Mario Vaquerizo es uno de los artistas más reconocidos de nuestro país. Destaca con facilidad en la industria gracias a su personalidad alegre y su peculiar sentido del estilo, una estética ecléctica que comparte con su mujer, Olvido Gara, más conocida como Alaska .Su vida personal junto a la reina de la movida madrileña y su dilatada trayectoria como representante musical, cantante y personaje televisivo le convierten en un icono de la cultura popular actual. A sus 52 años, disfruta de numerosos éxitos tanto encima de los escenarios como en sus empresas personales. El artista tiene un patrimonio destacable que ha construido desde los años 90 con varias ramas de trabajo. Sus conciertos con la banda Nancys Rubias generan unos beneficios recurrentes, así como las regalías de su música y otros ingresos por derechos de autor. Pero su gallina de los huevos de oro no es la música sino el ladrillo . Se estima que el patrimonio de Mario y Alaska ronda los 5 millones de euros, la mayoría asociados a sus propiedades. La pareja ha reunido un sólido imperio inmobiliario que le asegura una vida acomodada más allá de la suerte que encuentre su arte en los próximos años. El groso de esta fortuna se apoya en los seis pisos que tienen en propiedad en la Comunidad de Madrid . La cartera inmobiliaria de Mario Vaquerizo y AlaskaEl último lo adquirieron a principios de este 2026. «Me he comprado una casa porque me encanta comprarme casas», confesó Mario Vaquerizo en una entrevista que concedió en ‘Y ahora Sonsoles’ a comienzos de año. Con estas palabras y un tono desenfadado, el artista reveló que había aumentado su patrimonio y que estaba orgulloso de su inversión . La declaración fue seguida de otra más polémica, con la que defendió abiertamente su postura en el terreno económico. «Que nadie venga aquí a decirme nada sobre el capitalismo. Soy capitalista, me encanta la propiedad privada y me encanta que, con mi esfuerzo y con mi trabajo, pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera», reivindicó en el programa de Antena 3 presentado por Sonsoles Ónega.Este ideario es bien conocido por los seguidores de Vaquerizo, ya que así lo ha defendido en otras de sus entrevistas más mediáticas. En 2024, en el podcast ‘A solas con’ presentado por Vicky Martín Berrocal, ya confesó que tenía grandes planes a nivel financiero y que todos ellos pasaban por el ladrillo. «No creo en los fondos de inversión, ni en los bonos», aseguró. Su alternativa es apostar por un bien físico que mantenga su utilidad con el paso de los años: «Creo en el ladrillo porque eso siempre va a valer dinero».Casa azul, casa rosa y un chaletEn base a esta filosofía, Mario Vaquerizo y Alaska comenzaron a reunir su cartera inmobiliaria en los años 2000. «El primer piso que me compré con Alaska fue en la Gran Vía. Ahora tengo seis», añadió. «Es lo que quería desde pequeño», reconoció sobre su deseo de tener una vivienda en la zona de Gran Vía, la calle más comercial de Madrid.La pareja disfruta de todas estas propiedades como activos financieros, pero no las ocupa todas a nivel personal. Ellos mismos lo han contado y sus seguidores lo pueden comprobar al seguir sus publicaciones en redes sociales ( @mariovaquerizooficial ), en las que principalmente se muestran dos únicas casas. Mario y Olvido viven a diario en un piso al que llaman ‘Casa rosa’. Unos pisos más arriba, tienen la ‘Casa azul’, un inmueble similar que utilizan a menudo para albergar reuniones sociales. La ubicación de los dos pisos no es una coincidencia. Mario y Alaska invirtieron en estas casas en el mismo edificio para en un futuro poder adquirir el edificio al completo y abrir en él un hotel. Otra de las casas más conocidas de la pareja de artistas es la que tienen en Boadilla del Monte, a unos pocos kilómetros de su residencia habitual, a las afueras. Compraron esta propiedad en 2017 a su amiga Bibiana Fernández. El inmueble está construido sobre una parcela de casi 2.000 metros cuadrados, un tamaño considerablemente superior al que pueden encontrar en el centro. Mario