El bombardeo de EEUU sobre Venezuela y la detención de su presidente, Nicolás Maduro, por parte del ejército estadounidense ha conmocionado al país latinoamericano y al mundo este sábado, y se ha dejado notar con intensidad en España, concretamente en Madrid. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España residían más de 400.000 venezolanos a comienzos de 2025, última cifra disponible. Solo la capital española concentra la mitad de este exilio, con 200.000 venezolanos empadronados. Ninguno de ellos se despega en estas horas de su móvil o su ordenador para contactar con sus familiares en Venezuela y seguir el minuto a minuto de lo que está ocurriendo en su país.
En España residen más de 400.000 personas llegadas de Venezuela. La mitad de ellas, en Madrid
El bombardeo de EEUU sobre Venezuela y la detención de su presidente, Nicolás Maduro, por parte del ejército estadounidense ha conmocionado al país latinoamericano y al mundo este sábado, y se ha dejado notar con intensidad en España, concretamente en Madrid. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España residían más de 400.000 venezolanos a comienzos de 2025, última cifra disponible. Solo la capital española concentra la mitad de este exilio, con 200.000 venezolanos empadronados. Ninguno de ellos se despega en estas horas de su móvil o su ordenador para contactar con sus familiares en Venezuela y seguir el minuto a minuto de lo que está ocurriendo en su país.
A José González Vargas, comunicador de 34 años, la noticia, ocurrida durante la madrugada de este sábado, lo pilló todavía durmiendo: “Me llamó mi mamá para decirme que habían atacado La Carlota, una base aérea en el corazón de Caracas. Me puse a ver y los grupos de WhatsApp que comparto con otros venezolanos, dentro y fuera del país, y ya estaban compartiendo videos y especulando con lo que estaba pasando”, relata.
La confusión fue dando lugar a las primeras certezas, y con ellas llegó también la ilusión de un cambio político en su país de origen: “Fui periodista por cinco años en Venezuela, y he aprendido a no emocionarme rápido en situaciones así. Ya en el pasado he tenido momentos de esperanza y decepciones ante un cambio positivo en Venezuela. Se siente que puede pasar lo que sea, pero miro con cautela”.
El comunicador hace por otro lado un llamamiento a la paz: “Es un momento crítico y hace falta calma y cordura. Puede ser el fin de un capítulo muy oscuro para Venezuela, pero también el inicio de una época de incertidumbre e inestabilidad”.
“¡Día histórico! Se acabó»
Daniela Goicochea, cofundadora de la cadena de hamburguesas Goico de 41 años, resume a este periódico su sentir con dos palabras: “¡Día histórico!”. La empresaria traza un paralelismo con algunos de los momentos más importantes vividos por Venezuela en las últimas décadas, como la muerte del expresidente Hugo Chávez: “Vuelvo a tener esa sensación de que se acabó. Desde afuera estamos tranquilos por ahora porque sabemos que nuestras familias están bien. Estamos todos a la espera de los anuncios de Trump. Pero celebrando desde ya”.
Zuleika Meneses Gómez, ingeniera ambiental de 34 años y activista política en España, supo de la captura de Nicolás Maduro mientras coordinaba, junto a otros venezolanos en Misuri, la difusión de información que muchos dentro del país no podían publicar por miedo. “Monitoreábamos que los equipos en todos los rincones de Venezuela estuvieran bien y que en los centros de tortura no les hubieran hecho nada a nuestros hermanos presos políticos”, explica. Dice sentir una mezcla de esperanza y preocupación: ilusión por la posibilidad de regresar algún día a casa, pero también inquietud por la continuidad en el poder de figuras como Diosdado Cabello, ministro del Interior que en las últimas horas ha pedido a la población que se manifieste contra el ataque de EE UU.
En el caso de Meneses, el impacto es especialmente personal. Asegura haber participado en procesos políticos desde su juventud y cuenta que tuvo que abandonar Venezuela tres días antes de las elecciones de 2024 tras recibir amenazas. Toda su familia vive hoy en el exilio, y un familiar estuvo encarcelado durante un año. “Tenemos una cierta sensación de justicia”, resume. Aun así, insiste en que este solo es el primer paso, y confía en que se produzcan más detenciones, que el opositor Edmundo González asuma la presidencia y que se libere a todos los presos políticos. Solo entonces, afirma, muchos venezolanos en el exterior se plantearán volver.
“Este régimen tiene muchas cabezas”
Por su parte, Alessandro Di Stasio, periodista venezolano de investigación en Armando.Info y residente en Madrid, pide cautela ante la captura de Nicolás Maduro. “Este régimen tiene muchas cabezas. Puede haberse ido Nicolás, pero hasta que no sepamos dónde están los demás no podemos cantar victoria”, advierte. Cree que EE UU pudo actuar siguiendo un plan político que aún no se conoce y apunta a dos posibles escenarios: que la operación sirva para que Donald Trump se presente como vencedor y rebaje la tensión militar, o que forme parte de una transición pactada con apoyo de sectores de las fuerzas armadas. Sobre los mensajes difundidos por dirigentes como Vladimir Padrino López o Delcy Rodríguez, interpreta que buscan enviar señales de control interno a los militares y a sus propias bases.
