La guerra en Oriente Próximo ha encendido todas las alarmas en los mercados internacionales y amenaza con tener un impacto directo en las economías del mundo y en la española. El estrecho de Ormuz , por donde circula el 20% del petróleo y el gas que se consume en el mundo, es un punto de alta tensión. Un colapso en esta zona comercial puede llegar a tener consecuencias nefastas para Europa y, por lo tanto, para España. De momento, el barril de petróleo Brent está por encima de los 80 dólares, y el gas se sitúa en niveles a los que se aplicaba la excepción Ibérica para bajar la luz, con el riesgo latente de los denominados efectos de segunda ronda en el precio de los transportes y en la cesta de la compra. Un escenario que podría llevar al BCE a modificar su estrategia con los tipos.Economistas y servicios de estudios ya están analizando los distintos escenarios, uno de ellos es Funcas. Este dibuja dos escenarios en fu nción de lo que dure el conflicto. Si la guerra no se alarga más de tres meses, cree que la inflación se elevaría por encima del 3% durante el primer semestre del año, mientras que el PIB caería dos décimas sobre la cifra prevista por el Gobierno. Pero si la situación no se resolviera en ese tiempo, el escenario sería «significativamente más negativo», en especial si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave, ya que se producirían «disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos». Funcas asegura que un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas implica el mismo incremento.»De momento la respuesta del mercado no se corresponde al de una crisis larga», explica Bruno de Moura, jefe de Macroeconomía de Coface. «El principal riesgo es que el conflicto se alargue y desencadene presiones inflacionistas, que en última instancia obligaran a actuar a los bancos centrales, pero la probabilidad de que eso ocurre se estima ahora en un 30% o un 40%».Cesta de la compraPara el caso de que el conflicto no se extendiera más allá del mes de junio, Funcas cree que el IPC empezaría a retroceder después del verano y «para finales de año se acercaría al 2,5% previsto antes del conflicto». Pero, en el corto plazo, el encarecimiento de la cesta de la compra retraería el avance del consumo privado , principal motor de crecimiento, y las exportaciones también se verían afectadas por el impacto negativo sobre la actividad económica en el resto de países. La inversión podría paralizarse o posponerse por la incertidumbre. Noticia relacionada general No No Camino al colapso El cierre largo de Ormuz elevaría la luz y la inflación Bruno PérezComo dato positivo, el organismo ligado a las cajas de ahorros destaca que en comparación con la guerra de Ucrania la dependencia de Europa del gas que procedente del Golfo es menor. Y precisa que la economía mundial dispone de colchones para aguantar el cierre del estrecho de Ormuz durante un tiempo. «El volumen de hidrocarburos almacenados en los países importadores, o la disponibilidad de una capacidad productiva rápidamente movilizable en los productores alejados de la zona de conflicto, permiten amortiguar los efectos de una interrupción transitoria del abastecimiento. Una conflagración prolongada, sin embargo, agotaría esos colchones y entrañaría una desorganización de la cadena productiva, con importantes consecuencias sobre los precios, como ha sido el caso de la guerra de Ucrania».El aguante de IránOtro de los centros de estudios que ya analiza sobre el terreno es Caixabank Research. Explica que el impacto de la escalada bélica dependerá de la duración y el alcance geográfico de las tensiones. «La respuesta de Irán –ampliando el radio del conflicto, cerrando de facto el flujo marítimo en Ormuz y amenazando infraestructuras críticas– provoca una escalada de las tensiones a corto plazo», sostiene. También puntualiza que «está por ver durante cuántos días puede sostener esta respuesta y cuál es el enfoque del nuevo núcleo dirigente y, en particular, del sucesor de Jameneí». Recuerda que Irán es el cuarto mayor productor de crudo de la OPEP (con 3,3 millones de barriles al día, mbd, y un 3,3% de la producción mundial) y tiene la segunda mayor reserva de gas natural del mundo (pero no exporta GNL). Además de tener el control del estrecho de Ormuz.Para el servicio de estudios, si se mantiene la tensión de precios que recogen los futuros, el escenario para la eurozona y España se debilitaría, pero, con el apoyo de las existencias energéticas acumuladas a nivel global y unas expectativas de inflación ancladas, no sufriría un cambio profundo. «El crecimiento del PIB podría ser alguna décima inferior y la inflación sufriría un repunte temporal, sin alterar la estrategia del BCE», concluye. La