En Moncloa crece la preocupación en torno al deterioro en la reputación del Administrador público de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) tras las últimas revelaciones que la vinculan a los casos de corrupción de la trama que rodea a Koldo García y a José Luis Ábalos y tras los accidentes de Adamuz y Gelida. La empresa pública se encuentra más que nunca en el ojo del huracán y el equipo monclovita de la total confianza del presidente del Gobierno explora ya la manera de lavar su imagen pero teniéndola aún bajo su control. Según ha podido saber ABC de fuentes políticas, de momento, Moncloa baraja algunas alternativas. Entre ellas, destacan dos que irían en la práctica vinculadas y que contaría con el beneplácito del actual ministro de Transportes, Óscar Puente . En un primer movimiento, sopesan cambiar el nombre del administrador de infraestructuras para después estudiar la fórmula con la que revertir su escisión de Renfe realizada en 2005. Buscan ambas medidas para no solo despegarse de la actual Adif, sino para reinventarla a partir de las mismas. Y es que en el laboratorio de ideas del Gobierno de Pedro Sánchez ya se estuvo dando una vuelta a ambas ideas tanto con el anterior titular de la Cartera, Ábalos, como después con su sucesor, Puente, siguiendo la estela de las intenciones del anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy. Fue entre 2016 y 2017 cuando el equipo del entonces nuevo ministro popular de Fomento, Íñigo de la Serna, sopesó una situación similar a la que Francia adoptó en enero de 2015 cuando creó el holding SNCF Résseau, tras la fusión de Réseau ferré de France, SNCF Infra y Direction de la Circulation Ferroviaire. Fomento quería con ello formar un nuevo grupo que afrontase la futura liberalización ferroviaria de 2020 y la competencia que se generaría con la entrada de nuevos operadores.Pero la regulación europea no dejaba las manos libres al Gobierno popular, tanto como se le podría complicar hacerlo sin más al de ahora. De hecho, el propio Puente se ampara en público en la normativa de la Unión Europea (la cual exige separar al operador ferroviario del gestor de las infraestructuras ferroviarias) para no desvelar las potenciales fórmulas que las una de nuevo. La regulación europea juega en contra de cualquier intento de volver a unir a Renfe con Adif Recordar que el 1 de enero de 2005 , la antigua Renfe se dividía en dos entidades públicas distintas debido a directivas de la Unión Europea y la Ley del Sector Ferroviario. Así nacieron por un lado Adif, encargada de gestionar, mantener y construir la red, estaciones y señalización, y por otro lado, Renfe, la operadora encargada de trenes de pasajeros y mercancías, compitiendo con otros operadores. Esta división buscaba liberalizar el sector ferroviario español , separando la gestión de la infraestructura (Adif) de la prestación del servicio de transporte (Renfe). Ambas desde entonces son empresas públicas dependientes de Transportes pero con funciones diferenciadas. Posteriormente en 2013, Renfe también asumiría los servicios de red de ancho métrico de la antigua FEVE.Por aquel entonces, el conflicto permanente que se daba entre ambas sociedades -Adif y Renfe- por el canon ferroviario que la primera quiere aplicar y la guerra que mantenían ambas sociedades hizo considerar a Fomento crear un holding en el que se juntasen de nuevo las dos actividades. Pero no pudo ser. Los malos resultados de ambas compañías no han ayudado, una situación que se ha agravado con el paso de los ejercicios hasta hoy. Macrooperación de fondoA pesar de no querer confirmar a viva voz que tiene sobre la mesa esta opción para no contrariar a Europa, Puente, sin embargo, no ha escondido que tiene en la recámara una macrooperación que iría más allá de fusionar Adif y Renfe, tal y como adelantó este periódico. Se trataría de añadir a Talgo a la nueva empresa pública, donde el Gobierno ya está presente tras el desembarco de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con un 7,8% de su capital y un consejero dominical, Juan Antonio Sánchez Corchero, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Álava, miembro de la comisión ejecutiva de la Confebask y vicepresidente y miembro de la comisión ejecutiva de Cepyme y de la junta directiva de CEOE.El ministro Puente siempre ha querido hacer de Renfe una empresa similar a Aena pero en su sectorEl propio titular de Transportes ha reiterado en varias ocasiones en los últimos meses que el Gobierno se ha planteado «hacer de Renfe una Aena en no mucho tiempo». De hecho, esta última es actualmente el mayor gestor aeroportuario del mundo