Al Gobierno no le ha quedado más remedio que traspasar alguna línea roja para cuadrar las cuentas de su enrevesada propuesta de reforma de la financiación autonómica, alumbrada para satisfacer las ambiciones de mayores recursos y mayor autogobierno de ERC sin lesionar demasiado los derechos adquiridos por el resto de autonomías de régimen común en el actual sistema. El plan de Hacienda prevé que País Vasco y Navarra eleven hasta en 250 millones de euros al año su aportación a la solidaridad entre territorios, un asunto políticamente peliagudo que abre un nuevo frente a un sistema nacido ya con el rechazo de todas las comunidades de régimen común salvo Cataluña .Una de las singularidades de la propuesta de Hacienda es la reinvención del Fondo de Compensación Interterritorial -el instrumento central de reequilibrio territorial previsto por la Constitución , aunque muy venido a menos en los últimos años- como mecanismo externo de cierre del sistema, con el objetivo de compensar a autonomías como Extremadura y Cantabria del perjuicio que sufren en la reforma del modelo. El nuevo papel previsto por Hacienda para el fondo, como financiador de inversiones productivas en comunidades con menor capacidad fiscal, exige según sus propios cálculos la inyección de 3.300 millones de euros extra, lo que a la luz de su dotación actual elevaría sus recursos hasta 3.800 millones, frente a los poco más de 400 con los que opera en la actualidad.La ley exige que País Vasco y Navarra contribuyan a la dotación del Fondo de Compensación según su peso en la economía españolaLa maniobra tiene una relevante contraindicación política y es que impacta de lleno sobre dos comunidades autónomas que no tienen arte ni parte en la reforma del sistema, pero cuyos representantes en el Congreso serán clave para sacar adelante la iniciativa: los territorios forales del País Vasco y Navarra. La mejora de la dotación del Fondo de Compensación Interterritorial hasta los 3.800 millones de euros que pretende Hacienda exige que tanto País Vasco como Navarra multipliquen casi por diez la aportación actual que realizan al mecanismo, ya que tanto la norma reguladora del cupo vasco como la de la aportación navarra señalan ese instrumento de reequilibrio territorial como una competencia estatal no asumida por la comunidad y, por tanto, como uno de los componentes que tienen que contribuir a financiar en la medida de su peso en la economía española. En otras palabras, es una obligación legal .Una aportación pírrica al reequilibrio territorialEl desplome de la cuantía asignada al Fondo en los últimos años, desde los 1.500 millones que llegó a tener antes de la crisis financiera hasta los algo más de 400 millones actuales, ha minimizado la aportación de País Vasco y Navarra al único instrumento de reequilibrio interterritorial en el que participan a niveles casi ridículos , de forma que el Gobierno vasco viene aportando 27 millones anuales, como corresponde a su peso del 6,248% en la economía nacional, y el Ejecutivo navarro apenas siete millones, por su peso del 1,6%. Un trabajo realizado por Fedea estimó en 1.500 millones de euros la aportación que País Vasco y Navarra tendrían que hacer a la solidaridad interterritorial para equipararse al resto. Para Ángel de la Fuente, director gerente del think tank, «potenciar el Fondo y darle una vuelta a su diseño tiene sentido dentro de una reflexión sobre la política de desarrollo regional, lo que no tiene demasiado sentido es usarlo para poner un parche al sistema de financiación» .34 millones La mínima aportación de las forales a la solidaridad A día de hoy la aportación del País Vasco y Navarra al Fondo de Compensación Interterritorial es de 34 millones. Los planes de Hacienda les obligarían a subirla hasta cerca de 300 millones de euros.El escenario planteado por Hacienda no se acerca a esa cifra, pero sí exige que vascos y navarros aporten más. El cupo vasco tendría que elevar su contribución al Fondo a unos 240 millones, mientras que la aportación de Navarra se incrementaría hasta los 60 millones.Conseguir esos recursos no será fácil. Los gobiernos vasco y navarro prefieren no pronunciarse sobre el tema hasta que el proyecto de ley sea una realidad aprobada por las Cortes. No obstante, desde Vitoria ya se desliza que del mismo modo que el