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  Cultura  Una historia editorial de Jorge Luis Borges
Cultura

Una historia editorial de Jorge Luis Borges

febrero 15, 2026
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La obra completa de Jorge Luis Borges acaba de pasar de Lumen a Alfaguara. La decisión coincide con el aniversario de la muerte del argentino, el 14 de junio de 1986. El movimiento no supone una ruptura, sino una «reorganización estratégica», aseguran los responsables editoriales. Los tres tomos iniciales —Cuentos, Poesía y Ensayo— organizan la obra por géneros y con criterio cronológico, e incorporan textos dispersos. En el caso de ‘Ensayos completos’, la edición reúne nueve libros distintos —entre ellos ‘Inquisiciones’, ‘El tamaño de mi esperanza y ‘Nueve ensayos dantescos’— para ofrecer una visión integral de la evolución y formal de Borges. «La de Alfaguara no es una edición crítica ni académica. No está comentada, no incluye anotaciones ni aparato crítico extenso. Es una edición dirigida al lector general, al lector interesado en Borges que desea acceder a los textos sin mediaciones interpretativas», asegura Eduardo Álvarez Tuñón , escritor y miembro de número de la Academia Argentina de Letras. «Está pensada para leer a Borges, no para estudiarlo académicamente. Toda reedición ordenada y completa de Borges debe celebrarse», asegura Álvarez Tuñón. Erica Durante , profesora de literatura comparada y estudios literarios en Brown University, ofrece una opinión también incisiva. «El problema sigue siendo el mismo para mí: ninguna edición tiene, aunque sea, una nota al pie. La mejor, en ese sentido, sigue siendo la de Gallimard», asegura Érica Durante, quien participó en la catalogación de la biblioteca personal de Jorge Luis Borges, un trabajo que realizó entre 2007 y 2009 en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en Buenos Aires. Cinco hitosLa trayectoria editorial de Borges ha sido diversa y extensa. A lo largo de un siglo, su obra ha pasado por alrededor de quince editores distintos en español, aunque no simultáneamente. En vida publicó con aproximadamente una decena de sellos relevantes. Sus primeros libros aparecieron en los años veinte en pequeños sellos de vanguardia como Proa, con tiradas reducidas. A partir de los años cuarenta, la relación más estable fue con Emecé Editores, que publicó ‘Ficciones’ (1944) y ‘El Aleph’ (1949), y consolidó su figura literaria. También trabajó con Sudamericana, Losada, Sur, Seix Barral y Alianza Editorial.La difusión internacional desempeñó un papel decisivo en su consagración. En España, Alianza impulsó su presencia desde los años sesenta y setenta, en una etapa en la que el editor Jaime Salinas , bajo la presidencia fundacional de José Ortega Spottorno, consolidó el catálogo literario del sello. En Francia, Éditions Gallimard incorporó su obra a la literatura universal, y en Estados Unidos, Grove Press contribuyó a su consolidación en lengua inglesa. Borges fue traducido al francés por Gallimard desde 1951 y al inglés desde 1962 con Labyrinths; hoy su obra está disponible en más de cuarenta lenguas, lo que lo convierte en uno de los autores en español más traducidos del siglo XX. No en vano autores como Ítalo Calvino , J.M Coetzee o Michel Foucault refirieron cómo el argentino cambió la forma de leer y escribir. «Emecé fue la editorial que publicó a Borges cuando todavía no era el Borges consagrado internacionalmente» Eduardo Álvarez Tuñón Miembro de número de la Academia Argentina de LetrasUn hito central fue la publicación de las ‘Obras completas’ por Emecé en 1974. Esa edición fijó por primera vez la producción borgiana como un corpus sistemático y ordenado, estableciendo durante décadas la referencia canónica. Desde entonces, la manera de organizar sus textos ha sido un elemento determinante en su recepción crítica y académica. «Emecé fue la editorial que publicó a Borges cuando todavía no era el Borges consagrado internacionalmente. Fue la casa que acompañó su consolidación. Muchos lectores guardan gratitud hacia esas ediciones, que eran accesibles y estaban bien realizadas», recuerda Eduardo Álvarez Tuñón.Algo así como una historia editorial de Jorge Luis Borges tendría cinco momentos clave: las ediciones vanguardistas de los años veinte; la consolidación en Emecé en los cuarenta; la expansión internacional con Alianza, Gallimard y Grove Press; la fijación del corpus con las ‘Obras completas’ de 1974; y la actual reorganización integral bajo Alfaguara, que se inscribe en esa secuencia histórica como un nuevo capítulo en la administración y presentación de uno de los autores centrales del siglo XX en lengua española.Capítulo KodamaLa administración internacional de la obra de Borges ha estado en manos de The Wylie Agency, dirigida por Andrew Wylie , agente con un papel central en la representación del legado de Borges durante las últimas décadas. Hasta el momento, María Kodama actuó como albacea de la obra de Jorge Luis Borges. En esa tarea, protagonizó varios episodios