Valeroso y firme, honesto en su entrega, Rafa Serna le arrancó una oreja de peso al quinto de Fuente Ymbro, de nombre Escogeperro, tras una laboriosa faena cuajada con la izquierda, rematada por la derecha y culminada con una gran estocada. Hubo petición mayoritaria en los tendidos y se mereció el sevillano de la Cuesta del Rosario el único trofeo de la tarde en la tercera de abono en el albero maestrante. De su reencuentro con Sevilla, algo siempre tan especial, se marchó el torero con la satisfacción del trabajo bien hecho que tiene su justa recompensa. «Feliz… feliz, porque es importante puntuar. Lo he intentado torear, no quería que se enganchara y me ha dado coraje. Ha sido difícil», comentaba el diestro al término de la faena. «El toro tenía cosas buenas, pero con el aire embestía hacia adentro en el segundo. Me gustaba. Tengo un dedo roto del carro y vengo de Madrid, donde las cosas no salieron bien. Ha sido un toro muy difícil. Lo estoy dando todo y voy a seguir con muchas ganas e ilusión. Tengo cosas por delante», reflejaba Serna Lirola. Con el primero de su lote, Laminado, la película fue diferente. «Nunca entregado, embestía a gañafones, una pena. Veía mucho, ése era su defecto, pero era condición suya. Con el capote ha marcado que jugaba siempre al arreón y para matarlo cruzaba la cara entera. Una pena», reiteraba. Álvaro Lorenzo vivió una tarde extraña. Pinchó al primero, Cazador, en una faena «de mucha disposición, entrega y mucha verdad». «Ha habido momentos que se ha deslucido con el cabeceo final del toro -indicaba el toledano-, pero creo que he podido mostrar la disposición y entrega, aunque no he podido torearlo a mi gusto», reconocía. El brindis de ese primero tuvo como destinatario a Macandro. «Me puso a torear en público y cuando pasa el tiempo esos recuerdos te dan más gusto. Lo recuerdo con mucho cariño. Nos une una amistad muy bonita», señalaba.Cuarto bisEl cuarto fue devuelto a chiqueros y con el sobrero tampoco tuvo suerte Lorenzo. «Tenía un defecto en la vista y ha sido imposible. Se podía haber evitado habiendo visto el problema que tenía el animal. Lo he comunicado, pero qué hacemos… No podemos hacer otra cosa. No había opción alguna porque no estaba contigo. Viene uno con toda la ilusión del mundo a esta plaza… confiaba mucho en esta corrida, pero me he quedado sin ese cartucho para haber redondeado la tarde. Este era imposible», apuntaba Lorenzo, con algo de frustración. Molina, el tercer espada del cartel, no tuvo opciones con el primero de su lote, Jarrero. «Ha sido un poco desagradable. Con el capote ha embestido recto y pensaba que era de apostarle y jugarte la vida, pero no ha dejado ni eso. Enseguida ha querido quitarse de en medio y no quería ponerme pesado porque no daba nada», valoraba el diestro albaceteño, molesto con el viento en el sexto, sin acople posible con Pijoterto. «He intentado olvidarme del aire. Es verdad que el toro se venía y quería coger bien, pero tras el primero soltaba la cara. He intentado mostrarme y estar muy de verdad, pero a veces se tiene suerte y otras, no. No queda otra que trabajar. En el camino largo, corre más el mastín que el galgo». Valeroso y firme, honesto en su entrega, Rafa Serna le arrancó una oreja de peso al quinto de Fuente Ymbro, de nombre Escogeperro, tras una laboriosa faena cuajada con la izquierda, rematada por la derecha y culminada con una gran estocada. Hubo petición mayoritaria en los tendidos y se mereció el sevillano de la Cuesta del Rosario el único trofeo de la tarde en la tercera de abono en el albero maestrante. De su reencuentro con Sevilla, algo siempre tan especial, se marchó el torero con la satisfacción del trabajo bien hecho que tiene su justa recompensa. «Feliz… feliz, porque es importante puntuar. Lo he intentado torear, no quería que se enganchara y me ha dado coraje. Ha sido difícil», comentaba el diestro al término de la faena. «El toro tenía cosas buenas, pero con el aire embestía hacia adentro en el segundo. Me gustaba. Tengo un dedo roto del carro y vengo de Madrid, donde las cosas no salieron bien. Ha sido un toro muy difícil. Lo estoy dando todo y voy a seguir con muchas ganas e ilusión. Tengo cosas por delante», reflejaba Serna Lirola. Con el primero de su lote, Laminado, la película fue diferente. «Nunca entregado, embestía a gañafones, una pena. Veía mucho, ése era su defecto, pero era condición suya. Con el capote ha marcado que jugaba siempre al arreón y para matarlo cruzaba la cara entera. Una pena», reiteraba. Álvaro Lorenzo vivió una tarde extraña. Pinchó al primero, Cazador, en una faena «de mucha disposición, entrega y mucha verdad». «Ha habido momentos que se ha deslucido con el cabeceo final del toro -indicaba el toledano-, pero creo que he podido mostrar la