
A ustedes les pasará, como a tantos otros padres, que en su móvil se abren debates improvisados sobre el momento que vive la escuela en Cataluña. Discusiones que amanecen en cada nueva jornada de huelga en este final de curso agónico, marcado por el rechazo al preacuerdo alcanzado entre el Departamento de Educación y los sindicatos. Familias preocupadas y agotadas con la logística doméstica, maestros movilizados por el malestar y representantes sindicales descolocados por el resultado de una consulta que ha certificado que, como mínimo Ustec, no controlaba el pulso de las bases. Es el paisaje de junio en las aulas catalanas, una agitación que debería preocupar al Govern, obligado a rebajar tanta convulsión.
El malestar de los docentes, que requiere escucha, va más allá de las remuneraciones: las carpetas de la negociación debieron separarse 
A ustedes les pasará, como a tantos otros padres, que en su móvil se abren debates improvisados sobre el momento que vive la escuela en Cataluña. Discusiones que amanecen en cada nueva jornada de huelga en este final de curso agónico, marcado por el rechazo al preacuerdo alcanzado entre el Departamento de Educación y los sindicatos. Familias preocupadas y agotadas con la logística doméstica, maestros movilizados por el malestar y representantes sindicales descolocados por el resultado de una consulta que ha certificado que, como mínimo Ustec, no controlaba el pulso de las bases. Es el paisaje de junio en las aulas catalanas, una agitación que debería preocupar al Govern, obligado a rebajar tanta convulsión.
