El mundo no es sencillo, aunque lo intentemos. Su complejidad nos acuerpa. La octogésima quinta edición de la Feria del Libro de Madrid ha llegado a su fin. Más de seis mil firmas y 231 autores han acudido al Paseo de Coches del Parque del Retiro para hablar de literatura. Además de escribirlos, a los libros hay que leerlos y venderlos. Entenderlos sería el clímax, el deseo más sublime en un aquelarre de corrección. Y de eso hablo yo hoy en estas páginas: de diversidad.Este domingo, en Casa de Fieras, ha conversado sobre sus novelas la escritora Ariana Harwicz. Invitada para hablar de su obra en conjunto con otros autores, la argentina acabó en un acto alternativo organizado por ABC Cultural , debido a enmiendas en la programación. Su cita original, prevista con Sheena Patel, no pudo llevarse a cabo ya que la escritora y directora de cine y televisión británica, de origen palestino, nacida y criada en Londres, depuso compartir mesa con Harwicz, quien se ha pronunciado en contra de las agresiones de Hamás contra Israel el pasado 7 de octubre de 2023. Tras la enmienda de Patel, la participación de Harwicz se desvaneció en la programación. Patel continuó su intervención, pero no así la autora de ‘Matate amor’, cuya participación original se desvaneció en reparos de la más diversa índole. A pesar del entuerto o el desacuerdo, el talento y el impacto de la narrativa de Harwicz halló su lugar natural en la feria madrileña. Las páginas literarias de ABC acogieron para este fin de feria un diálogo profundo con ella sobre los temas poderosos que la argentina desglosa en ‘Matate, amor’ o ‘Perder el juicio’, publicados en español por Anagrama.Noticia relacionada No No CRÍTICA DE: ‘Matate, amor’, de Ariana Harwicz: contemplar lo impensable Carolina OntiveroHay autores que irrumpen como los vinagres, para hacer que escuezan. La intensidad de las ficciones de Harwicz hieren e incomodan. Así se lo han hecho saber muchos de sus editores y traductores. Les parece que su forma de ver y describir el mundo atenta y ofende la sensibilidad. La crítica señala sus libros como un desgarro. Y lo son. Por eso molestan e intimidan: por bellos y terribles. Este domingo, en un acto libérrimo, las páginas de ABC han dispuesto las sillas para que Harwicz pueda conversar, en compañía, sobre sus ideas propias. Los conceptos de pluralidad y periferia los determina aquel que escucha, no el que dispone del poder de invitar y hacer luego un desplante. Ninguna militancia tiene sentido sin su contrario. Incluso en la más diversa de las reuniones, se cuecen las más extrañas ideas. Los abajotolerantes, de verdad creemos en la más incómoda diversidad. El mundo no es sencillo, aunque lo intentemos. Su complejidad nos acuerpa. La octogésima quinta edición de la Feria del Libro de Madrid ha llegado a su fin. Más de seis mil firmas y 231 autores han acudido al Paseo de Coches del Parque del Retiro para hablar de literatura. Además de escribirlos, a los libros hay que leerlos y venderlos. Entenderlos sería el clímax, el deseo más sublime en un aquelarre de corrección. Y de eso hablo yo hoy en estas páginas: de diversidad.Este domingo, en Casa de Fieras, ha conversado sobre sus novelas la escritora Ariana Harwicz. Invitada para hablar de su obra en conjunto con otros autores, la argentina acabó en un acto alternativo organizado por ABC Cultural , debido a enmiendas en la programación. Su cita original, prevista con Sheena Patel, no pudo llevarse a cabo ya que la escritora y directora de cine y televisión británica, de origen palestino, nacida y criada en Londres, depuso compartir mesa con Harwicz, quien se ha pronunciado en contra de las agresiones de Hamás contra Israel el pasado 7 de octubre de 2023. Tras la enmienda de Patel, la participación de Harwicz se desvaneció en la programación. Patel continuó su intervención, pero no así la autora de ‘Matate amor’, cuya participación original se desvaneció en reparos de la más diversa