guerra en Oriente Próximo ha encendido todas las alarmas en los mercados internacionales y amenaza con tener un impacto directo en las economías del mundo y en la española. El estrecho de Ormuz , por donde circula el 20% del petróleo y el gas que se consume en el mundo, es un punto de alta tensión. Un colapso en esta zona comercial puede llegar a tener consecuencias nefastas para Europa y, por lo tanto, para España. De momento, el barril de petróleo Brent está por encima de los 80 dólares, y el gas se sitúa en niveles a los que se aplicaba la excepción Ibérica para bajar la luz, con el riesgo latente de los denominados efectos de segunda ronda en el precio de los transportes y en la cesta de la compra. Un escenario que podría llevar al BCE a modificar su estrategia con los tipos.Economistas y servicios de estudios ya están analizando los distintos escenarios, uno de ellos es Funcas. Este dibuja dos escenarios en fu nción de lo que dure el conflicto. Si la guerra no se alarga más de tres meses, cree que la inflación se elevaría por encima del 3% durante el primer semestre del año, mientras que el PIB caería dos décimas sobre la cifra prevista por el Gobierno. Pero si la situación no se resolviera en ese tiempo, el escenario sería «significativamente más negativo», en especial si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave, ya que se producirían «disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos». Funcas asegura que un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas implica el mismo incremento.»De momento la respuesta del mercado no se corresponde al de una crisis larga», explica Bruno de Moura, jefe de Macroeconomía de Coface. «El principal riesgo es que el conflicto se alargue y desencadene presiones inflacionistas, que en última instancia obligaran a actuar a los bancos centrales, pero la probabilidad de que eso ocurre se estima ahora en un 30% o un 40%».Cesta de la compraPara el caso de que el conflicto no se extendiera más allá del mes de junio, Funcas cree que el IPC empezaría a retroceder después del verano y «para finales de año se acercaría al 2,5% previsto antes del conflicto». Pero, en el corto plazo, el encarecimiento de la cesta de la compra retraería el avance del consumo privado , principal motor de crecimiento, y las exportaciones también se verían afectadas por el impacto negativo sobre la actividad económica en el resto de países. La inversión podría paralizarse o posponerse por la incertidumbre. Noticia relacionada general No No Camino al colapso El cierre largo de Ormuz elevaría la luz y la inflación Bruno PérezComo dato positivo, el organismo ligado a las cajas de ahorros destaca que en comparación con la guerra de Ucrania la dependencia de Europa del gas que procedente del Golfo es menor. Y precisa que la economía mundial dispone de colchones para aguantar el cierre del estrecho de Ormuz durante un tiempo. «El volumen de hidrocarburos almacenados en los países importadores, o la disponibilidad de una capacidad productiva rápidamente movilizable en los productores alejados de la zona de conflicto, permiten amortiguar los efectos de una interrupción transitoria del abastecimiento. Una conflagración prolongada, sin embargo, agotaría esos colchones y entrañaría una desorganización de la cadena productiva, con importantes consecuencias sobre los precios, como ha sido el caso de la guerra de Ucrania».El aguante de IránOtro de los centros de estudios que ya analiza sobre el terreno es Caixabank Research. Explica que el impacto de la escalada bélica dependerá de la duración y el alcance geográfico de las tensiones. «La respuesta de Irán –ampliando el radio del conflicto, cerrando de facto el flujo marítimo en Ormuz y amenazando infraestructuras críticas– provoca una escalada de las tensiones a corto plazo», sostiene. También puntualiza que «está por ver durante cuántos días puede sostener esta respuesta y cuál es el enfoque del nuevo núcleo dirigente y, en particular, del sucesor de Jameneí». Recuerda que Irán es el cuarto mayor productor de crudo de la OPEP (con 3,3 millones de barriles al día, mbd, y un 3,3% de la producción mundial) y tiene la segunda mayor reserva de gas natural del mundo (pero no exporta GNL). Además de tener el control del estrecho de Ormuz.Para el servicio de estudios, si se mantiene la tensión de precios que recogen los futuros, el escenario para la eurozona y España se debilitaría, pero, con el apoyo de las existencias energéticas acumuladas a nivel global y unas expectativas de inflación ancladas, no sufriría un cambio profundo. «El crecimiento del PIB podría ser alguna décima inferior y la inflación sufriría un repunte temporal, sin alterar la estrategia del BCE», concluye.