rayanos en la censura, uno de los más conocidos con Agustín Fernández Mallo, a quien prohibió la publicación de un remake de ‘El Hacedor’. Lo acusó de plagio y ordenó confiscar el libro. Por esa y otras razones, que María Kodama falleciera sin un testamento sorprendió al medio editorial y literario. El abogado de Kodama, Fernando Soto; los escritores y críticos Santiago Llach y Carlos Gamerro; la ensayista Beatriz Sarlo; y el gestor cultural Ezequiel Martínez subrayaron no sólo implicaciones jurídicas, como la apertura de una sucesión vacante y la posterior aparición de los sobrinos como herederos legales, sino que también activó debates culturales y editoriales sobre la custodia, interpretación y destino de uno de los mayores legados literarios en lengua española del siglo XX.«Borges es un autor que no ha conocido purgatorio»Para Gustavo Guerrero, el vínculo entre Borges y la editorial francesa Gallimard constituye uno de los capítulos más notables en la historia internacional del autor argentino. Recuerda que Gallimard fue el primer gran editor extranjero de Borges y que la publicación en 1951 de la traducción de ‘Ficciones’ no solo introdujo su obra en Francia, sino que inauguró además la primera colección dedicada a la literatura latinoamericana en ese país: La Croix du Sud (‘La Cruz del Sur’). Aquella decisión editorial marcó el inicio de una relación que, más de siete décadas después, continúa vigente.Desde entonces, Borges ha permanecido en el catálogo de Gallimard sin interrupciones. «Es autor de Gallimard desde 1951 hasta hoy», subraya Guerrero. No se trata únicamente de continuidad contractual, sino de una permanencia simbólica: Borges fue además el primer escritor latinoamericano en ingresar en la prestigiosa colección de La Pléiade.Guerrero insiste en un rasgo singular de su recepción: «Es un autor que no ha conocido purgatorio». No ha atravesado períodos de olvido o relegación crítica. «Sigue teniendo muchísimos lectores y sus libros se siguen reeditando», afirma. En el mercado francés, su presencia no depende de aniversarios ni de modas académicas, sino de una lectura sostenida.La vitalidad editorial se mantiene activa. «Para 2026 sacaremos una nueva traducción de ‘Historia universal de la infamia’, a cargo de Gersende Camenen», señala, en referencia a la nueva traductora de la casa. Guerrero describe el capítulo francés como «uno de los más hermosos y longevos de su historia editorial». Después de 76 años en el catálogo, lo define como «una de las joyas de nuestro catálogo». Y concluye con una afirmación que combina responsabilidad profesional y compromiso personal: «Yo lo cuido». La obra completa de Jorge Luis Borges acaba de pasar de Lumen a Alfaguara. La decisión coincide con el aniversario de la muerte del argentino, el 14 de junio de 1986. El movimiento no supone una ruptura, sino una «reorganización estratégica», aseguran los responsables editoriales. Los tres tomos iniciales —Cuentos, Poesía y Ensayo— organizan la obra por géneros y con criterio cronológico, e incorporan textos dispersos. En el caso de ‘Ensayos completos’, la edición reúne nueve libros distintos —entre ellos ‘Inquisiciones’, ‘El tamaño de mi esperanza y ‘Nueve ensayos dantescos’— para ofrecer una visión integral de la evolución y formal de Borges. «La de Alfaguara no es una edición crítica ni académica. No está comentada, no incluye anotaciones ni aparato crítico extenso. Es una edición dirigida al lector general, al lector interesado en Borges que desea acceder a los textos sin mediaciones interpretativas», asegura Eduardo Álvarez Tuñón , escritor y miembro de número de la Academia Argentina de Letras. «Está pensada para leer a Borges, no para estudiarlo académicamente. Toda reedición ordenada y completa de Borges debe celebrarse», asegura Álvarez Tuñón. Erica Durante , profesora de literatura comparada y estudios literarios en Brown University, ofrece una opinión también incisiva. «El problema sigue siendo el mismo para mí: ninguna edición tiene, aunque sea, una nota al pie. La mejor, en ese sentido, sigue siendo la de Gallimard», asegura Érica Durante, quien participó en la catalogación de la biblioteca personal de Jorge Luis Borges, un trabajo que realizó entre 2007 y 2009 en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en Buenos Aires. Cinco hitosLa trayectoria editorial de Borges ha sido diversa y extensa. A lo largo de un siglo, su obra ha pasado por alrededor de quince editores distintos en español, aunque no simultáneamente. En vida publicó con aproximadamente una decena de sellos relevantes. Sus primeros libros aparecieron en los años veinte en pequeños sellos de vanguardia como Proa, con tiradas reducidas. A partir de los años cuarenta, la relación más estable fue con Emecé Editores, que publicó ‘Ficciones’ (1944) y ‘El Aleph’ (1949), y consolidó su figura literaria. También trabajó con Sudamericana, Losada, Sur, Seix Barral y Alianza Editorial.La difusión internacional desempeñó un papel decisivo en su consagración. En España, Alianza impulsó su presencia