Tras 41 años, el Rock in Rio sigue siendo uno de los festivales más importantes del mundo. Y la familia Medina aprendió rápido la lección, adaptarse o morir. En 1985 Roberto Medina fundó esta marca reconocida a nivel internacional, en 2004 llegaron a Lisboa y este 2026 Roberta Medina , vicepresidenta e hija del creador de este festival, toma las riendas en solitario con el encuentras más grande hasta la fecha. 200.000 personas reunidas en un parque, entorno a la música para disfrutar de una edición única y muy particular. « Nosotros somos un festival urbano, nuestra idea es que la gente tenga trece horas de fiesta, y que puedan asistir a los máximos conciertos posibles », explica Medina en un pequeño encuentro con los medios españoles en el primer fin de semana de Rock in Rio Lisboa 2026.Medina habla sin miedos sobre que muchas de las novedades de esta edición llegan, no solo para hacer mejor y más confortable la experiencia de los asistentes, sino por cuestiones económicas. «Bella Vista, el parque donde estábamos era precioso, pero muy difícil de trabajar y de crecer», comenta la vicepresidenta de Rock in Rio, «sabíamos que entregaríamos un evento con una calidad de infraestructura mejor para el público, aunque la tarea más complicada fue convencer de que este Parque Tejo/Papa Francisco –nombrado así porque ahí se celebraron las Jornadas Mundiales de la Juventud en 2023– es la nueva Casa del Rock». Este espacio está compuesto por una montañita que desemboca en dos explanadas donde se colocaron los escenarios principales, el Mundo puede albergar hasta 100.000 personas y el Music Valley hasta 60.000, además hay un tercer escenario, el Super Bock, que acoge hasta 35.000 asistentes. Gracias a estas nuevas capacidades la organización puede mover a grandes artistas internacionales por los tres escenarios, lo que permite un gran cambio en la oferta y para Medina esto supone ponerse a la altura de «los grandes festivales de Europa».Uno de los grandes benefactores y beneficiarios de Rock in Rio es Turismo de Lisboa, quienes han apoyado al festival en su organización para atraer ese público internacional que faltaba. «El extranjero tiene más capacidad financiera para comprar las experiencias VIP y Confort, lo que nos permitió crear productos para atraer un público distinto, no solamente al consumidor sino también empresas que invierten muchísimo», explica Medina, quien también asegura que «para rentabilizar estas estructuras se están haciendo eventos paralelos, lo que nos permite mirar a futuro en inversiones para seguir creciendo y convertir Lisboa y Rock in Rio en el punto de encuentro de Europa ».Noticia relacionada general No No Récord de la industria discográfica española: no se vende tanta música desde 2001 Nacho SerranoUna Europa que vira su mirada hacia la capital lusa. Y no solo porque traigan artistas internacionales de la talla de Katy Perry, Rod Steward y Linkin Park, sino porque recogen los frutos de su propia esencia con artistas brasileños y portugueses. De entre esos 200.000 asistentes, entorno a 18.000 son extranjeros y de esos 7.500 vienen desde España. Un festival que mira por la inclusión con una sala sensorial para personas con autismo –«mi equipo estaba emocionado y yo no lo tenía claro, pero el primer día vino una familia con un chico autista y me dijeron que sino fuese por eso, no podrían haber venido, dije ‘Okay, ya comprendí, inversión garantizada’»–; cuentan con baños sin género, con la asociación APAV para garantizar el cuidado de las mujeres y las víctimas –«aquí no es un problema, pero en Brasil es muy fuerte el acoso»–. Además de centros de cuidado con el medio ambiente donde el público puede reciclar la basura generada durante el festival. «Rock in Rio Lisboa es seguramente el primer festival de cualquier niño», por lo que la experiencia tiene que ser completa, sana y accesible. Con un cartel intergeneracional, con puestos de comida y con actividades para toda la familia. Como confiese la vicepresidenta de Rock in Rio, «como sociedad hablamos muchísimo de vivir más, cuidamos de la piel y vivimos más, pero no para quedarnos en casa…». Con esta buena actitud Lisboa se enfrenta al segundo y último fin de semana del Rock in Rio 2026 con artistas como Rod Steward, Cyndi Lauper, 21 Savage y Lola Indigo entre otros muchos. Tras 41 años, el Rock in Rio sigue siendo uno de los festivales más importantes del mundo. Y la familia Medina aprendió rápido la lección, adaptarse o morir. En 1985 Roberto Medina fundó esta marca reconocida a nivel internacional, en 2004 llegaron a Lisboa y este 2026 Roberta Medina , vicepresidenta e hija del creador de este festival, toma las riendas en solitario con el encuentras más grande hasta la fecha. 