
Portugal se salvó por los pelos de la trampa que le tendió este jueves en dieciseisavos la hipercompetitiva Croacia de Luka Modric en el Toronto Stadium, donde la diápora lusa en la ciudad copó el recinto. La Seleção salió con vida del choque tras remontar en el segundo tramo el gol de Perisic con un penalti de Cristiano y un tanto de Gonçalo Ramos en el 94 después de que la falta de puntería y otra función formidable de Diogo Costa, que ya había dejado un recital de paradas hacía cinco días en Miami, condenaran al combinado del país balcánico. El equipo de Zlatko Dalic, que pisó la final en Rusia 2018 y fue tercero en Qatar 2022, se marchó de regreso a Europa en la primera eliminatoria tras demostrar que se crece en los grandes escenarios. En su quinto Mundial, la velada supuso la despedida del torneo de Modric, uno de los mejores peloteros que ha regalado el fútbol en las últimas décadas. El centrocampista de Zadar puso punto y final a su historia en el campeonato a sus 40 años en un partido en el que su grupo, que representa a un país de menos de cuatro millones de habitantes, demostró otra vez con un arreón final fortísimo que hay que tumbarlo mil veces para terminar con sus mil vidas. El triunfo cita a Portugal con España, dos de los grandes candidatos a conquistar la Copa del Mundo, el 6 de julio en Dallas (21.00; La1 y Dazn).
La Seleção remonta el tanto inicial de Perisic con un penalti de Ronaldo y un cabezazo de Gonçalo Ramos en el 94, resiste el asedio balcánico y se cita con España en octavos el 6 de julio en Dallas
Portugal se salvó por los pelos de la trampa que le tendió este jueves en dieciseisavos la hipercompetitiva Croacia de Luka Modric en el Toronto Stadium, donde la diápora lusa en la ciudad copó el recinto. La Seleção salió con vida del choque tras remontar en el segundo tramo el gol de Perisic con un penalti de Cristiano y un tanto de Gonçalo Ramos en el 94 después de que la falta de puntería y otra función formidable de Diogo Costa, que ya había dejado un recital de paradas hacía cinco días en Miami, condenaran al combinado del país balcánico. El equipo de Zlatko Dalic, que pisó la final en Rusia 2018 y fue tercero en Qatar 2022, se marchó de regreso a Europa en la primera eliminatoria tras demostrar que se crece en los grandes escenarios. En su quinto Mundial, la velada supuso la despedida del torneo de Modric, uno de los mejores peloteros que ha regalado el fútbol en las últimas décadas. El centrocampista de Zadar puso punto y final a su historia en el campeonato a sus 40 años en un partido en el que su grupo, que representa a un país de menos de cuatro millones de habitantes, demostró otra vez con un arreón final fortísimo que hay que tumbarlo mil veces para terminar con sus mil vidas. El triunfo cita a Portugal con España, dos de los grandes candidatos a conquistar la Copa del Mundo, el 6 de julio en Dallas (21.00; La1 y Dazn).
PORPortugal
2
Diogo Costa, Nuno Mendes, Renato Veiga, Rúben Dias, João Cancelo (Gonçalo Ramos, min. 62), João Neves, Rafael Leão, Vitinha (Bernardo Silva, min. 61), Bruno Fernandes (Nélson Semedo, min. 62), Pedro Neto (Francisco Conceição, min. 62) y Cristiano Ronaldo (Rúben Neves, min. 80)
CROCroacia
1
Dominik Livakovic, Josip Sutalo, Marin Pongracic, Ivan Perisic, Josip Stanisic, Mateo Kovacic (Andrej Kramaric, min. 95), Martin Baturina (Mario Pasalic, min. 67), Luka Modric, Petar Sucic, Nikola Vlasic (Josko Gvardiol, min. 91) y Ante Budimir (Igor Matanovic, min. 45)
Goles 0-1 min. 52: Perisic. 1-1 min. 67: Cristiano. 2-1 min. 93: Goncalo Ramos
Arbitro Espen Eskås
Tarjetas amarillas Rúben Dias (min. 16), Modric (min. 58), Perisic (min. 97)
Roberto Martínez solo cambió una pieza del once que la semana pasada había padecido para soportar las embestidas de Colombia. El potente Leão sustituyó a João Félix en el extremo izquierdo. El impacto del delantero fue inmediato ante Stanisic, que semejó un alevín las primeras veces que el futbolista del Milan se echó un balón largo y puso sus piernas de gacela a esprintar. La impresión que causaron la fuerza y la velocidad de Leão fue extraordinaria y obligó a Vlasic a arropar a su compañero. La misión era evitar que encarase solo al lateral en el uno para uno después de que su primera aceleración ya terminase en un remate diáfano de Bruno Fernandes despejado in extremis por Likavocic.
