El diputado Carlos Mazón no hace vida de pasillos, no se le ve en la cafetería, no participa en los debates, no hace declaraciones, no asiste a las comisiones, ni presenta iniciativas parlamentarias. Llega al pleno de Les Corts Valencianes en su coche oficial de expresidente de la Generalitat, a menudo acompañado por el que fuera su jefe de gabinete y ahora asesor, José Manuel Cuenca. Saluda, se sienta en su escaño de la última fila, saca su ordenador, se pone las gafas, aplaude a sus correligionarios del PP, charla con los diputados o consejeros que se le acercan y vota. Con frecuencia, se ausenta durante las intervenciones de la oposición, que, sin embargo, no dejan de mencionarlo.

El que fuera máximo responsable de la Generalitat durante la fatídica dana de 2024 ha adoptado un perfil tan bajo que no ha intervenido en Les Corts en un año
El diputado Carlos Mazón no hace vida de pasillos, no se le ve en la cafetería, no participa en los debates, no hace declaraciones, no asiste a las comisiones, ni presenta iniciativas parlamentarias. Llega al pleno de Les Corts Valencianes en su coche oficial de expresidente de la Generalitat, a menudo acompañado por el que fuera su jefe de gabinete y ahora asesor, José Manuel Cuenca. Saluda, se sienta en su escaño de la última fila, saca su ordenador, se pone las gafas, aplaude a sus correligionarios del PP, charla con los diputados o consejeros que se le acercan y vota. Con frecuencia, se ausenta durante las intervenciones de la oposición, que, sin embargo, no dejan de mencionarlo.
Mazón, de 52 años, dimitió como presidente de la Generalitat el 4 de noviembre del pasado año, pero su nombre sigue muy presente, siempre asociado a la dana del 29 de octubre de 2024, que se cobró la vida de 233 personas en una de las mayores tragedias colectivas en la historia de la Comunidad Valenciana. “No puedo más”, dijo el aún president cuando presentó su renuncia, cinco días después de que buena parte de los familiares de las víctimas de las inundaciones le reprobaran públicamente en el funeral de Estado, retransmitido en directo por la televisión.
Las víctimas no olvidan y las principales asociaciones le exigen que deje también su acta de diputado o, al PP, que lo expulse de su grupo. No olvidan que, mientras sus familiares se asfixiaban por el agua y el barro en plantas bajas y garajes o pugnaban por salvar sus vidas, el presidente de los valencianos estaba recluido unas cuatro horas en el reservado de un restaurante del centro de Valencia con una periodista; ni que durante 10 días, la Generalitat y él mismo ocultaran su paradero hasta que este periódico lo reveló; ni las diversas versiones dadas; ni cómo eludió cualquier responsabilidad en la gestión de la catástrofe.

Mazón se mantiene en su escaño, que le procura aforamiento para responder judicialmente solo ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que no apreció delito y rechazó el 16 de marzo que se le investigara, tal como solicitaba la exposición razonada de la jueza instructora de la causa de la dana, Nuria Ruiz Tobarra.
Varias fuentes del PP consultadas rechazan que Mazón pueda ir en las listas de las elecciones autonómicas del próximo año por el daño reputacional. Algunas recuerdan que Francisco Camps dimitió como presidente y, tras unos meses de diputado autonómico, se quedó sin aforamiento.
Fuentes de la oposición apuntan a la posibilidad de que, tras los comicios, el PP lo elija senador territorial y recuerdan que nunca ha enseñado todos sus whatsapps de aquella fatídica tarde. Tampoco su jefe de gabinete, que aseguró ante la jueza haberlos borrado de su móvil, reseteado antes de ser devuelto.
Mazón se defiende esgrimiendo el pronunciamiento del TSJ. Lo hizo en su última aparición pública en la comisión de la dana del Congreso el 21 de septiembre, en la que apenas respondió a las preguntas y se remitió a anterior comparecencia. La muy escasa actividad parlamentaria de Mazón contrasta con las iniciativas desplegadas por su abogado en la causa, en la que el expresidente está personado.
En su último escrito de septiembre, de 66 páginas, el letrado sostiene que el expresident no tuvo responsabilidad por omisión en la catástrofe al no ser quien debía adoptar medidas de prevención ni redactar el mensaje de ES-Alert y rechaza la existencia de una relación causal entre el retraso del envío del mensaje y el número de víctimas mortales. La jueza le respondió: “A nadie se le escapa que la falta de avisos sobre el riesgo que asumía la población al bajar a los garajes resultó mortal”.
En la reciente dana Adam, la Generalitat envió varios ES-Alert y su gestión fue muy diferente a la del 29 de octubre. Alberto Núñez Feijóo felicitó en un mitin el pasado viernes al actual presidente del Consell, Juanfran Pérez Llorca, y a su Gobierno por la gestión de las lluvias torrenciales que provocaron cuatro muertes en Valencia.
Mazón guarda silencio. La mayor parte de su vida transcurre en su Alicante natal. Se le ha visto en la playa, corriendo, alejado de los focos. Allí, en unas dependencias de la Generalitat, frente al mar, ha instalado su oficina de expresidente. Cuenta con su amigo Cuenca como asesor y un conductor para su coche oficial desde febrero que emplea para desplazarse. No obstante, cobra las dietas de kilometraje por asistencia y vivir fuera de Valencia, según establece el sistema de la cámara. 1.720 euros desde el mes de diciembre.

También recibe un plus de 634 euros más al mes (como la mayoría de los diputados por ejercer distintos cargos) por su nombramiento como portavoz del PP en la comisión de Reglamento, que no se ha reunido en seis años. Mazón cobra un total de 61.785 euros anuales como diputado. Como presidente de la Generalitat, su salario era 80.173,92 euros. Está en excedencia desde 2019 en su puesto de trabajo como director gerente de la Cámara de Comercio de Alicante.
Mazón solo pertenece a la comisión de Reglamento. La reciente reforma del reglamento de Les Corts, sin embargo, no pasó por su comisión, sino que se aprobó en lectura única en la cámara gracias a los votos del PP y Vox. Ahora el Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el recurso de amparo presentado por Compromís contra esta decisión.
La pasada semana trascendió que un juzgado de Valencia ha acordado procesar a una mujer por un delito de amenazas al expresident, acusada de publicar en la red social X mensajes como este: “Tenemos que hacer que vuelvan más bombas lapa y que subseres como tú sientan que cada día puede ser el último”. También hay una persona investigada por hostigar reiteradamente a Mazón y difundir amenazas de muerte por redes sociales.
El Tribunal Supremo, por su parte, ha designado como ponente al magistrado Manuel Marchena, el juez que presidió en 2019 la causa del procés, para resolver la querella presentada por los socialistas por falso testimonio de Mazón en su primera comparecencia en la comisión de la dana en el Congreso.
El único banquillo en el que se ha sentado el expresident por su gestión de la dana ha estado sobre un escenario teatral. Un actor ha interpretado al personaje el pasado viernes, cuando se estrenó la obra El judici a Carlos Mazón que mai voràsen la pedanía valenciana de Castellar-L’Oliveral, también anegada por las inundaciones de 2024.
