«Hay imágenes sobre las que nunca dejará de correr tinta», escribió Rafael Aguilar al dar a conocer en ABC el 24 de septiembre de 2014 un estudio de Fernando Penco en el que el historiador y arqueólogo cordobés ya apuntó la idea de que ‘ Muerte de un miliciano’ , la fotografía más icónica de la Guerra Civil, no salió de la cámara de Robert Capa sino de la Reflex Korelle de su compañera Gerda Taro . Más de veinte años después y con más indicios en la mano, continúa convencido de que fue la periodista gráfica de guerra alemana quien pulsó el disparador en el momento en que un combatiente republicano caía al suelo en el frente de Córdoba en septiembre de 1936.«Nunca he dicho al 100% que la foto la hizo ella porque soy historiador y no estaba en ese momento y en ese sitio, pero defiendo con argumentos científicos que Gerda Taro fue la autora» , sostiene al otro lado del teléfono el también director Museo del Cobre de Cerro Muriano, ubicado en la colina en la que se pensaba se hizo la instantánea.Penco, que junto al fotógrafo Juan O. Larrea ubicó en 2009 el paraje exacto en el que se tomó a las afueras de Espejo e identificó al miliciano como Rafael Medina , reparó en un detalle que para muchos pasó inadvertido en la última macroexposición de ‘Robert Capa. Icons’ clausurada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el pasado enero. En la cartela que acompañaba a la célebre imagen se indicaba que el negativo original procedía de una cámara de formato de 6×6 centímetros. «Si Magnum Photos y el International Center of Photography (ICP) reconoce que ‘Muerte de un miliciano’ es de 6×6 habría que replantearse que la foto la tomó ella porque Irma Schaber y Richard Whelan, los dos máximos expertos en Robert Capa y Gerda Taro, atribuyen a ella todas las fotografías de ese formato del principio de la Guerra Civil en el frente de Córdoba y las de 35 mm a él».Hasta febrero de 1937, la pareja de fotógrafos firmó indistintamente bajo el sello Capa Photo y Gerda también publicó sus fotografías bajo la marca de Capa, según Penco. La clave para identificar al autor de una de las imágenes más famosas del fotoperiodismo de guerra del siglo XX reside, por tanto, en si se tomó con la Leica que llevaba Endre Friedmann (Robert Capa) o con la Reflex Korelle que usaba entonces Gerta Pohorylle (Gerda Taro). Gerda Taro y Robert Capa en la terraza del Café du Dôme en Montparnasse, París, principios de 1936 ICPEijiro Yoshioka, conservador de fotografía del Museo Fuji de Japón y amigo personal de Cornell Capa, hermano de Robert Capa, ya defendió hace años en un ensayo que ‘Muerte del miliciano’ «era de 6×6», recuerda Penco. La aportación del investigador japonés fue clave en sus pesquisas sobre ésa y otras imágenes tomadas en el frente de Córdoba en esas fechas de 1936. « En dos fotografías de Villa del Río se ve perfectamente que Gerda Taro lleva la Reflex Korelle », señala el historiador. Según destaca, ambas pudieron ser realizadas « el mismo día en que se tomó ‘Muerte de un miliciano’ » por la hora en que se hicieron y la cercanía de Villa del Río de Espejo (unos 40 kilómetros). Fotografía en Villa del RíoEl fotógrafo e investigador José Manuel Serrano Esparza asegura, sin embargo, que fue él quien descubrió y publicó «el 24 de septiembre de 2014 en inglés, el 25 de septiembre de 2014 en español» en su blog ‘ El rectángulo en la mano ‘ que la cámara que sostiene Gerda Taro en una de esas fotografías es una Reflex Korelle de formato medio de 6×6 cm y lo divulgó en la revista fotográfica FV Foto-Video Actualidad. Además, inscribió ese mismo año en el Registro General de la Propiedad Intelectual de Madrid su identificación de una cámara Reflex Korelle II «en una imagen que aparece en el documental ‘Robert Capa: in Love and War’ de 2003 en la que se aprecia a Gerda Taro y dos milicianas». «Fernando Penco debería haber mencionado la fuente de la información», considera Serrano, que acusa al historiador cordobés de haberse atribuido el hallazgo «con gran ligereza y poca prudencia».Dos fotografías tomadas por Capa en Villa del Río en las que Gerda Taro posa con milicianos en 1936 y un retrato de la fotógrafa ICP/ABCPenco, que rechaza entrar en polémicas, asegura a ABC que «en ningún momento» se ha basado en la investigación del fotógrafo. « Puede que ahí él haya visto acertadamente que sea una Reflex Korelle, pero eso no tiene nada que ver con mi investigación », subraya, antes de recordar que lleva más de doce años defendiendo la posible autoría de Gerda Taro con esa cámara, como refleja la hemeroteca.