El presidente Donald Trump dijo a reporteros esta semana que se embarcaría en un tour de 32 días de campaña para salvar las carreras republicanas de cara a las elecciones de medio término. Texas, entre varios otros Estados tradicionalmente republicanos como Iowa, está entre sus paradas obligadas. Pero el fiscal general del Estado y candidato del partido al Senado, Ken Paxton, no parece estar convencido de los beneficios de la visita.
Mientras que el presidente anuncia un tour de 32 días de campaña, el fiscal general y candidato republicano al Senado por Texas admite en un audio que la convención de Dallas perjudicó al partido, según ‘The New York Times’
El presidente Donald Trump dijo a reporteros esta semana que se embarcaría en un tour de 32 días de campaña para salvar las carreras republicanas de cara a las elecciones de medio término. Texas, entre varios otros Estados tradicionalmente republicanos como Iowa, está entre sus paradas obligadas. Pero el fiscal general del Estado y candidato del partido al Senado, Ken Paxton, no parece estar convencido de los beneficios de la visita.
En una grabación a la que tuvo acceso el diario The New York Times, Paxton dijo a un grupo de donantes conservadores y lobistas la semana pasada en Washington que la inédita convención republicana celebrada en Dallas a principios de septiembre, la ‘Trump-a-palooza’, pudo haberle afectado.
El audio, cuenta el Times, contiene el momento en que una persona le pregunta a Paxton si siente que “él resulta un tanto contraproducente”, aunque no queda claro si con ese “él” se refieren a Trump. Dos personas explicaron al diario que recuerdan la pregunta y una de ellas confirmó que el cuestionamiento iba centrado en las consecuencias negativas de la convención de Trump para las campañas republicanas.
El Times asegura que la respuesta de Paxton fue: “Para ser honesto contigo, cuando celebramos aquella convención, nuestras cifras bajaron. Las cifras de todos bajaron. Ahora mismo, sí, la situación no es buena”.
En esa cita de dos días en Dallas, Trump en sus discursos no se midió en prevendas, aunque no estaba claro que pudiera cumplirlas. La mayor: ofreció un bono de 5.000 dólares para todos los estadounidenses adultos, pero solo si los republicanos ganan las legislativas.
También pidió a los votantes en la arena que pensaran en que era él —y no Paxton o cualquiera de los candidatos— quien estaba en las papeletas. También criticó y se burló de la forma de vestir, de hablar y de lucir de Paxton, al tiempo que les imploraba a los oyentes texanos que le eligieran: “Tenemos que conseguir que gane”.

El candidato republicano al Senado por Texas no logra repuntar en las encuestas. Los sondeos más recientes lo ponen ligeramente por debajo de su contrincante demócrata, James Talarico.
Según el promedio de encuestas de Real Clear Politics, si las elecciones se hubiesen celebrado el lunes, Talarico hubiera llegado al Senado con una ventaja de 47.6% de los votos versus 44.7% de Paxton. Otros sondeos —como Decision Desk HQ— abrían aún más la ventaja y ponían a Talarico en la punta, con 56% de posibilidades de ganar en noviembre.
Y pese al apoyo desmedido de Trump en distintos espacios del partido, tampoco parece que los discursos estén contribuyendo a un flujo proporcional de dinero para Paxton. A finales de junio, Talarico disponía de más de 21,5 millones de dólares para gastar en la campaña, mientras que Paxton tenía en la mano menos de 1,8 millones de dólares, según datos de la Comisión Federal de Elecciones. El Partido Republicano nacional, que tiene las arcas rebosantes, ha tenido que gastar mucho dinero en Texas que no tenía previsto.
La contienda por ese escaño ha atraído la atención nacional no solo por las dudas sobre el nivel de apoyo que Paxton recibirá de los republicanos, sino porque el partido podría perder su primera elección estatal en Texas desde 1994. El escaño del Senado por Texas era uno que el establishment republicano difícilmente habría considerado en riesgo si el candidato del partido hubiera sido el veterano político y congresista tejano John Cornyn. Desde 2002, el republicano —quien durante las primarias presumió de tener un récord de apoyo legislativo al presidente, a pesar de que votó a favor de su impeachment tras el asalto al Capitolio en 2021— se había mantenido invicto en la Cámara Alta.
Los comentarios de Paxton citados por el Times son relevantes porque, al darle su aprobación, el presidente valoró su nivel de lealtad frente al de Cornyn, no la postura del partido. Se decantó por el fiscal general al asegurar que Cornyn no lo respaldó lo suficiente en tiempos difíciles.
Pero el ambiente de división que generó la elección de Paxton en las filas republicanas no ha ayudado al candidato del presidente. Tampoco le ha ayudado el escándalo de corrupción que lo llevó a ser investigado por el Senado estatal en 2023: aunque fue absuelto, enfrentó más de una decena de cargos por usar su poder como fiscal general para beneficiar a su amigo y donante, Nate Paul, que además estaba bajo investigación federal. A esto se suma su cuestionado divorcio e infidelidades. Se trata de temas que los conservadores del Estado suelen mencionar para apoyarle o para darle la espalda a su candidatura.
Solo en la última semana, el senador republicano de Carolina del Norte Thom Hillis dijo a la cadena CNN que elegir a Paxton y no a Cornyn había sido un “error colosal”: “No estaríamos gastando decenas o cientos de millones de dólares en Texas si Cornyn hubiera ganado”.
A la misma conclusión llegó el exconsejero del presidente republicano George Bush, Karl Rove, al hablar en un festival del periódico The Texas Tribune: “Si John Cornyn fuera el nominado, esta carrera estaría acabada”.
Los comentarios de Paxton en el evento de recaudación de fondos en Washington son vistos también como un reflejo del análisis de más republicanos, dado el descenso en los índices de aprobación de Trump.
Un promedio de encuestas publicado por Real Clear Politics este miércoles muestra un índice de aprobación de 38.8% al trabajo del mandatario. El nivel de aceptación a la gestión de un presidente más cercano al que muestra Trump lo tuvo George W. Bush poco antes de sus segundas elecciones de mitad de mandato. Después de una fuerte caída, llegó a 38% a inicios de noviembre de 2006, según Gallup.
En el caso de Trump, los analistas y encuestas lo atribuyen al alto costo de la vida, que prometió bajar durante la campaña política; el poco respaldo a la guerra en Irán y el efecto que ha tenido en el precio de la energía; y sus agresivas políticas de detención y deportación de migrantes.
Pese al audio de Paxton en Washington, la realidad es que las estimaciones que reflejan las encuestas —desfavorables para Trump, pero sobre todo para Paxton y los candidatos republicanos en la carrera hacia las ‘midterms’— no han mejorado ni después de la convención en Dallas, y tampoco a cinco semanas de las cruciales elecciones de mitad de período.
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