desde los años sesenta y setenta, en una etapa en la que el editor Jaime Salinas , bajo la presidencia fundacional de José Ortega Spottorno, consolidó el catálogo literario del sello. En Francia, Éditions Gallimard incorporó su obra a la literatura universal, y en Estados Unidos, Grove Press contribuyó a su consolidación en lengua inglesa. Borges fue traducido al francés por Gallimard desde 1951 y al inglés desde 1962 con Labyrinths; hoy su obra está disponible en más de cuarenta lenguas, lo que lo convierte en uno de los autores en español más traducidos del siglo XX. No en vano autores como Ítalo Calvino , J.M Coetzee o Michel Foucault refirieron cómo el argentino cambió la forma de leer y escribir. «Emecé fue la editorial que publicó a Borges cuando todavía no era el Borges consagrado internacionalmente» Eduardo Álvarez Tuñón Miembro de número de la Academia Argentina de LetrasUn hito central fue la publicación de las ‘Obras completas’ por Emecé en 1974. Esa edición fijó por primera vez la producción borgiana como un corpus sistemático y ordenado, estableciendo durante décadas la referencia canónica. Desde entonces, la manera de organizar sus textos ha sido un elemento determinante en su recepción crítica y académica. «Emecé fue la editorial que publicó a Borges cuando todavía no era el Borges consagrado internacionalmente. Fue la casa que acompañó su consolidación. Muchos lectores guardan gratitud hacia esas ediciones, que eran accesibles y estaban bien realizadas», recuerda Eduardo Álvarez Tuñón.Algo así como una historia editorial de Jorge Luis Borges tendría cinco momentos clave: las ediciones vanguardistas de los años veinte; la consolidación en Emecé en los cuarenta; la expansión internacional con Alianza, Gallimard y Grove Press; la fijación del corpus con las ‘Obras completas’ de 1974; y la actual reorganización integral bajo Alfaguara, que se inscribe en esa secuencia histórica como un nuevo capítulo en la administración y presentación de uno de los autores centrales del siglo XX en lengua española.Capítulo KodamaLa administración internacional de la obra de Borges ha estado en manos de The Wylie Agency, dirigida por Andrew Wylie , agente con un papel central en la representación del legado de Borges durante las últimas décadas. Hasta el momento, María Kodama actuó como albacea de la obra de Jorge Luis Borges. En esa tarea, protagonizó varios episodios rayanos en la censura, uno de los más conocidos con Agustín Fernández Mallo, a quien prohibió la publicación de un remake de ‘El Hacedor’. Lo acusó de plagio y ordenó confiscar el libro. Por esa y otras razones, que María Kodama falleciera sin un testamento sorprendió al medio editorial y literario. El abogado de Kodama, Fernando Soto; los escritores y críticos Santiago Llach y Carlos Gamerro; la ensayista Beatriz Sarlo; y el gestor cultural Ezequiel Martínez subrayaron no sólo implicaciones jurídicas, como la apertura de una sucesión vacante y la posterior aparición de los sobrinos como herederos legales, sino que también activó debates culturales y editoriales sobre la custodia, interpretación y destino de uno de los mayores legados literarios en lengua española del siglo XX.«Borges es un autor que no ha conocido purgatorio»Para Gustavo Guerrero, el vínculo entre Borges y la editorial francesa Gallimard constituye uno de los capítulos más notables en la historia internacional del autor argentino. Recuerda que Gallimard fue el primer gran editor extranjero de Borges y que la publicación en 1951 de la traducción de ‘Ficciones’ no solo introdujo su obra en Francia, sino que inauguró además la primera colección dedicada a la literatura latinoamericana en ese país: La Croix du Sud (‘La Cruz del Sur’). Aquella decisión editorial marcó el inicio de una relación que, más de siete décadas después, continúa vigente.Desde entonces, Borges ha permanecido en el catálogo de Gallimard sin interrupciones. «Es autor de Gallimard desde 1951 hasta hoy», subraya Guerrero. No se trata únicamente de continuidad contractual, sino de una permanencia simbólica: Borges fue además el primer escritor latinoamericano en ingresar en la prestigiosa colección de La Pléiade.Guerrero insiste en un rasgo singular de su recepción: «Es un autor que no ha conocido purgatorio». No ha atravesado períodos de olvido o relegación crítica. «Sigue teniendo muchísimos lectores y sus libros se siguen reeditando», afirma. En el mercado francés, su presencia no depende de aniversarios ni de modas académicas, sino de una lectura sostenida.La vitalidad editorial se mantiene activa. «Para 2026 sacaremos una nueva traducción de ‘Historia universal de la infamia’, a cargo de Gersende Camenen», señala, en referencia a la nueva traductora de la casa. Guerrero describe el capítulo francés como «uno de los más hermosos y longevos de su historia editorial». Después de 76 años en el catálogo, lo define como «una de las joyas de nuestro catálogo». Y concluye con una afirmación que combina responsabilidad profesional y compromiso personal: «Yo lo cuido».  