«Mis argumentos no son simplemente que lleve la cámara colgando. Yo ubico esas fotografías en Villa del Río », añade el historiador, que invita a consultar esas imágenes en el ICP, sin necesidad de recurrir al documental citado por Serrano. Según admite este investigador, que lleva veinte años estudiando las más de 200 fotografías del frente de Córdoba de los cinco viajes que hacen Robert Capa y Gerda Taro a la región, en un principio situó erróneamente la imagen de Gerda Taro y unas milicianas y la que aparece con un grupo («entre los que identifiqué a cuatro de ellos») en Castro del Río, «pero el sitio es Villa del Río, en un cortijo que se llama El Palomar».«Si venían de Madrid, tenían que pasar por allí y visar la documentación», añade el historiador, que expondrá los detalles de su estudio en una exposición sobre Gerda Taro prevista para noviembre en Córdoba. La mítica fotografía de ‘Muerte de un miliciano’, que se publicó por primera vez el 23 de septiembre de 1936 en la revista francesa ‘Vu’ nunca ha estado exenta de polémica . Tampoco ahora, en su 90 aniversario. «Hay imágenes sobre las que nunca dejará de correr tinta», escribió Rafael Aguilar al dar a conocer en ABC el 24 de septiembre de 2014 un estudio de Fernando Penco en el que el historiador y arqueólogo cordobés ya apuntó la idea de que ‘ Muerte de un miliciano’ , la fotografía más icónica de la Guerra Civil, no salió de la cámara de Robert Capa sino de la Reflex Korelle de su compañera Gerda Taro . Más de veinte años después y con más indicios en la mano, continúa convencido de que fue la periodista gráfica de guerra alemana quien pulsó el disparador en el momento en que un combatiente republicano caía al suelo en el frente de Córdoba en septiembre de 1936.«Nunca he dicho al 100% que la foto la hizo ella porque soy historiador y no estaba en ese momento y en ese sitio, pero defiendo con argumentos científicos que Gerda Taro fue la autora» , sostiene al otro lado del teléfono el también director Museo del Cobre de Cerro Muriano, ubicado en la colina en la que se pensaba se hizo la instantánea.Penco, que junto al fotógrafo Juan O. Larrea ubicó en 2009 el paraje exacto en el que se tomó a las afueras de Espejo e identificó al miliciano como Rafael Medina , reparó en un detalle que para muchos pasó inadvertido en la última macroexposición de ‘Robert Capa. Icons’ clausurada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el pasado enero. En la cartela que acompañaba a la célebre imagen se indicaba que el negativo original procedía de una cámara de formato de 6×6 centímetros. «Si Magnum Photos y el International Center of Photography (ICP) reconoce que ‘Muerte de un miliciano’ es de 6×6 habría que replantearse que la foto la tomó ella porque Irma Schaber y Richard Whelan, los dos máximos expertos en Robert Capa y Gerda Taro, atribuyen a ella todas las fotografías de ese formato del principio de la Guerra Civil en el frente de Córdoba y las de 35 mm a él».Hasta febrero de 1937, la pareja de fotógrafos firmó indistintamente bajo el sello Capa Photo y Gerda también publicó sus fotografías bajo la marca de Capa, según Penco. La clave para identificar al autor de una de las imágenes más famosas del fotoperiodismo de guerra del siglo XX reside, por tanto, en si se tomó con la Leica que llevaba Endre Friedmann (Robert Capa) o con la Reflex Korelle que usaba entonces Gerta Pohorylle (Gerda Taro). Gerda Taro y Robert Capa en la terraza del Café du Dôme en Montparnasse, París, principios de 1936 ICPEijiro Yoshioka, conservador de fotografía del Museo Fuji de Japón y amigo personal de Cornell Capa, hermano de Robert Capa, ya