Cuantos más decibelios sube la bronca política, más hay que gritar para hacerse oír. Cuanto más se exagera en la elección de los adjetivos, más se aleja el debate público de la realidad. Hace tiempo que la política española ha entrado en el bucle de la hipérbole y esa deriva se está imponiendo a derecha e izquierda. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que se ha autoerigido en referente de la izquierda en las redes sociales gracias a su facilidad para lanzar metáforas punzantes, ha vuelto a recurrir esta semana a la performance teatral. Igual que un día sacó una impresora, el miércoles sacó un billete de 50 euros para decir que aquella era la bandera de los diputados de Junts. 50 pavos. Les recriminaba que hubieran votado en contra del decreto de prórroga de los alquileres, que decayó un mes después de haberse promulgado porque Junts votó en contra junto al bloque de la derecha. Por supuesto, no era la primera vez que las derechas coincidían. Lo hacen muy a menudo.
El portavoz de ERC se ha convertido en un ariete contra el discurso plagado de falsedades de la extrema derecha, pero las formas importan
Cuantos más decibelios sube la bronca política, más hay que gritar para hacerse oír. Cuanto más se exagera en la elección de los adjetivos, más se aleja el debate público de la realidad. Hace tiempo que la política española ha entrado en el bucle de la hipérbole y esa deriva se está imponiendo a derecha e izquierda. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que se ha autoerigido en referente de la izquierda en las redes sociales gracias a su facilidad para lanzar metáforas punzantes, ha vuelto a recurrir esta semana a la performance teatral. Igual que un día sacó una impresora, el miércoles sacó un billete de 50 euros para decir que aquella era la bandera de los diputados de Junts. 50 pavos. Les recriminaba que hubieran votado en contra del decreto de prórroga de los alquileres, que decayó un mes después de haberse promulgado porque Junts votó en contra junto al bloque de la derecha. Por supuesto, no era la primera vez que las derechas coincidían. Lo hacen muy a menudo.
