En marzo de 2001, Nevenka Fernández denunciaba en una rueda de prensa por acoso a su jefe, el poderoso alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, del PP. Tras la denuncia, huyó definitivamente de su ciudad. Hacía meses que vivía escondida en Madrid, perseguida por una campaña de descrédito y prejuicios. Este sábado, 25 años después, Nevenka ha vuelto a presentarse en Ponferrada en un acto público, celebrado en la sede de la Fundación Ciudad de la Energía, en unas jornadas organizadas por el Ministerio de Transición Ecológica, arropada por un auditorio lleno de 300 personas. Desde aquel día en que puso distancia con Ponferrada, Nevenka solo había vuelto a su ciudad en contadas ocasiones, siempre para visitas privadas, sin dejarse ver mucho, sin pasearse por la calle. Hoy lo ha hecho a cara descubierta. “Estoy emocionada, nerviosa, pero muy contenta”, ha dicho, nada más empezar, con una sonrisa.
La mujer abandonó España tras una campaña de descrédito después de haber denunciado por acoso al alcalde
La mujer abandonó España tras una campaña de descrédito después de haber denunciado por acoso al alcalde

En 2001, Nevenka Fernández denunciaba en una rueda de prensa por acoso a su jefe, el poderoso alcalde de Ponferrada, Ismael Sánchez, del PP. Tras la denuncia, huyó de su ciudad, perseguida por una campaña de descrédito y prejuicios. Este sábado, 25 años después, ha vuelto a presentarse en Ponferrada en un acto público, celebrado en la sede de la Fundación Ciudad de la Energía, en unas jornadas organizadas por el Ministerio de Igualdad, arropada por un auditorio lleno de 300 personas. “Estoy emocionada, nerviosa, pero muy contenta”, ha dicho, nada más empezar, con una sonrisa.
Fernández ha compartido el escenario con Charo Velasco, la concejal socialista que entonces la apoyó. Velascó ha elogiado la valentía de Nevenka y Nevenka ha resaltado de Velasco: “Convierte la política en lo que yo siempre pensé que tenía que ser”. A estas palabras les ha seguido una ovación cerradísima y emocionada del público. Al acto han asistido feministas que hace 25 años apoyaron el gesto de Nevenka —que terminó con la condena del alcalde por acoso sexual—, pero también jóvenes que eran niños en 2001. Nevenka ha asegurado que tuvo que pagar un precio muy alto por la denuncia, pero ha añadido: “Aunque he conseguido lo que quería en la vida y tengo el corazón en paz”.
Después ha agregado: “Es posible salir del infierno, y para decir eso estoy yo hoy aquí”. A la pregunta por parte de la moderadora de qué tiene que hacer la ciudad de Ponferrada para reparar la figura de Nevenka, esta, mirando al auditorio lleno, ha exclamado: “¿Pero qué es esto, si no es una reparación?”. El público, al oír la frase, se ha vuelto a poner en pie para ovacionar a Nevenka y ovacionarse un poco a sí mismos. Posteriormente, se ha descubierto en la parte frontal del edificio un mural con el rostro de Nevenka que, en palabras de Sara Aagensen, vicepresidenta tercera del Gobierno, servirá para recordar a las mujeres que sufran acoso “que no están solas”.
(Noticia en elaboración. Habrá ampliación)
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