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  Economía  Pista libre para la era sostenible de la climatización de las ciudades
Economía

Pista libre para la era sostenible de la climatización de las ciudades

agosto 27, 2026
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Toda una industria está lista y preparada para recibir con los brazos abiertos a una nueva infraestructura que resulta estratégica para nuestra descarbonización, especialmente en las ciudades: las redes de calor y frío, o lo que también se conoce como «distric heating» (calefacción urbana), una tecnología ya veterana y bien conocida entre nuestros vecinos europeos pero que aquí es prácticamente testimonial. Estos sistemas son avanzados entramados de tuberías que transportan calor y frío hasta los consumidores conectados a esa red: desde edificios enteros de viviendas y oficinas, hoteles, centros comerciales, campus universitarios, complejos hospitalarios, polígonos industriales, hasta fábricas y centros de datos. El calor y el frío son generados desde una central térmica (a través de diferentes soluciones como geotermia, aerotermia, biomasa, energía termosolar…) o se puede aprovechar el calor residual de proceso industriales, por ejemplo. Ya hay barrios enteros en ciudades españolas que disponen de esta climatización urbana, por ejemplo en Barcelona, Madrid Móstoles, Valladolid, Cuenca, Ávila, Guadalajara, Aranda de Duero… Lugares donde han desaparecido las salas de calderas de gas natural centralizadas y las individuales.Tras hacer renovable la electricidad con eólica y fotovoltaica, por ejemplo, ha llegado la hora de que también la climatización para nuestro confort provenga de fuentes verdes. De hecho, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) impulsa el despliegue de estas redes no solo en nuevos desarrollos urbanísticos sino también en edificios residenciales existentes, «donde la densidad de población muchas veces es mayor y donde los sistemas actuales de calefacción son muchas veces calderas individuales», reza en el Pniec.Solo faltaba el marco regulatorio para impulsar estas infraestructuras. Y el Gobierno ya ha redactado el proyecto de real decreto que lo hace posible y que traspone dos directivas europeas. El pasado 8 de septiembre terminó el plazo de audiencia pública para que los interesados presentasen sus alegaciones. La norma es en definitiva una trasposición de dos directivas europeas que buscan fomentar un uso más eficiente de la energía y que las renovables también generen calefacción y refrigeración a través de redes urbanas.Interés públicoAunque se trata de un marco legal esperado y bienvenido, el sector echa en falta que se reconozca a estas infraestructuras como un suministro de interés general al igual que la electricidad, el agua y las telecomunicaciones. «Es clave reflejar que estas redes son de utilidad pública para que las entidades locales faciliten la tramitación de los permisos para construir estos proyectos que suelen atravesar la vía pública con el objetivo de suministrar calor y frío a distintos edificios. En Barcelona, las tuberías de una de sus redes de climatización discurren por la avenida Diagonal», expone Francisco Javier Sigüenza, secretario general de la Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío (ADHAC).Hay 549 redes de calor en España conectadas a 6.805 edificios de todo tipoEs una opinión unánime en el sector. «Estas redes de calor suelen desarrollarse en ubicaciones donde hay una demanda térmica importante, por tanto en las ciudades. Una de las barreras son los trámites y autorizaciones administrativos, porque las tuberías se instalan en calles para comunicar la sala de generación con los edificios que demandan energía. Las redes se hacen para que duren 50 años. También necesitamos que la concesión del uso del suelo público para instalar esa canalización sea duradera, para tener más tiempo de explotación y retornar las inversiones», insiste Pablo Fernández Martínez, jefe del departamento de Energías Renovables y técnico de Hunosa (Grupo SEPI).El proyecto de real decreto también se queda cojo en otro punto: que las administraciones den ejemplo para impulsar estas infraestructuras. «Si un ayuntamiento o un centro de salud se conecta a una red de calor lanza el mensaje de que es un sistema viable y solvente al resto de ciudades. Debería ser obligatorio contratar este calor de red para las administraciones públicas, siempre que sea técnica y económicamente posible», añade Margarita de Gregorio, CEO de Geoenergía, la Asociación Española de Geotermia. Más de mil kilómetros de tuberíasHoy contamos con 549 redes de calor y frío en el país con una potencia instalada de 1.668 MW y una longitud de 1.058 kilómetros. A ellas están conectadas 6.805 edificios, según datos de ADHAC. La mayoría son sistemas que proporcionan calor para calefacción y agua sanitaria. Cataluña y Castilla y León son las comunidades que más infraestructuras de este tipo han instalado. Un 80% de las redes emplean energías renovables como principal fuente