La obra completa de Jorge Luis Borges acaba de pasar de Lumen a Alfaguara. La decisión coincide con el aniversario de la muerte del argentino, el 14 de junio de 1986. El movimiento no supone una ruptura, sino una «reorganización estratégica», aseguran los responsables … editoriales. Los tres tomos iniciales —Cuentos, Poesía y Ensayo— organizan la obra por géneros y con criterio cronológico, e incorporan textos dispersos. En el caso de ‘Ensayos completos’, la edición reúne nueve libros distintos —entre ellos ‘Inquisiciones’, ‘El tamaño de mi esperanza y ‘Nueve ensayos dantescos’— para ofrecer una visión integral de la evolución y formal de Borges.

«La de Alfaguara no es una edición crítica ni académica. No está comentada, no incluye anotaciones ni aparato crítico extenso. Es una edición dirigida al lector general, al lector interesado en Borges que desea acceder a los textos sin mediaciones interpretativas», asegura Eduardo Álvarez Tuñón, escritor y miembro de número de la Academia Argentina de Letras. «Está pensada para leer a Borges, no para estudiarlo académicamente. Toda reedición ordenada y completa de Borges debe celebrarse», asegura Álvarez Tuñón. Erica Durante, profesora de literatura comparada y estudios literarios en Brown University, ofrece una opinión también incisiva. «El problema sigue siendo el mismo para mí: ninguna edición tiene, aunque sea, una nota al pie. La mejor, en ese sentido, sigue siendo la de Gallimard», asegura Érica Durante, quien participó en la catalogación de la biblioteca personal de Jorge Luis Borges, un trabajo que realizó entre 2007 y 2009 en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en Buenos Aires.

Cinco hitos

La trayectoria editorial de Borges ha sido diversa y extensa. A lo largo de un siglo, su obra ha pasado por alrededor de quince editores distintos en español, aunque no simultáneamente. En vida publicó con aproximadamente una decena de sellos relevantes. Sus primeros libros aparecieron en los años veinte en pequeños sellos de vanguardia como Proa, con tiradas reducidas. A partir de los años cuarenta, la relación más estable fue con Emecé Editores, que publicó ‘Ficciones’ (1944) y ‘El Aleph’ (1949), y consolidó su figura literaria. También trabajó con Sudamericana, Losada, Sur, Seix Barral y Alianza Editorial.

La difusión internacional desempeñó un papel decisivo en su consagración. En España, Alianza impulsó su presencia desde los años sesenta y setenta, en una etapa en la que el editor Jaime Salinas, bajo la presidencia fundacional de José Ortega Spottorno, consolidó el catálogo literario del sello. En Francia, Éditions Gallimard incorporó su obra a la literatura universal, y en Estados Unidos, Grove Press contribuyó a su consolidación en lengua inglesa. Borges fue traducido al francés por Gallimard desde 1951 y al inglés desde 1962 con Labyrinths; hoy su obra está disponible en más de cuarenta lenguas, lo que lo convierte en uno de los autores en español más traducidos del siglo XX. No en vano autores como Ítalo Calvino, J.M Coetzee o Michel Foucault refirieron cómo el argentino cambió la forma de leer y escribir.

