Perseguidos o condenados al ostracismo en los EE.UU. de Donald Trump, algunos artistas norte americanos, como George Condo, Jim Shaw, Philip Guston y Raymond Pettibon han encontrado en París una plataforma internacional para denunciar la deriva anti cultural del trumpismo. Jim Shaw , uno de los grandes maestros de la vanguardia californiana de los últimos treinta años, presenta ( Galería Loevenbruck ) su obra última y una selección de sus caricaturas de Donald Trump.Shaw lleva varios años «reflexionando» gráficamente sobre el presidente de los EE.UU. Sus visiones, entre el realismo crítico y el surrealismo subversivo, ofrecen una imagen «próxima» y «panfletaria» de Trump. La «pelambrera» del presidente es motivo de incontables variaciones: su «realismo» tiene dimensiones críticas palmarias. Las «iluminaciones» de Shaw quizá sean una de las visiones más profundas y negras del pensamiento y la acción de un presidente con tentaciones «criminales» que vienen de muy lejos y muy profundo.El Museo de Arte Moderno de París presenta una gran retrospectiva de George Condo , pintor, músico, ilustrador, artista visual, compositor, agitador cultural. Una colección de maravillas… inspiradas, en cierta medida, en sus relaciones con la «beat generation» (William Burroughs, Allen Ginsberg, Brion Gysin), entre el «realismo onírico», el «realismo crítico» y una visión ¿surrealista? de los EE.UU. de los últimos diez, quince y veinte años, la tierra de cultivo donde creció el trumpismo.En el caso de Condo, lo monstruoso siempre o casi siempre está muy próximo de lo «sublime». Las monstruosidades más «sublimes» recuerdan la obra no siempre callejera de Bastiat o la vida urbana de Andy Warhol. Condo instala los EE. UU. de Trump en la tierra de nadie de un infierno desalmado.Expresionismo FerozEl Museo Picasso, por su parte, consagra una retrospectiva importante a Philip Guston, amigo de Jackson Pollock , que comenzó trabajando el expresionismo abstracto para desembocar un realismo crítico feroz. La retrospectiva del Museo Picasso tiene una dimensión particular: está consagrada casi íntegramente a la presidencia de Richard Nixon, antecedente inolvidable de la presidencia Trump. Nada «poético», Guston tiene una visión muy negra, feroz, de los EE. UU. «nixonianos»… caricaturas violentas, calles abarrotadas de pobres de misericordia, monumentos «violados» por la publicidad política, un país, una nación, víctima de un poder desalmado…De arriba a abajo: ‘The Portable Artist’ (1995), de George Condo; I want you (2018), de Jim Shaw; y ‘Sin título’ (1989), de Raymond PettibonEl mismo Museo Picasso consagra otra exposición importante a otro artista crítico y mayor, Raymond Pettibon, artista plástico, antiguo músico punk duro, que terminó desembocando en el grafismo y las artes plásticas, compatibles con sus creaciones musicales. Su decena de grandes creaciones y proyectos musicales han estado siempre acompañadas de una creación gráfica muy personal.Del expresionismo feroz al surrealismo subversivo la denuncia artística contra Trump resuena en ParísLas creaciones gráficas de Pettibon pueden rozar lo insoportable. Su ferocidad crítica recuerda el surrealismo menos lírico y más cruel. En sus momentos más inclementes, sin embargo, esas visiones oníricas de la realidad callejera tienen matices muy melancólicos y espirituales. El artista «sufre» contemplando la realidad de su patria poseída por feroces demonios políticos, tan próximos a Donald Trump, casi siempre.Hollywood contra TrumpGeorge Clooney y Jim Jarmusch han decidido huir de los EE.UU., incluso pidiendo la nacionalidad francesa. Robert de Niro, por su parte, está en campaña política permanente, practicando una suerte de «agit-prop» permanente contra Trump, esperando que termine y esposado, conducido a una prisión de alta