de energía, siendo la biomasa la tecnología más utilizada. El objetivo es que en 2050 todas estas redes urbanas se alimenten de fuentes renovables o del calor residual de otros edificios urbanos, de industrias, centros de datos…Aunque el sector crece a un ritmo constante cada año (entre el 3 y 5% anual), no es suficiente para alcanzar los objetivos de ahorro de emisiones, eficiencia energética y reducción de las demandas energéticas que se ha fijado España. Con la aprobación definitiva del marco regulatorio «esperamos que se dispare», prevé Sigüenza. La industria está lista para acometer esta empresa. «Tenemos un tejido importante de empresas preparadas para llevar a cabo las inversiones en redes de climatización tanto en el ámbito público como privado -asegura-. Existen grandes grupos nacionales e internacionales. Sin olvidar que hay administraciones públicas con empresas que también pueden realizar estos proyectos. Y tenemos capacidad inversora con un fuerte sistema de colaboración público-privada. Estas redes son concesiones: se lleva a cabo la inversión y se comercializan durante 25-30 años».Sustituirán a las calderas de gas centralizadas e individuales de las ciudadesLas redes de calor y frío presentan grandes ventajas. Son sistemas modulares y flexibles que permiten incluir diferentes tecnologías de generación. La normativa ahora en curso apuesta por las renovables, pero a veces también se usan sistemas eléctricos y de gas como ‘backup’. «Las centrales necesitan tecnología de respaldo cuando no hay renovables», afirma Sigüenza. «Las redes se hacen a medida y se pueden conectar redes entre sí. Son redes de quinta generación digitalizadas, con sensórica e Inteligencia Artificial que pueden equilibrar la oferta y la demanda en tiempo real», dice Margarita de Gregorio. « Son competitivas económicamente por economía de escala: que una gran central produzca mucha energía es más barato que lo hagan muchas instalaciones pequeñas. Además, son colaborativas porque permiten unir a clientes con demandas diferentes. Y también permite aprovechar el calor residual de la industria», afirma Pablo Fernández. «Se mejora en eficiencia y se ahorra entre un 20 y 30% en la factura», explica Michel María, director técnico de Energía en Veolia España.Distintas tecnologíasUtilizar una u otra tecnología para generar calor y frío va a depender de la ubicación y del recurso energético que se disponga. Instalar una central de biomasa en el interior de una gran ciudad quizás no sea tan conveniente y rentable como utilizar geotermia, por ejemplo. Precisamente esta es una de las tecnologías que prevé coger impulso con los sistemas de calefacción urbana. «La geotermia es una de las pocas renovables térmicas que puede proporcionar calor en invierno y frío en verano. El suelo es una gran batería térmica», cuenta De Gregorio.En su favor hay que decir que la biomasa es una de las tecnologías más competitivas. «El coste de la calefacción es un 25% más barato que las calderas de gas», asegura Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). Restos forestales, agrícolas… son recursos muy disponibles en algunas comunidades autónomas, como Cataluña y Castilla y León. «Tenemos exceso de biomasa en los montes españoles. Cada año la biomasa crece unos 50 millones de metros cúbicos y se consume en torno a 15-18 millones. Por tanto hay un excedente de 30-32 millones que podemos utilizar, entre otros usos, para la calefacción de distrito», cree Díaz.Único en EuropaCentral térmica de la zona Franca de la red de Ecoenergies en Barcelona. Produce calor con biomasa y cuenta con equipos eléctricos para generar fríoEn el despliegue de estas nuevas infraestructuras se están desarrollando verdaderas innovaciones, como el sistema de refrigeración urbana que desde este verano está operativo en Barcelona. Es único en Europa. Ha sido desarrollado por Veolia y Enagás para abastecer la red de calor y frío que ya existía en la zona Franca, el barrio de La Marina y el Puerto de la ciudad. En este caso, se aprovecha el frío residual que se genera en el proceso de regasificación. Esto es así: el gas natural licuado (GNL) llega por barco en estado líquido a -160ºC y la regasificadora de Enagás en el Puerto de Barcelona utiliza agua de mar para transformar el GNL en gas natural a temperatura ambiente. «En lugar de arrancar grupos frigoríficos con electricidad, recuperamos el frío de ese proceso. Hasta ahora al recalentar el gas licuado hasta 0ºC, el agua del mar se enfría y se devuelve de nuevo al mar, por tanto se desaprovecha ese frío», cuenta Michel María. «Así que -continua- en la regasificadora se ha instalado un sistema que recupera ese frío y nos permite inyectarlo a -20ºC en la red urbana que inició el suministro para sus clientes en 2011. Con este nuevo sistema disponemos de 18 MW de frío durante 8.870 horas al año».En el futuro se espera que este sistema pueda recuperar 131 GWh al año de energía del proceso de regasificación, equivalente al consumo anual de una ciudad como Reus (Tarragona) con más de 100.000 