Gobierno vasco no se ha pronunciado sobre el modelo de financiación de régimen común espera que suceda lo mismo respecto a la cuantía del cupo vasco, que está acordado para el periodo 2022-2026 y que no contempla ninguna aportación extra para este fondo. El Gobierno de Navarra tampoco quiere pronunciarse, si bien sí recuerda que su aportación al Estado se negocia para un periodo cinco años y a partir del presupuesto de un año base, «y cabe reseñar que el año base sobre el que se establece la negociación del presente quinquenio es 2025», en el que tampoco estaba prevista esa mayor aportación al Fondo de Compensación.Expertos como Francisco de la Torre sospechan que acabará llegándose a un acuerdo político para que las forales no aporten más a la solidaridadEl inspector de Hacienda y autor del libro ‘¿Hacienda somos todos?’, Francisco de la Torre, reconoce sus dudas respecto a que la propuesta del Gobierno vaya a traducirse en una mayor aportación al Estado de País Vasco y Navarra. «Está claro que la ley establece que esa mayor dotación se debe añadir de forma automática al cupo vasco y la aportación navarra», explica en conversación con ABC, «pero lo que nos dicen los antecedentes es que como sucedió en 2017 o con el proceso de absorción de deuda autonómica por el Estado se buscará la manera de compensarlas por ese mayor coste vía ajuste del IVA o de los Impuestos Especiales y acabarán no pagando más «, remacha. Al Gobierno no le ha quedado más remedio que traspasar alguna línea roja para cuadrar las cuentas de su enrevesada propuesta de reforma de la financiación autonómica, alumbrada para satisfacer las ambiciones de mayores recursos y mayor autogobierno de ERC sin lesionar demasiado los derechos adquiridos por el resto de autonomías de régimen común en el actual sistema. El plan de Hacienda prevé que País Vasco y Navarra eleven hasta en 250 millones de euros al año su aportación a la solidaridad entre territorios, un asunto políticamente peliagudo que abre un nuevo frente a un sistema nacido ya con el rechazo de todas las comunidades de régimen común salvo Cataluña .Una de las singularidades de la propuesta de Hacienda es la reinvención del Fondo de Compensación Interterritorial -el instrumento central de reequilibrio territorial previsto por la Constitución , aunque muy venido a menos en los últimos años- como mecanismo externo de cierre del sistema, con el objetivo de compensar a autonomías como Extremadura y Cantabria del perjuicio que sufren en la reforma del modelo. El nuevo papel previsto por Hacienda para el fondo, como financiador de inversiones productivas en comunidades con menor capacidad fiscal, exige según sus propios cálculos la inyección de 3.300 millones de euros extra, lo que a la luz de su dotación actual elevaría sus recursos hasta 3.800 millones, frente a los poco más de 400 con los que opera en la actualidad.La ley exige que País Vasco y Navarra contribuyan a la dotación del Fondo de Compensación según su peso en la economía españolaLa maniobra tiene una relevante contraindicación política y es que impacta de lleno sobre dos comunidades autónomas que no tienen arte ni parte en la reforma del sistema, pero cuyos representantes en el Congreso serán clave para sacar adelante la iniciativa: los territorios forales del País Vasco y Navarra. La mejora de la dotación del Fondo de Compensación Interterritorial hasta los 3.800 millones de euros que pretende Hacienda exige que tanto País Vasco como Navarra multipliquen casi por diez la aportación actual que realizan al mecanismo, ya que tanto la norma reguladora del cupo vasco como la de la aportación navarra señalan ese instrumento de reequilibrio territorial como una competencia estatal no asumida por la comunidad y, por tanto, como uno de los componentes que tienen que contribuir a financiar en la medida de su peso en la economía española. En otras palabras, es una obligación legal .Una aportación pírrica al reequilibrio territorialEl desplome de la cuantía asignada al Fondo en los últimos años, desde los 1.500 millones que llegó a tener antes de la crisis financiera hasta los algo más de 400 millones actuales, ha minimizado la aportación de País Vasco y Navarra al único instrumento de reequilibrio interterritorial en el que participan a niveles casi ridículos , de forma