seguridad.La obra de George Condo, Jim Shaw, Philip Guston y Raymond Pettibon, presentada en París cuando Trump está desencadenando «tormentas de acero» (Ernst Jünger dixit), quizá nos permita intentar comprender razones culturales de gran calado sobre los EE. UU. trumpistas.Las caricaturas de Jim Shaw tienen una pertinencia indispensable. Los editoriales del New York Times denunciando las catástrofes en curso son una visión crítica y cultural de gran calado. Sham nos permite recordar el rostro más «humano», o «inhumano» del gran protagonista.Noticia Relacionada estandar No Jim Jarmusch pide la nacionalidad francesa para protestar contra Donald Trump Juan Pedro QuiñoneroLos monstruos de George Condo quizá sean «inhumanos», también: pero su monstruosidad es bien real e inmediata. El gran arte le confiere una eternidad inquietante.El realismo crítico de Guston pudiera parecer de «otra época», la presidencia Nixon (1969 – 1972). Basta son salir a la calle de las grandes ciudades europeas, con un número creciente de hombres y mujeres sin techo ni domicilio fijo, para recordar que los EE. UU. imperiales de Trump también están habitados por millones de pobres de misericordia.Los monstruos y víctimas solitarias de Pettibon nos recuerdan otro de los rostros menos amables del mismo infierno imperial, errantes en la tierra dominada por los demonios tomando los despachos del poder absoluto y solitario. Perseguidos o condenados al ostracismo en los EE.UU. de Donald Trump, algunos artistas norte americanos, como George Condo, Jim Shaw, Philip Guston y Raymond Pettibon han encontrado en París una plataforma internacional para denunciar la deriva anti cultural del trumpismo. Jim Shaw , uno de los grandes maestros de la vanguardia californiana de los últimos treinta años, presenta ( Galería Loevenbruck ) su obra última y una selección de sus caricaturas de Donald Trump.Shaw lleva varios años «reflexionando» gráficamente sobre el presidente de los EE.UU. Sus visiones, entre el realismo crítico y el surrealismo subversivo, ofrecen una imagen «próxima» y «panfletaria» de Trump. La «pelambrera» del presidente es motivo de incontables variaciones: su «realismo» tiene dimensiones críticas palmarias. Las «iluminaciones» de Shaw quizá sean una de las visiones más profundas y negras del pensamiento y la acción de un presidente con tentaciones «criminales» que vienen de muy lejos y muy profundo.El Museo de Arte Moderno de París presenta una gran retrospectiva de George Condo , pintor, músico, ilustrador, artista visual, compositor, agitador cultural. Una colección de maravillas… inspiradas, en cierta medida, en sus relaciones con la «beat generation» (William Burroughs, Allen Ginsberg, Brion Gysin), entre el «realismo onírico», el «realismo crítico» y una visión ¿surrealista? de los EE.UU. de los últimos diez, quince y veinte años, la tierra de cultivo donde creció el trumpismo.En el caso de Condo, lo monstruoso siempre o casi siempre está muy próximo de lo «sublime». Las monstruosidades más «sublimes» recuerdan la obra no siempre callejera de Bastiat o la vida urbana de Andy Warhol. Condo instala los EE. UU. de Trump en la tierra de nadie de un infierno desalmado.Expresionismo FerozEl Museo Picasso, por su parte, consagra una retrospectiva importante a Philip Guston, amigo de Jackson Pollock , que comenzó trabajando el expresionismo abstracto para desembocar un realismo crítico feroz. La retrospectiva del Museo Picasso tiene una dimensión particular: está consagrada casi íntegramente a la presidencia de Richard Nixon, antecedente inolvidable de la presidencia Trump. Nada «poético», Guston tiene una visión muy negra, feroz, de los EE. UU. «nixonianos»… caricaturas violentas, calles abarrotadas de pobres de misericordia, monumentos «violados» por la publicidad política, un país, una