El nacionalismo está dispuesto a romper con la igualdad de derechos laborales y sociales que hay en España y consolidar, de esta forma, un mapa cargado de desigualdades. En un nuevo paso para forzar al Gobierno a negociar, ERC, EH Bildu y el BNG han hecho público un comunicado en el que refuerzan la reivindicación de salarios mínimos propios «acordes y adaptados al entorno socioeconómico y laboral» en Cataluña, País Vasco y Galicia, «una constante en nuestros países durante años y una reivindicación justa y necesaria para que la clase trabajadora de nuestras naciones puedan contar con salarios mínimos adaptados a las diferentes realidades». La presión de los sindicatos, de prosperar, abriría la puerta a fijar un sueldo mínimo para catalanes, vascos y gallegos por encima del que tienen, por ejemplo, un andaluz o un extremeño, de 1.221 euros, un objetivo que ya rechazó en 2025 la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, después de otra ofensiva nacionalista. Entonces, el lendakari, Imanol Pradales, marcó como una de sus prioridades lograr un SMI vasco de convenio de hasta 1.385 euros al mes. La misma reivindicación la puso sobre la mesa ERC, que situó la renta mínima catalana en 1.420 euros, como vía para impulsar los salarios de convenio. Ninguna de las dos iniciativas salió adelante tras el rechazo del Gobierno.Ahora, los sindicatos independentistas vuelven a la carga para «lograr parámetros de dignidad y suficiencia en las condiciones laborales básicas de las mayorías trabajadoras» tras asegurar que «ELA, LAB, CIG, Intersindical Catalana, Intersindical Valenciana, IAC y STEI lo han defendido y exigido y que las fuerzas políticas que suscribimos esta declaración compartimos plenamente». Recuerdan que la cuantía del SMI se fija para todo el Estado, «ignorando -dicen- las sustanciales diferencias que se producen en cuanto a las necesidades laborales y socioeconómicas y especificidades de los diferentes territorios, creándose una situación asimétrica y desigual en cuanto a la suficiencia que el salario mínimo debería alcanzar. Creemos que esto debe cambiar». Noticia relacionada No No Sánchez arremete contra la patronal por rechazar el alza del SMI hasta 1.221 euros y le pide «que paguen más» Susana AlcelayPara las centrales, «la homogeneización y establecimiento de un salario mínimo único e idéntico para todo el estado tiene consecuencias negativas para miles y miles de personas trabajadoras. Este modelo supone, de facto, una equiparación a la baja de las condiciones laborales para los y las trabajadoras que reciben este salario en nuestros países. Es la no adaptación del SMI lo que produce desigualdades y rebaja las condiciones de dignidad de millones de trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria, Galiza y los Països Catalans, así como también de las clases trabajadoras de otros territorios y pueblos del estado con realidades también diferentes».Modificar el modelo actual Y añaden: «Esquerra Republicana, Euskal Herria Bildu y el Bloque Nacionalista Galego, recogiendo y respondiendo a la petición trasladada a las fuerzas políticas por los referidos sindicatos, creemos que ha llegado el momento de avanzar y abrir conjuntamente las vías políticas y legislativas que permitan modificar el actual modelo de establecimiento del SMI para responder satisfactoriamente a esta reclamación de nuestras sociedades y su clase trabajadora».Los sindicatos nacionalistas han convocado para mañana una huelga general en País Vasco y Navarra por un SMI propio de 1.500 eurosTras todas estas exigencias, piden negociar y se comprometen a «iniciar las conversaciones necesarias para abrir este nuevo camino con el objetivo de lograr salarios mínimos propios que puedan establecerse por encima del salario mínimo estatal, que estén adaptados a nuestras realidades socioeconómicas y que logren umbrales de suficiencia y dignidad para los millones de personas trabajadoras que dependen de estos salarios para el desarrollo de sus vidas». Con esta declaración, los partidos se suman a la huelga que este martes llevarán a cabo ELA y LAB en País Vasco y Navarra para exigir que las instituciones vascas tengan capacidad legislativa en la fijación del SMI. Exigen 1.500 euros frente a los 1.221 actuales. La protesta, a la que se se han adherido más de 1.700 comités de empresa y un centenar de agentes sociales, se prolongará durante 24 horas en una jornada en la que habrá manifestaciones, concentraciones y caravanas de vehículos en varias comarcas y ciudades de la comunidad. El