La vida de Lionel Messi ( 39 años ) ha cambiado mucho en los últimos años. En 2021 se despidió de su mundo conocido en Barcelona y buscó nuevas oportunidades en París. La ciudad francesa no le pudo dar la estabilidad que el goleador argentino había construido en España, donde vivió 16 años, pues en 2023 volvió a hacer las maletas para mudarse a Miami. Desde entonces, el futbolista ha convivido con las diferencias culturales propias de un argentino con carácter barcelonés que se establece en Estados Unidos. No sólo él. Su mujer, Antonela Roccuzzo y los tres hijos que tienen en común también han experimentado estos choques.El propio Messi ha confesado recientemente, en una entrevista para el podcast ‘Lo Del Pollo y YPF’, que todavía no se acostumbra a algunas facetas de su vida en Miami. Especialmente se fija en la forma de actuar de los padres del colegio de los pequeños. Thiago, Mateo y Ciro tienen 13, 10 y 8 años, respectivamente, y estudian en el Miami Country Day School.Noticia relacionada general No No El refugio de Cucurella en Barcelona: un pueblo señorial con el sello de Gaudí Almudena MartínLa confesión surge de una serie de preguntas sobre su rutina diaria. Leo se levanta cuando suena la alarma, porque «sí», tiene una alarma para comenzar el día a la vez que su familia. Hay días que suena a las 6:50, hay días que a las 7:00, «depende de la hora que entren los nenes a la escuela», explica.« Los llevo al cole y después de ahí me voy a entrenar». Este viaje en coche desde su residencia familiar hasta la escuela genera el primer choque cultural del día para el futbolista. Messi y el colegio de sus hijos en MiamiEl entrevistador se imagina que los chicos se bajan del coche «ya ni bola hasta que vuelven», que Messi aprovecha unos minutos mientras los pequeños entran a clase para «hablar con los papis del cole, las mamis del cole», pero no. El argentino ha aprendido que en Miami los padres no comparten un rato entre ellos cuando llevan a sus hijos al colegio.Messi le corrige: «No, acá no te cruzás , que por un lado está bueno porque pasás a hacer un recorrido con el auto, pero por otro lado nosotros estamos acostumbrados a otra cosa». En Barcelona podían «tener contacto con los padres al llegar y conocer los compañeros de los nenes». Esta diferencia entre la educación en Estados Unidos y España hace que Messi y Antonela tengan menos relación con otros padres del colegio, lo que repercute en las amistades de los niños. «Hoy nos pasa que por ahí Thiago, Mateo quieren ir a la casa de alguno y por ahí no conocés a los padres , no sabés quién es, a dónde va», confiesa el futbolista.La barrera del idiomaTambién apunta que él no está en ningún grupo de WhatsApp de padres y madres del colegio: «No, yo no», pero «Anto, sí». Esta es otra de las diferencias que encuentra con la educación de Barcelona y Miami. «En Barcelona sí tenía, no grupo, pero tenía un par de padres que hablaba», afirma. El cambio del idioma también es relevante, «porque es todo en inglés». La vida de Lionel Messi ( 39 años ) ha cambiado mucho en los últimos años. En 2021 se despidió de su mundo conocido en Barcelona y buscó nuevas oportunidades en París. La ciudad francesa no le pudo dar la estabilidad que el goleador argentino había construido en España, donde vivió 16 años, pues en 2023 volvió a hacer las maletas para mudarse a Miami. Desde entonces, el futbolista ha convivido con las diferencias culturales propias de un argentino con carácter barcelonés que se establece en Estados Unidos. No sólo él. Su mujer, Antonela Roccuzzo y los tres hijos que tienen en común también han experimentado estos choques.El propio Messi ha confesado recientemente, en una entrevista para el podcast ‘Lo Del Pollo y YPF’, que todavía no se acostumbra a algunas facetas de su vida en Miami. Especialmente se fija en la forma de actuar de los padres del colegio de los pequeños. Thiago, Mateo y Ciro tienen 13, 10 y 8 años, respectivamente, y estudian en el Miami Country Day School.Noticia relacionada general No No El refugio de Cucurella en Barcelona: un pueblo señorial con el sello de Gaudí Almudena MartínLa confesión surge de una serie de preguntas sobre su rutina diaria. Leo se levanta cuando suena la alarma, porque «sí», tiene una alarma para comenzar el día a la vez que su familia. Hay días que suena a las 6:50, hay días que a las 7:00, «depende de la hora que entren los nenes a la escuela», explica.