habitantes.De la construcción, gestión, operación y mantenimiento de esta red ese encarga Ecoenergie, una sociedad mixta en la que Veolia es el socio mayoritario y donde también participa el Ayuntamiento de Barcelona. Está compuesta por tres centros de generación con bomasa, equipos eléctricos, caldera de gas : una central de biomasa que también dispone de grupos eléctricos para producir frío en la Zona Franca; una segunda generación en el barrio La Marina con caldera de gas y equipos eléctricos, y ahora un tercer sistema de refrigeración que llega desde la regasificadora del puerto. En total la potencia instalada para calor es de 40 MW y para frío de 42,2 MW que alimentan a 912 viviendas, dos centros de educación, un polideportivo, un centro comercial, tres hoteles, cuatro centros de datos, once edificios de oficinas y cuatro industrias (una de automoción y tres del sector alimentario). Suministra a infraestructuras tan importantes como la Fira de Barcelona. Su expansión continúa a nuevas zonas de L’Hospitalet de Llobregat y la Zona Franca. En total, Veolia cuenta ya con más de 30 redes de calor y frío públicas y privadas por todo el país. En total, Veolia cuenta ya con más de 30 redes de calor y frío por todo el país.Agua de minaEn los pabellones de embarque de la mina de Pozo Fondón (Langreo) se ha instalado la sala de calderas de biomasa, la de geotermia y el equipo de bombeo de agua de minaEn Asturias, Hunosa está llevando a cabo innovadores proyectos reutilizando el agua de las minas de carbón, que se han cerrado, como recurso térmico para redes de calor y frío. «El agua está a 23ºC todo el año. Elevamos la temperatura a 45 o 70ºC, dependiendo si es para radiadores o suelo radiante, con bombas de calor», dice Pablo Fernández.Para calentar el agua en la red de Pozo Fondón (Langreo) se ha hibridado una instalación de geotermia con biomasa y están conectados 13 edificios. «Elegimos en cada momento qué tecnología va a trabajar dependiendo del precio de la electricidad en el mercado. La electricidad es la que activa las bombas de calor geotérmicas», explica Pablo Fernández.El ‘district heating’ de Pozo Barredo, en Mieres, opera desde hace diez años y proporciona climatización a siete edificios. «Nuestro mayor demandante es el hospital Vital Álvarez Buylla, necesita calor y frío 24 horas y todo el año», indica.Hunosa planea desplegar más redes de calor. Para ello ha analizado las explotaciones mineras existentes (unos 25 pozos) y su potencial geotérmico de agua de mina. Comenzarán en el antiguo pozo minero de Carrio (Laviana), donde se va a desarrollar un innovador polígono agroalimentario dotado con una red de calor. Toda una industria está lista y preparada para recibir con los brazos abiertos a una nueva infraestructura que resulta estratégica para nuestra descarbonización, especialmente en las ciudades: las redes de calor y frío, o lo que también se conoce como «distric heating» (calefacción urbana), una tecnología ya veterana y bien conocida entre nuestros vecinos europeos pero que aquí es prácticamente testimonial. Estos sistemas son avanzados entramados de tuberías que transportan calor y frío hasta los consumidores conectados a esa red: desde edificios enteros de viviendas y oficinas, hoteles, centros comerciales, campus universitarios, complejos hospitalarios, polígonos industriales, hasta fábricas y centros de datos. El calor y el frío son generados desde una central térmica (a través de diferentes soluciones como geotermia, aerotermia, biomasa, energía termosolar…) o se puede aprovechar el calor residual de proceso industriales, por ejemplo. Ya hay barrios enteros en ciudades españolas que disponen de esta climatización urbana, por ejemplo en Barcelona, Madrid Móstoles, Valladolid, Cuenca, Ávila, Guadalajara, Aranda de Duero… Lugares donde han desaparecido las salas de calderas de gas natural centralizadas y las individuales.Tras hacer renovable la electricidad con eólica y fotovoltaica, por ejemplo, ha llegado la hora de que también la climatización para nuestro confort provenga de fuentes verdes. De hecho, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) impulsa el despliegue de estas redes no solo en nuevos desarrollos urbanísticos sino también en edificios residenciales existentes, «donde la densidad de población muchas veces es mayor y donde los sistemas actuales de calefacción son muchas veces calderas individuales», reza en el Pniec.Solo faltaba el marco regulatorio para impulsar estas infraestructuras. Y el Gobierno ya ha redactado el proyecto de real decreto que lo hace posible y que traspone dos directivas europeas. El pasado 8 de septiembre terminó el plazo de audiencia pública para que los interesados presentasen sus alegaciones. La norma es en definitiva una trasposición de dos directivas europeas que buscan fomentar un uso más eficiente de la energía y que las renovables también generen calefacción y refrigeración a través de redes urbanas.Interés públicoAunque se trata de un marco legal esperado y bienvenido, el sector echa en