Asegurar el acceso a una vivienda digna es una de las decisiones que define qué tipo de sociedad queremos ser. Porque una vivienda no es solo un techo: es el lugar desde el que construimos nuestra vida, ejercemos nuestra autonomía y proyectamos nuestro futuro. Promover una política de vivienda eficaz no es únicamente una cuestión presupuestaria, sino un compromiso ético y social .Hoy España se enfrenta a un desequilibrio evidente entre la demanda y la oferta de vivienda, especialmente entre jóvenes y familias que encuentran cada vez mayores obstáculos para acceder a un hogar asequible. No contamos todavía con los recursos públicos suficientes para responder al reto en toda su dimensión y, además, gran parte de los fondos previstos no llega a ejecutarse. La cuestión no es solo cuánto invertimos, sino cómo lo hacemos y si somos capaces de transformar ese esfuerzo en hogares reales.Tenemos una oportunidad si abordamos esta política desde una visión a largo plazo, con mayor agilidad administrativa, profesionalización de la gestión y una colaboración público-privada al servicio del interés general. La prioridad pasa por garantizar que cada euro destinado a vivienda se convierta realmente en vivienda, impulsando proyectos que aporten estabilidad, seguridad jurídica y capacidad de ejecución real. El sector privado está desempeñando ya un papel fundamental en la movilización de recursos para vivienda. Aprovechar esa energía transformadora no es una opción, es una necesidad. Si queremos resultados, debemos construir alianzas y no levantar barreras. Si miramos a Europa, los últimos datos de Eurostat nos están marcando el camino. España dedica un 5,8% del PIB a políticas de vivienda, fundamentalmente provenientes del sector privado. Dar la espalda a esta realidad reduciría considerablemente este porcentaje lo que podría agravar aún más la actual situación. Para que la vivienda sea parte de la solución, es imprescindible fomentar la coordinación entre administraciones (locales, autonómicas y estatales), reforzar los mecanismos de gobernanza y actuar con previsión.No se trata solo de construir más viviendas, sino de construir oportunidades. Para ello, es necesario impulsar marcos regulatorios estables y predecibles que atraigan inversión y permitan desarrollar proyectos a gran escala, capaces de ofrecer respuestas sostenibles en el tiempo. Debemos avanzar hacia políticas que integren innovación, digitalización y criterios ambientales, acelerando la rehabilitación y la eficiencia energética como pilares de un parque residencial moderno. Pero también debemos mirar más allá de la construcción y centrarnos en la calidad de vida que queremos garantizar. Una política de vivienda eficaz debe promover barrios inclusivos. La vivienda es el punto de partida, pero la comunidad es el destino. Y solo si ambas avanzan juntas podremos ofrecer un entorno que favorezca la igualdad de oportunidades y el desarrollo personal.La vivienda digna no puede seguir siendo una promesa; debe ser una realidad al alcance de todos. Ese es el verdadero progreso de una sociedad.Helena Beunza, presidenta de ASVAL. Asegurar el acceso a una vivienda digna es una de las decisiones que define qué tipo de sociedad queremos ser. Porque una vivienda no es solo un techo: es el lugar desde el que construimos nuestra vida, ejercemos nuestra autonomía y proyectamos nuestro futuro. Promover una política de vivienda eficaz no es únicamente una cuestión presupuestaria, sino un compromiso ético y social .Hoy España se enfrenta a un desequilibrio evidente entre la demanda y la oferta de vivienda, especialmente entre jóvenes y familias que encuentran cada vez mayores obstáculos para acceder a un hogar asequible. No contamos todavía con los recursos públicos suficientes para responder al reto en toda su dimensión y, además, gran parte de los fondos previstos no llega a ejecutarse. La cuestión no es solo cuánto invertimos, sino cómo lo hacemos y si somos capaces de transformar ese esfuerzo en hogares reales.Tenemos una oportunidad si abordamos esta política desde una visión a largo plazo, con mayor agilidad administrativa, profesionalización de la gestión y una colaboración público-privada al servicio del interés general. La prioridad pasa por garantizar que cada euro destinado a vivienda se convierta realmente en vivienda, impulsando proyectos que aporten estabilidad, seguridad jurídica y capacidad de ejecución real. El sector privado está desempeñando ya un papel fundamental en la movilización de recursos para vivienda. Aprovechar esa energía transformadora no es una opción, es una necesidad. Si queremos resultados, debemos construir alianzas y no levantar barreras. Si miramos a Europa, los últimos datos de Eurostat nos están marcando el camino. España dedica un 5,8% del PIB a políticas de vivienda, fundamentalmente provenientes del sector privado. Dar la espalda a esta realidad reduciría considerablemente este porcentaje lo que podría agravar aún más la actual situación. Para que la vivienda sea parte de la solución, es imprescindible fomentar la coordinación entre administraciones (locales, autonómicas y estatales), reforzar los mecanismos de gobernanza y actuar con previsión.No se trata solo de construir más viviendas, sino de construir oportunidades. Para ello, es necesario impulsar marcos regulatorios estables y predecibles que atraigan inversión y permitan desarrollar proyectos a gran escala, capaces de ofrecer respuestas sostenibles en el tiempo. Debemos avanzar hacia políticas que integren innovación, digitalización y criterios ambientales, acelerando la rehabilitación y la eficiencia energética como pilares de un parque residencial moderno. Pero también debemos mirar más allá de la construcción y centrarnos en la calidad de vida que queremos garantizar. Una política de vivienda eficaz debe promover barrios inclusivos. La vivienda es el punto de partida, pero la comunidad es el destino. Y solo si ambas avanzan juntas podremos ofrecer un entorno que favorezca la igualdad de oportunidades y el desarrollo personal.La vivienda digna no puede seguir siendo una promesa; debe ser una realidad al alcance de todos. Ese es el verdadero progreso de una sociedad.Helena Beunza, presidenta de ASVAL.
RSS de noticias de economia