y los planes del Gobierno pasarían por convertir a Renfe en una empresa similar a Aena pero en su sector, con proyección internacional, capacidad de inversión y competitividad suficiente para rivalizar con los grandes actores del transporte europeo.Precisamente por esta razón, la macrooperación se enmarcaría en la también búsqueda por parte del Gobierno de un socio industrial para Talgo , con el ‘know how’ del negocio y, sobre todo, con la infraestructura adecuada que le permita sacar los grandes pedidos que tienen en espera por valor de cerca de 5.000 millones de euros. A vueltas con RodaliesEsta reinvención de Adif tropieza con los condicionantes de la cesión a Cataluña de los Rodalies -los servicios ferroviarios que transcurren por la región utilizando la red ferroviaria de interés general del Estado-, uno de los caballos de batalla del independentismo catalán desde hace casi dos décadas. El control total de estas infraestructuras por parte de los soberanistas fue una de las exigencias de ERC para permitir la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno. Este mes, Puente y el presidente catalán, Salvador Illa, presentaban la nueva Rodalies de Catalunya SME , participada en un 49,9% por la Generalitat y en un 50,1% por Renfe Viajeros SME, SA, a lo que se opone Junts, precisamente porque el Estado sigue teniendo mayoría y su objetivo es tener el 100%. En Moncloa crece la preocupación en torno al deterioro en la reputación del Administrador público de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) tras las últimas revelaciones que la vinculan a los casos de corrupción de la trama que rodea a Koldo García y a José Luis Ábalos y tras los accidentes de Adamuz y Gelida. La empresa pública se encuentra más que nunca en el ojo del huracán y el equipo monclovita de la total confianza del presidente del Gobierno explora ya la manera de lavar su imagen pero teniéndola aún bajo su control. Según ha podido saber ABC de fuentes políticas, de momento, Moncloa baraja algunas alternativas. Entre ellas, destacan dos que irían en la práctica vinculadas y que contaría con el beneplácito del actual ministro de Transportes, Óscar Puente . En un primer movimiento, sopesan cambiar el nombre del administrador de infraestructuras para después estudiar la fórmula con la que revertir su escisión de Renfe realizada en 2005. Buscan ambas medidas para no solo despegarse de la actual Adif, sino para reinventarla a partir de las mismas. Y es que en el laboratorio de ideas del Gobierno de Pedro Sánchez ya se estuvo dando una vuelta a ambas ideas tanto con el anterior titular de la Cartera, Ábalos, como después con su sucesor, Puente, siguiendo la estela de las intenciones del anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy. Fue entre 2016 y 2017 cuando el equipo del entonces nuevo ministro popular de Fomento, Íñigo de la Serna, sopesó una situación similar a la que Francia adoptó en enero de 2015 cuando creó el holding SNCF Résseau, tras la fusión de Réseau ferré de France, SNCF Infra y Direction de la Circulation Ferroviaire. Fomento quería con ello formar un nuevo grupo que afrontase la futura liberalización ferroviaria de 2020 y la competencia que se generaría con la entrada de nuevos operadores.Pero la regulación europea no dejaba las manos libres al Gobierno popular, tanto como se le podría complicar hacerlo sin más al de ahora. De hecho, el propio Puente se ampara en público en la normativa de la Unión Europea (la cual exige separar al operador ferroviario del gestor de las infraestructuras ferroviarias) para no desvelar las potenciales fórmulas que las una de nuevo. La regulación europea juega en contra de cualquier intento de volver a unir a Renfe con Adif Recordar que el 1 de enero de 2005 , la antigua Renfe se dividía en dos entidades públicas distintas debido a directivas de la Unión Europea y la Ley del Sector Ferroviario. Así nacieron por un lado Adif, encargada de gestionar, mantener y construir la red, estaciones y señalización, y por otro lado, Renfe, la operadora encargada de trenes de pasajeros y mercancías, compitiendo con otros operadores. Esta división buscaba liberalizar el sector ferroviario español , separando la gestión de la infraestructura (Adif) de la prestación del servicio de transporte (Renfe). Ambas desde entonces son empresas públicas dependientes de Transportes pero con funciones diferenciadas. Posteriormente en 2013, Renfe también asumiría los servicios de red de ancho métrico de la antigua FEVE.Por aquel entonces, el conflicto permanente que se daba entre ambas sociedades -Adif y Renfe- por el canon ferroviario que la primera