Hay cambio en el Ministerio de Hacienda. La hasta el jueves todopoderosa vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero , deja el cargo por esa manía del presidente Sánchez de colocar a sus ministros como cabeza de cartel en las elecciones autónomicas. Con poco éxito, por cierto, al menos por el momento. El batacazo que se pegó la portavoz y ministra de Educación, Pilar Alegría , en Aragón, con el peor resultado de la historia del PSOE fue sonado. Y las perspectivas para Montero en Andalucía no son mucho mejores. Y es que la visibilidad que les ha dado a ambas candidatas formar parte del Consejo de Ministros, lejos de sumar enteros, les resta. Aunque la vicepresidenta y ministra de Hacienda ha logrado al final frenar la presentación de los presupuestos en Cataluña, en vísperas de las elecciones andaluzas, y la cesión del IRPF exigida por ERC que hubiera llevado aparejada, esto no le quita el lastre que supone haber tenido que defender los privilegios para Cataluña. Es cierto que tanto en la quita de la deuda propuesta por el Ministerio de Hacienda como en la reforma del sistema de financiación autonómica, Andalucía es una de las comunidades más beneficiadas y que más incrementaría sus ingresos. Sin embargo eso no merma la humillación que supone para las autonomías el hecho de que se pacta un sistema con Cataluña y luego se extiende a los demás. « Nunca aceptaremos el principio de ordinalidad en el sistema de financiación », ha insistido por activa y por pasiva el gobierno socialista de García-Page pese a que tendría mejor financiación que ahora. «Es cuestión de principios», explican y algo similar decía Montero cuando era consejera andaluza.Y es que garantizar la ordinalidad para una comunidad autónoma es lo más insolidario que puede haber. Se trata de que el que más aporta sea también el que más reciba. Es decir que las comunidades más ricas sean también las mejor financiadas. ¿Cómo vas así a reducir las desigualdades entre autonomías? Y eso es precisamente con lo que ha tragado María Jesús Montero para contentar al independentismo catalán que sostiene al Gobierno. ¿Le perdonarán sus paisanos esa deslealtad ? Sinceramente, tengo mis dudas. También es María Jesús Montero la responsable de que los trabajadores españoles estemos perdiendo año tras año poder adquisitivo. El hecho de que no se hayan actualizado las tarifas y las deducciones del impuesto sobre la renta desde 2015 significa que aunque nuestras empresas o las administraciones para las que trabajamos nos suban el sueldo igual que la inflación, al no adaptar los impuestos a ese incremento de los precios, nos subirá también el tipo del IRPF que pagamos, con lo que aunque ganemos más tenemos menos capacidad de compra.Según cálculos de la Airef, Hacienda ha recaudado más de 9.000 millones por no actualizar con la inflación el IRPFY es precisamente esa subida de impuestos en frío, y los miles de millones de ingresos extra para las arcas públicas que ha llevado aparejado lo que, eso sí, le ha permitido ir reduciendo el déficit público que se disparó con la pandemia. Porque, por el lado del gasto, ajustes ha habido más bien pocos. De hecho el gasto público ha crecido a ritmos muy superiores a los que lo hizo en etapas anteriores, por lo que, según advierten desde la autoridad fiscal, en los próximos años tendrá que haber recortes o subidas de impuestos sí o sí… pero eso ya se lo dejamos al próximo ejecutivo. A su sustituto, Arcadi España , le deja mucho trabajo empezado y poco terminado. Los presupuestos siguen sin presentarse y la condonación de la deuda y la reforma de la financiación autonómica están en el aire. Trabajo tiene por delante. Hay cambio en el Ministerio de Hacienda. La hasta el jueves todopoderosa vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero , deja el cargo por esa manía del presidente Sánchez de colocar a sus ministros como cabeza de cartel en las elecciones autónomicas. Con poco éxito, por cierto, al menos por el momento. El batacazo que se pegó la portavoz y ministra de Educación, Pilar Alegría , en Aragón, con el peor resultado de la historia del PSOE fue sonado. Y las perspectivas para Montero en Andalucía no son mucho mejores. Y es que la visibilidad que les ha dado a ambas candidatas formar parte del Consejo de Ministros, lejos de sumar enteros, les resta. Aunque la vicepresidenta y ministra de Hacienda ha logrado al final frenar la presentación de los presupuestos en Cataluña, en vísperas de las elecciones andaluzas, y la cesión del IRPF exigida por ERC que hubiera llevado aparejada, esto no le quita el lastre que supone haber tenido que defender los privilegios para Cataluña. Es cierto que tanto en la quita de la deuda propuesta por el Ministerio de Hacienda como en la reforma del sistema de financiación autonómica, Andalucía es una de las comunidades más beneficiadas y que más incrementaría sus ingresos. Sin embargo eso no merma la humillación que supone para las autonomías el hecho de que se pacta un sistema con Cataluña y luego se extiende a los demás. « Nunca aceptaremos el principio de ordinalidad en el sistema de financiación », ha insistido por activa y por pasiva el gobierno socialista de García-Page pese a que tendría mejor financiación que ahora. «Es cuestión de principios», explican y algo similar decía Montero cuando era consejera andaluza.Y es que garantizar la ordinalidad para una comunidad autónoma es lo más insolidario que puede haber. Se trata de que el que más aporta sea también el que más reciba. Es decir que