Nació al mismo tiempo y en la misma ciudad que Vladímir Putin; le conoció cuando ambos eran dos jóvenes espías del KGB; fue parte del estrecho círculo que ayudó al presidente ruso a hacer suyo el poder; y sonó como su sucesor a lo largo del primer cuarto de siglo de putinismo. El agente y exministro de Defensa Serguéi Ivanov ha fallecido este viernes a los 73 años de edad. El anuncio no lo ha hecho el Kremlin, el destino al que muchos vincularon su nombre hasta hace justo una década, sino la liga de baloncesto rusa, de la que era presidente honorífico tras ser relevado de la primera línea política.
El antiguo agente del KGB, apenas tres meses más joven que el presidente ruso, ha fallecido a los 73 años
Nació al mismo tiempo y en la misma ciudad que Vladímir Putin; le conoció cuando ambos eran dos jóvenes espías del KGB; fue parte del estrecho círculo que ayudó al presidente ruso a hacer suyo el poder; y sonó como su sucesor a lo largo del primer cuarto de siglo de putinismo. El agente y exministro de Defensa Serguéi Ivanov ha fallecido este viernes a los 73 años de edad. El anuncio no lo ha hecho el Kremlin, el destino al que muchos vincularon su nombre hasta hace justo una década, sino la liga de baloncesto rusa, de la que era presidente honorífico tras ser relevado de la primera línea política.
Ivanov (31 de enero de 1953) y Putin (7 de octubre de 1952), nacieron en Leningrado, la actual San Petersburgo, con tres meses de diferencia. Ambos hicieron carrera dentro del espionaje soviético, como otros dirigentes clave del putinismode la misma quinta que Putin, entre ellos el exjefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y todavía estrecho asesor del mandatario, Nikolái Pátrushev (1951), y el responsable del Servicio de Inteligencia Exterior, Serguéi Narishkin (1954).
Putin e Ivanov se conocieron en la dirección del KGB en los años setenta, y sus caminos se volvieron a encontrar cuando el presidente Borís Yeltsin nombró a Putin jefe del FSB en 1998. El dirigente soviético le nombró su adjunto al frente de la agencia heredera del KGB, y sus caminos seguirían unidos en adelante: primero, como secretario del Consejo de Seguridad ruso cuando Yeltsin nombró a Putin presidente en funciones en el fin de año de 1999, y después como ministro de Defensa entre 2001 y 2007.
Serguéi Ivanov recibió la misión de recortar y modernizar el leviatán de las fuerzas armadas rusas, totalmente abandonadas tras el colapso de la Unión Soviética y víctimas de una corrupción generalizada. Bajo su mando, y ante la demostración de fuerza de Estados Unidos en los Balcanes en los noventa y durante la invasión de Irak en 2003, los militares rusos comenzaron a valorar la doctrina de la escalada para la desescalada, el uso de armas nucleares a pequeña escala para obligar a un rival más poderoso a pedir la paz. Asimismo, Ivanov defendió el uso de la fuerza primero ”si los intereses de Rusia o sus alianzas así lo exigieran».

El exministro de Defensa fue uno de los históricos sucesores de Putin en estos 26 años de putinismo. Cuando la Constitución obligó al dirigente ruso a dejar la presidencia tras su segundo mandato en 2008, Ivanov se convirtió en el favorito a suceder a Putin. Sin embargo, sus ambiciones y las de sus colaboradores se frustraron cuando el líder ruso eligió en su lugar al supuestamente liberal Dmitri Medvédev para ocupar la silla presidencial entre 2008 y 2012 mientras el mandatario ejercía de primer ministro. Una vez acabó el teatro, Putin volvió al Kremlin para no abandonarlo jamás: en 2020, en una reforma constitucional acometida en plena pandemia, despejó el camino para poder continuar en el poder formalmente hasta el año 2036.
“Una vez dije que muchos de nuestros medios de comunicación contribuyen al debilitamiento de la población. Este debilitamiento, lamentablemente, continúa. La barbarie y la decadencia moral son un grave problema”, afirmó una vez el antiguo alto cargo.
Ivanov se mantuvo un tiempo en la órbita de Putin. Durante el mandato de Medvédev fue uno más de todos los vice primeros ministros de Putin, y del 2011 a 2016 ejerció como jefe de la Administración presidencial. Sin embargo, otros aspirantes al poder le habían adelantado ya entonces por la derecha en las quinielas.
Entre ellos el propio Medvédev durante una época, aunque la lista de nombres es enorme y por ella han pasado el exministro de Defensa Serguéi Shoigú, hoy en un discreto segundo plano y con su clan diezmado por los arrestos del Kremlin, y el líder de la facción política del Kremlin, Serguéi Kiriyenko.

Según publicó el diario independiente Meduza en 2016, Ivanov se había alejado del Kremlin a raíz de la muerte de su hijo mayor en 2014. Tras su paso por Presidencia, fue relevado a un cargo honorífico, el de representante presidencial especial para la protección del medio ambiente, la ecología y el transporte.
“Era demasiado discreto para socavar a Putin y demasiado inteligente para convertirse en presidente en 2008″, ha manifestado en su canal de Telegram el exvicepresidente del Banco Central Ruso Serguéi Alexashenko. El economista recuerda que “se podía discutir con él”.
Serguéi Markov, exasesor de política exterior de Putin, ha elogiado a Ivanov y al resto de altos cargos del espionaje ruso que han acompañado al presidente ruso estos años. “Establecieron una cadena de mando vertical, garantizando el orden y una enorme libertad personal para la población, y tomaron decisiones secretas para restaurar el potencial nuclear del país. Por eso la OTAN ahora teme empezar una guerra abierta con Rusia”.
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