falta que se reconozca a estas infraestructuras como un suministro de interés general al igual que la electricidad, el agua y las telecomunicaciones. «Es clave reflejar que estas redes son de utilidad pública para que las entidades locales faciliten la tramitación de los permisos para construir estos proyectos que suelen atravesar la vía pública con el objetivo de suministrar calor y frío a distintos edificios. En Barcelona, las tuberías de una de sus redes de climatización discurren por la avenida Diagonal», expone Francisco Javier Sigüenza, secretario general de la Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío (ADHAC).Hay 549 redes de calor en España conectadas a 6.805 edificios de todo tipoEs una opinión unánime en el sector. «Estas redes de calor suelen desarrollarse en ubicaciones donde hay una demanda térmica importante, por tanto en las ciudades. Una de las barreras son los trámites y autorizaciones administrativos, porque las tuberías se instalan en calles para comunicar la sala de generación con los edificios que demandan energía. Las redes se hacen para que duren 50 años. También necesitamos que la concesión del uso del suelo público para instalar esa canalización sea duradera, para tener más tiempo de explotación y retornar las inversiones», insiste Pablo Fernández Martínez, jefe del departamento de Energías Renovables y técnico de Hunosa (Grupo SEPI).El proyecto de real decreto también se queda cojo en otro punto: que las administraciones den ejemplo para impulsar estas infraestructuras. «Si un ayuntamiento o un centro de salud se conecta a una red de calor lanza el mensaje de que es un sistema viable y solvente al resto de ciudades. Debería ser obligatorio contratar este calor de red para las administraciones públicas, siempre que sea técnica y económicamente posible», añade Margarita de Gregorio, CEO de Geoenergía, la Asociación Española de Geotermia. Más de mil kilómetros de tuberíasHoy contamos con 549 redes de calor y frío en el país con una potencia instalada de 1.668 MW y una longitud de 1.058 kilómetros. A ellas están conectadas 6.805 edificios, según datos de ADHAC. La mayoría son sistemas que proporcionan calor para calefacción y agua sanitaria. Cataluña y Castilla y León son las comunidades que más infraestructuras de este tipo han instalado. Un 80% de las redes emplean energías renovables como principal fuente de energía, siendo la biomasa la tecnología más utilizada. El objetivo es que en 2050 todas estas redes urbanas se alimenten de fuentes renovables o del calor residual de otros edificios urbanos, de industrias, centros de datos…Aunque el sector crece a un ritmo constante cada año (entre el 3 y 5% anual), no es suficiente para alcanzar los objetivos de ahorro de emisiones, eficiencia energética y reducción de las demandas energéticas que se ha fijado España. Con la aprobación definitiva del marco regulatorio «esperamos que se dispare», prevé Sigüenza. La industria está lista para acometer esta empresa. «Tenemos un tejido importante de empresas preparadas para llevar a cabo las inversiones en redes de climatización tanto en el ámbito público como privado -asegura-. Existen grandes grupos nacionales e internacionales. Sin olvidar que hay administraciones públicas con empresas que también pueden realizar estos proyectos. Y tenemos capacidad inversora con un fuerte sistema de colaboración público-privada. Estas redes son concesiones: se lleva a cabo la inversión y se comercializan durante 25-30 años».Sustituirán a las calderas de gas centralizadas e individuales de las ciudadesLas redes de calor y frío presentan grandes ventajas. Son sistemas modulares y flexibles que permiten incluir diferentes tecnologías de generación. La normativa ahora en curso apuesta por las renovables, pero a veces también se usan sistemas eléctricos y de gas como ‘backup’. «Las centrales necesitan tecnología de respaldo cuando no hay renovables», afirma Sigüenza. «Las redes se hacen a medida y se pueden conectar redes entre sí. Son redes de quinta generación digitalizadas, con sensórica e Inteligencia Artificial que pueden equilibrar la oferta y la demanda en tiempo real», dice Margarita de Gregorio. « Son competitivas económicamente por economía de escala: que una gran central produzca mucha energía es más barato que lo hagan muchas instalaciones pequeñas. Además, son colaborativas porque permiten unir a clientes con demandas diferentes. Y también permite aprovechar el calor residual de la industria», afirma Pablo Fernández. «Se mejora en eficiencia y se ahorra entre un 20 y 30% en la factura», explica Michel María, director técnico de Energía en Veolia España.Distintas tecnologíasUtilizar una u otra tecnología para generar calor y frío va a depender de la ubicación y del recurso energético que se disponga. Instalar una central de biomasa en el interior de una gran ciudad quizás no sea tan conveniente y rentable como utilizar geotermia, por ejemplo. Precisamente esta es una de las tecnologías que prevé coger impulso con los sistemas de calefacción