Vaquerizo es uno de los artistas más reconocidos de nuestro país. Destaca con facilidad en la industria gracias a su personalidad alegre y su peculiar sentido del estilo, una estética ecléctica que comparte con su mujer, Olvido Gara, más conocida como Alaska .Su vida personal junto a la reina de la movida madrileña y su dilatada trayectoria como representante musical, cantante y personaje televisivo le convierten en un icono de la cultura popular actual. A sus 52 años, disfruta de numerosos éxitos tanto encima de los escenarios como en sus empresas personales. El artista tiene un patrimonio destacable que ha construido desde los años 90 con varias ramas de trabajo. Sus conciertos con la banda Nancys Rubias generan unos beneficios recurrentes, así como las regalías de su música y otros ingresos por derechos de autor. Pero su gallina de los huevos de oro no es la música sino el ladrillo . Se estima que el patrimonio de Mario y Alaska ronda los 5 millones de euros, la mayoría asociados a sus propiedades. La pareja ha reunido un sólido imperio inmobiliario que le asegura una vida acomodada más allá de la suerte que encuentre su arte en los próximos años. El groso de esta fortuna se apoya en los seis pisos que tienen en propiedad en la Comunidad de Madrid . La cartera inmobiliaria de Mario Vaquerizo y AlaskaEl último lo adquirieron a principios de este 2026. «Me he comprado una casa porque me encanta comprarme casas», confesó Mario Vaquerizo en una entrevista que concedió en ‘Y ahora Sonsoles’ a comienzos de año. Con estas palabras y un tono desenfadado, el artista reveló que había aumentado su patrimonio y que estaba orgulloso de su inversión . La declaración fue seguida de otra más polémica, con la que defendió abiertamente su postura en el terreno económico. «Que nadie venga aquí a decirme nada sobre el capitalismo. Soy capitalista, me encanta la propiedad privada y me encanta que, con mi esfuerzo y con mi trabajo, pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera», reivindicó en el programa de Antena 3 presentado por Sonsoles Ónega.Este ideario es bien conocido por los seguidores de Vaquerizo, ya que así lo ha defendido en otras de sus entrevistas más mediáticas. En 2024, en el podcast ‘A solas con’ presentado por Vicky Martín Berrocal, ya confesó que tenía grandes planes a nivel financiero y que todos ellos pasaban por el ladrillo. «No creo en los fondos de inversión, ni en los bonos», aseguró. Su alternativa es apostar por un bien físico que mantenga su utilidad con el paso de los años: «Creo en el ladrillo porque eso siempre va a valer dinero».Casa azul, casa rosa y un chaletEn base a esta filosofía, Mario Vaquerizo y Alaska comenzaron a reunir su cartera inmobiliaria en los años 2000. «El primer piso que me compré con Alaska fue en la Gran Vía. Ahora tengo seis», añadió. «Es lo que quería desde pequeño», reconoció sobre su deseo de tener una vivienda en la zona de Gran Vía, la calle más comercial de Madrid.La pareja disfruta de todas estas propiedades como activos financieros, pero no las ocupa todas a nivel personal. Ellos mismos lo han contado y sus seguidores lo pueden comprobar al seguir sus publicaciones en redes sociales ( @mariovaquerizooficial ), en las que principalmente se muestran dos únicas casas. Mario y Olvido viven a diario en un piso al que llaman ‘Casa rosa’. Unos pisos más arriba, tienen la ‘Casa azul’, un inmueble similar que utilizan a menudo para albergar reuniones sociales. La ubicación de los dos pisos no es una coincidencia. Mario y Alaska invirtieron en estas casas en el mismo edificio para en un futuro poder adquirir el edificio al completo y abrir en él un hotel. Otra de las casas más conocidas de la pareja de artistas es la que tienen en Boadilla del Monte, a unos pocos kilómetros de su residencia habitual, a las afueras. Compraron esta propiedad en 2017 a su amiga Bibiana Fernández. El inmueble está construido sobre una parcela de casi 2.000 metros cuadrados, un tamaño considerablemente superior al que pueden encontrar en el centro.
