Donald Trump es, sobre todo, un hombre de negocios. Y, si se valora estrictamente eso, las cosas le van muy bien al magnate de la construcción neoyorquino, a quien sus primeros pinitos en política acabaron llevándole, contra todo pronóstico, a la presidencia de Estados Unidos. El año pasado declaró ingresos por valor de más de 1.400 millones de dólares (unos 1.228 millones de euros) procedentes de las empresas de criptomonedas de su emporio familiar, según el último informe con su declaración financiera anual difundido el martes por la noche.
El presidente de Estados Unidos ha adoptado políticas para favorecer esa industria, en la que sus beneficios personales se han multiplicado por nueve desde su regreso a la Casa Blanca
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró en 2025 ingresos por valor de más de 1.400 millones de dólares (unos 1.228 millones de euros) procedentes de las empresas de criptomonedas de su familia, un dato que muestra que el mandatario obtuvo la mayor parte de sus ingresos el año pasado gracias a esos activos digitales, según su última declaración de ingresos divulgada este martes. Esta noticia subraya de nuevo la cuestión del posible conflicto de intereses entre los negocios de Trump y de su familia con el cargo al que el magnate republicano regresó en enero de 2025.
Los datos de las 927 páginas de la declaración anual relativa a 2025 presentada por el mandatario ante la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos revelan que las empresas de Trump recibieron casi 800 millones de dólares de World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas que él, sus hijos y Steve Witkoff, el mediador de la Casa Blanca en conflictos como el Ucrania e Irán, cofundaron. El hijo de este diplomático, Zach Witkoff, es el primer ejecutivo de esa compañía.
Estos ingresos, que el presidente comparte con miembros de su familia, incluyeron más de 520 millones de dólares provenientes de la venta de criptomonedas y más de 250 millones de dólares por la venta de acciones de World Liberty. El presidente declaró a su vez haber recaudado otros 635 millones de dólares por la venta de sus monedas con el meme de Trump.
Esas cifras indican que las criptomonedas se han convertido en un activo fundamental, que ha transformado la fortuna del presidente de forma paralela a la adopción de medidas por su parte para revertir las restricciones al sector de la Administración de Joe Biden y poner fin a las demandas contra algunas de sus mayores empresas, como Coinbase.
En su declaración de hace un año, por ejemplo, el republicano declaró ingresos de 57,35 millones de dólares por la venta de tokens en World Liberty, cifra que se ha multiplicado por nueve en la declaración de 2025. Según cálculos recientes de Reuters, la familia Trump en conjunto ha ganado al menos 2.300 millones de dólares con proyectos relacionados con las criptomonedas desde que Trump regresó a la Casa Blanca.
El presidente ha declarado también haber ingresado otras cantidades millonarias por diversos conceptos. Por ejemplo, 80 millones de dólares por acuerdos con diversas empresas de medios de comunicación y 52 millones de dólares procedentes de la concesión de licencias de su nombre a promotores inmobiliarios extranjeros por parte de su empresa, impulsadas principalmente por acuerdos con socios de Oriente Próximo.
Las casi mil páginas de declaración incluyen otros datos que podrían ser polémicos. El diario Financial Times asegura, por ejemplo, que una de las empresas de criptomonedas beneficiadas por las políticas de su Administración, Coinbase, donó dinero al fondo de investidura de Trump y para la construcción de su nuevo salón de baile en la Casa Blanca. Los documentos revelan a su vez que la compañía Meta pagó 24,5 millones de dólares al proyecto de la biblioteca que lleva el nombre del mandatario. Otra tecnológica, Alphabet, abonó 22 millones de dólares destinados al salón de baile.
Trump también se lucró con su imagen de marca, explica el Financial Times. Obtuvo 4,7 millones de dólares en derechos por los relojes de la marca Trump; 1,9 millones por el libro Save America; 591.000 dólares por el libro de fotos Letters to Trump (Cartas a Trump); 67.634 dólares por zapatillas deportivas y perfumes, y 35.920 dólares por una guitarra. También recaudó algo más de 208.000 dólares por la Biblia God Bless the USA (Dios bendiga Estados Unidos), cuyo título tomó de la balada del cantante country Lee Greenwood. Esa canción sonaba en los mítines del republicano en 2024 cuando el entonces candidato a la presidencia subía al escenario ante sus seguidores.
