El viento y el frío fueron unos convidados no deseados de la primera novillada de Las Ventas. Sólo molestó una barbaridad en el primer capítulo. Princes fue un bravo novillo que embestía con carbón y transmisión. Tras una lidia mejorable (dejémoslo ahí), se plantó de rodillas Jesús Romero en los medios. Todo valor y ganas fue la faena del muchacho, destacando los pases de pecho, aunque faltó templanza a la faena. Normal también, contando con que se presentaba en la Monumental el alcarreño. Le aplaudieron con muchas ganas unos ingleses en la barrera del 9 , que gritaban ‘¡olé!’ cuando alguien más lo hacía, y se unían al 7 entusiasmados en las palmas de tango. «¡ Va por ti, abuelo !» , brindó Jesús el segundo, un flojo novillo de López Gibaja. Volvió a mostrar valor y voluntad el chaval, pero donde no hay, no hay. Con una buena media abrochó Mariscal el saludo al segundo, otro novillo que metía la cara de escándalo por el pitón derecho. El sevillano cogió los palos , ejecutando las suertes muy bien las tres veces, aunque el ambiente estaba algo frío y costaba que la gente se metiera. Comenzó por estatuarios, y en la primera tanda Ratonero continuó mostrando esa calidad en la embestida, aunque le faltaba raza, lo que hizo que en la segunda se empezara a quedar, costándole más ir a partir de ahí, pese a los intentos de Alejandro.Noticia relacionada general No No Curro Vázquez, premio Nacional de Tauromaquia 2025: «Tenemos un ministro de incultura» Rosario PérezY mayor disposición no pudo mostrar en el quinto: fue a recibirlo a portagayola, le dio una buena larga en el tercio, lo intentó por todos los medios… pero Cachorro miraba a todo menos a quien lo citaba. Luego iba, pero pendiente de todo, desarmando en muchos momentos a los peones, teniendo el novillo, más tiempo, capotes en la cara que otra cosa. Tampoco se le picó mucho mejor. En la pañosa, el de Sánchez Herrero fue sosito. El viento no acompañó, y aquello nunca despegó. Mal andado salió el tercero, un novillo con más aspecto de toro que hizo cosas raras los primeros tercios. Tan pronto se caía porque le faltaba coordinación, como pegaba una buena arrancada. Pues eso, mal andado, como decía Antoñete. Pedía, eso sí, suavidad, y el comienzo por bajo de Pedro Andrés no fue lo más apropiado, porque Mogón se derrumbó inmediatamente. Si el público estaba desde el principio contra el novillo, tras eso no digamos. El muchacho lo intentó con buena voluntad, pero contra el viento, el público y un novillo tan cambiante era complicado. Eso sí, le falta técnica a la hora de matar. LAS VENTAS Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Domingo, 12 de abril de 2026. Entrada: 8.239 espectadores. Novillos de Hnos. Sánchez Herrero y Antonio López Gibaja (4º y 6º). Jesús Romero, de blanco y plata. Estocada y descabello (silencio). Pinchazo, estocada que hace guardia y descabello (silencio). Mariscal Ruiz, de turquesa y oro. Estocada caída (silencio). Cuatro pinchazos y estocada caída (silencio). Pedro Andrés, de negro y plata. Pinchazo, media y dos descabellos (silencio). Estocada caída y dos descabellos (silencio).A portagayola se fue Pedro Andrés a recibir al cierraplaza, un protestado animal por su falta de fuerza. Pese a eso, el novillero nacido en Vitoria, le dio un ramillete de verónicas con la pierna flexionada, y entró en quites con mucha variedad. Por ganas no sería. Un habilidoso subalterno quitó un par de banderillas que estaba delanterísimo, tras lo que el novillero se sacó al de López Gibaja a los medios. Se llamaba Expresivo, pero poco más que el nombre tenía. Por la diestra se quedaba corto y era bruto, y no mejoraba al natural. No faltaron ganas, aunque sí colocación en algunos muletazos. Al final, los que se lo pasaron mejor fueron los ingleses . El viento y el frío fueron unos convidados no deseados de la primera novillada de Las Ventas. Sólo molestó una barbaridad en el primer capítulo. Princes fue un bravo novillo que embestía con carbón y transmisión. Tras una lidia mejorable (dejémoslo ahí), se plantó de rodillas Jesús Romero en los medios. Todo valor y ganas fue la faena del muchacho, destacando los pases de pecho, aunque faltó templanza a la faena. Normal también, contando con que se presentaba en la Monumental el alcarreño. Le aplaudieron con muchas ganas unos ingleses en la barrera del 9 , que gritaban ‘¡olé!’ cuando alguien más lo hacía, y se unían al 7 entusiasmados en las palmas de tango. «¡ Va por ti, abuelo !» , brindó Jesús el segundo, un flojo novillo de López Gibaja. Volvió a mostrar valor y voluntad el chaval, pero donde no hay, no hay. Con una buena media abrochó Mariscal el saludo al segundo, otro novillo que metía la cara de escándalo por el pitón derecho. El sevillano cogió los palos , ejecutando las suertes muy bien las tres veces, aunque el ambiente estaba algo frío y costaba que la gente se metiera. Comenzó por estatuarios, y en la primera tanda Ratonero continuó mostrando esa calidad en la embestida, aunque le faltaba raza, lo que hizo que en la segunda se empezara a quedar, costándole más ir a partir de ahí, pese a los intentos de Alejandro.Noticia relacionada general No No Curro Vázquez, premio Nacional de Tauromaquia 2025: «Tenemos un ministro de incultura» Rosario PérezY mayor disposición no pudo mostrar en el quinto: fue a recibirlo a portagayola, le dio una buena larga en el tercio, lo intentó por todos los medios… pero Cachorro miraba a todo menos a quien lo citaba. Luego iba, pero pendiente de todo, desarmando en muchos momentos a los peones, teniendo el novillo, más tiempo, capotes en la cara que otra cosa. Tampoco se le picó mucho mejor. En la pañosa, el de Sánchez Herrero fue sosito. El viento no acompañó, y aquello nunca despegó. Mal andado salió el tercero, un novillo con más aspecto de toro que hizo cosas raras los primeros tercios. Tan pronto se caía porque le faltaba coordinación, como pegaba una buena arrancada. Pues eso, mal andado, como decía Antoñete. Pedía, eso sí, suavidad, y el comienzo por bajo de Pedro Andrés no fue lo más apropiado, porque Mogón se derrumbó inmediatamente. Si el público estaba desde el principio contra el novillo, tras eso no digamos. El muchacho lo intentó con buena voluntad, pero contra el viento, el público y un novillo tan cambiante era complicado. Eso sí, le falta técnica a la hora de matar. LAS VENTAS Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Domingo, 12 de abril de 2026. Entrada: 8.239 espectadores. Novillos de Hnos. Sánchez Herrero y Antonio López Gibaja (4º y 6º). Jesús Romero, de blanco y plata. Estocada y descabello (silencio). Pinchazo, estocada que hace guardia y descabello (silencio). Mariscal Ruiz, de turquesa y oro. Estocada caída (silencio). Cuatro pinchazos y estocada caída (silencio). Pedro Andrés, de negro y plata. Pinchazo, media y dos descabellos (silencio). Estocada caída y dos descabellos (silencio).A portagayola se fue Pedro Andrés a recibir al cierraplaza, un protestado animal por su falta de fuerza. Pese a eso, el novillero nacido en Vitoria, le dio un ramillete de verónicas con la pierna flexionada, y entró en quites con mucha variedad. Por ganas no sería. Un habilidoso subalterno quitó un par de banderillas que estaba delanterísimo, tras lo que el novillero se sacó al de López Gibaja a los medios. Se llamaba Expresivo, pero poco más que el nombre tenía. Por la diestra se quedaba corto y era bruto, y no mejoraba al natural. No faltaron ganas, aunque sí colocación en algunos muletazos. Al final, los que se lo pasaron mejor fueron los ingleses .
