El Gobierno condiciona cualquier operación con la familia Escribano a que reduzcan su peso en Indra. Si no, no habrá acuerdo de fusión , integración o absorción, cualquiera que pudiera ser la forma en la que el Estado, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), pueda hacerse con el control de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Así, según ha podido saber ABC, Moncloa diseña una potencial operación mixta, mitad en capital -dado que Indra no se puede permitir endeudarse más para ello-, y mitad en acciones. El Ejecutivo que, tal y como adelantó este periódico una vez lograda la salida ‘pactada’ con Escribano del sillón presidencial de Indra reactivó retomar las conversaciones entre SEPI y EM&E para ejecutar a medio plazo la operación -«porque tiene todo el sentido industrial », añadió una fuente del organismo público- pone como condición ‘sine qua non’ que los Escribano, con el 14,3% de la compañía de Defensa y Tecnología, vendan a priori al menos la mitad, y una vez bajen su participación al entorno del 8%-7%, en línea con lo que ostenta otro de los accionistas clave para el Gobierno, Sapa Placencia (7,9%), negociar un precio «más razonable» por la empresa familiar. En Moncloa quieren que los Escribano puedan seguir siendo accionistas de referencia en Indra, sí, pero minoritarios -con no más de un 10%-12% tras engullir la compañía- y lejos de la participación que ostenta la SEPI, del 28% del capital, precisamente el temor que sobrevolaba en el consejo antes de la salida de Ángel Escribano -y que para muchos fue el germen de la desconfianza del propio Pedro Sánchez en el expresidente de la compañía-, a pesar de que este se comprometió a no sobrepasar en ningún caso ese umbral tras una operación que diluiría al resto de accionistas. Los Escribano buscan compradores, a través de su asesor financiero, JP Morgan, con quien tiene pignoradas sus acciones en IndraLas fuentes consultadas explican a este periódico que los Escribano han encargado a JP Morgan , su asesor financiero, buscar compradores para parte de ese 14,3% de sus acciones en Indra, que hoy tiene pignoradas como garantía del préstamo frente a la propia entidad financiera norteamericana, que participó en la financiación de la entrada de los hermanos en la compañía de defensa española en una operación con derivados.La entrada en el accionariado de Indra se produjo en 2023 con la compra del 3,37% por parte de EM&E, casi seis millones de acciones a 12,36 euros (hoy cotiza en el entorno de los 54 euros) en una operación en la que desembolsaron unos 65 millones de euros. Posteriormente, en noviembre de aquel año, el grupo familiar aumentó su apuesta en la compañía española de defensa con un 4,6% más, por un importe de 117 millones de euros, comprando a 14,5 euros por acción, para así alcanzar el 8% del capital.A finales de 2024, la compañía realizó la última compra de un 6,3% adicional para así consolidarse como segundo mayor accionista de Indra, sólo por detrás de la SEPI, tras invertir 184,5 millones de euros, a razón de 16,66 euros por cada una de las más de 11,12 millones de títulos.Sucesivas comprasFuentes del mercado estiman que con un precio medio de adquisición de unos 15 euros por acción, frente a la cotización actual, supone triplicar la inversión total realizada, lo que arroja unas plusvalías para los hermanos Escribano de unos 1.000 millones de euros.La familia Escribano recurrió a la banca para obtener financiación para irrumpir en el capital de Indra y a cambio pusieron como garantía de pago las propias acciones a través de un derivado (collar). Es decir, en caso de un posible impago del crédito, las entidades bancarias prestamistas podrían ejecutar su derecho a quedarse con el bien dejado en señal y recuperar de inmediato el dinero confiado a Escribano. Entre las entidades que han respaldado a la empresa de defensa en su ofensiva en Indra, al margen de JP Morgan, estaría también Banco Santander, según fuentes financieras. general No No La SEPI presiona a los hermanos Escribano para que reduzcan su posición en Indra María Jesús PérezPara el equipo monclovita se antoja ineludible además rebajar el precio que ofrecerá la SEPI por EM&E, por debajo de los 2.000 millones de euros que quieren como mínimo los Escribano y más cerca de la percha estimada por el mercado de entre los 1.000 y 1.500 millones.1.500 Búsqueda de precio razonable El Gobierno también pretende que la valoración de EM&E en una potencial compra de la compañía no supere los 1.500 millones de euros, por debajo de los alrededor de 2.000 millones en que la cifran los potenciales vendedoresEn el organismo estatal saben que no pueden endeudarse más, por lo que comprar la empresa solo con ‘cash’ no es una opción. Tras las últimas inversiones realizadas se antoja poco recomendable hacer una nueva operación con cargo a deuda. Entre las últimas inversiones de Indra, los más de 827 millones de euros destinados a Hispasat, Epicom y ‘El Tallerón’ en Gijón, Deimos, Paradigma Digital o GTA, además de la estadounidense Park Air, Microtecnica, o la toma de control de Hisdesat y del consorcio Tess Defence cuyos importes no han sido revelados. El