No habrá tercera manga de la Copa de Europa de Búlder juvenil 2026. No al menos en las instalaciones del rocódromo Le Camp de Base de Bruselas, que debía acoger el 30 y 31 de mayo próximos la última de las tres citas que configuran una competición que reúne a 250 jóvenes de 30 países, entre ellos Israel. Los responsables del rocódromo emitieron un largo comunicado el pasado martes en el que se razonaba su renuncia a acoger la cita: temen que la presencia de la selección israelí provoque altercados que no saben como prevenir ni atajar.
La cita, reservada a los juveniles, coincide en fechas con la Copa del Mundo que ha de celebrarse en Alcobendas a finales de mayo y que más de 120 asociaciones españolas amenazan con boicotear
No habrá tercera manga de la Copa de Europa de Búlder juvenil 2026. No al menos en las instalaciones del rocódromo Le Camp de Base de Bruselas, que debía acoger el 30 y 31 de mayo próximos la última de las tres citas que configuran una competición que reúne a 250 jóvenes de 30 países, entre ellos Israel. Los responsables del rocódromo emitieron un largo comunicado el pasado martes en el que se razonaba su renuncia a acoger la cita: temen que la presencia de la selección israelí provoque altercados que no saben como prevenir ni atajar.
“Nuestro nuevo rocódromo debía recibir a los escaladores y escaladoras con motivo de la final de la World Climbing Europe Youth Series en Bruselas. Hemos decidido que no podemos poner nuestro rocódromo, nuestra infraestructura ni nuestro personal a disposición en las condiciones actualmente propuestas, a la luz de los procedimientos en curso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en virtud de la Convención sobre el Genocidio y de las conclusiones de la CIJ sobre graves violaciones del derecho internacional recogidas en su Opinión Consultiva del 19 de julio de 2024”, explica el comunicado. En las dos primeras mangas, celebradas en Soure (Portugal) y Graz (Austria), sí se dio el concurso de Israel.
“No es una decisión que tomemos a la ligera. Entendemos lo que esto significa para los jóvenes atletas, sus familias, entrenadores, voluntarios, federaciones y todas las personas que se han preparado para este evento. Nuestra decisión no va dirigida contra los atletas israelíes como individuos ni se basa en su nacionalidad. Sin embargo, como rocódromo, propietario de la instalación y empleador, sí es nuestra responsabilidad determinar si un evento puede celebrarse en condiciones pacíficas, seguras y viables”, en clara alusión a la posibilidad de que durante la cita se registren altercados. “Los atletas no compiten únicamente como individuos privados. También representan a un país, una federación y un Estado. Y ahí es donde reside nuestro desacuerdo”, abunda el comunicado.
Le Camp de Base solicitó meses atrás la intervención de la federación belga de escalada así como de la federación internacional de escalada para que explicasen su posición al respecto, pero solo encontraron silencio a cambio, circunstancia que ha derivado en la cancelación de la cita. “Esta ausencia de respuesta coloca a los organizadores locales, las sedes anfitrionas, los voluntarios y el personal en una posición imposible: tener que gestionar sobre el terreno una cuestión de gobernanza internacional que debería haberse resuelto previamente”, defiende.
“En el contexto actual en Palestina, mientras Israel enfrenta procedimientos ante la Corte Internacional de Justicia relacionados con sus obligaciones en virtud de la Convención sobre el Genocidio, y mientras la CIJ también ha determinado que la continua presencia de Israel en el Territorio Palestino Ocupado es ilegal, no podemos organizar una competición que normalice la representación nacional israelí sin un marco claro. No podemos fingir que esta representación sea neutral, porque no lo es”, describe el comunicado. La comunidad escaladora internacional denuncia, como recoge el comunicado, cómo Israel ha ocupado escuelas de escalada existentes en Territorio Palestino Ocupado (casi todas en Cisjordania), así como sobre guías o materiales asociados a esas zonas, circunstancia que podría contribuir a alterar la paz de la cita deportiva en Bruselas.
El rocódromo Le Camp de Base asegura que planteó la posibilidad de “permitir la participación de los atletas, pero sin ningún signo visible u ostensible de representación nacional israelí durante el evento: sin bandera israelí, sin himno nacional israelí, sin camiseta oficial visible del equipo israelí, sin símbolos nacionales en clasificaciones, gráficos de retransmisión, protocolos de podio ni comunicación oficial del evento”, acuerdo que la federación de Israel no quiso aceptar.
La cita de Bruselas coincide en fechas con la celebración en Alcobendas de la segunda manga de la Copa del Mundo de escalada (pruebas de búlder y velocidad) donde también se espera la participación de Israel. La Comunidad de Madrid tiene que lidiar con la protesta de más de 120 organizaciones y colectivos deportivos de toda España que exigen que se vete a Israel y sus intentos de blanquear a través de actividades deportivas el genocidio perpetrado por el Gobierno de Benjamin Netanyahu contra el pueblo palestino.
La campaña para evitar el concurso del combinado israelí en Madrid arrancó el pasado 10 de abril a instancias de Climbers for Palestine, plataforma creada por la escaladora estadounidense de origen palestino Miranda Oakley. Asimismo, la Plataforma para el Boicot a Israel también encabeza la protesta para que no se normalice la presencia de Israel en la escena deportiva mundial. Mientras la posibilidad de un boicot sigue presente, las máximas instancias deportivas implicadas siguen sin pronunciarse y da fuerza a la posibilidad de que la misma presión popular que logró detener el desarrollo de la pasada Vuelta se manifieste de nuevo en Alcobendas.
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