La puesta en escena de Portugal, impulsada también por el desborde y el descaro de Pedro Neto, fue agresiva tras la carga emocional que supuso ver el rostro de Diogo Jota en las pantallas gigantes del Toronto Stadium en el primer aniversario de su muerte mientras sonaba el himno del país. Tanto los jugadores lusos como el seleccionador hablan siempre de ganar el Mundial para dedicárselo a su excompañero, fallecido el 3 de julio de 2025 en Zamora en un accidente de coche.
El grupo formó con su trío de peloteros en la medular, con João Neves y Bruno Fernandes en los volantes y con Vitinha por detrás, muy cerca de Rúben Dias y Renato Veiga. La orden de Roberto Martínez de que tenía que ser el pivote quien iniciase y diese criterio al juego pareció clara. Vitinha se acercó a recoger el balón una y otra vez a la línea defensiva para embastar las acometidas de la Seleção, con mucha posesión pero sin filo, incapaz de superar a Livakovic en los intentos errados de Cancelo, Cristiano, Renato Veiga y Leão.
Croacia contestaba con el manejo de Modric, Kovacic, Sucic y Baturina y el recurso en largo de Budimir. El delantero ejerció como boya para pinchar globos y oxigenar al grupo, acertado en los choques con Días y Veiga para darle carrete al juego y desatinado en los dos remates que probó antes de ser relevado en el intermedio por Matanovic.
Croacia creció a la salida de los vestuarios, avivada por las conducciones de Kovacic, las artimañas que aún le quedan al viejo Modric y la infinita capacidad de llegada de Perisic desde el lateral. Diogo Jota frustró primero al centrocampista pero el jugador del PSV enjauló después un centro de Stanisic. Roberto Martínez reaccionó con Francisco Conceição, Bernardo Silva, Semedo y Gonçalo Ramos y Portugal se volcó sobre la portería de Livakovic. Un derechazo lejano de Leão se estampó en el larguero antes de que Perisic perdonase el 0-2 y el VAR se percatase después de que Vlasic había cometido una imprudencia sobre Renato Veiga en un córner. El árbitro castigó el agarrón con un penalti en el que Cristiano anotó su tercer gol del Mundial. Ronaldo, que había sido otra vez intrascendente en el juego, dejó después su mejor acción cuando pinchó un balón con un control exquisito y superó al guardameta con un globito, pero su única jugada relevante, además del penalti, antes de ser sustituido fue anulada porque había arrancado en fuera de juego.
El intercambio de golpes fue entonces formidable. Kovacic le pegó al palo y forzó con una volea desde la frontal a Diogo Costa, que también detuvo un mano a mano de Matanovic y vio cómo Pasalic pifiaba un testarazo a bocajarro tras un centro de Sucic que parecía más difícil errar que embocar. La falta de puntería y el guardameta del Oporto condenaron a Croacia cuando Gonçalo Ramos convertió de cabeza una entrega de Leão en el añadido.
El grupo de Modric se despidió del Mundial con mucha garra, tan combativo que el VAR tuvo que anular un tanto de Gvardiol en el 103 por un fuera de juego de Pasalic después de que Matanovic rozara el balón. La reacción del público balcánico fue lamentable al lanzar decenas de botellas sobre el área de Diogo Costa en protesta por la intervención del videoarbitraje. Croacia se fue del torneo en el 109 con el genial centrocampista de Zadar en el campo y con la cabeza alta tras competir con mucho orgullo pese a la mala imagen que dejaron sus hinchas.
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