Tal como estaba previsto, el PP ha bloqueado en el Senado el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, firmado en enero de 2023 en Barcelona por los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron durante la última cumbre hispano-francesa. El pleno de la Cámara alta, con los votos del PP y Vox (146 a favor, 112 en contra y 2 abstenciones), ha decidido requerir al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre la constitucionalidad de uno de los artículos del texto, por lo que se ha suspendido la votación del conjunto del tratado que estaba previsto realizar a continuación.
Izquierda y nacionalistas acusan a los populares de aplicar una estrategia de “tierra quemada” para dañar al Gobierno
Tal como estaba previsto, el PP ha bloqueado en el Senado el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, firmado en enero de 2023 en Barcelona por los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron durante la última cumbre hispano-francesa. El pleno de la Cámara alta, con los votos del PP y Vox (146 a favor, 112 en contra y 2 abstenciones), ha decidido requerir al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre la constitucionalidad de uno de los artículos del texto, por lo que se ha suspendido la votación del conjunto del tratado que estaba previsto realizar a continuación.
La entrada en vigor del acuerdo, que ya ha sido aprobado por la Asamblea Nacional francesa y el Congreso español, queda en suspenso hasta que se pronuncie el órgano de garantías, para lo que no tiene plazo. Si el Senado se hubiera limitado a votar en contra el tratado, la Cámara baja habría podido levantar su veto y el acuerdo habría entrado en vigor.
El PP basa sus reparos en el artículo que prevé que un ministro español y otro francés participen por turno rotativo en la reunión del Consejo de Ministros del otro país, al menos una vez cada tres meses. Se trata de una fórmula similar a la que Francia tiene con Alemania, Italia o Polonia, y que pretende simbolizar la estrecha relación y el carácter estratégico de la cooperación entre los dos vecinos. Sin embargo, el PP alega que este artículo vulnera la Constitución española, que tasa la composición del Gobierno, limitándola al presidente, el vicepresidente y los ministros.
Para eliminar estos reparos, los titulares de Exteriores español y francés, José Manuel Albares y Jean-Noël Barrot, intercambiaron en abril pasado cartas interpretativas del tratado según las cuales la incorporación del ministro del país vecino se producirá siempre “en los márgenes” de la reunión del Consejo de Ministros del otro; es decir, en un encuentro ad hoc, “por separado”, y no en la reunión ejecutiva del Gobierno.
El portavoz del PP, Miguel Ángel Jerez, ha calificado este intercambio de cartas de “huida hacia delante” y “enorme torpeza” y ha tachado la actitud del Gobierno de “temeraria e irracional” por tramitar un texto cuya constitucionalidad es dudosa. “No están en condiciones de pedir que les blanqueemos su conducta ni de reclamar la confianza de esta cámara”, ha añadido el senador, quien ha concluido su intervención arremetiendo contra el sanchismo y reclamando la convocatoria de elecciones anticipadas.
Esta apelación ha venido confirmar, en opinión de la senadora socialista Concha Andreu, la sospecha de que el frenazo a la tramitación del tratado no responde a escrúpulos constitucionales del PP sino a una estrategia de “tierra quemada” que no tiene empacho en “poner en peligro las relaciones diplomáticas” de España con su vecino del norte con tal de dañar al Gobierno. “Están jugando un juego muy peligroso”, le ha espetado, parafraseando al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El senador Enric Morera, de Compromís, ha calificado la decisión del PP de “error gravísimo que tendrá consecuencias”, mientras que Luis Uribe, del PNV, ha acusado a los populares de practicar una política “crispante y polarizadora”. La popular María José Pardo ha respondido a todos dando por hecho que el tratado es inconstitucional y quejándose de que el Gobierno intente culparles de su “nefasta gestión” en política exterior.
El tratado ha tenido una accidentada tramitación. El año pasado el PP ya presentó una primera consulta de constitucionalidad pero decayó porque el tratado fue rechazado en el Congreso. Fue el cambio de actitud de Podemos y Junts, que pasaron de la abstención al sí, el que permitió que la Cámara baja le diese el visto bueno el mes pasado y pasara al Senado. Como todos los acuerdos de este tipo, el tratado con Francia es de carácter genérico e incluye pocos compromisos concretos, pero fija un marco para las relaciones bilaterales y sirve de paraguas para el desarrollo de la colaboración en política europea, interconexiones energéticas, cooperación transfronteriza, cultura o defensa.
Aunque no hay fecha para una nueva reunión de alto nivel entre España y Francia, Sánchez acudirá a París el próximo 14 de julio como invitado a la celebración de la Fiesta Nacional francesa.
