El pincel que inmortalizó la tauromaquia durante décadas se ha apagado. Pedro Escacena Barea ha fallecido a los 94 años de edad en la localidad sevillana de Tomares. Con su desaparición, la pintura taurina pierde a un creador capaz de capturar en el lienzo la plástica, el movimiento, la atmósfera, el temple y el dramatismo de la lidia.Nacido el 19 de noviembre de 1931 en el sevillano barrio de la Macarena, la vocación de Escacena estuvo ligada a la tauromaquia desde sus primeros años. En su juventud vistió el traje de luces y actuó como novillero sin caballos en cosos de Andalucía y Extremadura durante la década de 1950. Paralelamente, desarrolló su formación artística en la Escuela Superior de Artes y Oficios de Sevilla, donde se instruyó bajo la maestría de referentes como Francisco Hohenleiter, Santiago Martínez, Rodríguez Jaldón y José María Labrador.La producción pictórica de Escacena se situó en la gran tradición de la cartelería y la pintura taurina española. Sin embargo, desarrolló un sello inconfundible caracterizado por el uso vibrante del color, la fuerza del trazo y una inusual agudeza para retratar la psicología del torero. Tuvo además una especial capacidad para inmortalizar a las grandes figuras de su tiempo, destacando sus icónicas representaciones de Curro Romero o la plasmación de la histórica reaparición de José Tomás en la Monumental de Barcelona en 2007.Su relevancia como cartelista queda atestiguada por encargos de primer orden nacional e internacional. Fue autor de emblemáticos carteles, como los de la Feria de San Isidro de Madrid en 1985, la Corrida Goyesca de Ronda en 1991, las Fiestas Colombinas de Huelva en 1992 y numerosas ediciones de las corridas de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Su labor fue distinguida con reconocimientos como la Medalla de Plata al Mérito Taurino concedida por la Real Federación Taurina de España en 2005, la Medalla de Oro de la Diputación Provincial de Sevilla en 2012 y el nombramiento de Hijo Adoptivo de Tomares.Pedro Escacena deja un legado de cerca de un millar de obras repartidas en colecciones públicas y privadas de España y América. El pincel que inmortalizó la tauromaquia durante décadas se ha apagado. Pedro Escacena Barea ha fallecido a los 94 años de edad en la localidad sevillana de Tomares. Con su desaparición, la pintura taurina pierde a un creador capaz de capturar en el lienzo la plástica, el movimiento, la atmósfera, el temple y el dramatismo de la lidia.Nacido el 19 de noviembre de 1931 en el sevillano barrio de la Macarena, la vocación de Escacena estuvo ligada a la tauromaquia desde sus primeros años. En su juventud vistió el traje de luces y actuó como novillero sin caballos en cosos de Andalucía y Extremadura durante la década de 1950. Paralelamente, desarrolló su formación artística en la Escuela Superior de Artes y Oficios de Sevilla, donde se instruyó bajo la maestría de referentes como Francisco Hohenleiter, Santiago Martínez, Rodríguez Jaldón y José María Labrador.La producción pictórica de Escacena se situó en la gran tradición de la cartelería y la pintura taurina española. Sin embargo, desarrolló un sello inconfundible caracterizado por el uso vibrante del color, la fuerza del trazo y una inusual agudeza para retratar la psicología del torero. Tuvo además una especial capacidad para inmortalizar a las grandes figuras de su tiempo, destacando sus icónicas representaciones de Curro Romero o la plasmación de la histórica reaparición de José Tomás en la Monumental de Barcelona en 2007.Su relevancia como cartelista queda atestiguada por encargos de primer orden nacional e internacional. Fue autor de emblemáticos carteles, como los de la Feria de San Isidro de Madrid en 1985, la Corrida Goyesca de Ronda en 1991, las Fiestas Colombinas de Huelva en 1992 y numerosas ediciones de las corridas de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Su labor fue distinguida con reconocimientos como la Medalla de Plata al Mérito Taurino concedida por la Real Federación Taurina de España en 2005, la Medalla de Oro de la Diputación Provincial de Sevilla en 2012 y el nombramiento de Hijo Adoptivo de Tomares.Pedro Escacena deja un legado de cerca de un millar de obras repartidas en colecciones públicas y privadas de España y América.
El pincel que inmortalizó la tauromaquia durante décadas se ha apagado. Pedro Escacena Barea ha fallecido a los 94 años de edad en la localidad sevillana de Tomares. Con su desaparición, la pintura taurina pierde a un creador capaz de capturar en el lienzo la … plástica, el movimiento, la atmósfera, el temple y el dramatismo de la lidia.
Nacido el 19 de noviembre de 1931 en el sevillano barrio de la Macarena, la vocación de Escacena estuvo ligada a la tauromaquia desde sus primeros años. En su juventud vistió el traje de luces y actuó como novillero sin caballos en cosos de Andalucía y Extremadura durante la década de 1950. Paralelamente, desarrolló su formación artística en la Escuela Superior de Artes y Oficios de Sevilla, donde se instruyó bajo la maestría de referentes como Francisco Hohenleiter, Santiago Martínez, Rodríguez Jaldón y José María Labrador.
La producción pictórica de Escacena se situó en la gran tradición de la cartelería y la pintura taurina española. Sin embargo, desarrolló un sello inconfundible caracterizado por el uso vibrante del color, la fuerza del trazo y una inusual agudeza para retratar la psicología del torero. Tuvo además una especial capacidad para inmortalizar a las grandes figuras de su tiempo, destacando sus icónicas representaciones de Curro Romero o la plasmación de la histórica reaparición de José Tomás en la Monumental de Barcelona en 2007.
Su relevancia como cartelista queda atestiguada por encargos de primer orden nacional e internacional. Fue autor de emblemáticos carteles, como los de la Feria de San Isidro de Madrid en 1985, la Corrida Goyesca de Ronda en 1991, las Fiestas Colombinas de Huelva en 1992 y numerosas ediciones de las corridas de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Su labor fue distinguida con reconocimientos como la Medalla de Plata al Mérito Taurino concedida por la Real Federación Taurina de España en 2005, la Medalla de Oro de la Diputación Provincial de Sevilla en 2012 y el nombramiento de Hijo Adoptivo de Tomares.
Pedro Escacena deja un legado de cerca de un millar de obras repartidas en colecciones públicas y privadas de España y América.
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