El viaje de Pedro Puente desde Mérida (Venezuela) a los Alpes suizos para estar el sábado en la 53ª Sierre-Zinal, la catedral del trail, es la cuadratura de un círculo. Es el segundo año que gana el clasificatorio del país, en Anzoátegui, que sirve de trampolín porque la embajada de Suiza en Venezuela y la filial nacional de Nestlé pagan su viaje y los organizadores de la carrera de los cinco cuatromiles –así conocida porque bordea Weisshorn, Zinalrothorn, Obergabelhorn, Matterhorn y Dent Blanche– cubren sus dietas durante diez días. “Me siento halagado por estar acá, conocer la cultura de Suiza y compartir con los mejores corredores del mundo”. Más allá de una preparación a conciencia para no terminar “fundido” como en 2025, comparte el sentimiento de una treintena de atletas –la mayoría latinoamericanos– que viven un sueño.
La Catedral incentiva la participación de atletas de todo el mundo en Suiza a través de invitaciones y carreras clasificatorias en 15 países
El viaje de Pedro Puente desde Mérida (Venezuela) a los Alpes suizos para estar el sábado en la 53ª Sierre-Zinal, la catedral del trail, es la cuadratura de un círculo. Es el segundo año que gana el clasificatorio del país, en Anzoátegui, que sirve de trampolín porque la embajada de Suiza en Venezuela y la filial nacional de Nestlé pagan su viaje y los organizadores de la carrera de los cinco cuatromiles –así conocida porque bordea Weisshorn, Zinalrothorn, Obergabelhorn, Matterhorn y Dent Blanche– cubren sus dietas durante diez días. “Me siento halagado por estar acá, conocer la cultura de Suiza y compartir con los mejores corredores del mundo”. Más allá de una preparación a conciencia para no terminar “fundido” como en 2025, comparte el sentimiento de una treintena de atletas –la mayoría latinoamericanos– que viven un sueño.
El director deportivo de Sierre-Zinal, Valentin Genoud, habla del trampolín como algo “histórico”. Traer a los mejores corredores del mundo para “inspirar” a los populares y promocionar en cada vez más países lo que es un mundial oficioso de la media distancia: 31 kilómetros y 2.400 metros de desnivel positivo para unir las dos localidades. Un perfil no extremadamente técnico que permite un cruce de caminos de disciplinas más allá del trail como triatlón, orientación, esquiadores de montaña o corredores de asfalto. Esa “diversidad” se traduce en una base de datos con 1.400 atletas. “Al principio del año seleccionamos a qué atletas queremos”. Aspectos como la fidelidad –la mayoría del top-20 del año pasado repite– o sus resultados en otras carreras importantes, como las Golden Trail World Series, a cuyo circuito pertenece. En unos casos invitan al dorsal; en otros, añaden el alojamiento o los viajes.
En pos de promocionar a atletas sin los medios para viajar, la carrera aplica sistema de selectivos en países más modestos con el apoyo del Gobierno suizo a través de sus embajadas. Con el tiempo entendieron que ayudar un poquito a muchos atletas no era suficiente y terminaron por asegurar una cobertura completa a unos pocos. Para 2026, son 15, celebradas en Colombia, Argentina, Ecuador, Marruecos, Costa Rica, Uruguay, Panamá, Sudáfrica, Venezuela, Brasil, Argelia, México, Grecia o Bolivia. Una lista de “carreras exóticas” que incluye una en Canarias. En juego hay un viaje de diez días para participar en Sierre-Zinal y en Thyon-Dixence, la semana anterior. No basta con ganar la carrera local, sino acreditar un mínimo tiempo para garantizar la calidad que, en el caso de Brasil, no se cumplió. Hay eventos masivos como el de Ecuador y otros más modestos como el de Costa Rica. Algunas federaciones limitan el billete a sus federados nacionales y otras abren el abanico a países vecinos.
Pablo Vigil, fue uno de los pioneros. Su familia asturiana emigró a Nuevo México cuando “no había fronteras” y el nació ya como estadounidense. A él le invitó su compatriota Chuck Smead, que había ganado la carrera en 1977. “Me pagaron la comida y el cuarto, pero tuve que pagarme todo lo demás. Si va a ser así, va a ser así, pero yo voy a venir bien preparado. Tuve la fortuna de que la gané y se me abrieron las puertas del mundo”. Fue 1979 y se llevó las tres siguientes ediciones. “Yo invité a otros a que vinieran y así se hizo la bola. Todos aparecen. Y aquí estamos”. Esa bola se infló con las tres victorias del colombiano Jairo Correa y las cinco del mexicano Ricardo Mejía, otro embajador imprescindible. Juntos han exportado el producto a muchos países. “Sierre Zinal es como Hollywood, Superbowl y FIFA. Es un sueño venir a Suiza, a los Alpes. Y siempre ha sido así. Más épico y competitivo que los mundiales”. Apuesta por el potencial de países con grandes montañas, altura y buenos entrenadores como México. “Tienen todo, pero necesitan más apoyo de sus países y de las marcas. Me sorprende que todavía no esté ocurriendo”.
Los costarricenses viven ese sueño en el viaje en teleférico desde Zinal hasta el restaurante Sorebois, con su mirador por encima de los 2.400 metros de altitud. “Para nosotros como centroamericanos, el tipo de corredor que conoces en una carrera como Sierre-Zinal es grandioso. El atleta crece como atleta y como persona”, subraya el vicepresidente de la Federación Costarricense de Deportes de Montaña, William Álvarez. Desde la convivencia a perfil técnico. “La técnica del corredor europeo cuesta mucho desarrollarla allá porque la parte mas alta que tenemos son 3.800 y es un parque nacional, no puedes correr mucho por allí”. Habla de un proceso de cinco años para “hacer la pelea”. Y asume que harán falta fondos. “Para nosotros Europa es cara, se siente la diferencia. Estas alianzas con organizadores son muy importantes. Si pueden venir tres ves al año, van a ir mejorando”.
Ese es el objetivo de Puente. Sin los delirios de grandeza de competir con Philemon Kiriago, que defiende su título, el segundo. Ni Andreu Blanes, que viene con esperanza a recuperar su trono de 2022. En su mejor escenario –unas 2h45m–, me meterán cuarto de hora. Pero su bandera está entre las decenas que dan la bienvenida a los corredores en Zinal. “Salir de nuestro país y representarlo en la carrera más emblemática del trail mundial… imagínate. Te vas con muchas cosas. Y quieres volver. Porque la idea es mejorar”.
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