A falta de nueve días para que se constituya el Parlamento de Andalucía, la secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, se propone ejercer la oposición por primera vez en su carrera política. No hay palabras paliativas para ocultar los “malos resultados”, como los ha calificado Montero, obtenidos por el PSOE en las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo, pero sí algunos análisis aún prospectivos de cuál debe ser el rumbo que debe seguir esta formación que gobernó casi 37 años seguidos en Andalucía y aún no se halla en la oposición.
La secretaria general de los socialistas andaluces se acreditará como diputada el 11 de junio, cuando se constituye el Parlamento autonómico
A falta de nueve días para que se constituya el Parlamento de Andalucía, la secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, se propone ejercer la oposición por primera vez en su carrera política. No hay palabras paliativas para ocultar los “malos resultados”, como los ha calificado Montero, obtenidos por el PSOE en las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo, pero sí algunos análisis aún prospectivos de cuál debe ser el rumbo que debe seguir esta formación que gobernó casi 37 años seguidos en Andalucía y aún no se halla en la oposición.
Tras 15 días sin agenda pública, la dirigente socialista ha comparecido este martes ante los medios en un pasillo del Parlamento andaluz, como minutos antes hizo el coordinador de IU y candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, en uno de los patios de la Cámara acompañado por los otros cuatro diputados electos de su grupo. Al no estar constituido el Parlamento, no se permite la utilización de la refrigerada sala de prensa.
“La que ejerce la oposición soy yo”, ha contestado Montero, a una pregunta sobre su permanencia en el antiguo hospital de las Cinco Llagas -sede de la Cámara autonómica-, una cuestión que de manera reiterada se le ha planteado desde que asumió el liderazgo del PSOE. Montero ha dicho que se acreditará como diputada el 11 de junio, día de la constitución de la Cámara, apurando los plazos, y que ejercerá de líder de la oposición “como si me fuera a quedar toda la vida”.
En estos 15 días, la dirigente socialista ha mantenido reuniones internas de análisis electoral con su ejecutiva, con los secretarios generales provinciales, con diputados electos, aunque la secretaria general esperará unos días para dar a conocer quiénes formarán parte de la Mesa del Parlamento y la reorganización del grupo parlamentario, que lo integran 28 diputados, dos menos que en la anterior legislatura.
Tampoco va a hacer público todavía si los dos anteriores secretarios generales de la federación andaluza -Susana Díaz, expresidenta de la Junta; y Juan Espadas, exalcalde de Sevilla- serán propuestos como senadores por la comunidad autónoma, algo que se da por hecho en el PSOE. Al grupo socialista le corresponde otro asiento en la Cámara alta, y aunque la tradición parlamentaria apunta a que será la propia Montero, esa propuesta aún no está clara.
Montero ha afirmado que los malos resultados del PSOE no tienen una sola causa. “Es multicausal”, ha dicho sin entrar en detalles, al tiempo que ha entonado una leve autocrítica sobre la necesidad que tiene el PSOE andaluz de “atinar y ser más eficaces”.
La secretaria general, que llevaba 24 años seguidos formando parte de los gobiernos andaluz y central y que ahora se sentará enfrente del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, si saca adelante su investidura con el apoyo de Vox, es consciente del déficit que arrastra el PSOE andaluz desde que perdió la Junta de Andalucía tras las elecciones autonómicas de diciembre de 2018. “No sabemos ejercer la oposición”, es la frase que repiten muchos del círculo de Montero, quien se propone, según fuentes próximas, fortalecer y reforzar la dirección regional.
En la etapa de Espadas, este se blindó en cierta manera con su alianza con los ocho secretarios provinciales, convirtiendo las reuniones con los dirigentes locales en una especie de órgano ejecutivo paralelo a la dirección regional elegida en un congreso. Según las fuentes consultadas, Montero se propone cambiar esa dinámica en un momento muy complicado para el PSOE, asediado por causas judiciales en la que creen ver una operación contra el Gobierno progresista.
Como vicesecretaria general del PSOE, es decir, como número dos del partido, María Jesús Montero sigue teniendo una gran capacidad de convocatoria, aunque la mayoría de las preguntas giran sobre la presión política y judicial contra el Gobierno, del que ha formado parte en los últimos ocho años, y el partido por distintas causas abiertas. En este sentido, la dirigente socialista se ha alineado con las tesis de la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, quien aseguró que había “una doble varia de medir” de la justicia. “Corresponde hacer lo mismo siempre, y que la Justicia no tenga reacciones distintas a situaciones homólogas”, ha dicho Montero, quien ha dicho “no compartir” la opinión del presidente de honor del partido y expresidente de la Junta, Rafael Escuredo, a favor de la celebración de un congreso extraordinario.