que el Gobierno vasco viene aportando 27 millones anuales, como corresponde a su peso del 6,248% en la economía nacional, y el Ejecutivo navarro apenas siete millones, por su peso del 1,6%. Un trabajo realizado por Fedea estimó en 1.500 millones de euros la aportación que País Vasco y Navarra tendrían que hacer a la solidaridad interterritorial para equipararse al resto. Para Ángel de la Fuente, director gerente del think tank, «potenciar el Fondo y darle una vuelta a su diseño tiene sentido dentro de una reflexión sobre la política de desarrollo regional, lo que no tiene demasiado sentido es usarlo para poner un parche al sistema de financiación» .34 millones La mínima aportación de las forales a la solidaridad A día de hoy la aportación del País Vasco y Navarra al Fondo de Compensación Interterritorial es de 34 millones. Los planes de Hacienda les obligarían a subirla hasta cerca de 300 millones de euros.El escenario planteado por Hacienda no se acerca a esa cifra, pero sí exige que vascos y navarros aporten más. El cupo vasco tendría que elevar su contribución al Fondo a unos 240 millones, mientras que la aportación de Navarra se incrementaría hasta los 60 millones.Conseguir esos recursos no será fácil. Los gobiernos vasco y navarro prefieren no pronunciarse sobre el tema hasta que el proyecto de ley sea una realidad aprobada por las Cortes. No obstante, desde Vitoria ya se desliza que del mismo modo que el Gobierno vasco no se ha pronunciado sobre el modelo de financiación de régimen común espera que suceda lo mismo respecto a la cuantía del cupo vasco, que está acordado para el periodo 2022-2026 y que no contempla ninguna aportación extra para este fondo. El Gobierno de Navarra tampoco quiere pronunciarse, si bien sí recuerda que su aportación al Estado se negocia para un periodo cinco años y a partir del presupuesto de un año base, «y cabe reseñar que el año base sobre el que se establece la negociación del presente quinquenio es 2025», en el que tampoco estaba prevista esa mayor aportación al Fondo de Compensación.Expertos como Francisco de la Torre sospechan que acabará llegándose a un acuerdo político para que las forales no aporten más a la solidaridadEl inspector de Hacienda y autor del libro ‘¿Hacienda somos todos?’, Francisco de la Torre, reconoce sus dudas respecto a que la propuesta del Gobierno vaya a traducirse en una mayor aportación al Estado de País Vasco y Navarra. «Está claro que la ley establece que esa mayor dotación se debe añadir de forma automática al cupo vasco y la aportación navarra», explica en conversación con ABC, «pero lo que nos dicen los antecedentes es que como sucedió en 2017 o con el proceso de absorción de deuda autonómica por el Estado se buscará la manera de compensarlas por ese mayor coste vía ajuste del IVA o de los Impuestos Especiales y acabarán no pagando más «, remacha.
Al Gobierno no le ha quedado más remedio que traspasar alguna línea roja para cuadrar las cuentas de su enrevesada propuesta de reforma de la financiación autonómica, alumbrada para satisfacer las ambiciones de mayores recursos y mayor autogobierno de ERC sin lesionar demasiado los derechos … adquiridos por el resto de autonomías de régimen común en el actual sistema. El plan de Hacienda prevé que País Vasco y Navarra eleven hasta en 250 millones de euros al año su aportación a la solidaridad entre territorios, un asunto políticamente peliagudo que abre un nuevo frente a un sistema nacido ya con el rechazo de todas las comunidades de régimen común salvo Cataluña.
Una de las singularidades de la propuesta de Hacienda es la reinvención del Fondo de Compensación Interterritorial -el instrumento central de reequilibrio territorial previsto por la Constitución, aunque muy venido a menos en los últimos años- como mecanismo externo de cierre del sistema, con el objetivo de compensar a autonomías como Extremadura y Cantabria del perjuicio que sufren en la reforma del modelo. El nuevo papel previsto por Hacienda para el fondo, como financiador de inversiones productivas en comunidades con menor capacidad fiscal, exige según sus propios cálculos la inyección de 3.300 millones de euros extra, lo que a la luz de su dotación actual elevaría sus recursos hasta 3.800 millones, frente a los poco más de 400 con los que opera en la actualidad.