nacionalismo está dispuesto a romper con la igualdad de derechos laborales y sociales que hay en España y consolidar, de esta forma, un mapa cargado de desigualdades. En un nuevo paso para forzar al Gobierno a negociar, ERC, EH Bildu y el BNG han hecho público un comunicado en el que refuerzan la reivindicación de salarios mínimos propios «acordes y adaptados al entorno socioeconómico y laboral» en Cataluña, País Vasco y Galicia, «una constante en nuestros países durante años y una reivindicación justa y necesaria para que la clase trabajadora de nuestras naciones puedan contar con salarios mínimos adaptados a las diferentes realidades». La presión de los sindicatos, de prosperar, abriría la puerta a fijar un sueldo mínimo para catalanes, vascos y gallegos por encima del que tienen, por ejemplo, un andaluz o un extremeño, de 1.221 euros, un objetivo que ya rechazó en 2025 la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, después de otra ofensiva nacionalista. Entonces, el lendakari, Imanol Pradales, marcó como una de sus prioridades lograr un SMI vasco de convenio de hasta 1.385 euros al mes. La misma reivindicación la puso sobre la mesa ERC, que situó la renta mínima catalana en 1.420 euros, como vía para impulsar los salarios de convenio. Ninguna de las dos iniciativas salió adelante tras el rechazo del Gobierno.Ahora, los sindicatos independentistas vuelven a la carga para «lograr parámetros de dignidad y suficiencia en las condiciones laborales básicas de las mayorías trabajadoras» tras asegurar que «ELA, LAB, CIG, Intersindical Catalana, Intersindical Valenciana, IAC y STEI lo han defendido y exigido y que las fuerzas políticas que suscribimos esta declaración compartimos plenamente». Recuerdan que la cuantía del SMI se fija para todo el Estado, «ignorando -dicen- las sustanciales diferencias que se producen en cuanto a las necesidades laborales y socioeconómicas y especificidades de los diferentes territorios, creándose una situación asimétrica y desigual en cuanto a la suficiencia que el salario mínimo debería alcanzar. Creemos que esto debe cambiar». Noticia relacionada No No Sánchez arremete contra la patronal por rechazar el alza del SMI hasta 1.221 euros y le pide «que paguen más» Susana AlcelayPara las centrales, «la homogeneización y establecimiento de un salario mínimo único e idéntico para todo el estado tiene consecuencias negativas para miles y miles de personas trabajadoras. Este modelo supone, de facto, una equiparación a la baja de las condiciones laborales para los y las trabajadoras que reciben este salario en nuestros países. Es la no adaptación del SMI lo que produce desigualdades y rebaja las condiciones de dignidad de millones de trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria, Galiza y los Països Catalans, así como también de las clases trabajadoras de otros territorios y pueblos del estado con realidades también diferentes».Modificar el modelo actual Y añaden: «Esquerra Republicana, Euskal Herria Bildu y el Bloque Nacionalista Galego, recogiendo y respondiendo a la petición trasladada a las fuerzas políticas por los referidos sindicatos, creemos que ha llegado el momento de avanzar y abrir conjuntamente las vías políticas y legislativas que permitan modificar el actual modelo de establecimiento del SMI para responder satisfactoriamente a esta reclamación de nuestras sociedades y su clase trabajadora».Los sindicatos nacionalistas han convocado para mañana una huelga general en País Vasco y Navarra por un SMI propio de 1.500 eurosTras todas estas exigencias, piden negociar y se comprometen a «iniciar las conversaciones necesarias para abrir este nuevo camino con el objetivo de lograr salarios mínimos propios que puedan establecerse por encima del salario mínimo estatal, que estén adaptados a nuestras realidades socioeconómicas y que logren umbrales de suficiencia y dignidad para los millones de personas trabajadoras que dependen de estos salarios para el desarrollo de sus vidas». Con esta declaración, los partidos se suman a la huelga que este martes llevarán a cabo ELA y LAB en País Vasco y Navarra para exigir que las instituciones vascas tengan capacidad legislativa en la fijación del SMI. Exigen 1.500 euros frente a los 1.221 actuales. La protesta, a la que se se han adherido más de 1.700 comités de empresa y un centenar de agentes sociales, se prolongará durante 24 horas en una jornada en la que habrá manifestaciones, concentraciones y caravanas de vehículos en varias comarcas y ciudades de la comunidad.
