Renfe ultima la licitación de su nueva empresa participada de autobús, pero descarta modificar las condiciones de acceso al concurso pese a las amenazas de impugnación de las patronales Direbús y Anetra , que apuntan a un proceso diseñado a medida para los grandes operadores del sector. «Es muy complicado que digan que van a impugnar cuando no conocen que hay dentro de los pliegos», comentan fuentes del operador público. La intención de Renfe es la de lanzar la licitación a mediados de abril y tener puesta en marcha la compañía participada antes de final de año.La ferroviaria del Estado calcula unas necesidades de entre 200 y 300 autobuses diarios para poder cubrir los Planes Alternativos de Transporte (PAT) , que es la razón por la que se ha promovido la nueva empresa, -«el objetivo principal es el de ahorrar costes»- aseguran las mismas fuentes de Renfe. La mayoría de esos vehículos, alrededor de un 85% según las estimaciones del operador, se destinarán a cubrir rutas de servicios programados en caso de suspensión de operativa por obras de Adif en la infraestructura, en un contexto en el que tenderán a ir al alza por los trabajos previstos por el gestor para los próximos años. El otro 15% estará destinado a servicios urgentes derivados de incidencias puntuales, algo cada vez más recurrente en los últimos tiempos.Noticia relacionada general No No Revuelta en el autobús contra la empresa que quiere crear Renfe: «Deja fuera al 99% del sector» Antonio Ramírez CerezoRenfe hace esos cálculos en base a las exigencias que ha enfrentado en 2025, donde asegura haber tenido picos de necesidad de hasta más de 500 autobuses diarios. Fuentes de la compañía destacan que en torno al 40% de los servicios de la nueva sociedad tendrán que ser cubiertos con recursos propios de la entidad, es decir que Renfe y su socio adquirirán vehículos para su flota, aunque no se concreta cifra exacta de autocares. «Es uno de los criterios que van a formar parte de la licitación», explican los mismos informantes. Pero teniendo en cuenta que esperan cubrir el 40% de los viajes con autobuses propios, la compra podría ascender a entre 80 y 120 autocares. Lo que sí está concertado es que los autobuses que adquiera la sociedad tendrán que ser nuevos y solo podrán usarse para cubrir los Planes Alternativos de Transporte. Renfe, que tendrá el 49% del capital social de la empresa, aportará las inversiones equivalentes a su participación, por lo que el restante 51% tendrá que ser asumido por el nuevo socio. La previsión de Renfe es tener a disposición esos vehículos en «el tiempo mínimo indispensable», que calcula que será entre seis y ocho meses desde que eche a andar la empresa y se firmen los pedidos con los fabricantes. Contrato de casi 1.000 millones En principio, el contrato marco que lanzará Renfe contempla ingresos para el nuevo socio de hasta 923 millones de euros (IVA excluido) si cumple los quince años que el operador (10 años+5 posibles de prórroga) estipula de máximo para el acuerdo. La compañía pública dice que primará en el concurso el mix ofrecido por el licitador entre servicios prestados con recursos propios de la nueva sociedad y servicios prestados por ellos.Por lo pronto, fuentes de Renfe aseguran que ya han recibido interés de más de 10 empresas, el 40% de ellas con una flota de más de 300 autobuses. También insisten en que la nueva empresa participada no será excluyente con las pymes y estas podrán seguir siendo subcontratadas como hasta ahora para casos de emergencia, por lo que aspirarían a un máximo de 140 millones de euros en base al 15% presupuestado para esos supuestos.La amenaza de BruselasRenfe continua así adelante con la búsqueda de un socio para crear una empresa de autobús pese a las impugnaciones que lanzarán las patronales Direbús y Anetra por el diseño del concurso del que dicen que deja fuera al 99% de las empresas del sector. Direbús incluso estudia elevar el caso ante el departamento de Competencia de la Comisión Europea por tratarse presuntamente de una práctica anticompetitiva.Por su parte, Anetra ya ha trasladado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) su «preocupación» por el diseño de la licitación y esta asociación asegura que la CNMC se ha comprometido a analizar la información disponible del concurso. Fuentes de Renfe, por su parte, adelantan que se reunirán este viernes con el organismo presidido por Cani Fernández para presentarle el proyecto de la sociedad participada.Para ambas patronales, el diseño de la licitación supone todo un escándalo. Renfe exige a sus pretendientes a socios tener a disposición una flota de 500 vehículos en propiedad o 300 en el caso de concurrir mediante una UTE, acreditar una cifra de negocio de 75 millones de euros y haber ejecutado contratos similares por un importe mínimo de 35 millones de euros, entre otros requisitos. Algo que solo está al alcance de dos empresas en todo el sector: Alsa y Avanza, según denuncian las mismas asociaciones. Renfe