urbana. «La geotermia es una de las pocas renovables térmicas que puede proporcionar calor en invierno y frío en verano. El suelo es una gran batería térmica», cuenta De Gregorio.En su favor hay que decir que la biomasa es una de las tecnologías más competitivas. «El coste de la calefacción es un 25% más barato que las calderas de gas», asegura Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). Restos forestales, agrícolas… son recursos muy disponibles en algunas comunidades autónomas, como Cataluña y Castilla y León. «Tenemos exceso de biomasa en los montes españoles. Cada año la biomasa crece unos 50 millones de metros cúbicos y se consume en torno a 15-18 millones. Por tanto hay un excedente de 30-32 millones que podemos utilizar, entre otros usos, para la calefacción de distrito», cree Díaz.Único en EuropaCentral térmica de la zona Franca de la red de Ecoenergies en Barcelona. Produce calor con biomasa y cuenta con equipos eléctricos para generar fríoEn el despliegue de estas nuevas infraestructuras se están desarrollando verdaderas innovaciones, como el sistema de refrigeración urbana que desde este verano está operativo en Barcelona. Es único en Europa. Ha sido desarrollado por Veolia y Enagás para abastecer la red de calor y frío que ya existía en la zona Franca, el barrio de La Marina y el Puerto de la ciudad. En este caso, se aprovecha el frío residual que se genera en el proceso de regasificación. Esto es así: el gas natural licuado (GNL) llega por barco en estado líquido a -160ºC y la regasificadora de Enagás en el Puerto de Barcelona utiliza agua de mar para transformar el GNL en gas natural a temperatura ambiente. «En lugar de arrancar grupos frigoríficos con electricidad, recuperamos el frío de ese proceso. Hasta ahora al recalentar el gas licuado hasta 0ºC, el agua del mar se enfría y se devuelve de nuevo al mar, por tanto se desaprovecha ese frío», cuenta Michel María. «Así que -continua- en la regasificadora se ha instalado un sistema que recupera ese frío y nos permite inyectarlo a -20ºC en la red urbana que inició el suministro para sus clientes en 2011. Con este nuevo sistema disponemos de 18 MW de frío durante 8.870 horas al año».En el futuro se espera que este sistema pueda recuperar 131 GWh al año de energía del proceso de regasificación, equivalente al consumo anual de una ciudad como Reus (Tarragona) con más de 100.000 habitantes.De la construcción, gestión, operación y mantenimiento de esta red ese encarga Ecoenergie, una sociedad mixta en la que Veolia es el socio mayoritario y donde también participa el Ayuntamiento de Barcelona. Está compuesta por tres centros de generación con bomasa, equipos eléctricos, caldera de gas : una central de biomasa que también dispone de grupos eléctricos para producir frío en la Zona Franca; una segunda generación en el barrio La Marina con caldera de gas y equipos eléctricos, y ahora un tercer sistema de refrigeración que llega desde la regasificadora del puerto. En total la potencia instalada para calor es de 40 MW y para frío de 42,2 MW que alimentan a 912 viviendas, dos centros de educación, un polideportivo, un centro comercial, tres hoteles, cuatro centros de datos, once edificios de oficinas y cuatro industrias (una de automoción y tres del sector alimentario). Suministra a infraestructuras tan importantes como la Fira de Barcelona. Su expansión continúa a nuevas zonas de L’Hospitalet de Llobregat y la Zona Franca. En total, Veolia cuenta ya con más de 30 redes de calor y frío públicas y privadas por todo el país. En total, Veolia cuenta ya con más de 30 redes de calor y frío por todo el país.Agua de minaEn los pabellones de embarque de la mina de Pozo Fondón (Langreo) se ha instalado la sala de calderas de biomasa, la de geotermia y el equipo de bombeo de agua de minaEn Asturias, Hunosa está llevando a cabo innovadores proyectos reutilizando el agua de las minas de carbón, que se han cerrado, como recurso térmico para redes de calor y frío. «El agua está a 23ºC todo el año. Elevamos la temperatura a 45 o 70ºC, dependiendo si es para radiadores o suelo radiante, con bombas de calor», dice Pablo Fernández.Para calentar el agua en la red de Pozo Fondón (Langreo) se ha hibridado una instalación de geotermia con biomasa y están conectados 13 edificios. «Elegimos en cada momento qué tecnología va a trabajar dependiendo del precio de la electricidad en el mercado. La electricidad es la que activa las bombas de calor geotérmicas», explica Pablo Fernández.El ‘district heating’ de Pozo Barredo, en Mieres, opera desde hace diez años y proporciona climatización a siete edificios. «Nuestro mayor demandante es el hospital Vital Álvarez Buylla, necesita calor y frío 24 horas y todo el año», indica.Hunosa planea desplegar más redes de calor. Para ello ha analizado las explotaciones mineras existentes (unos 25 pozos) y su potencial geotérmico de agua de mina. Comenzarán en el antiguo pozo minero de Carrio (Laviana), donde se va a desarrollar un innovador polígono agroalimentario dotado con una red de calor.  