El viento y el frío fueron unos convidados no deseados de la primera novillada de Las Ventas. Sólo molestó una barbaridad en el primer capítulo. Princes fue un bravo novillo que embestía con carbón y transmisión. Tras una lidia mejorable (dejémoslo ahí), se plantó … de rodillas Jesús Romero en los medios. Todo valor y ganas fue la faena del muchacho, destacando los pases de pecho, aunque faltó templanza a la faena. Normal también, contando con que se presentaba en la Monumental el alcarreño. Le aplaudieron con muchas ganas unos ingleses en la barrera del 9, que gritaban ‘¡olé!’ cuando alguien más lo hacía, y se unían al 7 entusiasmados en las palmas de tango.
«¡Va por ti, abuelo!», brindó Jesús el segundo, un flojo novillo de López Gibaja. Volvió a mostrar valor y voluntad el chaval, pero donde no hay, no hay.
Con una buena media abrochó Mariscal el saludo al segundo, otro novillo que metía la cara de escándalo por el pitón derecho. El sevillano cogió los palos, ejecutando las suertes muy bien las tres veces, aunque el ambiente estaba algo frío y costaba que la gente se metiera. Comenzó por estatuarios, y en la primera tanda Ratonero continuó mostrando esa calidad en la embestida, aunque le faltaba raza, lo que hizo que en la segunda se empezara a quedar, costándole más ir a partir de ahí, pese a los intentos de Alejandro.
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Y mayor disposición no pudo mostrar en el quinto: fue a recibirlo a portagayola, le dio una buena larga en el tercio, lo intentó por todos los medios… pero Cachorro miraba a todo menos a quien lo citaba. Luego iba, pero pendiente de todo, desarmando en muchos momentos a los peones, teniendo el novillo, más tiempo, capotes en la cara que otra cosa. Tampoco se le picó mucho mejor. En la pañosa, el de Sánchez Herrero fue sosito. El viento no acompañó, y aquello nunca despegó.
Mal andado salió el tercero, un novillo con más aspecto de toro que hizo cosas raras los primeros tercios. Tan pronto se caía porque le faltaba coordinación, como pegaba una buena arrancada. Pues eso, mal andado, como decía Antoñete. Pedía, eso sí, suavidad, y el comienzo por bajo de Pedro Andrés no fue lo más apropiado, porque Mogón se derrumbó inmediatamente. Si el público estaba desde el principio contra el novillo, tras eso no digamos. El muchacho lo intentó con buena voluntad, pero contra el viento, el público y un novillo tan cambiante era complicado. Eso sí, le falta técnica a la hora de matar.
LAS VENTAS
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Plaza de toros Monumental de Las Ventas.
Domingo, 12 de abril de 2026. Entrada: 8.239 espectadores. Novillos de Hnos. Sánchez Herrero y Antonio López Gibaja (4º y 6º).
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Jesús Romero,
de blanco y plata. Estocada y descabello (silencio). Pinchazo, estocada que hace guardia y descabello (silencio). -
Mariscal Ruiz,
de turquesa y oro. Estocada caída (silencio). Cuatro pinchazos y estocada caída (silencio). -
Pedro Andrés,
de negro y plata. Pinchazo, media y dos descabellos (silencio). Estocada caída y dos descabellos (silencio).
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A portagayola se fue Pedro Andrés a recibir al cierraplaza, un protestado animal por su falta de fuerza. Pese a eso, el novillero nacido en Vitoria, le dio un ramillete de verónicas con la pierna flexionada, y entró en quites con mucha variedad. Por ganas no sería. Un habilidoso subalterno quitó un par de banderillas que estaba delanterísimo, tras lo que el novillero se sacó al de López Gibaja a los medios. Se llamaba Expresivo, pero poco más que el nombre tenía. Por la diestra se quedaba corto y era bruto, y no mejoraba al natural. No faltaron ganas, aunque sí colocación en algunos muletazos. Al final, los que se lo pasaron mejor fueron los ingleses.
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