«Emecé fue la editorial que publicó a Borges cuando todavía no era el Borges consagrado internacionalmente»

Eduardo Álvarez Tuñón

Miembro de número de la Academia Argentina de Letras

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Un hito central fue la publicación de las ‘Obras completas’ por Emecé en 1974. Esa edición fijó por primera vez la producción borgiana como un corpus sistemático y ordenado, estableciendo durante décadas la referencia canónica. Desde entonces, la manera de organizar sus textos ha sido un elemento determinante en su recepción crítica y académica. «Emecé fue la editorial que publicó a Borges cuando todavía no era el Borges consagrado internacionalmente. Fue la casa que acompañó su consolidación. Muchos lectores guardan gratitud hacia esas ediciones, que eran accesibles y estaban bien realizadas», recuerda Eduardo Álvarez Tuñón.

Algo así como una historia editorial de Jorge Luis Borges tendría cinco momentos clave: las ediciones vanguardistas de los años veinte; la consolidación en Emecé en los cuarenta; la expansión internacional con Alianza, Gallimard y Grove Press; la fijación del corpus con las ‘Obras completas’ de 1974; y la actual reorganización integral bajo Alfaguara, que se inscribe en esa secuencia histórica como un nuevo capítulo en la administración y presentación de uno de los autores centrales del siglo XX en lengua española.

Capítulo Kodama

La administración internacional de la obra de Borges ha estado en manos de The Wylie Agency, dirigida por Andrew Wylie, agente con un papel central en la representación del legado de Borges durante las últimas décadas. Hasta el momento, María Kodama actuó como albacea de la obra de Jorge Luis Borges. En esa tarea, protagonizó varios episodios rayanos en la censura, uno de los más conocidos con Agustín Fernández Mallo, a quien prohibió la publicación de un remake de ‘El Hacedor’. Lo acusó de plagio y ordenó confiscar el libro. Por esa y otras razones, que María Kodama falleciera sin un testamento sorprendió al medio editorial y literario. El abogado de Kodama, Fernando Soto; los escritores y críticos Santiago Llach y Carlos Gamerro; la ensayista Beatriz Sarlo; y el gestor cultural Ezequiel Martínez subrayaron no sólo implicaciones jurídicas, como la apertura de una sucesión vacante y la posterior aparición de los sobrinos como herederos legales, sino que también activó debates culturales y editoriales sobre la custodia, interpretación y destino de uno de los mayores legados literarios en lengua española del siglo XX.

«Borges es un autor que no ha conocido purgatorio»

Para Gustavo Guerrero, el vínculo entre Borges y la editorial francesa Gallimard constituye uno de los capítulos más notables en la historia internacional del autor argentino. Recuerda que Gallimard fue el primer gran editor extranjero de Borges y que la publicación en 1951 de la traducción de ‘Ficciones’ no solo introdujo su obra en Francia, sino que inauguró además la primera colección dedicada a la literatura latinoamericana en ese país: La Croix du Sud (‘La Cruz del Sur’). Aquella decisión editorial marcó el inicio de una relación que, más de siete décadas después, continúa vigente.

Desde entonces, Borges ha permanecido en el catálogo de Gallimard sin interrupciones. «Es autor de Gallimard desde 1951 hasta hoy», subraya Guerrero. No se trata únicamente de continuidad contractual, sino de una permanencia simbólica: Borges fue además el primer escritor latinoamericano en ingresar en la prestigiosa colección de La Pléiade.

Guerrero insiste en un rasgo singular de su recepción: «Es un autor que no ha conocido purgatorio». No ha atravesado períodos de olvido o relegación crítica. «Sigue teniendo muchísimos lectores y sus libros se siguen reeditando», afirma. En el mercado francés, su presencia no depende de aniversarios ni de modas académicas, sino de una lectura sostenida.

La vitalidad editorial se mantiene activa. «Para 2026 sacaremos una nueva traducción de ‘Historia universal de la infamia’, a cargo de Gersende Camenen», señala, en referencia a la nueva traductora de la casa. Guerrero describe el capítulo francés como «uno de los más hermosos y longevos de su historia editorial». Después de 76 años en el catálogo, lo define como «una de las joyas de nuestro catálogo». Y concluye con una afirmación que combina responsabilidad profesional y compromiso personal: «Yo lo cuido».

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