200.000 personas reunidas en un parque, entorno a la música para disfrutar de una edición única y muy particular. « Nosotros somos un festival urbano, nuestra idea es que la gente tenga trece horas de fiesta, y que puedan asistir a los máximos conciertos posibles », explica Medina en un pequeño encuentro con los medios españoles en el primer fin de semana de Rock in Rio Lisboa 2026.Medina habla sin miedos sobre que muchas de las novedades de esta edición llegan, no solo para hacer mejor y más confortable la experiencia de los asistentes, sino por cuestiones económicas. «Bella Vista, el parque donde estábamos era precioso, pero muy difícil de trabajar y de crecer», comenta la vicepresidenta de Rock in Rio, «sabíamos que entregaríamos un evento con una calidad de infraestructura mejor para el público, aunque la tarea más complicada fue convencer de que este Parque Tejo/Papa Francisco –nombrado así porque ahí se celebraron las Jornadas Mundiales de la Juventud en 2023– es la nueva Casa del Rock». Este espacio está compuesto por una montañita que desemboca en dos explanadas donde se colocaron los escenarios principales, el Mundo puede albergar hasta 100.000 personas y el Music Valley hasta 60.000, además hay un tercer escenario, el Super Bock, que acoge hasta 35.000 asistentes. Gracias a estas nuevas capacidades la organización puede mover a grandes artistas internacionales por los tres escenarios, lo que permite un gran cambio en la oferta y para Medina esto supone ponerse a la altura de «los grandes festivales de Europa».Uno de los grandes benefactores y beneficiarios de Rock in Rio es Turismo de Lisboa, quienes han apoyado al festival en su organización para atraer ese público internacional que faltaba. «El extranjero tiene más capacidad financiera para comprar las experiencias VIP y Confort, lo que nos permitió crear productos para atraer un público distinto, no solamente al consumidor sino también empresas que invierten muchísimo», explica Medina, quien también asegura que «para rentabilizar estas estructuras se están haciendo eventos paralelos, lo que nos permite mirar a futuro en inversiones para seguir creciendo y convertir Lisboa y Rock in Rio en el punto de encuentro de Europa ».Noticia relacionada general No No Récord de la industria discográfica española: no se vende tanta música desde 2001 Nacho SerranoUna Europa que vira su mirada hacia la capital lusa. Y no solo porque traigan artistas internacionales de la talla de Katy Perry, Rod Steward y Linkin Park, sino porque recogen los frutos de su propia esencia con artistas brasileños y portugueses. De entre esos 200.000 asistentes, entorno a 18.000 son extranjeros y de esos 7.500 vienen desde España. Un festival que mira por la inclusión con una sala sensorial para personas con autismo –«mi equipo estaba emocionado y yo no lo tenía claro, pero el primer día vino una familia con un chico autista y me dijeron que sino fuese por eso, no podrían haber venido, dije ‘Okay, ya comprendí, inversión garantizada’»–; cuentan con baños sin género, con la asociación APAV para garantizar el cuidado de las mujeres y las víctimas –«aquí no es un problema, pero en Brasil es muy fuerte el acoso»–. Además de centros de cuidado con el medio ambiente donde el público puede reciclar la basura generada durante el festival. «Rock in Rio Lisboa es seguramente el primer festival de cualquier niño», por lo que la experiencia tiene que ser completa, sana y accesible. Con un cartel intergeneracional, con puestos de comida y con actividades para toda la familia. Como confiese la vicepresidenta de Rock in Rio, «como sociedad hablamos muchísimo de vivir más, cuidamos de la piel y vivimos más, pero no para quedarnos en casa…». Con esta buena actitud Lisboa se enfrenta al segundo y último fin de semana del Rock in Rio 2026 con artistas como Rod Steward, Cyndi Lauper, 21 Savage y Lola Indigo entre otros muchos.