Gobierno condiciona cualquier operación con la familia Escribano a que reduzcan su peso en Indra. Si no, no habrá acuerdo de fusión , integración o absorción, cualquiera que pudiera ser la forma en la que el Estado, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), pueda hacerse con el control de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Así, según ha podido saber ABC, Moncloa diseña una potencial operación mixta, mitad en capital -dado que Indra no se puede permitir endeudarse más para ello-, y mitad en acciones. El Ejecutivo que, tal y como adelantó este periódico una vez lograda la salida ‘pactada’ con Escribano del sillón presidencial de Indra reactivó retomar las conversaciones entre SEPI y EM&E para ejecutar a medio plazo la operación -«porque tiene todo el sentido industrial », añadió una fuente del organismo público- pone como condición ‘sine qua non’ que los Escribano, con el 14,3% de la compañía de Defensa y Tecnología, vendan a priori al menos la mitad, y una vez bajen su participación al entorno del 8%-7%, en línea con lo que ostenta otro de los accionistas clave para el Gobierno, Sapa Placencia (7,9%), negociar un precio «más razonable» por la empresa familiar. En Moncloa quieren que los Escribano puedan seguir siendo accionistas de referencia en Indra, sí, pero minoritarios -con no más de un 10%-12% tras engullir la compañía- y lejos de la participación que ostenta la SEPI, del 28% del capital, precisamente el temor que sobrevolaba en el consejo antes de la salida de Ángel Escribano -y que para muchos fue el germen de la desconfianza del propio Pedro Sánchez en el expresidente de la compañía-, a pesar de que este se comprometió a no sobrepasar en ningún caso ese umbral tras una operación que diluiría al resto de accionistas. Los Escribano buscan compradores, a través de su asesor financiero, JP Morgan, con quien tiene pignoradas sus acciones en IndraLas fuentes consultadas explican a este periódico que los Escribano han encargado a JP Morgan , su asesor financiero, buscar compradores para parte de ese 14,3% de sus acciones en Indra, que hoy tiene pignoradas como garantía del préstamo frente a la propia entidad financiera norteamericana, que participó en la financiación de la entrada de los hermanos en la compañía de defensa española en una operación con derivados.La entrada en el accionariado de Indra se produjo en 2023 con la compra del 3,37% por parte de EM&E, casi seis millones de acciones a 12,36 euros (hoy cotiza en el entorno de los 54 euros) en una operación en la que desembolsaron unos 65 millones de euros. Posteriormente, en noviembre de aquel año, el grupo familiar aumentó su apuesta en la compañía española de defensa con un 4,6% más, por un importe de 117 millones de euros, comprando a 14,5 euros por acción, para así alcanzar el 8% del capital.A finales de 2024, la compañía realizó la última compra de un 6,3% adicional para así consolidarse como segundo mayor accionista de Indra, sólo por detrás de la SEPI, tras invertir 184,5 millones de euros, a razón de 16,66 euros por cada una de las más de 11,12 millones de títulos.Sucesivas comprasFuentes del mercado estiman que con un precio medio de adquisición de unos 15 euros por acción, frente a la cotización actual, supone triplicar la inversión total realizada, lo que arroja unas plusvalías para los hermanos Escribano de unos 1.000 millones de euros.La familia Escribano recurrió a la banca para obtener financiación para irrumpir en el capital de Indra y a cambio pusieron como garantía de pago las propias acciones a través de un derivado (collar). Es decir, en caso de un posible impago del crédito, las entidades bancarias prestamistas podrían ejecutar su derecho a quedarse con el bien dejado en señal y recuperar de inmediato el dinero confiado a Escribano. Entre las entidades que han respaldado a la empresa de defensa en su ofensiva en Indra, al margen de JP Morgan, estaría también Banco Santander, según fuentes financieras. general No No La SEPI presiona a los hermanos Escribano para que reduzcan su posición en Indra María Jesús PérezPara el equipo monclovita se antoja ineludible además rebajar el precio que ofrecerá la SEPI por EM&E, por debajo de los 2.000 millones de euros que quieren como mínimo los Escribano y más cerca de la percha estimada por el mercado de entre los 1.000 y 1.500 millones.1.500 Búsqueda de precio razonable El Gobierno también pretende que la valoración de EM&E en una potencial compra de la compañía no supere los 1.500 millones de euros, por debajo de los alrededor de 2.000 millones en que la cifran los potenciales vendedoresEn el organismo estatal saben que no pueden endeudarse más, por lo que comprar la empresa solo con ‘cash’ no es una opción. Tras las últimas inversiones realizadas se antoja poco recomendable hacer una nueva operación con cargo a deuda. Entre las últimas inversiones de Indra, los más de 827 millones de euros destinados a Hispasat, Epicom y ‘El Tallerón’ en Gijón, Deimos, Paradigma Digital o GTA, además de la estadounidense Park Air, Microtecnica, o la toma de control de Hisdesat y del consorcio Tess Defence cuyos importes no han sido revelados.