las comunidades más ricas sean también las mejor financiadas. ¿Cómo vas así a reducir las desigualdades entre autonomías? Y eso es precisamente con lo que ha tragado María Jesús Montero para contentar al independentismo catalán que sostiene al Gobierno. ¿Le perdonarán sus paisanos esa deslealtad ? Sinceramente, tengo mis dudas. También es María Jesús Montero la responsable de que los trabajadores españoles estemos perdiendo año tras año poder adquisitivo. El hecho de que no se hayan actualizado las tarifas y las deducciones del impuesto sobre la renta desde 2015 significa que aunque nuestras empresas o las administraciones para las que trabajamos nos suban el sueldo igual que la inflación, al no adaptar los impuestos a ese incremento de los precios, nos subirá también el tipo del IRPF que pagamos, con lo que aunque ganemos más tenemos menos capacidad de compra.Según cálculos de la Airef, Hacienda ha recaudado más de 9.000 millones por no actualizar con la inflación el IRPFY es precisamente esa subida de impuestos en frío, y los miles de millones de ingresos extra para las arcas públicas que ha llevado aparejado lo que, eso sí, le ha permitido ir reduciendo el déficit público que se disparó con la pandemia. Porque, por el lado del gasto, ajustes ha habido más bien pocos. De hecho el gasto público ha crecido a ritmos muy superiores a los que lo hizo en etapas anteriores, por lo que, según advierten desde la autoridad fiscal, en los próximos años tendrá que haber recortes o subidas de impuestos sí o sí… pero eso ya se lo dejamos al próximo ejecutivo. A su sustituto, Arcadi España , le deja mucho trabajo empezado y poco terminado. Los presupuestos siguen sin presentarse y la condonación de la deuda y la reforma de la financiación autonómica están en el aire. Trabajo tiene por delante.
Hay cambio en el Ministerio de Hacienda. La hasta el jueves todopoderosa vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, deja el cargo por esa manía del presidente Sánchez de colocar a sus ministros como cabeza de cartel en las elecciones autónomicas. Con poco éxito, … por cierto, al menos por el momento. El batacazo que se pegó la portavoz y ministra de Educación, Pilar Alegría, en Aragón, con el peor resultado de la historia del PSOE fue sonado. Y las perspectivas para Montero en Andalucía no son mucho mejores. Y es que la visibilidad que les ha dado a ambas candidatas formar parte del Consejo de Ministros, lejos de sumar enteros, les resta.
Aunque la vicepresidenta y ministra de Hacienda ha logrado al final frenar la presentación de los presupuestos en Cataluña, en vísperas de las elecciones andaluzas, y la cesión del IRPF exigida por ERC que hubiera llevado aparejada, esto no le quita el lastre que supone haber tenido que defender los privilegios para Cataluña. Es cierto que tanto en la quita de la deuda propuesta por el Ministerio de Hacienda como en la reforma del sistema de financiación autonómica, Andalucía es una de las comunidades más beneficiadas y que más incrementaría sus ingresos. Sin embargo eso no merma la humillación que supone para las autonomías el hecho de que se pacta un sistema con Cataluña y luego se extiende a los demás. «Nunca aceptaremos el principio de ordinalidad en el sistema de financiación», ha insistido por activa y por pasiva el gobierno socialista de García-Page pese a que tendría mejor financiación que ahora. «Es cuestión de principios», explican y algo similar decía Montero cuando era consejera andaluza.
Y es que garantizar la ordinalidad para una comunidad autónoma es lo más insolidario que puede haber. Se trata de que el que más aporta sea también el que más reciba. Es decir que las comunidades más ricas sean también las mejor financiadas. ¿Cómo vas así a reducir las desigualdades entre autonomías? Y eso es precisamente con lo que ha tragado María Jesús Montero para contentar al independentismo catalán que sostiene al Gobierno.
¿Le perdonarán sus paisanos esa deslealtad? Sinceramente, tengo mis dudas.
También es María Jesús Montero la responsable de que los trabajadores españoles estemos perdiendo año tras año poder adquisitivo. El hecho de que no se hayan actualizado las tarifas y las deducciones del impuesto sobre la renta desde 2015 significa que aunque nuestras empresas o las administraciones para las que trabajamos nos suban el sueldo igual que la inflación, al no adaptar los impuestos a ese incremento de los precios, nos subirá también el tipo del IRPF que pagamos, con lo que aunque ganemos más tenemos menos capacidad de compra.
Según cálculos de la Airef, Hacienda ha recaudado más de 9.000 millones por no actualizar con la inflación el IRPF
Y es precisamente esa subida de impuestos en frío, y los miles de millones de ingresos extra para las arcas públicas que ha llevado aparejado lo que, eso sí, le ha permitido ir reduciendo el déficit público que se disparó con la pandemia. Porque, por el lado del gasto, ajustes ha habido más bien pocos. De hecho el gasto público ha crecido a ritmos muy superiores a los que lo hizo en etapas anteriores, por lo que, según advierten desde la autoridad fiscal, en los próximos años tendrá que haber recortes o subidas de impuestos sí o sí… pero eso ya se lo dejamos al próximo ejecutivo.
A su sustituto, Arcadi España, le deja mucho trabajo empezado y poco terminado. Los presupuestos siguen sin presentarse y la condonación de la deuda y la reforma de la financiación autonómica están en el aire. Trabajo tiene por delante.
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