Tras 41 años, el Rock in Rio sigue siendo uno de los festivales más importantes del mundo. Y la familia Medina aprendió rápido la lección, adaptarse o morir. En 1985 Roberto Medina fundó esta marca reconocida a nivel internacional, en 2004 llegaron a Lisboa y … este 2026 Roberta Medina, vicepresidenta e hija del creador de este festival, toma las riendas en solitario con el encuentras más grande hasta la fecha. 200.000 personas reunidas en un parque, entorno a la música para disfrutar de una edición única y muy particular. «Nosotros somos un festival urbano, nuestra idea es que la gente tenga trece horas de fiesta, y que puedan asistir a los máximos conciertos posibles», explica Medina en un pequeño encuentro con los medios españoles en el primer fin de semana de Rock in Rio Lisboa 2026.
Medina habla sin miedos sobre que muchas de las novedades de esta edición llegan, no solo para hacer mejor y más confortable la experiencia de los asistentes, sino por cuestiones económicas. «Bella Vista, el parque donde estábamos era precioso, pero muy difícil de trabajar y de crecer», comenta la vicepresidenta de Rock in Rio, «sabíamos que entregaríamos un evento con una calidad de infraestructura mejor para el público, aunque la tarea más complicada fue convencer de que este Parque Tejo/Papa Francisco –nombrado así porque ahí se celebraron las Jornadas Mundiales de la Juventud en 2023– es la nueva Casa del Rock». Este espacio está compuesto por una montañita que desemboca en dos explanadas donde se colocaron los escenarios principales, el Mundo puede albergar hasta 100.000 personas y el Music Valley hasta 60.000, además hay un tercer escenario, el Super Bock, que acoge hasta 35.000 asistentes. Gracias a estas nuevas capacidades la organización puede mover a grandes artistas internacionales por los tres escenarios, lo que permite un gran cambio en la oferta y para Medina esto supone ponerse a la altura de «los grandes festivales de Europa».
Uno de los grandes benefactores y beneficiarios de Rock in Rio es Turismo de Lisboa, quienes han apoyado al festival en su organización para atraer ese público internacional que faltaba. «El extranjero tiene más capacidad financiera para comprar las experiencias VIP y Confort, lo que nos permitió crear productos para atraer un público distinto, no solamente al consumidor sino también empresas que invierten muchísimo», explica Medina, quien también asegura que «para rentabilizar estas estructuras se están haciendo eventos paralelos, lo que nos permite mirar a futuro en inversiones para seguir creciendo y convertir Lisboa y Rock in Rio en el punto de encuentro de Europa».
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Una Europa que vira su mirada hacia la capital lusa. Y no solo porque traigan artistas internacionales de la talla de Katy Perry, Rod Steward y Linkin Park, sino porque recogen los frutos de su propia esencia con artistas brasileños y portugueses. De entre esos 200.000 asistentes, entorno a 18.000 son extranjeros y de esos 7.500 vienen desde España. Un festival que mira por la inclusión con una sala sensorial para personas con autismo –«mi equipo estaba emocionado y yo no lo tenía claro, pero el primer día vino una familia con un chico autista y me dijeron que sino fuese por eso, no podrían haber venido, dije ‘Okay, ya comprendí, inversión garantizada’»–; cuentan con baños sin género, con la asociación APAV para garantizar el cuidado de las mujeres y las víctimas –«aquí no es un problema, pero en Brasil es muy fuerte el acoso»–. Además de centros de cuidado con el medio ambiente donde el público puede reciclar la basura generada durante el festival.
«Rock in Rio Lisboa es seguramente el primer festival de cualquier niño», por lo que la experiencia tiene que ser completa, sana y accesible. Con un cartel intergeneracional, con puestos de comida y con actividades para toda la familia. Como confiese la vicepresidenta de Rock in Rio, «como sociedad hablamos muchísimo de vivir más, cuidamos de la piel y vivimos más, pero no para quedarnos en casa…». Con esta buena actitud Lisboa se enfrenta al segundo y último fin de semana del Rock in Rio 2026 con artistas como Rod Steward, Cyndi Lauper, 21 Savage y Lola Indigo entre otros muchos.
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