimonio empezó a flaquear a principios de los ochenta, cuando la prensa esparció el rumor de que Rocío estaba liada secretamente con un piloto de Iberia que además era colega de la familia. También se dijo que la pareja se fue distanciando por una serie de infidelidades de Pedro, quien arrastraba una reputación de aficionado a la juerga cum laude.
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La distancia física por las interminables giras de ella contribuyó igualmente a que se fueran desenamorando, como también lo hizo la complicada relación que Pedro mantenía con los hermanos de su mujer, a quienes esta defendía de manera incondicional y dejaba inmiscuirse demasiado en sus asuntos privados. Tan harto de esto acabó el onubense que un día le pidió la separación. «Mi padre se vio ninguneado por los hermanos de mi madre», confesó en su momento Rocío Carrasco. «De pronto, vio que él no tenía ni voz ni voto, que daba igual lo que él opinara o no. Si él opinaba blanco y Gloria [Mohedano] opinaba negro, iba a ser negro. Llegó un punto en el que le dijo: ‘Rocío, esto no puede ser así’». Fue en verano de 1989 cuando el matrimonio decidió separarse de manera amistosa.

(Gtres)
A modo de anécdota, la misma semana que Rocío anunció su separación, y antes de hacerse público, Pedro se presentó en la sede de Cope y compartió la noticia con su amiga Encarna Sánchez. Según los biógrafos de la locutora, en la conversación que ambos mantuvieron, él comentó que «Rocío había cambiado mucho, que tenía aires de grandeza, de diva, que había perdido la mirada limpia y que no se fiaba de nadie». Estas palabras calaron hondo en una Encarna que sentía mucho aprecio por su colega y que además llevaba ya un tiempo decepcionada con la artista, de quien tiempo atrás llegó a encapricharse, así que aprovechó la situación para ponerla a parir en una revista (de hecho, este fue el detonante de la enemistad definitiva entre ambas).
La periodista Encarna Sánchez cortó la estrecha amistad con la chipionera y se centró en Isabel Pantoja
Segunda oportunidad al amor
A pesar de tomar caminos distintos, Rocío y Pedro se esforzaron por mantener a su hija al margen de los posibles conflictos y continuaron viéndose. Es más, la cantante quiso que su suegro, con ciertos achaques, siguiera viviendo en su casa. Algo más tarde, ella contrajo matrimonio con el diestro José Ortega Cano, al que conoció en la antesala de la consulta de un médico, y Pedro hizo lo propio con Raquel Mosquera, una estilista muchísimo más joven que él por la que perdió el seso. Rocío Carrasco sostiene en la docuserie que sus padres estuvieron enamorados el uno del otro hasta el fin de sus días, aunque varias personas que conocieron a la cantante señalan que esta nunca tuvo intención de retomar su historia con Pedro.
Después de su separación, la relación de la cantante y el exboxeador era «magnífica»
Eso sí, el cariño y respeto que se profesaban jamás desapareció. «Yo estuve con Pedro y Raquel Mosquera de viaje en Cuba, días antes de que él muriese, y comprobé que ambos mantenían una relación excelente», comenta a nuestro periódico el periodista de crónica social Juanra López. «Pedro me confesó además que la relación con su ex mujer, por quien sentía muchísima admiración, también era magnífica». Cosas como esta llevan a pensar que la teoría de Rociíto puede ser fruto de una idealización de la historia de sus padres, o que directamente se la ha sacado de la manga para dar bombo a sus proyectos y de paso fastidiar a Mosquera, por quien no siente afecto alguno. A saber.
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