“Nunca jamás”. Estas dos palabras han sido las más repetidas por la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, durante su comparecencia este martes en la Comisión de Interior del Senado para dar cuenta de sus encuentros con la exmilitante socialista Leire Díez, presunta cabecilla de la trama gestada para supuestamente entorpecer investigaciones policiales y judiciales que afectaban al Gobierno. González ha utilizado ambas palabras para negar de manera rotunda y reiterada que hubiera intentado interferir en las pesquisas de la Unidad Central Operativa (UCO) que afectan al PSOE y al entorno de Pedro Sánchez. “No he participado jamás, nunca, en ninguna trama o conspiración contra la UCO […]; ni influenciada por Leire Díez ni por ninguna otra persona”, ha afirmado.
La directora de la Guardia Civil evita en el Senado dar credibilidad a los informes policiales y desmiente las conclusiones que la señalan
“Nunca jamás”. Estas dos palabras han sido las más repetidas por la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, durante su comparecencia este martes en la Comisión de Interior del Senado para dar cuenta de sus encuentros con la exmilitante socialista Leire Díez, presunta cabecilla de la trama gestada para supuestamente entorpecer investigaciones policiales y judiciales que afectaban al gobierno. González ha utilizado ambas palabras para negar de manera rotunda y reiterada que hubiera intentado interferir en estas pesquisas de la Unidad Central Operativa (UCO). “No he participado jamás, nunca, en ninguna trama o conspiración contra la UCO […]; ni influenciada por Leire Díez ni por ninguna otra persona”, ha afirmado.
Esta última afirmación supone, de hecho, un desmentido al contenido de los informes elaborados por los agentes, en los que se infiere que en los encuentros que ambos mantuvieron ―tres, según la UCO; dos, según ella, que no recuerda el tercero― la exmilitante socialista “habría conseguido instigar que esta última iniciara actuaciones administrativas contra la Unidad Central Operativa” para torpedear sus pesquisas contra el Gobierno. Cuando la senadora de Vox, Paloma Gómez, le ha preguntado si daba “credibilidad” a los atestados que la salpican, González se ha limitado a decir que los “respeta” y pedir “prudencia” a la hora de leerlos, “porque solo apunta indicios que ahora debe dirimir la autoridad judicial”.
La comparecencia de González en el Senado se ha producido un día después de que trascendiera públicamente un nuevo informe de la UCO sobre la supuesta trama de Leire Díez, en el que se incide en los contactos que la máxima responsable de la Guardia Civil mantuvo con la ahora exmilitante socialista los días 30 de septiembre y 20 de diciembre de 2024 y el 2 de abril de 2025, una vez estaba ya al frente del instituto armado. En su primera intervención, la directora del instituto armado ha reconocido la existencia de la primera y la tercera de estas reuniones, pero ha puesto en duda que se hubiera producido la segunda, ya que ese día y a esa hora ella estaba reunida en la sede de la Dirección General.
En su relato, González ha reiterado el relato que plasmó en una nota de prensa el pasado 4 de junio, cuando detalló que conoció a Díez cuando esta estaba en Correos y ella al frente de la Delegación del Gobierno en Madrid, y que aquellos primeros contactos nunca fueron en persona. Su primer encuentro fue el del 30 de septiembre de 2024 en una cafetería cercana a la sede de la dirección general ―la máxima responsable de la Guardia Civil insiste desde hace semanas que nunca se encontraron en su despacho oficial―, pero que fue corto, “no más de lo que dura un café”, y que en el mismo no se abordó ningún tema “concreto” y, mucho menos, una supuesta petición de interferencia en investigaciones de la UCO en marcha.
Sobre el tercer encuentro, ha dicho que Díez le planteó la posibilidad de restituir en su puesto al comandante Rubén Villalba, quien se encuentra imputado por corrupción en la causa que se sigue en la Audiencia Nacional contra Koldo García, antiguo asesor del exministro José Luis Ábalos, y el empresario Víctor de Aldama. González ha vuelto a incidir en que entonces cortó la conversación y le dijo a su interlocutora que lo que le pedía era imposible. “Desde entonces, jamás volví a verla”, ha añadido. Fuentes de su entorno añaden que la directora informó de este último hecho al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y que este aplaudió su decisión de interrumpir esos contactos, detalle que no ha expuesto este martes en el Senado. Tanto Grande-Marlaska como Pedro Sánchez han mostrado públicamente su apoyo a Mercedes González.
El último informe de la UCO apunta que, sin embargo, sí hubo contactos entre ambas después de aquella reunión y que fueron en forma de mensajes. En este sentido, pone el foco en un hecho producido el 11 de mayo siguiente: en el chat de WhatsApp entre González y Díez se activó el borrado automático de mensajes, que los agentes interpretan como “compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva”. Algunas fuentes apuntan a que Díez le siguió enviando mensajes de WhatsApp, pero que ella ya no respondió a los mismos. En el Senado, González no ha explicado el porqué de la puesta en marcha de la eliminación de mensajes.
González también ha abordado la apertura de tres informaciones reservadas (investigaciones internas que pueden desembocar en la apertura de un expediente disciplinario) a la UCO por supuestas filtraciones a la prensa de datos incluidos en causas que afectaban al Ejecutivo. La primera, de noviembre de 2024, estaba relacionada con la causa del hermano del presidente del Gobierno y la aparición en un documento de la dirección de correo electrónico de Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez; otra en mayo de 2025, sobre la filtración de unos mensajes de WhatsApp de las causas en las que están implicados el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García; y la última, en septiembre de ese mismo año, tras una noticia publicada en El Mundo sobre supuestas tensiones en la UCO “por la constante intromisión del peón de Marlaska” en referencia al teniente general Manuel Llamas, director adjunto operativo (DAO) de la Guardia Civil y mano derecha de la directora. Esta última fue ordenada directamente por González.
La directora ha justificado la apertura de las mismas como un mecanismo interno “habitual” dentro de la institución ―un general de la Guardia Civil que ha declarado como testigo y el segundo informe de la UCO señalan, sin embargo, que tres en nueve meses a una única unidad es un número sin precedentes― y ha asegurado que en el tiempo que ella lleva al frente de la institución se han abierto “más de 70″ en toda la Guardia Civil. Y ha añadido que, además, todas fueron archivadas en pocas semanas sin consecuencias para ningún agente. González ha negado que, con ellas, se pretendiera influir en las investigaciones de la unidad y ha recordado que el teniente coronel Antonio Balas, responsable del departamento anticorrupción de la UCO, no ha sufrido represalias, como, en su opinión, demuestra el hecho de que sigue en el mismo puesto. “Defiendo a Balas y a todos los agentes que trabajan en esa unidad”, ha añadido.
La directora general tampoco ha aclarado cuando supo que la Guardia Civil
