
Hace apenas un año, David Valero, de Granada, 37 años, languidecía a cola de pelotón bajo los focos brillantes de la Copa del Mundo de XCO (bici de montaña en su versión olímpica). Parecía condenado a una jubilación tan discreta como forzosa, una salida por la puerta de atrás que no haría justicia a su bronce olímpico de Tokio 2020 o a su plata del Mundial de 2022. El domingo, contra todo pronóstico, el ciclista del Klimatiza Orbea hizo historia al imponerse en la tercera manga de la Copa del Mundo de XCM, la llamada maratón, la que sigue siendo, para muchos, la esencia de la bici de montaña con sus recorridos naturales, sus grandes distancias y su relato más pegado a los orígenes de una disciplina con enorme tirón popular en España. De hecho, ningún español había logrado imponerse antes en una cita de la Copa del Mundo de XCM. Natalia Fischer (Málaga, 32 años), segunda en la categoría femenina, completó una jornada redonda para el XCM nacional y es segunda en la clasificación general, mientras que Valero pasa a liderar dicha clasificación. Fischer se estrelló en el primer descenso de la cita, abriéndose la rodilla pero negándose a abandonar. Remontó de forma espectacular pero nunca estuvo en disposición de superar a la gran dominadora del certamen, Anna Weinbeer (tres triunfos en tres citas). Después de pasar por el podio, le cosieron, al fin, la rodilla.
El medallista olímpico granadino firma la primera victoria española en la gran distancia de la especialidad mientras Natalia Fischer se lleva un segundo puesto épico
Hace apenas un año, David Valero, de Granada, 37 años, languidecía a cola de pelotón bajo los focos brillantes de la Copa del Mundo de XCO (bici de montaña en su versión olímpica). Parecía condenado a una jubilación tan discreta como forzosa, una salida por la puerta de atrás que no haría justicia a su bronce olímpico de Tokio 2020 o a su plata del Mundial de 2022. El domingo, contra todo pronóstico, el ciclista del Klimatiza Orbea hizo historia al imponerse en la tercera manga de la Copa del Mundo de XCM, la llamada maratón, la que sigue siendo, para muchos, la esencia de la bici de montaña con sus recorridos naturales, sus grandes distancias y su relato más pegado a los orígenes de una disciplina con enorme tirón popular en España. De hecho, ningún español había logrado imponerse antes en una cita de la Copa del Mundo de XCM. Natalia Fischer (Málaga, 32 años), segunda en la categoría femenina, completó una jornada redonda para el XCM nacional y es segunda en la clasificación general, mientras que Valero pasa a liderar dicha clasificación. Fischer se estrelló en el primer descenso de la cita, abriéndose la rodilla pero negándose a abandonar. Remontó de forma espectacular pero nunca estuvo en disposición de superar a la gran dominadora del certamen, Anna Weinbeer (tres triunfos en tres citas). Después de pasar por el podio, le cosieron, al fin, la rodilla.
La gloria olímpica tiene su dinero y sus peajes para los deportes pequeños. Y algunas disciplinas acaban confundiéndose, menguando y viviendo en su burbuja para aparecer en los Juegos y desaparecer después. Puede ser el caso del esquí de montaña olímpico, con sus sprints incomprensibles para los que lo practican o compiten en los grandes escenarios alpinos. O el de la bici de montaña. Nadie sale de casa para dar unas cuentas vueltas a un circuito de 3 a 5 kms porque la bici de montaña de XC (cross country) representa evasión, diversión, esfuerzo y grandes escenarios en los que perderse. Valero echaba en falta esto, precisamente. Y su cuerpo también, menos explosivo, menos adaptado a los cambios exigidos por el formato televisivo donde las ascensiones han de ser breves y los descensos cargados de adrenalina.
La Copa del Mundo de XCO tiene una cobertura extraordinaria servida por Warner Bros, con una carrera muy corta el sábado y otra de poco más de una hora de duración el domingo. La Copa del Mundo de XCM apenas tiene un streaming discreto precisamente porque resulta muy complicado asegurar imágenes en directo de sus pruebas, que pueden ser circulares o, como el domingo en Andorra, en un circuito de alta montaña y 23 kilómetros de extensión al que los bikers dieron tres vueltas en poco menos de tres horas. La primera cita del calendario, en Calpe, superó los 80 kilómetros de recorrido. Pese a todo, muchos se pegan a las imágenes que ofrece la organización porque su contenido remite a un escenario auténtico, despegado del artificio de las estaciones de esquí donde vive, mayoritariamente, el XCO.
Nino Schurter, el gran dominador del XCO de los últimos lustros, se despidió del circuito hace un año, al mismo tiempo que Valero. Ahora, Schurter se divierte compitiendo en gravel y el pasado mes de abril ambos coincidieron en el podio de la Utopía Gravel (Granada) donde el español se impuso al sprint al suizo y a un tal Alejandro Valverde tras una pelea de 165 kilómetros. Valero apenas es capaz de recordar cuándo fue la última vez que coincidió con Schurter en un podio de la Copa del Mundo de XCO. Fue en la cita de Vallnord-Pal Arinsal de julio de 2022: victoria de Luca Braidot, segunda plaza para Valero y bronce para Schurter. Pero el granadino sufre cuando compite en escenarios de gran altitud (por encima de los 2.000 metros), así que esta vez realizó una concentración en Sierra Nevada y, una vez en el circuito, tiró de recursos para lanzar un ataque en el tramo final de la última vuelta y distanciar al segundo, Leo Páez. Hacía casi un lustro que Valero no destacaba entre la élite del Cross Country.
Restan apenas tres mangas para decidir la general de la Copa del Mundo de XCM: el 13 de junio en la localidad italiana de Selva di Val Gardena, el 26 de julio en Kirchzarten (Alemania) y, para acabar, en Girona (20 de septiembre). Valero asume que ha logrado lo más complicado: levantar los brazos. Ahora espera tirar de oficio para llevarse a casa la general de la Copa del Mundo.
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