quiere aplicar y la guerra que mantenían ambas sociedades hizo considerar a Fomento crear un holding en el que se juntasen de nuevo las dos actividades. Pero no pudo ser. Los malos resultados de ambas compañías no han ayudado, una situación que se ha agravado con el paso de los ejercicios hasta hoy. Macrooperación de fondoA pesar de no querer confirmar a viva voz que tiene sobre la mesa esta opción para no contrariar a Europa, Puente, sin embargo, no ha escondido que tiene en la recámara una macrooperación que iría más allá de fusionar Adif y Renfe, tal y como adelantó este periódico. Se trataría de añadir a Talgo a la nueva empresa pública, donde el Gobierno ya está presente tras el desembarco de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con un 7,8% de su capital y un consejero dominical, Juan Antonio Sánchez Corchero, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Álava, miembro de la comisión ejecutiva de la Confebask y vicepresidente y miembro de la comisión ejecutiva de Cepyme y de la junta directiva de CEOE.El ministro Puente siempre ha querido hacer de Renfe una empresa similar a Aena pero en su sectorEl propio titular de Transportes ha reiterado en varias ocasiones en los últimos meses que el Gobierno se ha planteado «hacer de Renfe una Aena en no mucho tiempo». De hecho, esta última es actualmente el mayor gestor aeroportuario del mundo y los planes del Gobierno pasarían por convertir a Renfe en una empresa similar a Aena pero en su sector, con proyección internacional, capacidad de inversión y competitividad suficiente para rivalizar con los grandes actores del transporte europeo.Precisamente por esta razón, la macrooperación se enmarcaría en la también búsqueda por parte del Gobierno de un socio industrial para Talgo , con el ‘know how’ del negocio y, sobre todo, con la infraestructura adecuada que le permita sacar los grandes pedidos que tienen en espera por valor de cerca de 5.000 millones de euros. A vueltas con RodaliesEsta reinvención de Adif tropieza con los condicionantes de la cesión a Cataluña de los Rodalies -los servicios ferroviarios que transcurren por la región utilizando la red ferroviaria de interés general del Estado-, uno de los caballos de batalla del independentismo catalán desde hace casi dos décadas. El control total de estas infraestructuras por parte de los soberanistas fue una de las exigencias de ERC para permitir la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno. Este mes, Puente y el presidente catalán, Salvador Illa, presentaban la nueva Rodalies de Catalunya SME , participada en un 49,9% por la Generalitat y en un 50,1% por Renfe Viajeros SME, SA, a lo que se opone Junts, precisamente porque el Estado sigue teniendo mayoría y su objetivo es tener el 100%.
En Moncloa crece la preocupación en torno al deterioro en la reputación del Administrador público de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) tras las últimas revelaciones que la vinculan a los casos de corrupción de la trama que rodea a Koldo García y a José Luis Ábalos … y tras los accidentes de Adamuz y Gelida. La empresa pública se encuentra más que nunca en el ojo del huracán y el equipo monclovita de la total confianza del presidente del Gobierno explora ya la manera de lavar su imagen pero teniéndola aún bajo su control.
Según ha podido saber ABC de fuentes políticas, de momento, Moncloa baraja algunas alternativas. Entre ellas, destacan dos que irían en la práctica vinculadas y que contaría con el beneplácito del actual ministro de Transportes, Óscar Puente. En un primer movimiento, sopesan cambiar el nombre del administrador de infraestructuras para después estudiar la fórmula con la que revertir su escisión de Renfe realizada en 2005. Buscan ambas medidas para no solo despegarse de la actual Adif, sino para reinventarla a partir de las mismas.
Y es que en el laboratorio de ideas del Gobierno de Pedro Sánchez ya se estuvo dando una vuelta a ambas ideas tanto con el anterior titular de la Cartera, Ábalos, como después con su sucesor, Puente, siguiendo la estela de las intenciones del anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy. Fue entre 2016 y 2017 cuando el equipo del entonces nuevo ministro popular de Fomento, Íñigo de la Serna, sopesó una situación similar a la que Francia adoptó en enero de 2015 cuando creó el holding SNCF Résseau, tras la fusión de Réseau ferré de France, SNCF Infra y Direction de la Circulation Ferroviaire. Fomento quería con ello formar un nuevo grupo que afrontase la futura liberalización ferroviaria de 2020 y la competencia que se generaría con la entrada de nuevos operadores.