La Casa Blanca ha negado cualquier posible conflicto de intereses de Trump. Su portavoz, Anna Kelly, ha afirmado este martes que “ni el presidente ni su familia han incurrido jamás, ni incurrirán jamás” en él. Kelly ha reconocido luego que Trump ha utilizado los “decretos presidenciales” para convertir “con orgullo” a Estados Unidos “en la capital mundial de las criptomonedas”.
“Todas las acciones del presidente Trump y su Administración se toman en el mejor interés del pueblo estadounidense, y cualquier supuesto periodista que afirme lo contrario está repitiendo la misma narrativa falsa y desgastada que los demócratas y los medios tradicionales han estado impulsando durante una década”, ha asegurado la portavoz.
Desde el retorno de Trump a la presidencia, la Casa Blanca ha reiterado que el republicano ha renunciado a la gestión de su emporio económico al ceder esta a dos de sus hijos. Sin embargo, el presidente no se ha desprendido de sus activos ni los ha situado bajo supervisión independiente. Sus críticos le han acusado con frecuencia de utilizar su poder para favorecer sus intereses económicos, ya que su extenso imperio empresarial sigue en manos de sus familiares y opera en ámbitos que se solapan con las políticas presidenciales. El presidente sigue siendo el beneficiario de los activos del fideicomiso que recibe los ingresos de las empresas de su familia.
Si bien las criptomonedas son ahora, con diferencia, la principal fuente de ingresos del mandatario, sus negocios tradicionales, en particular los campos de golf y los complejos turísticos, siguen también generándole beneficios millonarios.
En su declaración, Trump ha informado a su vez de un aumento del 15% de los ingresos de sus instalaciones de golf y complejos turísticos, que superaron los 500 millones de dólares en 2025. Los mayores incrementos se registraron en los clubes donde el presidente ha pasado mucho tiempo desde su investidura.

Los ingresos de su club Mar-a-Lago en Florida, al que Trump ha apodado la Casa Blanca de Invierno, se dispararon de 50 millones de dólares en 2024 a 77 millones de dólares, mientras que los ingresos de su club de golf en la cercana West Palm Beach aumentaron un 27%. Los beneficios del campo de golf de Trump en Los Ángeles disminuyeron el año pasado. El republicano recibió en abril a los ganadores de su segundo concurso anual de monedas con memes en Mar-a-Lago.
Por el contrario, los beneficios de los negocios inmobiliarios de Trump experimentaron un crecimiento menos espectacular. El presidente ha declarado ingresos en una docena de importantes proyectos en ese sector, principalmente participaciones en edificios que construyó o adquirió hace décadas. La declaración no proporciona cifras específicas de alquiler para propiedades como la Torre Trump en Nueva York, sino rangos de ingresos. Para la mayoría de esas propiedades, ese rango fue en 2025 igual o inferior al que Trump declaró una década antes.
Un portavoz de la empresa familiar Trump, la Organización Trump, ha asegurado que “la amplitud y profundidad de esta declaración [del presidente] subrayan aún más nuestro compromiso con la transparencia. Con casi 1.000 páginas, representa uno de los informes de divulgación financiera más completos jamás presentados y demuestra un nivel de transparencia financiera sin precedentes en la historia presidencial”.
Don Fox, exdirector interino de la Oficina Federal de Ética, que supervisa las normas éticas para los empleados federales y revisa las declaraciones financieras, incluidas las de Trump, explica que los presidentes y vicepresidentes están exentos de las leyes de ética que prohíben los conflictos de intereses entre los empleados del poder Ejecutivo.
Sin embargo, puntualiza, “todos los presidentes de la era posterior al Watergate han gestionado sus finanzas como si estuvieran sujetos a conflictos de intereses”. “Con Trump, esas normas simplemente han desaparecido por completo”, asegura el funcionario. Trump, continúa, “pone de relieve mejor que nadie la necesidad de implementar reformas éticas adicionales. Creo que, en términos legislativos, una medida que se podría tomar sería limitar el tipo de inversiones que él y el vicepresidente pueden tener.”
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