defendió hace años en un ensayo que ‘Muerte del miliciano’ «era de 6×6», recuerda Penco. La aportación del investigador japonés fue clave en sus pesquisas sobre ésa y otras imágenes tomadas en el frente de Córdoba en esas fechas de 1936. « En dos fotografías de Villa del Río se ve perfectamente que Gerda Taro lleva la Reflex Korelle », señala el historiador. Según destaca, ambas pudieron ser realizadas « el mismo día en que se tomó ‘Muerte de un miliciano’ » por la hora en que se hicieron y la cercanía de Villa del Río de Espejo (unos 40 kilómetros). Fotografía en Villa del RíoEl fotógrafo e investigador José Manuel Serrano Esparza asegura, sin embargo, que fue él quien descubrió y publicó «el 24 de septiembre de 2014 en inglés, el 25 de septiembre de 2014 en español» en su blog ‘ El rectángulo en la mano ‘ que la cámara que sostiene Gerda Taro en una de esas fotografías es una Reflex Korelle de formato medio de 6×6 cm y lo divulgó en la revista fotográfica FV Foto-Video Actualidad. Además, inscribió ese mismo año en el Registro General de la Propiedad Intelectual de Madrid su identificación de una cámara Reflex Korelle II «en una imagen que aparece en el documental ‘Robert Capa: in Love and War’ de 2003 en la que se aprecia a Gerda Taro y dos milicianas». «Fernando Penco debería haber mencionado la fuente de la información», considera Serrano, que acusa al historiador cordobés de haberse atribuido el hallazgo «con gran ligereza y poca prudencia».Dos fotografías tomadas por Capa en Villa del Río en las que Gerda Taro posa con milicianos en 1936 y un retrato de la fotógrafa ICP/ABCPenco, que rechaza entrar en polémicas, asegura a ABC que «en ningún momento» se ha basado en la investigación del fotógrafo. « Puede que ahí él haya visto acertadamente que sea una Reflex Korelle, pero eso no tiene nada que ver con mi investigación », subraya, antes de recordar que lleva más de doce años defendiendo la posible autoría de Gerda Taro con esa cámara, como refleja la hemeroteca.«Mis argumentos no son simplemente que lleve la cámara colgando. Yo ubico esas fotografías en Villa del Río », añade el historiador, que invita a consultar esas imágenes en el ICP, sin necesidad de recurrir al documental citado por Serrano. Según admite este investigador, que lleva veinte años estudiando las más de 200 fotografías del frente de Córdoba de los cinco viajes que hacen Robert Capa y Gerda Taro a la región, en un principio situó erróneamente la imagen de Gerda Taro y unas milicianas y la que aparece con un grupo («entre los que identifiqué a cuatro de ellos») en Castro del Río, «pero el sitio es Villa del Río, en un cortijo que se llama El Palomar».«Si venían de Madrid, tenían que pasar por allí y visar la documentación», añade el historiador, que expondrá los detalles de su estudio en una exposición sobre Gerda Taro prevista para noviembre en Córdoba. La mítica fotografía de ‘Muerte de un miliciano’, que se publicó por primera vez el 23 de septiembre de 1936 en la revista francesa ‘Vu’ nunca ha estado exenta de polémica . Tampoco ahora, en su 90 aniversario.
«Hay imágenes sobre las que nunca dejará de correr tinta», escribió Rafael Aguilar al dar a conocer en ABC el 24 de septiembre de 2014 un estudio de Fernando Penco en el que el historiador y arqueólogo cordobés ya apuntó la idea … de que ‘Muerte de un miliciano’, la fotografía más icónica de la Guerra Civil, no salió de la cámara de Robert Capa sino de la Reflex Korelle de su compañera Gerda Taro. Más de veinte años después y con más indicios en la mano, continúa convencido de que fue la periodista gráfica de guerra alemana quien pulsó el disparador en el momento en que un combatiente republicano caía al suelo en el frente de Córdoba en septiembre de 1936.
«Nunca he dicho al 100% que la foto la hizo ella porque soy historiador y no estaba en ese momento y en ese sitio, pero defiendo con argumentos científicos que Gerda Taro fue la autora», sostiene al otro lado del teléfono el también director Museo del Cobre de Cerro Muriano, ubicado en la colina en la que se pensaba se hizo la instantánea.