nación, víctima de un poder desalmado…De arriba a abajo: ‘The Portable Artist’ (1995), de George Condo; I want you (2018), de Jim Shaw; y ‘Sin título’ (1989), de Raymond PettibonEl mismo Museo Picasso consagra otra exposición importante a otro artista crítico y mayor, Raymond Pettibon, artista plástico, antiguo músico punk duro, que terminó desembocando en el grafismo y las artes plásticas, compatibles con sus creaciones musicales. Su decena de grandes creaciones y proyectos musicales han estado siempre acompañadas de una creación gráfica muy personal.Del expresionismo feroz al surrealismo subversivo la denuncia artística contra Trump resuena en ParísLas creaciones gráficas de Pettibon pueden rozar lo insoportable. Su ferocidad crítica recuerda el surrealismo menos lírico y más cruel. En sus momentos más inclementes, sin embargo, esas visiones oníricas de la realidad callejera tienen matices muy melancólicos y espirituales. El artista «sufre» contemplando la realidad de su patria poseída por feroces demonios políticos, tan próximos a Donald Trump, casi siempre.Hollywood contra TrumpGeorge Clooney y Jim Jarmusch han decidido huir de los EE.UU., incluso pidiendo la nacionalidad francesa. Robert de Niro, por su parte, está en campaña política permanente, practicando una suerte de «agit-prop» permanente contra Trump, esperando que termine y esposado, conducido a una prisión de alta seguridad.La obra de George Condo, Jim Shaw, Philip Guston y Raymond Pettibon, presentada en París cuando Trump está desencadenando «tormentas de acero» (Ernst Jünger dixit), quizá nos permita intentar comprender razones culturales de gran calado sobre los EE. UU. trumpistas.Las caricaturas de Jim Shaw tienen una pertinencia indispensable. Los editoriales del New York Times denunciando las catástrofes en curso son una visión crítica y cultural de gran calado. Sham nos permite recordar el rostro más «humano», o «inhumano» del gran protagonista.Noticia Relacionada estandar No Jim Jarmusch pide la nacionalidad francesa para protestar contra Donald Trump Juan Pedro QuiñoneroLos monstruos de George Condo quizá sean «inhumanos», también: pero su monstruosidad es bien real e inmediata. El gran arte le confiere una eternidad inquietante.El realismo crítico de Guston pudiera parecer de «otra época», la presidencia Nixon (1969 – 1972). Basta son salir a la calle de las grandes ciudades europeas, con un número creciente de hombres y mujeres sin techo ni domicilio fijo, para recordar que los EE. UU. imperiales de Trump también están habitados por millones de pobres de misericordia.Los monstruos y víctimas solitarias de Pettibon nos recuerdan otro de los rostros menos amables del mismo infierno imperial, errantes en la tierra dominada por los demonios tomando los despachos del poder absoluto y solitario.
Perseguidos o condenados al ostracismo en los EE.UU. de Donald Trump, algunos artistas norte americanos, como George Condo, Jim Shaw, Philip Guston y Raymond Pettibon han encontrado en París una plataforma internacional para denunciar la deriva anti cultural del trumpismo. Jim Shaw, uno … de los grandes maestros de la vanguardia californiana de los últimos treinta años, presenta (Galería Loevenbruck) su obra última y una selección de sus caricaturas de Donald Trump.
Shaw lleva varios años «reflexionando» gráficamente sobre el presidente de los EE.UU. Sus visiones, entre el realismo crítico y el surrealismo subversivo, ofrecen una imagen «próxima» y «panfletaria» de Trump. La «pelambrera» del presidente es motivo de incontables variaciones: su «realismo» tiene dimensiones críticas palmarias. Las «iluminaciones» de Shaw quizá sean una de las visiones más profundas y negras del pensamiento y la acción de un presidente con tentaciones «criminales» que vienen de muy lejos y muy profundo.