La guerra en Oriente Próximo ha encendido todas las alarmas en los mercados internacionales y amenaza con tener un impacto directo en las economías del mundo y en la española. El estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo y el … gas que se consume en el mundo, es un punto de alta tensión. Un colapso en esta zona comercial puede llegar a tener consecuencias nefastas para Europa y, por lo tanto, para España. De momento, el barril de petróleo Brent está por encima de los 80 dólares, y el gas se sitúa en niveles a los que se aplicaba la excepción Ibérica para bajar la luz, con el riesgo latente de los denominados efectos de segunda ronda en el precio de los transportes y en la cesta de la compra. Un escenario que podría llevar al BCE a modificar su estrategia con los tipos.
Economistas y servicios de estudios ya están analizando los distintos escenarios, uno de ellos es Funcas. Este dibuja dos escenarios en función de lo que dure el conflicto. Si la guerra no se alarga más de tres meses, cree que la inflación se elevaría por encima del 3% durante el primer semestre del año, mientras que el PIB caería dos décimas sobre la cifra prevista por el Gobierno. Pero si la situación no se resolviera en ese tiempo, el escenario sería «significativamente más negativo», en especial si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave, ya que se producirían «disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos». Funcas asegura que un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas implica el mismo incremento.
«De momento la respuesta del mercado no se corresponde al de una crisis larga», explica Bruno de Moura, jefe de Macroeconomía de Coface. «El principal riesgo es que el conflicto se alargue y desencadene presiones inflacionistas, que en última instancia obligaran a actuar a los bancos centrales, pero la probabilidad de que eso ocurre se estima ahora en un 30% o un 40%».
Cesta de la compra
Para el caso de que el conflicto no se extendiera más allá del mes de junio, Funcas cree que el IPC empezaría a retroceder después del verano y «para finales de año se acercaría al 2,5% previsto antes del conflicto». Pero, en el corto plazo, el encarecimiento de la cesta de la compra retraería el avance del consumo privado, principal motor de crecimiento, y las exportaciones también se verían afectadas por el impacto negativo sobre la actividad económica en el resto de países. La inversión podría paralizarse o posponerse por la incertidumbre.
Noticia relacionada
Como dato positivo, el organismo ligado a las cajas de ahorros destaca que en comparación con la guerra de Ucrania la dependencia de Europa del gas que procedente del Golfo es menor. Y precisa que la economía mundial dispone de colchones para aguantar el cierre del estrecho de Ormuz durante un tiempo. «El volumen de hidrocarburos almacenados en los países importadores, o la disponibilidad de una capacidad productiva rápidamente movilizable en los productores alejados de la zona de conflicto, permiten amortiguar los efectos de una interrupción transitoria del abastecimiento. Una conflagración prolongada, sin embargo, agotaría esos colchones y entrañaría una desorganización de la cadena productiva, con importantes consecuencias sobre los precios, como ha sido el caso de la guerra de Ucrania».
El aguante de Irán
Otro de los centros de estudios que ya analiza sobre el terreno es Caixabank Research. Explica que el impacto de la escalada bélica dependerá de la duración y el alcance geográfico de las tensiones. «La respuesta de Irán –ampliando el radio del conflicto, cerrando de facto el flujo marítimo en Ormuz y amenazando infraestructuras críticas– provoca una escalada de las tensiones a corto plazo», sostiene. También puntualiza que «está por ver durante cuántos días puede sostener esta respuesta y cuál es el enfoque del nuevo núcleo dirigente y, en particular, del sucesor de Jameneí». Recuerda que Irán es el cuarto mayor productor de crudo de la OPEP (con 3,3 millones de barriles al día, mbd, y un 3,3% de la producción mundial) y tiene la segunda mayor reserva de gas natural del mundo (pero no exporta GNL). Además de tener el control del estrecho de Ormuz.
Para el servicio de estudios, si se mantiene la tensión de precios que recogen los futuros, el escenario para la eurozona y España se debilitaría, pero, con el apoyo de las existencias energéticas acumuladas a nivel global y unas expectativas de inflación ancladas, no sufriría un cambio profundo. «El crecimiento del PIB podría ser alguna décima inferior y la inflación sufriría un repunte temporal, sin alterar la estrategia del BCE», concluye.
RSS de noticias de economia