Penco, que junto al fotógrafo Juan O. Larrea ubicó en 2009 el paraje exacto en el que se tomó a las afueras de Espejo e identificó al miliciano como Rafael Medina, reparó en un detalle que para muchos pasó inadvertido en la última macroexposición de ‘Robert Capa. Icons’ clausurada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el pasado enero. En la cartela que acompañaba a la célebre imagen se indicaba que el negativo original procedía de una cámara de formato de 6×6 centímetros. «Si Magnum Photos y el International Center of Photography (ICP) reconoce que ‘Muerte de un miliciano’ es de 6×6 habría que replantearse que la foto la tomó ella porque Irma Schaber y Richard Whelan, los dos máximos expertos en Robert Capa y Gerda Taro, atribuyen a ella todas las fotografías de ese formato del principio de la Guerra Civil en el frente de Córdoba y las de 35 mm a él».
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Hasta febrero de 1937, la pareja de fotógrafos firmó indistintamente bajo el sello Capa Photo y Gerda también publicó sus fotografías bajo la marca de Capa, según Penco. La clave para identificar al autor de una de las imágenes más famosas del fotoperiodismo de guerra del siglo XX reside, por tanto, en si se tomó con la Leica que llevaba Endre Friedmann (Robert Capa) o con la Reflex Korelle que usaba entonces Gerta Pohorylle (Gerda Taro).

(ICP)
Eijiro Yoshioka, conservador de fotografía del Museo Fuji de Japón y amigo personal de Cornell Capa, hermano de Robert Capa, ya defendió hace años en un ensayo que ‘Muerte del miliciano’ «era de 6×6», recuerda Penco. La aportación del investigador japonés fue clave en sus pesquisas sobre ésa y otras imágenes tomadas en el frente de Córdoba en esas fechas de 1936. «En dos fotografías de Villa del Río se ve perfectamente que Gerda Taro lleva la Reflex Korelle», señala el historiador. Según destaca, ambas pudieron ser realizadas «el mismo día en que se tomó ‘Muerte de un miliciano’» por la hora en que se hicieron y la cercanía de Villa del Río de Espejo (unos 40 kilómetros).
Una reclamación
El fotógrafo e investigador José Manuel Serrano Esparza asegura, sin embargo, que fue él quien descubrió y publicó «el 24 de septiembre de 2014 en inglés, el 25 de septiembre de 2014 en español» en su blog ‘El rectángulo en la mano‘ que la cámara que sostiene Gerda Taro en una de esas fotografías es una Reflex Korelle de formato medio de 6×6 cm y lo divulgó en la revista fotográfica FV Foto-Video Actualidad. Además, inscribió ese mismo año en el Registro General de la Propiedad Intelectual de Madrid su identificación de una cámara Reflex Korelle II «en una imagen que aparece en el documental ‘Robert Capa: in Love and War’ de 2003 en la que se aprecia a Gerda Taro y dos milicianas».
«Fernando Penco debería haber mencionado la fuente de la información», considera Serrano, que acusa al historiador cordobés de haberse atribuido el hallazgo «con gran ligereza y poca prudencia».
(ICP/ABC)
Penco, que rechaza entrar en polémicas, asegura a ABC que «en ningún momento» se ha basado en la investigación del fotógrafo. «Puede que ahí él haya visto acertadamente que sea una Reflex Korelle, pero eso no tiene nada que ver con mi investigación», subraya.
«Mis argumentos no son simplemente que lleve la cámara colgando. Yo ubico esas fotografías en Villa del Río», añade el historiador, que invita a consultar esas imágenes en el ICP, sin necesidad de recurrir al documental citado por Serrano. Según admite este investigador, que lleva veinte años estudiando las más de 200 fotografías del frente de Córdoba de los cinco viajes que hacen Robert Capa y Gerda Taro a la región, en un principio situó erróneamente la imagen de Gerda Taro y unas milicianas y la que aparece con un grupo («entre los que identifiqué a cuatro de ellos») en Castro del Río, «pero el sitio es Villa del Río, en un cortijo que se llama El Palomar».
«Si venían de Madrid, tenían que pasar por allí y visar la documentación», añade el historiador, que expondrá los detalles de su estudio en una exposición sobre Gerda Taro prevista para noviembre en Córdoba. La mítica fotografía de ‘Muerte de un miliciano’, que se publicó por primera vez el 23 de septiembre de 1936 en la revista francesa ‘Vu’ nunca ha estado exenta de polémica. Tampoco ahora, en su 90 aniversario.
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