María José Pérez-Barco


22/09/2025
Actualizado 27/08/2026 – 13:47h.

Toda una industria está lista y preparada para recibir con los brazos abiertos a una nueva infraestructura que resulta estratégica para nuestra descarbonización, especialmente en las ciudades: las redes de calor y frío, o lo que también se conoce como «distric heating» (calefacción urbana), una tecnología ya veterana y bien conocida entre nuestros vecinos europeos pero que aquí es prácticamente testimonial. Estos sistemas son avanzados entramados de tuberías que transportan calor y frío hasta los consumidores conectados a esa red: desde edificios enteros de viviendas y oficinas, hoteles, centros comerciales, campus universitarios, complejos hospitalarios, polígonos industriales, hasta fábricas y centros de datos. El calor y el frío son generados desde una central térmica (a través de diferentes soluciones como geotermia, aerotermia, biomasa, energía termosolar…) o se puede aprovechar el calor residual de proceso industriales, por ejemplo. Ya hay barrios enteros en ciudades españolas que disponen de esta climatización urbana, por ejemplo en Barcelona, Madrid Móstoles, Valladolid, Cuenca, Ávila, Guadalajara, Aranda de Duero… Lugares donde han desaparecido las salas de calderas de gas natural centralizadas y las individuales.

Tras hacer renovable la electricidad con eólica y fotovoltaica, por ejemplo, ha llegado la hora de que también la climatización para nuestro confort provenga de fuentes verdes. De hecho, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) impulsa el despliegue de estas redes no solo en nuevos desarrollos urbanísticos sino también en edificios residenciales existentes, «donde la densidad de población muchas veces es mayor y donde los sistemas actuales de calefacción son muchas veces calderas individuales», reza en el Pniec.

Solo faltaba el marco regulatorio para impulsar estas infraestructuras. Y el Gobierno ya ha redactado el proyecto de real decreto que lo hace posible y que traspone dos directivas europeas. El pasado 8 de septiembre terminó el plazo de audiencia pública para que los interesados presentasen sus alegaciones. La norma es en definitiva una trasposición de dos directivas europeas que buscan fomentar un uso más eficiente de la energía y que las renovables también generen calefacción y refrigeración a través de redes urbanas.

Interés público

Aunque se trata de un marco legal esperado y bienvenido, el sector echa en falta que se reconozca a estas infraestructuras como un suministro de interés general al igual que la electricidad, el agua y las telecomunicaciones. «Es clave reflejar que estas redes son de utilidad pública para que las entidades locales faciliten la tramitación de los permisos para construir estos proyectos que suelen atravesar la vía pública con el objetivo de suministrar calor y frío a distintos edificios. En Barcelona, las tuberías de una de sus redes de climatización discurren por la avenida Diagonal», expone Francisco Javier Sigüenza, secretario general de la Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío (ADHAC).

Hay 549 redes de calor en España conectadas a 6.805 edificios de todo tipo

Es una opinión unánime en el sector. «Estas redes de calor suelen desarrollarse en ubicaciones donde hay una demanda térmica importante, por tanto en las ciudades. Una de las barreras son los trámites y autorizaciones administrativos, porque las tuberías se instalan en calles para comunicar la sala de generación con los edificios que demandan energía. Las redes se hacen para que duren 50 años. También necesitamos que la concesión del uso del suelo público para instalar esa canalización sea duradera, para tener más tiempo de explotación y retornar las inversiones», insiste Pablo Fernández Martínez, jefe del departamento de Energías Renovables y técnico de Hunosa (Grupo SEPI).