La ley exige que País Vasco y Navarra contribuyan a la dotación del Fondo de Compensación según su peso en la economía española
La maniobra tiene una relevante contraindicación política y es que impacta de lleno sobre dos comunidades autónomas que no tienen arte ni parte en la reforma del sistema, pero cuyos representantes en el Congreso serán clave para sacar adelante la iniciativa: los territorios forales del País Vasco y Navarra. La mejora de la dotación del Fondo de Compensación Interterritorial hasta los 3.800 millones de euros que pretende Hacienda exige que tanto País Vasco como Navarra multipliquen casi por diez la aportación actual que realizan al mecanismo, ya que tanto la norma reguladora del cupo vasco como la de la aportación navarra señalan ese instrumento de reequilibrio territorial como una competencia estatal no asumida por la comunidad y, por tanto, como uno de los componentes que tienen que contribuir a financiar en la medida de su peso en la economía española. En otras palabras, es una obligación legal.
Una aportación pírrica al reequilibrio territorial
El desplome de la cuantía asignada al Fondo en los últimos años, desde los 1.500 millones que llegó a tener antes de la crisis financiera hasta los algo más de 400 millones actuales, ha minimizado la aportación de País Vasco y Navarra al único instrumento de reequilibrio interterritorial en el que participan a niveles casi ridículos, de forma que el Gobierno vasco viene aportando 27 millones anuales, como corresponde a su peso del 6,248% en la economía nacional, y el Ejecutivo navarro apenas siete millones, por su peso del 1,6%. Un trabajo realizado por Fedea estimó en 1.500 millones de euros la aportación que País Vasco y Navarra tendrían que hacer a la solidaridad interterritorial para equipararse al resto. Para Ángel de la Fuente, director gerente del think tank, «potenciar el Fondo y darle una vuelta a su diseño tiene sentido dentro de una reflexión sobre la política de desarrollo regional, lo que no tiene demasiado sentido es usarlo para poner un parche al sistema de financiación».
La mínima aportación de las forales a la solidaridad
A día de hoy la aportación del País Vasco y Navarra al Fondo de Compensación Interterritorial es de 34 millones. Los planes de Hacienda les obligarían a subirla hasta cerca de 300 millones de euros.
El escenario planteado por Hacienda no se acerca a esa cifra, pero sí exige que vascos y navarros aporten más. El cupo vasco tendría que elevar su contribución al Fondo a unos 240 millones, mientras que la aportación de Navarra se incrementaría hasta los 60 millones.
Conseguir esos recursos no será fácil. Los gobiernos vasco y navarro prefieren no pronunciarse sobre el tema hasta que el proyecto de ley sea una realidad aprobada por las Cortes. No obstante, desde Vitoria ya se desliza que del mismo modo que el Gobierno vasco no se ha pronunciado sobre el modelo de financiación de régimen común espera que suceda lo mismo respecto a la cuantía del cupo vasco, que está acordado para el periodo 2022-2026 y que no contempla ninguna aportación extra para este fondo. El Gobierno de Navarra tampoco quiere pronunciarse, si bien sí recuerda que su aportación al Estado se negocia para un periodo cinco años y a partir del presupuesto de un año base, «y cabe reseñar que el año base sobre el que se establece la negociación del presente quinquenio es 2025», en el que tampoco estaba prevista esa mayor aportación al Fondo de Compensación.
Expertos como Francisco de la Torre sospechan que acabará llegándose a un acuerdo político para que las forales no aporten más a la solidaridad
El inspector de Hacienda y autor del libro ‘¿Hacienda somos todos?’, Francisco de la Torre, reconoce sus dudas respecto a que la propuesta del Gobierno vaya a traducirse en una mayor aportación al Estado de País Vasco y Navarra. «Está claro que la ley establece que esa mayor dotación se debe añadir de forma automática al cupo vasco y la aportación navarra», explica en conversación con ABC, «pero lo que nos dicen los antecedentes es que como sucedió en 2017 o con el proceso de absorción de deuda autonómica por el Estado se buscará la manera de compensarlas por ese mayor coste vía ajuste del IVA o de los Impuestos Especiales y acabarán no pagando más«, remacha.
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