Vamos ya por la medianía de la Feria de San Isidro 2026 , y ayer fue uno de sus días más entretenidos. Los habrá peores y los habrá mejores, pero es una gozada disfrutar de los toros para los amantes del arte de Cúchares, soportando, eso sí, a los majaderos del tendido del 7, que incluso llevan pañuelos verdes para cambiar al toro, algo exclusivo del presidente de la plaza. Así que la plaza Monumental de las Ventas se convierte otro años más en el cuerpo orgánico del toreo, donde hay que explicar a los antitaurinos recalcitrantes que sin la fiesta la especie desaparecería y las dehesas con su rica y variada fauna, pero es que estos chicos y chicas nunca han entendido de razones, lo suyo es el grito fácil, el camino fácil, como el de ZP con el dinero sin ir más lejos. La edición de este año destaca tanto por su amplitud como por la presencia de las principales figuras del escalafón , salvo Roca Rey y Morante . Pese a la ausencia de los dos gigantes se cuelga casi cada tarde No hay billetes, en una festividad diaria que huye de lo tecnológico y se centra en el rito pagano que es, con la adoración incluida al torero de cada cual; el mío siempre fue el maestro Paco Ojeda . Hablando de grandes maestros, viendo a Aguado, no hemos visto la lentitud imposible de su toreo, lo que es un fastidio, pero sí a gente como Talavante, que torea con valor, peligro y desprecio de la salud propia en un palmo de terreno. Porque el toro puede matar y maldita sea la suerte que en ocasiones lo consigue. Ese peligro representa el centro neurálgico del rito. Sería un pecado olvidarse del público, al superar la férica los 18.500 abonados , y olvidarse de loa jóvenes, una nueva generación que acude en masa a las Ventas y ama el toreo, habiéndose agotado en horas los abonos gratis y los abonos de precio reducido. Lo que suele decir un torero, joven por lo general, es o enfermería, irse cogido por una cornada al quirofano, o puerta grande, salir en hombros después de un exito rotundo. Esperamos algunos en esta feria. Vamos ya por la medianía de la Feria de San Isidro 2026 , y ayer fue uno de sus días más entretenidos. Los habrá peores y los habrá mejores, pero es una gozada disfrutar de los toros para los amantes del arte de Cúchares, soportando, eso sí, a los majaderos del tendido del 7, que incluso llevan pañuelos verdes para cambiar al toro, algo exclusivo del presidente de la plaza. Así que la plaza Monumental de las Ventas se convierte otro años más en el cuerpo orgánico del toreo, donde hay que explicar a los antitaurinos recalcitrantes que sin la fiesta la especie desaparecería y las dehesas con su rica y variada fauna, pero es que estos chicos y chicas nunca han entendido de razones, lo suyo es el grito fácil, el camino fácil, como el de ZP con el dinero sin ir más lejos. La edición de este año destaca tanto por su amplitud como por la presencia de las principales figuras del escalafón , salvo Roca Rey y Morante . Pese a la ausencia de los dos gigantes se cuelga casi cada tarde No hay billetes, en una festividad diaria que huye de lo tecnológico y se centra en el rito pagano que es, con la adoración incluida al torero de cada cual; el mío siempre fue el maestro Paco Ojeda . Hablando de grandes maestros, viendo a Aguado, no hemos visto la lentitud imposible de su toreo, lo que es un fastidio, pero sí a gente como Talavante, que torea con valor, peligro y desprecio de la salud propia en un palmo de terreno. Porque el toro puede matar y maldita sea la suerte que en ocasiones lo consigue. Ese peligro representa el centro neurálgico del rito. Sería un pecado olvidarse del público, al superar la férica los 18.500 abonados , y olvidarse de loa jóvenes, una nueva generación que acude en masa a las Ventas y ama el toreo, habiéndose agotado en horas los abonos gratis y los abonos de precio reducido. Lo que suele decir un torero, joven por lo general, es o enfermería, irse cogido por una cornada al quirofano, o puerta grande, salir en hombros después de un exito rotundo. Esperamos algunos en esta feria.

Vamos ya por la medianía de la Feria de San Isidro 2026 , y ayer fue uno de sus días más entretenidos. Los habrá peores y los habrá mejores, pero es una gozada disfrutar de los toros para los amantes del arte de Cúchares, soportando, … eso sí, a los majaderos del tendido del 7, que incluso llevan pañuelos verdes para cambiar al toro, algo exclusivo del presidente de la plaza. Así que la plaza Monumental de las Ventas se convierte otro años más en el cuerpo orgánico del toreo, donde hay que explicar a los antitaurinos recalcitrantes que sin la fiesta la especie desaparecería y las dehesas con su rica y variada fauna, pero es que estos chicos y chicas nunca han entendido de razones, lo suyo es el grito fácil, el camino fácil, como el de ZP con el dinero sin ir más lejos.
La edición de este año destaca tanto por su amplitud como por la presencia de las principales figuras del escalafón, salvo Roca Rey y Morante. Pese a la ausencia de los dos gigantes se cuelga casi cada tarde No hay billetes, en una festividad diaria que huye de lo tecnológico y se centra en el rito pagano que es, con la adoración incluida al torero de cada cual; el mío siempre fue el maestro Paco Ojeda. Hablando de grandes maestros, viendo a Aguado, no hemos visto la lentitud imposible de su toreo, lo que es un fastidio, pero sí a gente como Talavante, que torea con valor, peligro y desprecio de la salud propia en un palmo de terreno. Porque el toro puede matar y maldita sea la suerte que en ocasiones lo consigue. Ese peligro representa el centro neurálgico del rito.
Sería un pecado olvidarse del público, al superar la férica los 18.500 abonados, y olvidarse de loa jóvenes, una nueva generación que acude en masa a las Ventas y ama el toreo, habiéndose agotado en horas los abonos gratis y los abonos de precio reducido. Lo que suele decir un torero, joven por lo general, es o enfermería, irse cogido por una cornada al quirofano, o puerta grande, salir en hombros después de un exito rotundo. Esperamos algunos en esta feria.
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