El proyecto de real decreto también se queda cojo en otro punto: que las administraciones den ejemplo para impulsar estas infraestructuras. «Si un ayuntamiento o un centro de salud se conecta a una red de calor lanza el mensaje de que es un sistema viable y solvente al resto de ciudades. Debería ser obligatorio contratar este calor de red para las administraciones públicas, siempre que sea técnica y económicamente posible», añade Margarita de Gregorio, CEO de Geoenergía, la Asociación Española de Geotermia.

Más de mil kilómetros de tuberías

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Hoy contamos con 549 redes de calor y frío en el país con una potencia instalada de 1.668 MW y una longitud de 1.058 kilómetros. A ellas están conectadas 6.805 edificios, según datos de ADHAC. La mayoría son sistemas que proporcionan calor para calefacción y agua sanitaria. Cataluña y Castilla y León son las comunidades que más infraestructuras de este tipo han instalado. Un 80% de las redes emplean energías renovables como principal fuente de energía, siendo la biomasa la tecnología más utilizada. El objetivo es que en 2050 todas estas redes urbanas se alimenten de fuentes renovables o del calor residual de otros edificios urbanos, de industrias, centros de datos…

Aunque el sector crece a un ritmo constante cada año (entre el 3 y 5% anual), no es suficiente para alcanzar los objetivos de ahorro de emisiones, eficiencia energética y reducción de las demandas energéticas que se ha fijado España. Con la aprobación definitiva del marco regulatorio «esperamos que se dispare», prevé Sigüenza. La industria está lista para acometer esta empresa. «Tenemos un tejido importante de empresas preparadas para llevar a cabo las inversiones en redes de climatización tanto en el ámbito público como privado -asegura-. Existen grandes grupos nacionales e internacionales. Sin olvidar que hay administraciones públicas con empresas que también pueden realizar estos proyectos. Y tenemos capacidad inversora con un fuerte sistema de colaboración público-privada. Estas redes son concesiones: se lleva a cabo la inversión y se comercializan durante 25-30 años».

Sustituirán a las calderas de gas centralizadas e individuales de las ciudades

Las redes de calor y frío presentan grandes ventajas. Son sistemas modulares y flexibles que permiten incluir diferentes tecnologías de generación. La normativa ahora en curso apuesta por las renovables, pero a veces también se usan sistemas eléctricos y de gas como ‘backup’. «Las centrales necesitan tecnología de respaldo cuando no hay renovables», afirma Sigüenza. «Las redes se hacen a medida y se pueden conectar redes entre sí. Son redes de quinta generación digitalizadas, con sensórica e Inteligencia Artificial que pueden equilibrar la oferta y la demanda en tiempo real», dice Margarita de Gregorio. «Son competitivas económicamente por economía de escala: que una gran central produzca mucha energía es más barato que lo hagan muchas instalaciones pequeñas. Además, son colaborativas porque permiten unir a clientes con demandas diferentes. Y también permite aprovechar el calor residual de la industria», afirma Pablo Fernández. «Se mejora en eficiencia y se ahorra entre un 20 y 30% en la factura», explica Michel María, director técnico de Energía en Veolia España.

Distintas tecnologías

Utilizar una u otra tecnología para generar calor y frío va a depender de la ubicación y del recurso energético que se disponga. Instalar una central de biomasa en el interior de una gran ciudad quizás no sea tan conveniente y rentable como utilizar geotermia, por ejemplo. Precisamente esta es una de las tecnologías que prevé coger impulso con los sistemas de calefacción urbana. «La geotermia es una de las pocas renovables térmicas que puede proporcionar calor en invierno y frío en verano. El suelo es una gran batería térmica», cuenta De Gregorio.

En su favor hay que decir que la biomasa es una de las tecnologías más competitivas. «El coste de la calefacción es un 25% más barato que las calderas de gas», asegura Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). Restos forestales, agrícolas… son recursos muy disponibles en algunas comunidades autónomas, como Cataluña y Castilla y León. «Tenemos exceso de biomasa en los montes españoles. Cada año la biomasa crece unos 50 millones de metros cúbicos y se consume en torno a 15-18 millones. Por tanto hay un excedente de 30-32 millones que podemos utilizar, entre otros usos, para la calefacción de distrito», cree Díaz.

