Cuando Trey Lyles dejó la NBA después de 10 temporadas y aterrizó en Madrid, donde se convertiría en el mejor anotador del equipo de Sergio Scariolo y en un entusiasta de la tortilla de patata, pidió el número 0, una cifra que simbolizaba un inicio, que le recordaba que su pasado ya no valía de nada: era un novato en Europa. Ocho meses después, el jugador canadiense de 30 años, pisaba el suelo luminoso del OAKA. El 0 había alcanzado la final de la Euroliga. Su entrada en el partido fue atronadora: 21 puntos en los dos primeros cuartos.
El canadiense, que aprendió a jugar al baloncesto despertando a su padre a las cinco de la madrugada, marcó las diferencias en la primera mitad, sufrió en la segunda y terminó el partido con 30 de valoración
Cuando Trey Lyles dejó la NBA después de 10 temporadas y aterrizó en Madrid, donde se convertiría en el mejor anotador del equipo de Sergio Scariolo y en un entusiasta de la tortilla de patata, pidió el número 0, una cifra que simbolizaba un inicio, que le recordaba que su pasado ya no valía de nada: era un novato en Europa. Ocho meses después, el jugador canadiense de 30 años, pisaba el suelo luminoso del OAKA. El 0 había alcanzado la final de la Euroliga. Su entrada en el partido fue atronadora: 21 puntos en los dos primeros cuartos.
Olympiacos
OLY
92
Real Madrid
RMA
85
El ala-pívot tiraba de un equipo sin hombres altos. El Olympiacos puso su atención en él y logró frenar su anotación en la segunda mitad. Muchos minutos de sequía hasta que, a falta de 26,8s metió su primera canasta en estos 20 minutos. El canadiense encestó después un tiro libre y lanzó a fallar el segundo, que permitió a Campazzo forzar tres nuevos tiros libres de los que casi sale una jugada para forzar la prórroga. Terminó el encuentro con 30 de valoración.
Lyles ha sido un jugador capital en el Real Madrid esta temporada. El orgullo de su padre, Thomas Lyles, que jugó al baloncesto en Canadá para los Saskatoon Storm, donde conoció a Jasenka, la mujer que se convertiría en la madre de Trey. Desde que nació, su padre jugaba con él a todas horas. El exjugador trabajaba en la industria del entretenimiento y cuando el chico tenía siete años se tuvieron que mudar a Indianápolis. Todas las mañanas, antes de amanecer, el pequeño Trey se levantaba a las cinco, se acercaba a la cama de su padre y le susurraba si podían ir a practicar. El hombre suspiraba, pero cogía y se llevaba al niño a tirar a canasta.
Thomas aprovechaba aquellos amaneceres para enseñarle a su hijo una lección para toda su vida. “Sus entrenamientos eran duros, pero él perseveraba. La razón por la que fui tan exigente con él fue porque quería que entendiera lo que significaba tener una gran ética de trabajo. Y lo entendió perfectamente”, explicó en su día.
El chico fue creciendo y en su último año en el instituto ganó el campeonato estatal con 23,7 puntos, 12,9 rebotes y 3,5 asistencias de promedio y fue elegido Mr. Basketball de Indiana, escuela de grandes tiradores. Estaba considerado una de las mejores promesas y en 2015 se fue a la Universidad de Kentucky. Allí se encontró con dos pívots mejores que él y su entrenador, John Calipari, lo reconvirtió en ala-pívot después de que el titular, Alex Poythress, se rompiera el ligamento cruzado. Un quinteto muy alto con dos pívots de 2,16m y 2,11m, y él, de 2,09m, como alero. El equipo empezó a sumar victorias y los Wildcats alcanzaron la Final Four de la NCAA en el gigantesco Lucas Oil Stadium, con 70.000 espectadores. En las semifinales perdieron contra Wisconsin su primer partido de la temporada (38-1).
El ala-pívot de Kentucky fue elegido por Utah en el puesto 12 del draft en 2015. Allí inició una larga carrera que le llevó a Utah (2015-2017), Denver (2017-2019), San Antonio (2019-2021), Detroit (2021-2022) y Sacramento (2022-2025), donde protagonizó un empujón a Gianni Antetokounmpo y luego una pelea con Brook Lopez que le costó un partido de sanción. También es un fijo con la selección de Canadá, con la que disputó los Juegos de París al lado de Shai Gilgeous-Alexander, el último MVP de la NBA. En Denver coincidió con otro genio, Nikola Jokic, de quien habló hace unos días diciendo que es “un mago con el balón”. Lyles explicó que cuando juegas con él, solo quieres volver a hacerlo. Trey seguirá en Madrid otra temporada más. La tortilla y una cuenta pendiente con la Euroliga tienen la culpa.
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