Pero la regulación europea no dejaba las manos libres al Gobierno popular, tanto como se le podría complicar hacerlo sin más al de ahora. De hecho, el propio Puente se ampara en público en la normativa de la Unión Europea (la cual exige separar al operador ferroviario del gestor de las infraestructuras ferroviarias) para no desvelar las potenciales fórmulas que las una de nuevo.
La regulación europea juega en contra de cualquier intento de volver a unir a Renfe con Adif
Recordar que el 1 de enero de 2005, la antigua Renfe se dividía en dos entidades públicas distintas debido a directivas de la Unión Europea y la Ley del Sector Ferroviario. Así nacieron por un lado Adif, encargada de gestionar, mantener y construir la red, estaciones y señalización, y por otro lado, Renfe, la operadora encargada de trenes de pasajeros y mercancías, compitiendo con otros operadores.
Esta división buscaba liberalizar el sector ferroviario español, separando la gestión de la infraestructura (Adif) de la prestación del servicio de transporte (Renfe). Ambas desde entonces son empresas públicas dependientes de Transportes pero con funciones diferenciadas. Posteriormente en 2013, Renfe también asumiría los servicios de red de ancho métrico de la antigua FEVE.
Por aquel entonces, el conflicto permanente que se daba entre ambas sociedades -Adif y Renfe- por el canon ferroviario que la primera quiere aplicar y la guerra que mantenían ambas sociedades hizo considerar a Fomento crear un holding en el que se juntasen de nuevo las dos actividades. Pero no pudo ser. Los malos resultados de ambas compañías no han ayudado, una situación que se ha agravado con el paso de los ejercicios hasta hoy.
Macrooperación de fondo
A pesar de no querer confirmar a viva voz que tiene sobre la mesa esta opción para no contrariar a Europa, Puente, sin embargo, no ha escondido que tiene en la recámara una macrooperación que iría más allá de fusionar Adif y Renfe, tal y como adelantó este periódico. Se trataría de añadir a Talgo a la nueva empresa pública, donde el Gobierno ya está presente tras el desembarco de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con un 7,8% de su capital y un consejero dominical, Juan Antonio Sánchez Corchero, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Álava, miembro de la comisión ejecutiva de la Confebask y vicepresidente y miembro de la comisión ejecutiva de Cepyme y de la junta directiva de CEOE.
El ministro Puente siempre ha querido hacer de Renfe una empresa similar a Aena pero en su sector
El propio titular de Transportes ha reiterado en varias ocasiones en los últimos meses que el Gobierno se ha planteado «hacer de Renfe una Aena en no mucho tiempo». De hecho, esta última es actualmente el mayor gestor aeroportuario del mundo y los planes del Gobierno pasarían por convertir a Renfe en una empresa similar a Aena pero en su sector, con proyección internacional, capacidad de inversión y competitividad suficiente para rivalizar con los grandes actores del transporte europeo.
Precisamente por esta razón, la macrooperación se enmarcaría en la también búsqueda por parte del Gobierno de un socio industrial para Talgo, con el ‘know how’ del negocio y, sobre todo, con la infraestructura adecuada que le permita sacar los grandes pedidos que tienen en espera por valor de cerca de 5.000 millones de euros.
A vueltas con Rodalies
Esta reinvención de Adif tropieza con los condicionantes de la cesión a Cataluña de los Rodalies -los servicios ferroviarios que transcurren por la región utilizando la red ferroviaria de interés general del Estado-, uno de los caballos de batalla del independentismo catalán desde hace casi dos décadas. El control total de estas infraestructuras por parte de los soberanistas fue una de las exigencias de ERC para permitir la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno.
Este mes, Puente y el presidente catalán, Salvador Illa, presentaban la nueva Rodalies de Catalunya SME, participada en un 49,9% por la Generalitat y en un 50,1% por Renfe Viajeros SME, SA, a lo que se opone Junts, precisamente porque el Estado sigue teniendo mayoría y su objetivo es tener el 100%.
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