El Gobierno condiciona cualquier operación con la familia Escribano a que reduzcan su peso en Indra. Si no, no habrá acuerdo de fusión, integración o absorción, cualquiera que pudiera ser la forma en la que el Estado, a través de la Sociedad Estatal de … Participaciones Industriales (SEPI), pueda hacerse con el control de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Así, según ha podido saber ABC, Moncloa diseña una potencial operación mixta, mitad en capital -dado que Indra no se puede permitir endeudarse más para ello-, y mitad en acciones.
El Ejecutivo que, tal y como adelantó este periódico una vez lograda la salida ‘pactada’ con Escribano del sillón presidencial de Indra reactivó retomar las conversaciones entre SEPI y EM&E para ejecutar a medio plazo la operación -«porque tiene todo el sentido industrial», añadió una fuente del organismo público- pone como condición ‘sine qua non’ que los Escribano, con el 14,3% de la compañía de Defensa y Tecnología, vendan a priori al menos la mitad, y una vez bajen su participación al entorno del 8%-7%, en línea con lo que ostenta otro de los accionistas clave para el Gobierno, Sapa Placencia (7,9%), negociar un precio «más razonable» por la empresa familiar.
En Moncloa quieren que los Escribano puedan seguir siendo accionistas de referencia en Indra, sí, pero minoritarios -con no más de un 10%-12% tras engullir la compañía- y lejos de la participación que ostenta la SEPI, del 28% del capital, precisamente el temor que sobrevolaba en el consejo antes de la salida de Ángel Escribano -y que para muchos fue el germen de la desconfianza del propio Pedro Sánchez en el expresidente de la compañía-, a pesar de que este se comprometió a no sobrepasar en ningún caso ese umbral tras una operación que diluiría al resto de accionistas.
Los Escribano buscan compradores, a través de su asesor financiero, JP Morgan, con quien tiene pignoradas sus acciones en Indra
Las fuentes consultadas explican a este periódico que los Escribano han encargado a JP Morgan, su asesor financiero, buscar compradores para parte de ese 14,3% de sus acciones en Indra, que hoy tiene pignoradas como garantía del préstamo frente a la propia entidad financiera norteamericana, que participó en la financiación de la entrada de los hermanos en la compañía de defensa española en una operación con derivados.
La entrada en el accionariado de Indra se produjo en 2023 con la compra del 3,37% por parte de EM&E, casi seis millones de acciones a 12,36 euros (hoy cotiza en el entorno de los 54 euros) en una operación en la que desembolsaron unos 65 millones de euros. Posteriormente, en noviembre de aquel año, el grupo familiar aumentó su apuesta en la compañía española de defensa con un 4,6% más, por un importe de 117 millones de euros, comprando a 14,5 euros por acción, para así alcanzar el 8% del capital.
A finales de 2024, la compañía realizó la última compra de un 6,3% adicional para así consolidarse como segundo mayor accionista de Indra, sólo por detrás de la SEPI, tras invertir 184,5 millones de euros, a razón de 16,66 euros por cada una de las más de 11,12 millones de títulos.
Sucesivas compras
Fuentes del mercado estiman que con un precio medio de adquisición de unos 15 euros por acción, frente a la cotización actual, supone triplicar la inversión total realizada, lo que arroja unas plusvalías para los hermanos Escribano de unos 1.000 millones de euros.
La familia Escribano recurrió a la banca para obtener financiación para irrumpir en el capital de Indra y a cambio pusieron como garantía de pago las propias acciones a través de un derivado (collar). Es decir, en caso de un posible impago del crédito, las entidades bancarias prestamistas podrían ejecutar su derecho a quedarse con el bien dejado en señal y recuperar de inmediato el dinero confiado a Escribano. Entre las entidades que han respaldado a la empresa de defensa en su ofensiva en Indra, al margen de JP Morgan, estaría también Banco Santander, según fuentes financieras.
Para el equipo monclovita se antoja ineludible además rebajar el precio que ofrecerá la SEPI por EM&E, por debajo de los 2.000 millones de euros que quieren como mínimo los Escribano y más cerca de la percha estimada por el mercado de entre los 1.000 y 1.500 millones.
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Búsqueda de precio razonable
El Gobierno también pretende que la valoración de EM&E en una potencial compra de la compañía no supere los 1.500 millones de euros, por debajo de los alrededor de 2.000 millones en que la cifran los potenciales vendedores
En el organismo estatal saben que no pueden endeudarse más, por lo que comprar la empresa solo con ‘cash’ no es una opción. Tras las últimas inversiones realizadas se antoja poco recomendable hacer una nueva operación con cargo a deuda.
Entre las últimas inversiones de Indra, los más de 827 millones de euros destinados a Hispasat, Epicom y ‘El Tallerón’ en Gijón, Deimos, Paradigma Digital o GTA, además de la estadounidense Park Air, Microtecnica, o la toma de control de Hisdesat y del consorcio Tess Defence cuyos importes no han sido revelados.
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