El Museo de Arte Moderno de París presenta una gran retrospectiva de George Condo, pintor, músico, ilustrador, artista visual, compositor, agitador cultural. Una colección de maravillas… inspiradas, en cierta medida, en sus relaciones con la «beat generation» (William Burroughs, Allen Ginsberg, Brion Gysin), entre el «realismo onírico», el «realismo crítico» y una visión ¿surrealista? de los EE.UU. de los últimos diez, quince y veinte años, la tierra de cultivo donde creció el trumpismo.
En el caso de Condo, lo monstruoso siempre o casi siempre está muy próximo de lo «sublime». Las monstruosidades más «sublimes» recuerdan la obra no siempre callejera de Bastiat o la vida urbana de Andy Warhol. Condo instala los EE. UU. de Trump en la tierra de nadie de un infierno desalmado.
Expresionismo Feroz
El Museo Picasso, por su parte, consagra una retrospectiva importante a Philip Guston, amigo de Jackson Pollock, que comenzó trabajando el expresionismo abstracto para desembocar un realismo crítico feroz. La retrospectiva del Museo Picasso tiene una dimensión particular: está consagrada casi íntegramente a la presidencia de Richard Nixon, antecedente inolvidable de la presidencia Trump. Nada «poético», Guston tiene una visión muy negra, feroz, de los EE. UU. «nixonianos»… caricaturas violentas, calles abarrotadas de pobres de misericordia, monumentos «violados» por la publicidad política, un país, una nación, víctima de un poder desalmado…



El mismo Museo Picasso consagra otra exposición importante a otro artista crítico y mayor, Raymond Pettibon, artista plástico, antiguo músico punk duro, que terminó desembocando en el grafismo y las artes plásticas, compatibles con sus creaciones musicales. Su decena de grandes creaciones y proyectos musicales han estado siempre acompañadas de una creación gráfica muy personal.
Del expresionismo feroz al surrealismo subversivo la denuncia artística contra Trump resuena en París
Las creaciones gráficas de Pettibon pueden rozar lo insoportable. Su ferocidad crítica recuerda el surrealismo menos lírico y más cruel. En sus momentos más inclementes, sin embargo, esas visiones oníricas de la realidad callejera tienen matices muy melancólicos y espirituales. El artista «sufre» contemplando la realidad de su patria poseída por feroces demonios políticos, tan próximos a Donald Trump, casi siempre.
Hollywood contra Trump
George Clooney y Jim Jarmusch han decidido huir de los EE.UU., incluso pidiendo la nacionalidad francesa. Robert de Niro, por su parte, está en campaña política permanente, practicando una suerte de «agit-prop» permanente contra Trump, esperando que termine y esposado, conducido a una prisión de alta seguridad.
La obra de George Condo, Jim Shaw, Philip Guston y Raymond Pettibon, presentada en París cuando Trump está desencadenando «tormentas de acero» (Ernst Jünger dixit), quizá nos permita intentar comprender razones culturales de gran calado sobre los EE. UU. trumpistas.
Las caricaturas de Jim Shaw tienen una pertinencia indispensable. Los editoriales del New York Times denunciando las catástrofes en curso son una visión crítica y cultural de gran calado. Sham nos permite recordar el rostro más «humano», o «inhumano» del gran protagonista.
Los monstruos de George Condo quizá sean «inhumanos», también: pero su monstruosidad es bien real e inmediata. El gran arte le confiere una eternidad inquietante.
El realismo crítico de Guston pudiera parecer de «otra época», la presidencia Nixon (1969 – 1972). Basta son salir a la calle de las grandes ciudades europeas, con un número creciente de hombres y mujeres sin techo ni domicilio fijo, para recordar que los EE. UU. imperiales de Trump también están habitados por millones de pobres de misericordia.
Los monstruos y víctimas solitarias de Pettibon nos recuerdan otro de los rostros menos amables del mismo infierno imperial, errantes en la tierra dominada por los demonios tomando los despachos del poder absoluto y solitario.
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