Mario Vaquerizo es uno de los artistas más reconocidos de nuestro país. Destaca con facilidad en la industria gracias a su personalidad alegre y su peculiar sentido del estilo, una estética ecléctica que comparte con su mujer, Olvido Gara, más conocida como Alaska.
Su vida personal junto a la reina de la movida madrileña y su dilatada trayectoria como representante musical, cantante y personaje televisivo le convierten en un icono de la cultura popular actual. A sus 52 años, disfruta de numerosos éxitos tanto encima de los escenarios como en sus empresas personales.
El artista tiene un patrimonio destacable que ha construido desde los años 90 con varias ramas de trabajo. Sus conciertos con la banda Nancys Rubias generan unos beneficios recurrentes, así como las regalías de su música y otros ingresos por derechos de autor. Pero su gallina de los huevos de oro no es la música sino el ladrillo.
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Se estima que el patrimonio de Mario y Alaska ronda los 5 millones de euros, la mayoría asociados a sus propiedades. La pareja ha reunido un sólido imperio inmobiliario que le asegura una vida acomodada más allá de la suerte que encuentre su arte en los próximos años. El groso de esta fortuna se apoya en los seis pisos que tienen en propiedad en la Comunidad de Madrid.
La cartera inmobiliaria de Mario Vaquerizo y Alaska
El último lo adquirieron a principios de este 2026. «Me he comprado una casa porque me encanta comprarme casas», confesó Mario Vaquerizo en una entrevista que concedió en ‘Y ahora Sonsoles’ a comienzos de año. Con estas palabras y un tono desenfadado, el artista reveló que había aumentado su patrimonio y que estaba orgulloso de su inversión.
La declaración fue seguida de otra más polémica, con la que defendió abiertamente su postura en el terreno económico. «Que nadie venga aquí a decirme nada sobre el capitalismo. Soy capitalista, me encanta la propiedad privada y me encanta que, con mi esfuerzo y con mi trabajo, pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera», reivindicó en el programa de Antena 3 presentado por Sonsoles Ónega.
Este ideario es bien conocido por los seguidores de Vaquerizo, ya que así lo ha defendido en otras de sus entrevistas más mediáticas. En 2024, en el podcast ‘A solas con’ presentado por Vicky Martín Berrocal, ya confesó que tenía grandes planes a nivel financiero y que todos ellos pasaban por el ladrillo.
«No creo en los fondos de inversión, ni en los bonos», aseguró. Su alternativa es apostar por un bien físico que mantenga su utilidad con el paso de los años: «Creo en el ladrillo porque eso siempre va a valer dinero».
Casa azul, casa rosa y un chalet
En base a esta filosofía, Mario Vaquerizo y Alaska comenzaron a reunir su cartera inmobiliaria en los años 2000. «El primer piso que me compré con Alaska fue en la Gran Vía. Ahora tengo seis», añadió. «Es lo que quería desde pequeño», reconoció sobre su deseo de tener una vivienda en la zona de Gran Vía, la calle más comercial de Madrid.
La pareja disfruta de todas estas propiedades como activos financieros, pero no las ocupa todas a nivel personal. Ellos mismos lo han contado y sus seguidores lo pueden comprobar al seguir sus publicaciones en redes sociales (@mariovaquerizooficial), en las que principalmente se muestran dos únicas casas.
Mario y Olvido viven a diario en un piso al que llaman ‘Casa rosa’. Unos pisos más arriba, tienen la ‘Casa azul’, un inmueble similar que utilizan a menudo para albergar reuniones sociales.
La ubicación de los dos pisos no es una coincidencia. Mario y Alaska invirtieron en estas casas en el mismo edificio para en un futuro poder adquirir el edificio al completo y abrir en él un hotel.
Otra de las casas más conocidas de la pareja de artistas es la que tienen en Boadilla del Monte, a unos pocos kilómetros de su residencia habitual, a las afueras. Compraron esta propiedad en 2017 a su amiga Bibiana Fernández. El inmueble está construido sobre una parcela de casi 2.000 metros cuadrados, un tamaño considerablemente superior al que pueden encontrar en el centro.
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