De momento no habrá un Gobierno de transición en Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, según la visión que ha planteado este sábado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Washington tomará el control de Venezuela hasta que pueda garantizarse una transición “segura y fiable”, ha dicho el republicano en una rueda de prensa en su residencia privada, Mar-a-Lago, en Florida.
El presidente asegura que las compañías de su país se harán cargo del sector petrolero y desdeña a María Corina Machado: “No tiene el apoyo suficiente”
De momento no habrá un Gobierno de transición en Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, según la visión que ha planteado este sábado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Washington tomará el control de Venezuela hasta que pueda garantizarse una transición “segura y fiable”, ha dicho el republicano en una rueda de prensa en su residencia privada, Mar-a-Lago, en Florida.
Trump hablaba diez horas después de iniciarse la Operación Resolución Absoluta, el ataque militar lanzado contra Venezuela para capturar a Maduro y su esposa, Cilia Flores, que serán llevados a Nueva York “en un futuro próximo” para someterlos a juicio por narcotráfico. “El dictador finalmente ha sido derrocado en Venezuela, el pueblo es libre”, ha proclamado el inquilino de la Casa Blanca.
“Vamos a dirigir [Venezuela] hasta que haya una transición fiable, segura y sensata”, ha declarado el estadounidense, que ha justificado esa decisión porque no quiere “que nadie más tome el poder”. “Nos encontraríamos en la misma situación que hemos padecido durante los últimos años”, ha remarcado. Y ha insistido: “No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bienestar del pueblo venezolano; no vamos a permitir que eso suceda, después de décadas de sufrimiento”.
La transición “tiene que ser sensata”, ha proseguido el mandatario, que no ha mencionado nombres concretos para esa posible transición, aunque la líder opositora María Corina Machado ha expresado la disposición de su movimiento para tomar el poder. Trump ha asegurado que no ha hablado con la premio Nobel de la Paz de 2025 y ha cuestionado su capacidad para asumir el Gobierno: “No tiene el apoyo [suficiente] dentro del país, no tiene el respeto dentro del país”, ha afirmado.
Trump sí ha precisado que la gestión de Venezuela se desarrollará “con un grupo”. “Lo gestionaremos como se debe”, ha añadido. Acerca de la vicepresidenta del Gobierno de Maduro, Delcy Rodríguez, ha asegurado que Marco Rubio, su secretario de Estado, ya ha mantenido una conversación con ella y que Rodríguez se ha mostrado dispuesta a “hacer lo que haga falta para hacer que Venezuela sea grande de nuevo”. “Se ha puesto a la orden”, ha aseverado Trump.
¿Cuánto tiempo estará Estados Unidos al cargo de Venezuela? Trump no lo ha querido precisar. Se ha limitado a indicar que espera que sea un periodo corto: “No vamos a hacer esto (deponer) a Maduro y después marcharnos y dejar que (Venezuela) se vaya al infierno. Si nos marchásemos, tendría cero posibilidades de recuperarse”, ha alegado.
El control de Venezuela incluirá también, previsiblemente, el retorno de las empresas petroleras estadounidenses para explotar el crudo del país sudamericano, el objetivo en el que había hecho más hincapié la Casa Blanca a lo largo de las últimas semanas, tras haber justificado inicialmente su presión sobre Venezuela como una operación contra el narcotráfico. Trump ha anunciado una inversión de “miles de millones de dólares” para reparar las infraestructuras petroleras y rentabilizarlas.
“Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, intervengan, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera, que está gravemente dañada, y empiecen a generar ganancias para el país”, ha afirmado.
“Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores, y lo hicieron por la fuerza”, ha manifestado el presidente. “Esto constituyó el mayor robo de propiedad en la historia de nuestro país. Nos arrebataron una infraestructura petrolera masiva y no hicimos nada al respecto. Yo sí habría hecho algo. Estados Unidos nunca permitirá que potencias extranjeras roben a nuestra gente y nos expulsen de nuestro propio hemisferio”.
Ese petróleo será el que genere ingresos y acabe sufragando los gastos de reconstrucción en los que incurra Estados Unidos, ha prometido el republicano, que se ha mostrado ambiguo sobre la posibilidad de desplegar tropas sobre el terreno: en cierto momento ha dicho que no le da “miedo” enviar soldados allí —ya los hubo la pasada noche, apuntó—, pero después ha matizado que la presencia estadounidense estará constituida principalmente por las empresas petroleras.
En una entrevista telefónica previa concedida a la cadena de televisión Fox, Trump había revelado que el chavista y su esposa fueron capturados por fuerzas especiales estadounidenses mientras dormían en la madrugada de este sábado, y se les trasladó en helicóptero al buque de guerra estadounidense Iwo Jima, uno de los integrantes de la flotilla desplegada desde hace cinco meses en aguas internacionales del Caribe frente a las aguas de Venezuela.
Maduro y Flores podrían comparecer tan pronto como la semana próxima, según la cadena de televisión CNN, en un juzgado de Nueva York. En la rueda de prensa en Mar-a-Lago, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha repetido que Nicolás Maduro “no es el presidente legítimo de Venezuela” sino un “fugitivo de la justicia estadounidense” por cuya captura Washington ofrecía 50 millones de dólares.
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