El senador republicano por Carolina del Sur Lindsay Graham, aliado acérrimo del presidente Donald Trump en la cámara alta estadounidense, de ideas intervencionistas, gran defensor de Ucrania y muy pro-Israel, ha muerto en la noche del sábado al domingo repentinamente a los 71 años, debido a un desgarro de aorta causado por una enfermedad cardiovascular, según ha anunciado su oficina. Su fallecimiento ha conmocionado al mundo político en Washington y a su Partido Republicano.
El legislador estadounidense, que pasó de ser un crítico acérrimo del mandatario a colaborar con él, era un defensor declarado de la ayuda a Ucrania y acababa de regresar de Kiev
El senador republicano por Carolina del Sur Lindsay Graham, aliado acérrimo del presidente Donald Trump en la cámara alta estadounidense, de ideas intervencionistas, gran defensor de Ucrania y muy pro-Israel, ha muerto en la noche del sábado al domingo repentinamente a los 71 años, según ha anunciado su oficina. Su fallecimiento ha conmocionado al mundo político en Washington y a su Partido Republicano.
Graham era una de las figuras más reconocibles en el Senado estadounidense, donde ocupaba un escaño desde 2003. Se presentaba de nuevo al cargo en las elecciones de medio mandato del próximo noviembre.
“En la noche del sábado 11 de julio el senador Lindsey Graham ha fallecido de una corta y repentina enfermedad”, ha indicado su oficina en un comunicado. “La familia del senador agradece las oraciones en estos momentos y solicita privacidad durante esta etapa increíblemente difícil”, añade, sin dar más detalles.
El legislador, que había cumplido años el jueves, acababa de regresar de un viaje a Ucrania y no se le conocían problemas de salud graves. Tenía previsto haber participado este domingo en un programa de entrevistas de la cadena NBC. El periódico The Washington Post cita los mensajes del escáner de la Policía para informar de que los servicios de urgencia recibieron una llamada en torno a las 20.30 horas del sábado (02.30 hora peninsular del domingo en España) sobre una persona con dolores en el pecho en el domicilio de Graham en Capitol Hill, cerca del Capitolio estadounidense. Unos 25 minutos más tarde, el personal de urgencias que respondió al aviso declaraba que un hombre se encontraba en paro cardiaco y se le estaba administrando reanimación cardiopulmonar.
Trump fue una de las primeras personas en reaccionar públicamente al anuncio del fallecimiento de su aliado, compañero de golf y continuo defensor ante los periodistas. En un mensaje en redes sociales, declaró a Graham “una de las mejores personas y senadores que jamás he conocido”. “Siempre estaba trabajando, y fue un verdadero patriota estadounidense”, agregaba. “¡Se le echará mucho de menos!”
Hasta que el gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, nombre un reemplazo provisional, -algo que puede hacer de inmediato- la muerte del legislador deja un hueco temporal en el Senado, donde los republicanos cuentan con una mayoría de cuatro escaños sobre un total de cien asientos. Esa bancada ya sufría otra ausencia -y un voto menos- por la enfermedad de su antiguo líder, el senador Mitch McConnell, hospitalizado desde hace tres semanas sin que haya noticias claras sobre su estado de salud. En noviembre, Graham debía disputarse su puesto con la candidata demócrata, Annie Andrews.
Graham, hijo de una familia de clase media en Central, una pequeña ciudad de la muy conservadora Carolina del Sur, y abogado de profesión, había comenzado su carrera política en 1994 como congresista. Tras su salto al Senado, se ganó la reputación de ser uno de los mayores halcones del Congreso estadounidense en política exterior. Apoyó con entusiasmo la guerra de Irak y estaba a favor de una intervención en Irán. En 2015 criticó duramente el acuerdo nuclear con Teherán negociado por la Administración del demócrata Barack Obama.
Gran amigo y colaborador del que fuera rival republicano de Obama en las elecciones de 2008, el fallecido senador John McCain, Graham cultivó en aquella etapa una imagen de republicano duro en política exterior, moderado en política interna y defensor de la derecha religiosa. Antes de que Trump fuera elegido presidente le había criticado con dureza como un “demagogo” y había advertido que su llegada a la Casa Blanca podría suponer un grave peligro para el futuro del país.
El triunfo de ese candidato que había descrito como “intolerante religioso, xenófobo e incitador al odio racial” hizo que, como hicieron muchos otros poderosos republicanos, diera un giro de 180 grados a sus opiniones, para transformarse en uno de los defensores más acérrimos del mandatario, siempre dispuesto a comparecer ante los medios para alabar sus políticas.
Ese apoyo incondicional solo tuvo un momento de flaqueza: el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, cuando una horda de partidarios del presidente estadounidense se lanzó a impedir que el Congreso confirmara el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2020. Entonces, Graham afirmó: “Trump y yo hemos hecho un recorrido fenomenal, qué lástima que acabe así… ha sido un presidente magnífico, pero hoy… todo lo que puedo decir es que me salgo. Ya basta”.
La ruptura duró poco. En el juicio político que se abrió contra el ya expresidente, rechazó votar en su contra. Y fue uno de los primeros en dar su apoyo al magnate inmobiliario en la campaña para las elecciones de 2024, mientras le visitaba con frecuencia en su residencia privada, Mar-a-Lago, en Florida.
Como senador, ha sido un gran defensor de la causa ucraniana y un importante aliado de Israel en el Congreso estadounidense. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha lamentado en redes sociales el fallecimiento de “uno de los mayores amigos” de su país. “Lindsey entendió que la seguridad de Israel y la de Estados Unidos son inseparables”, ha escrito.
Graham fue uno de los principales guías de las autoridades ucranianas, especialmente el presidente Volodímir Zelenski, en la compleja política estadounidense. Tras la muy pública discusión en el Despacho Oval entre el ucranio y Trump, que degeneró en una bronca ante las cámaras del republicano a su invitado, el senador fue uno de los intermediarios que propició una relativa reconciliación. Viajó con frecuencia a Kiev: había estado allí la semana pasada para, entre otras cosas, visitar una fábrica de drones.
“Lindsey fue un verdadero defensor de la libertad y de los valores que hacen nuestro mundo más seguro”, ha escrito Zelenski en redes sociales en homenaje al senador.
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