ultima la licitación de su nueva empresa participada de autobús, pero descarta modificar las condiciones de acceso al concurso pese a las amenazas de impugnación de las patronales Direbús y Anetra , que apuntan a un proceso diseñado a medida para los grandes operadores del sector. «Es muy complicado que digan que van a impugnar cuando no conocen que hay dentro de los pliegos», comentan fuentes del operador público. La intención de Renfe es la de lanzar la licitación a mediados de abril y tener puesta en marcha la compañía participada antes de final de año.La ferroviaria del Estado calcula unas necesidades de entre 200 y 300 autobuses diarios para poder cubrir los Planes Alternativos de Transporte (PAT) , que es la razón por la que se ha promovido la nueva empresa, -«el objetivo principal es el de ahorrar costes»- aseguran las mismas fuentes de Renfe. La mayoría de esos vehículos, alrededor de un 85% según las estimaciones del operador, se destinarán a cubrir rutas de servicios programados en caso de suspensión de operativa por obras de Adif en la infraestructura, en un contexto en el que tenderán a ir al alza por los trabajos previstos por el gestor para los próximos años. El otro 15% estará destinado a servicios urgentes derivados de incidencias puntuales, algo cada vez más recurrente en los últimos tiempos.Noticia relacionada general No No Revuelta en el autobús contra la empresa que quiere crear Renfe: «Deja fuera al 99% del sector» Antonio Ramírez CerezoRenfe hace esos cálculos en base a las exigencias que ha enfrentado en 2025, donde asegura haber tenido picos de necesidad de hasta más de 500 autobuses diarios. Fuentes de la compañía destacan que en torno al 40% de los servicios de la nueva sociedad tendrán que ser cubiertos con recursos propios de la entidad, es decir que Renfe y su socio adquirirán vehículos para su flota, aunque no se concreta cifra exacta de autocares. «Es uno de los criterios que van a formar parte de la licitación», explican los mismos informantes. Pero teniendo en cuenta que esperan cubrir el 40% de los viajes con autobuses propios, la compra podría ascender a entre 80 y 120 autocares. Lo que sí está concertado es que los autobuses que adquiera la sociedad tendrán que ser nuevos y solo podrán usarse para cubrir los Planes Alternativos de Transporte. Renfe, que tendrá el 49% del capital social de la empresa, aportará las inversiones equivalentes a su participación, por lo que el restante 51% tendrá que ser asumido por el nuevo socio. La previsión de Renfe es tener a disposición esos vehículos en «el tiempo mínimo indispensable», que calcula que será entre seis y ocho meses desde que eche a andar la empresa y se firmen los pedidos con los fabricantes. Contrato de casi 1.000 millones En principio, el contrato marco que lanzará Renfe contempla ingresos para el nuevo socio de hasta 923 millones de euros (IVA excluido) si cumple los quince años que el operador (10 años+5 posibles de prórroga) estipula de máximo para el acuerdo. La compañía pública dice que primará en el concurso el mix ofrecido por el licitador entre servicios prestados con recursos propios de la nueva sociedad y servicios prestados por ellos.Por lo pronto, fuentes de Renfe aseguran que ya han recibido interés de más de 10 empresas, el 40% de ellas con una flota de más de 300 autobuses. También insisten en que la nueva empresa participada no será excluyente con las pymes y estas podrán seguir siendo subcontratadas como hasta ahora para casos de emergencia, por lo que aspirarían a un máximo de 140 millones de euros en base al 15% presupuestado para esos supuestos.La amenaza de BruselasRenfe continua así adelante con la búsqueda de un socio para crear una empresa de autobús pese a las impugnaciones que lanzarán las patronales Direbús y Anetra por el diseño del concurso del que dicen que deja fuera al 99% de las empresas del sector. Direbús incluso estudia elevar el caso ante el departamento de Competencia de la Comisión Europea por tratarse presuntamente de una práctica anticompetitiva.Por su parte, Anetra ya ha trasladado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) su «preocupación» por el diseño de la licitación y esta asociación asegura que la CNMC se ha comprometido a analizar la información disponible del concurso. Fuentes de Renfe, por su parte, adelantan que se reunirán este viernes con el organismo presidido por Cani Fernández para presentarle el proyecto de la sociedad participada.Para ambas patronales, el diseño de la licitación supone todo un escándalo. Renfe exige a sus pretendientes a socios tener a disposición una flota de 500 vehículos en propiedad o 300 en el caso de concurrir mediante una UTE, acreditar una cifra de negocio de 75 millones de euros y haber ejecutado contratos similares por un importe mínimo de 35 millones de euros, entre otros requisitos. Algo que solo está al alcance de dos empresas en todo el sector: Alsa y Avanza, según denuncian las mismas asociaciones.
