Estados Unidos está acelerando el proceso de transición en Venezuela. Washington mantiene un control especial sobre el país caribeño desde que el pasado 3 de enero lanzó una operación militar para capturar en Caracas a Nicolás Maduro y dejar a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Durante todos estos meses, los partidarios de la líder opositora María Corina Machado, que vive exiliada fuera de su país, han reclamado su regreso para que asuma el poder tras considerar que ganó las elecciones de 2024.
El secretario de Estado desvela que Washington ya ha pagado 180 millones en ayudas para el terremoto
Estados Unidos está acelerando el proceso de transición en Venezuela. Washington mantiene un control especial sobre el país caribeño desde que el pasado 3 de enero lanzó una operación militar para capturar en Caracas a Nicolás Maduro y dejar a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Durante todos estos meses, los partidarios de la líder opositora María Corina Machado, que vive exiliada fuera de su país, han reclamado su regreso para que asuma el poder tras considerar que ganó las elecciones de 2024.
El secretario de Estado, Marco Rubio, es el encargado de las relaciones entre los dos países y de liderar las conversaciones con el Gobierno venezolano. Este lunes ha anunciado que a principios de agosto comenzarán los procesos para la transición democrática en Venezuela. Durante una conferencia de prensa en la base aérea Andrews, antes de viajar a Filipinas para participar en la cumbre de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN), dijo a un grupo de periodistas: “Un grupo que representa a la Asamblea Nacional de 2015, la última asamblea nacional elegida democráticamente, el grupo que reconocimos como el gobierno legítimo de Venezuela, se reunió con el gobierno interino y acordó establecer un formato y un foro no solo para las conversaciones de reconciliación, sino también para iniciar el proceso de transición, que es lo que necesita el pueblo venezolano”.

La dirigente venezolana Dinorah Figuera es considerada la líder de la última Asamblea democrática de Venezuela reconocida por Estados Unidos. Rubio, que ejerce la tutela sobre Caracas, abundó: “Creo que las primeras conversaciones oficiales comenzarán la primera semana de agosto. Me pareció una oferta muy importante. Obviamente, veremos cómo se desarrolla, pero creemos que este acuerdo fue recibido en gran medida en Venezuela como una excelente noticia, y sin duda, estaremos muy involucrados en él”.
Dinorah Figuera, diputada exiliada y presidenta de la Asamblea Nacional opositora electa en 2015, regresó a Caracas hace un mes después de pasar ocho años exiliada. Washington favoreció su regreso al país latinoamericano para impulsar la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE).
La estrategia urdida por Marco Rubio, que cuenta con el apoyo de Donald Trump y el visto bueno de Delcy Rodríguez, busca debilitar los apoyos de María Corina Machado.
La Asamblea Nacional está presidida por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, la presidenta interina. El presidente parlamentario anunció que ha entablado un “diálogo político” y ha creado una “mesa técnica y política paritaria” con representantes de los diputados opositores de la Asamblea de 2015 a 2020, que el chavismo desconoció y boicoteó por años. Mediante un comunicado, difundido hace un mes tras la reunión de Rodríguez y Figuera, la Asamblea aseguró que el proceso cuenta con hitos y cronogramas concretos para el “fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar y prosperidad”. Figuera también se reunió con el encargado de negocios estadounidense John Barret.
Figuera fue una de las diputadas elegidas en diciembre de 2015, cuando la oposición logró su primera victoria electoral frente al chavismo, con mayoría calificada en el Parlamento. Es una de las pocas figuras políticas en activo que quedan del Gobierno interino de Juan Guaidó, que en 2019 creó una estructura paralela de gestión apoyada en los poderes de esa Asamblea Nacional.

Estados Unidos ya ofreció pistas la semana pasada sobre el proceso de transición mientras comienzan a recrudecerse las tensiones entre los partidarios de Delcy Rodríguez y María Corina Machado. Para evitar que este enfrentamiento vaya a más, Washington quiere acelerar el proceso de transición. “Estados Unidos acoge con satisfacción los anuncios sobre una agenda conjunta que comenzará el 1 de agosto para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional de Venezuela”, aseguró la semana pasada el departamento equivalente al Ministerio de Exteriores de Estados Unidos a través de un comunicado en el que recordó que este movimiento cuenta con el respaldo del Gobierno interino liderado por Rodríguez.
Las negociaciones para poner en marcha un proceso de transición se producen en medio de los trabajos de reconstrucción y estabilización del país tras los graves terremotos sufridos a finales de junio. Dos sismos sacudieron el norte del país, dejando un balance de más de 5.200 muertos, decenas de miles de heridos y un paisaje desolador en La Guaira y Caracas. Cientos de edificios colapsaron, instalaciones públicas como hospitales, colegios y otros inmuebles se vinieron abajo, dejando un paisaje sembrado de escombros.
La catástrofe ha puesto de manifiesto la necesidad de un gobierno de unidad, que sea capaz de gestionar de forma eficaz los recursos para la reconstrucción y estabilización económica del país. Rubio ha asegurado que Estados Unidos ya ha aportado 180 millones de dólares de los 300 millones que comprometió para ayudar a Venezuela. “Ya superamos los 180 millones de dólares y estamos buscando más; haremos más. Los venezolanos harán más. Creo que estamos tratando de ayudarlos a obtener acceso a financiamiento y crédito internacionales para la reconstrucción. Todavía están elaborando un presupuesto del costo total, que será considerable, tanto para la remoción de escombros como para la construcción de nuevas infraestructuras”, dijo.
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