Único en Europa

Central térmica de la zona Franca de la red de Ecoenergies en Barcelona. Produce calor con biomasa y cuenta con equipos eléctricos para generar frío
Central térmica de la zona Franca de la red de Ecoenergies en Barcelona. Produce calor con biomasa y cuenta con equipos eléctricos para generar frío.

En el despliegue de estas nuevas infraestructuras se están desarrollando verdaderas innovaciones, como el sistema de refrigeración urbana que desde este verano está operativo en Barcelona. Es único en Europa. Ha sido desarrollado por Veolia y Enagás para abastecer la red de calor y frío que ya existía en la zona Franca, el barrio de La Marina y el Puerto de la ciudad. En este caso, se aprovecha el frío residual que se genera en el proceso de regasificación. Esto es así: el gas natural licuado (GNL) llega por barco en estado líquido a -160ºC y la regasificadora de Enagás en el Puerto de Barcelona utiliza agua de mar para transformar el GNL en gas natural a temperatura ambiente. «En lugar de arrancar grupos frigoríficos con electricidad, recuperamos el frío de ese proceso. Hasta ahora al recalentar el gas licuado hasta 0ºC, el agua del mar se enfría y se devuelve de nuevo al mar, por tanto se desaprovecha ese frío», cuenta Michel María. «Así que -continua- en la regasificadora se ha instalado un sistema que recupera ese frío y nos permite inyectarlo a -20ºC en la red urbana que inició el suministro para sus clientes en 2011. Con este nuevo sistema disponemos de 18 MW de frío durante 8.870 horas al año».

En el futuro se espera que este sistema pueda recuperar 131 GWh al año de energía del proceso de regasificación, equivalente al consumo anual de una ciudad como Reus (Tarragona) con más de 100.000 habitantes.

De la construcción, gestión, operación y mantenimiento de esta red ese encarga Ecoenergie, una sociedad mixta en la que Veolia es el socio mayoritario y donde también participa el Ayuntamiento de Barcelona. Está compuesta por tres centros de generación con bomasa, equipos eléctricos, caldera de gas : una central de biomasa que también dispone de grupos eléctricos para producir frío en la Zona Franca; una segunda generación en el barrio La Marina con caldera de gas y equipos eléctricos, y ahora un tercer sistema de refrigeración que llega desde la regasificadora del puerto. En total la potencia instalada para calor es de 40 MW y para frío de 42,2 MW que alimentan a 912 viviendas, dos centros de educación, un polideportivo, un centro comercial, tres hoteles, cuatro centros de datos, once edificios de oficinas y cuatro industrias (una de automoción y tres del sector alimentario). Suministra a infraestructuras tan importantes como la Fira de Barcelona. Su expansión continúa a nuevas zonas de L’Hospitalet de Llobregat y la Zona Franca. En total, Veolia cuenta ya con más de 30 redes de calor y frío públicas y privadas por todo el país. En total, Veolia cuenta ya con más de 30 redes de calor y frío por todo el país.

Agua de mina

En los pabellones de embarque de la mina de Pozo Fondón (Langreo) se ha instalado la sala de calderas de biomasa, la de geotermia y el equipo de bombeo de agua de mina
En los pabellones de embarque de la mina de Pozo Fondón (Langreo) se ha instalado la sala de calderas de biomasa, la de geotermia y el equipo de bombeo de agua de mina.

En Asturias, Hunosa está llevando a cabo innovadores proyectos reutilizando el agua de las minas de carbón, que se han cerrado, como recurso térmico para redes de calor y frío. «El agua está a 23ºC todo el año. Elevamos la temperatura a 45 o 70ºC, dependiendo si es para radiadores o suelo radiante, con bombas de calor», dice Pablo Fernández.

Para calentar el agua en la red de Pozo Fondón (Langreo) se ha hibridado una instalación de geotermia con biomasa y están conectados 13 edificios. «Elegimos en cada momento qué tecnología va a trabajar dependiendo del precio de la electricidad en el mercado. La electricidad es la que activa las bombas de calor geotérmicas», explica Pablo Fernández.

El ‘district heating’ de Pozo Barredo, en Mieres, opera desde hace diez años y proporciona climatización a siete edificios. «Nuestro mayor demandante es el hospital Vital Álvarez Buylla, necesita calor y frío 24 horas y todo el año», indica.

Hunosa planea desplegar más redes de calor. Para ello ha analizado las explotaciones mineras existentes (unos 25 pozos) y su potencial geotérmico de agua de mina. Comenzarán en el antiguo pozo minero de Carrio (Laviana), donde se va a desarrollar un innovador polígono agroalimentario dotado con una red de calor.

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