« Los llevo al cole y después de ahí me voy a entrenar». Este viaje en coche desde su residencia familiar hasta la escuela genera el primer choque cultural del día para el futbolista. Messi y el colegio de sus hijos en MiamiEl entrevistador se imagina que los chicos se bajan del coche «ya ni bola hasta que vuelven», que Messi aprovecha unos minutos mientras los pequeños entran a clase para «hablar con los papis del cole, las mamis del cole», pero no. El argentino ha aprendido que en Miami los padres no comparten un rato entre ellos cuando llevan a sus hijos al colegio.Messi le corrige: «No, acá no te cruzás , que por un lado está bueno porque pasás a hacer un recorrido con el auto, pero por otro lado nosotros estamos acostumbrados a otra cosa». En Barcelona podían «tener contacto con los padres al llegar y conocer los compañeros de los nenes». Esta diferencia entre la educación en Estados Unidos y España hace que Messi y Antonela tengan menos relación con otros padres del colegio, lo que repercute en las amistades de los niños. «Hoy nos pasa que por ahí Thiago, Mateo quieren ir a la casa de alguno y por ahí no conocés a los padres , no sabés quién es, a dónde va», confiesa el futbolista.La barrera del idiomaTambién apunta que él no está en ningún grupo de WhatsApp de padres y madres del colegio: «No, yo no», pero «Anto, sí». Esta es otra de las diferencias que encuentra con la educación de Barcelona y Miami. «En Barcelona sí tenía, no grupo, pero tenía un par de padres que hablaba», afirma. El cambio del idioma también es relevante, «porque es todo en inglés».
La vida de Lionel Messi (39 años) ha cambiado mucho en los últimos años. En 2021 se despidió de su mundo conocido en Barcelona y buscó nuevas oportunidades en París. La ciudad francesa no le pudo dar la estabilidad que el goleador argentino … había construido en España, donde vivió 16 años, pues en 2023 volvió a hacer las maletas para mudarse a Miami.
Desde entonces, el futbolista ha convivido con las diferencias culturales propias de un argentino con carácter barcelonés que se establece en Estados Unidos. No sólo él. Su mujer, Antonela Roccuzzo y los tres hijos que tienen en común también han experimentado estos choques.
El propio Messi ha confesado recientemente, en una entrevista para el podcast ‘Lo Del Pollo y YPF’, que todavía no se acostumbra a algunas facetas de su vida en Miami. Especialmente se fija en la forma de actuar de los padres del colegio de los pequeños. Thiago, Mateo y Ciro tienen 13, 10 y 8 años, respectivamente, y estudian en el Miami Country Day School.
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La confesión surge de una serie de preguntas sobre su rutina diaria. Leo se levanta cuando suena la alarma, porque «sí», tiene una alarma para comenzar el día a la vez que su familia. Hay días que suena a las 6:50, hay días que a las 7:00, «depende de la hora que entren los nenes a la escuela», explica.
«Los llevo al cole y después de ahí me voy a entrenar». Este viaje en coche desde su residencia familiar hasta la escuela genera el primer choque cultural del día para el futbolista.
Messi y el colegio de sus hijos en Miami
El entrevistador se imagina que los chicos se bajan del coche «ya ni bola hasta que vuelven», que Messi aprovecha unos minutos mientras los pequeños entran a clase para «hablar con los papis del cole, las mamis del cole», pero no. El argentino ha aprendido que en Miami los padres no comparten un rato entre ellos cuando llevan a sus hijos al colegio.
Messi le corrige: «No, acá no te cruzás, que por un lado está bueno porque pasás a hacer un recorrido con el auto, pero por otro lado nosotros estamos acostumbrados a otra cosa». En Barcelona podían «tener contacto con los padres al llegar y conocer los compañeros de los nenes».
Esta diferencia entre la educación en Estados Unidos y España hace que Messi y Antonela tengan menos relación con otros padres del colegio, lo que repercute en las amistades de los niños. «Hoy nos pasa que por ahí Thiago, Mateo quieren ir a la casa de alguno y por ahí no conocés a los padres, no sabés quién es, a dónde va», confiesa el futbolista.
La barrera del idioma
También apunta que él no está en ningún grupo de WhatsApp de padres y madres del colegio: «No, yo no», pero «Anto, sí». Esta es otra de las diferencias que encuentra con la educación de Barcelona y Miami. «En Barcelona sí tenía, no grupo, pero tenía un par de padres que hablaba», afirma. El cambio del idioma también es relevante, «porque es todo en inglés».
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