Hace dos años, cinco mujeres se dirigieron a las puertas del Vaticano durante la celebración de un sínodo. Iban armadas únicamente con abanicos morados en los que habían escrito una pregunta ―“¿Por qué yo no?“― y una reivindicación clara: “Ordenación de mujeres en la Iglesia”. No lograron pasar de la plaza, ya que tres policías de paisano que los seguían trataron de impedirles hasta el gesto de desplegar sus abanicos. Ha pasado el tiempo y ha cambiado el pontífice, pero las reivindicaciones siguen siendo las mismas. Este domingo, durante la misa celebrada en la plaza de Cibeles, no ha sido la policía quien ha tratado de frenar a las más de 20 mujeres congregadas, sino algunos de los fieles que aguardaban el inicio de la ceremonia. La masa de paraguas morados, junto a una lona en la que se leía “Hasta que la igualdad se haga costumbre”, provocaba incomodidad entre parte del público. Una mujer se ha acercado a un agente y le ha pedido que impida desplegar la tela morada porque, según ha argumentado, “ocupa mucho espacio”. “Que se sienten como lo hace todo el mundo”, le ha reprochado al policía, que ha optado por no intervenir.

Las manifestantes se enfrentaron a reproches y quejas por parte de algunos asistentes incómodos con la presencia de una lona morada que reclamaba igualdad en la Iglesia
Hace dos años, cinco mujeres se dirigieron a las puertas del Vaticano durante la celebración de un sínodo. Iban armadas únicamente con abanicos morados en los que habían escrito una pregunta ―“¿Por qué yo no?“― y una reivindicación clara: “Ordenación de mujeres en la Iglesia”. No lograron pasar de la plaza, ya que tres policías de paisano que los seguían trataron de impedirles hasta el gesto de desplegar sus abanicos. Ha pasado el tiempo y ha cambiado el pontífice, pero las reivindicaciones siguen siendo las mismas. Este domingo, durante la misa celebrada en la plaza de Cibeles, no ha sido la policía quien ha tratado de frenar a las más de 20 mujeres congregadas, sino algunos de los fieles que aguardaban el inicio de la ceremonia. La masa de paraguas morados, junto a una lona en la que se leía “Hasta que la igualdad se haga costumbre”, provocaba incomodidad entre parte del público. Una mujer se ha acercado a un agente y le ha pedido que impida desplegar la tela morada porque, según ha argumentado, “ocupa mucho espacio”. “Que se sienten como lo hace todo el mundo”, le ha reprochado al policía, que ha optado por no intervenir.