Renfe ultima la licitación de su nueva empresa participada de autobús, pero descarta modificar las condiciones de acceso al concurso pese a las amenazas de impugnación de las patronales Direbús y Anetra, que apuntan a un proceso diseñado a medida para los grandes … operadores del sector. «Es muy complicado que digan que van a impugnar cuando no conocen que hay dentro de los pliegos», comentan fuentes del operador público. La intención de Renfe es la de lanzar la licitación a mediados de abril y tener puesta en marcha la compañía participada antes de final de año.
La ferroviaria del Estado calcula unas necesidades de entre 200 y 300 autobuses diarios para poder cubrir los Planes Alternativos de Transporte (PAT), que es la razón por la que se ha promovido la nueva empresa, -«el objetivo principal es el de ahorrar costes»- aseguran las mismas fuentes de Renfe. La mayoría de esos vehículos, alrededor de un 85% según las estimaciones del operador, se destinarán a cubrir rutas de servicios programados en caso de suspensión de operativa por obras de Adif en la infraestructura, en un contexto en el que tenderán a ir al alza por los trabajos previstos por el gestor para los próximos años. El otro 15% estará destinado a servicios urgentes derivados de incidencias puntuales, algo cada vez más recurrente en los últimos tiempos.
Noticia relacionada
Renfe hace esos cálculos en base a las exigencias que ha enfrentado a 2025, donde asegura haber tenido picos de necesidad de hasta más de 500 autobuses diarios. Fuentes de la compañía destacan que en torno al 40% de los servicios de la nueva sociedad tendrán que ser cubiertos con recursos propios de la entidad, es decir que Renfe y su socio adquirirán vehículos para su flota, aunque no se concreta cifra exacta de autocares. «Es uno de los criterios que van a formar parte de la licitación», explican los mismos informantes. Pero teniendo en cuenta que esperan cubrir el 40% de los viajes con autobuses propios, la compra podría ascender a entre 80 y 120 autocares.
Lo que sí está concertado es que los autobuses que adquiera la sociedad tendrán que ser nuevos y solo podrán usarse para cubrir los Planes Alternativos de Transporte. Renfe, que tendrá el 49% del capital social de la empresa, aportará las inversiones equivalentes a su participación, por lo que el restante 51% tendrá que ser asumido por el nuevo socio. La previsión de Renfe es tener a disposición esos vehículos en «el tiempo mínimo indispensable», que calcula que será entre seis y ocho meses desde que eche a andar la empresa y se firmen los pedidos con los fabricantes.
Contrato de casi 1.000 millones
En principio, el contrato marco que lanzará Renfe contempla ingresos para el nuevo socio de hasta 923 millones de euros (IVA excluido) si cumple los quince años que el operador (10 años+5 posibles de prórroga) estipula de máximo para el acuerdo. La compañía pública dice que primará en el concurso el mix ofrecido por el licitador entre servicios prestados con recursos propios de la nueva sociedad y servicios prestados por ellos.
Por lo pronto, fuentes de Renfe aseguran que ya han recibido interés de más de 10 empresas, el 40% de ellas con una flota de más de 300 autobuses. También insisten en que la nueva empresa participada no será excluyente con las pymes y estas podrán seguir siendo subcontratadas como hasta ahora para casos de emergencia, por lo que aspirarían a un máximo de 140 millones de euros en base al 15% presupuestado para esos supuestos.
La amenaza de Bruselas
Renfe continua así adelante con la búsqueda de un socio para crear una empresa de autobús pese a las impugnaciones que lanzarán las patronales Direbús y Anetra por el diseño del concurso del que dicen que deja fuera al 99% de las empresas del sector. Direbús incluso estudia elevar el caso ante el departamento de Competencia de la Comisión Europea por tratarse presuntamente de una práctica anticompetitiva.
Por su parte, Anetra ya ha trasladado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) su «preocupación» por el diseño de la licitación y esta asociación asegura que la CNMC se ha comprometido a analizar la información disponible del concurso. Fuentes de Renfe, por su parte, adelantan que se reunirán este viernes con el organismo presidido por Cani Fernández para presentarle el proyecto de la sociedad participada.
Para ambas patronales, el diseño de la licitación supone todo un escándalo. Renfe exige a sus pretendientes a socios tener a disposición una flota de 500 vehículos en propiedad o 300 en el caso de concurrir mediante una UTE, acreditar una cifra de negocio de 75 millones de euros y haber ejecutado contratos similares por un importe mínimo de 35 millones de euros, entre otros requisitos. Algo que solo está al alcance de dos empresas en todo el sector: Alsa y Avanza, según denuncian las mismas asociaciones.
RSS de noticias de economia