índole. A pesar del entuerto o el desacuerdo, el talento y el impacto de la narrativa de Harwicz halló su lugar natural en la feria madrileña. Las páginas literarias de ABC acogieron para este fin de feria un diálogo profundo con ella sobre los temas poderosos que la argentina desglosa en ‘Matate, amor’ o ‘Perder el juicio’, publicados en español por Anagrama.Noticia relacionada No No CRÍTICA DE: ‘Matate, amor’, de Ariana Harwicz: contemplar lo impensable Carolina OntiveroHay autores que irrumpen como los vinagres, para hacer que escuezan. La intensidad de las ficciones de Harwicz hieren e incomodan. Así se lo han hecho saber muchos de sus editores y traductores. Les parece que su forma de ver y describir el mundo atenta y ofende la sensibilidad. La crítica señala sus libros como un desgarro. Y lo son. Por eso molestan e intimidan: por bellos y terribles. Este domingo, en un acto libérrimo, las páginas de ABC han dispuesto las sillas para que Harwicz pueda conversar, en compañía, sobre sus ideas propias. Los conceptos de pluralidad y periferia los determina aquel que escucha, no el que dispone del poder de invitar y hacer luego un desplante. Ninguna militancia tiene sentido sin su contrario. Incluso en la más diversa de las reuniones, se cuecen las más extrañas ideas. Los abajotolerantes, de verdad creemos en la más incómoda diversidad.
El mundo no es sencillo, aunque lo intentemos. Su complejidad nos acuerpa. La octogésima quinta edición de la Feria del Libro de Madrid ha llegado a su fin. Más de seis mil firmas y 231 autores han acudido al Paseo de Coches del Parque del … Retiro para hablar de literatura. Además de escribirlos, a los libros hay que leerlos y venderlos. Entenderlos sería el clímax, el deseo más sublime en un aquelarre de corrección. Y de eso hablo yo hoy en estas páginas: de diversidad.
Este domingo, en Casa de Fieras, ha conversado sobre sus novelas la escritora Ariana Harwicz. Invitada para hablar de su obra en conjunto con otros autores, la argentina acabó en un acto alternativo organizado por ABC Cultural, debido a enmiendas en la programación. Su cita original, prevista con Sheena Patel, no pudo llevarse a cabo ya que la escritora y directora de cine y televisión británica, de origen palestino, nacida y criada en Londres, depuso compartir mesa con Harwicz, quien se ha pronunciado en contra de las agresiones de Hamás contra Israel el pasado 7 de octubre de 2023.
Tras la enmienda de Patel, la participación de Harwicz se desvaneció en la programación. Patel continuó su intervención, pero no así la autora de ‘Matate amor’, cuya participación original se desvaneció en reparos de la más diversa índole. A pesar del entuerto o el desacuerdo, el talento y el impacto de la narrativa de Harwicz halló su lugar natural en la feria madrileña. Las páginas literarias de ABC acogieron para este fin de feria un diálogo profundo con ella sobre los temas poderosos que la argentina desglosa en ‘Matate, amor’ o ‘Perder el juicio’, publicados en español por Anagrama.
Hay autores que irrumpen como los vinagres, para hacer que escuezan. La intensidad de las ficciones de Harwicz hieren e incomodan. Así se lo han hecho saber muchos de sus editores y traductores. Les parece que su forma de ver y describir el mundo atenta y ofende la sensibilidad. La crítica señala sus libros como un desgarro. Y lo son. Por eso molestan e intimidan: por bellos y terribles. Este domingo, en un acto libérrimo, las páginas de ABC han dispuesto las sillas para que Harwicz pueda conversar, en compañía, sobre sus ideas propias. Los conceptos de pluralidad y periferia los determina aquel que escucha, no el que dispone del poder de invitar y hacer luego un desplante. Ninguna militancia tiene sentido sin su contrario. Incluso en la más diversa de las reuniones, se cuecen las más extrañas ideas. Los abajotolerantes, de verdad creemos en la más incómoda diversidad.
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