El nacionalismo está dispuesto a romper con la igualdad de derechos laborales y sociales que hay en España y consolidar, de esta forma, un mapa cargado de desigualdades. En un nuevo paso para forzar al Gobierno a negociar, ERC, EH Bildu y el BNG … han hecho público un comunicado en el que refuerzan la reivindicación de salarios mínimos propios «acordes y adaptados al entorno socioeconómico y laboral» en Cataluña, País Vasco y Galicia, «una constante en nuestros países durante años y una reivindicación justa y necesaria para que la clase trabajadora de nuestras naciones puedan contar con salarios mínimos adaptados a las diferentes realidades».
La presión de los sindicatos, de prosperar, abriría la puerta a fijar un sueldo mínimo para catalanes, vascos y gallegos por encima del que tienen, por ejemplo, un andaluz o un extremeño, de 1.221 euros, un objetivo que ya rechazó en 2025 la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, después de otra ofensiva nacionalista. Entonces, el lendakari, Imanol Pradales, marcó como una de sus prioridades lograr un SMI vasco de convenio de hasta 1.385 euros al mes. La misma reivindicación la puso sobre la mesa ERC, que situó la renta mínima catalana en 1.420 euros, como vía para impulsar los salarios de convenio. Ninguna de las dos iniciativas salió adelante tras el rechazo del Gobierno.
Ahora, los sindicatos independentistas vuelven a la carga para «lograr parámetros de dignidad y suficiencia en las condiciones laborales básicas de las mayorías trabajadoras» tras asegurar que «ELA, LAB, CIG, Intersindical Catalana, Intersindical Valenciana, IAC y STEI lo han defendido y exigido y que las fuerzas políticas que suscribimos esta declaración compartimos plenamente». Recuerdan que la cuantía del SMI se fija para todo el Estado, «ignorando -dicen- las sustanciales diferencias que se producen en cuanto a las necesidades laborales y socioeconómicas y especificidades de los diferentes territorios, creándose una situación asimétrica y desigual en cuanto a la suficiencia que el salario mínimo debería alcanzar. Creemos que esto debe cambiar».
Para las centrales, «la homogeneización y establecimiento de un salario mínimo único e idéntico para todo el estado tiene consecuencias negativas para miles y miles de personas trabajadoras. Este modelo supone, de facto, una equiparación a la baja de las condiciones laborales para los y las trabajadoras que reciben este salario en nuestros países. Es la no adaptación del SMI lo que produce desigualdades y rebaja las condiciones de dignidad de millones de trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria, Galiza y los Països Catalans, así como también de las clases trabajadoras de otros territorios y pueblos del estado con realidades también diferentes».
Y añaden: «Esquerra Republicana, Euskal Herria Bildu y el Bloque Nacionalista Galego, recogiendo y respondiendo a la petición trasladada a las fuerzas políticas por los referidos sindicatos, creemos que ha llegado el momento de avanzar y abrir conjuntamente las vías políticas y legislativas que permitan modificar el actual modelo de establecimiento del SMI para responder satisfactoriamente a esta reclamación de nuestras sociedades y su clase trabajadora».
Huelga general en País Vasco y Navarra
Tras todas estas exigencias, piden negociar y se comprometen a «iniciar las conversaciones necesarias para abrir este nuevo camino con el objetivo de lograr salarios mínimos propios que puedan establecerse por encima del salario mínimo estatal, que estén adaptados a nuestras realidades socioeconómicas y que logren umbrales de suficiencia y dignidad para los millones de personas trabajadoras que dependen de estos salarios para el desarrollo de sus vidas».
Con esta declaración, los sindicatos se suman a la huelga que este martes llevarán a cabo los sindicatos abertzales en País Vasco y Navarra para exigir que las instituciones vascas tengan capacidad legislativa en la fijación del SMI. Exigen 1.500 euros frente a los 1.221 actuales. La protesta, a la que se se han adherido más de 1.700 comités de empresa y un centenar de agentes sociales, se prolongará durante 24 horas en una jornada en la que habrá manifestaciones, concentraciones y caravanas de vehículos en varias comarcas y ciudades de la comunidad.
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