disposición y entrega, aunque no he podido torearlo a mi gusto», reconocía. El brindis de ese primero tuvo como destinatario a Macandro. «Me puso a torear en público y cuando pasa el tiempo esos recuerdos te dan más gusto. Lo recuerdo con mucho cariño. Nos une una amistad muy bonita», señalaba.Cuarto bisEl cuarto fue devuelto a chiqueros y con el sobrero tampoco tuvo suerte Lorenzo. «Tenía un defecto en la vista y ha sido imposible. Se podía haber evitado habiendo visto el problema que tenía el animal. Lo he comunicado, pero qué hacemos… No podemos hacer otra cosa. No había opción alguna porque no estaba contigo. Viene uno con toda la ilusión del mundo a esta plaza… confiaba mucho en esta corrida, pero me he quedado sin ese cartucho para haber redondeado la tarde. Este era imposible», apuntaba Lorenzo, con algo de frustración. Molina, el tercer espada del cartel, no tuvo opciones con el primero de su lote, Jarrero. «Ha sido un poco desagradable. Con el capote ha embestido recto y pensaba que era de apostarle y jugarte la vida, pero no ha dejado ni eso. Enseguida ha querido quitarse de en medio y no quería ponerme pesado porque no daba nada», valoraba el diestro albaceteño, molesto con el viento en el sexto, sin acople posible con Pijoterto. «He intentado olvidarme del aire. Es verdad que el toro se venía y quería coger bien, pero tras el primero soltaba la cara. He intentado mostrarme y estar muy de verdad, pero a veces se tiene suerte y otras, no. No queda otra que trabajar. En el camino largo, corre más el mastín que el galgo».
Valeroso y firme, honesto en su entrega, Rafa Serna le arrancó una oreja de peso al quinto de Fuente Ymbro, de nombre Escogeperro, tras una laboriosa faena cuajada con la izquierda, rematada por la derecha y culminada con una gran estocada. Hubo petición mayoritaria en … los tendidos y se mereció el sevillano de la Cuesta del Rosario el único trofeo de la tarde en la tercera de abono en el albero maestrante. De su reencuentro con Sevilla, algo siempre tan especial, se marchó el torero con la satisfacción del trabajo bien hecho que tiene su justa recompensa. «Feliz… feliz, porque es importante puntuar. Lo he intentado torear, no quería que se enganchara y me ha dado coraje. Ha sido difícil», comentaba el diestro al término de la faena.
«El toro tenía cosas buenas, pero con el aire embestía hacia adentro en el segundo. Me gustaba. Tengo un dedo roto del carro y vengo de Madrid, donde las cosas no salieron bien. Ha sido un toro muy difícil. Lo estoy dando todo y voy a seguir con muchas ganas e ilusión. Tengo cosas por delante», reflejaba Serna Lirola. Con el primero de su lote, Laminado, la película fue diferente. «Nunca entregado, embestía a gañafones, una pena. Veía mucho, ése era su defecto, pero era condición suya. Con el capote ha marcado que jugaba siempre al arreón y para matarlo cruzaba la cara entera. Una pena», reiteraba.
Álvaro Lorenzo vivió una tarde extraña. Pinchó al primero, Cazador, en una faena «de mucha disposición, entrega y mucha verdad». «Ha habido momentos que se ha deslucido con el cabeceo final del toro -indicaba el toledano-, pero creo que he podido mostrar la disposición y entrega, aunque no he podido torearlo a mi gusto», reconocía. El brindis de ese primero tuvo como destinatario a Macandro. «Me puso a torear en público y cuando pasa el tiempo esos recuerdos te dan más gusto. Lo recuerdo con mucho cariño. Nos une una amistad muy bonita», señalaba.
Cuarto bis
El cuarto fue devuelto a chiqueros y con el sobrero tampoco tuvo suerte Lorenzo. «Tenía un defecto en la vista y ha sido imposible. Se podía haber evitado habiendo visto el problema que tenía el animal. Lo he comunicado, pero qué hacemos… No podemos hacer otra cosa. No había opción alguna porque no estaba contigo. Viene uno con toda la ilusión del mundo a esta plaza… confiaba mucho en esta corrida, pero me he quedado sin ese cartucho para haber redondeado la tarde. Este era imposible», apuntaba Lorenzo, con algo de frustración.
Molina, el tercer espada del cartel, no tuvo opciones con el primero de su lote, Jarrero. «Ha sido un poco desagradable. Con el capote ha embestido recto y pensaba que era de apostarle y jugarte la vida, pero no ha dejado ni eso. Enseguida ha querido quitarse de en medio y no quería ponerme pesado porque no daba nada», valoraba el diestro albaceteño, molesto con el viento en el sexto, sin acople posible con Pijoterto. «He intentado olvidarme del aire. Es verdad que el toro se venía y quería coger bien, pero tras el primero soltaba la cara. He intentado mostrarme y estar muy de verdad, pero a veces se tiene suerte y otras, no. No queda otra que trabajar. En el camino largo, corre más el mastín que el galgo».
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