Malas noticias para Donald Trump, el presidente estadounidense, que este viernes ha descartado la nueva propuesta de paz de Teherán y ha abierto la puerta a que el conflicto vuelva a intensificarse. Su guerra contra Irán, muy impopular desde el estallido hace dos meses, ya es ahora tan tóxica como las de Irak en su peor momento, en 2006, o de Vietnam en los años setenta. Así lo indican las encuestas cuando este viernes se cumplen 60 días desde que, el 2 de marzo, el Gobierno republicano informó al Congreso formalmente del inicio de las hostilidades el 28 de febrero.
El presidente estadounidense ha rechazado este viernes la tercera propuesta de paz de Teherán
Malas noticias para Donald Trump, el presidente estadounidense, que este viernes ha descartado la nueva propuesta de paz de Teherán y ha abierto la puerta a que el conflicto vuelva a intensificarse. Su guerra contra Irán, muy impopular desde el estallido hace dos meses, ya es ahora tan tóxica como las de Irak en su peor momento, en 2006, o de Vietnam en los años setenta. Así lo indican las encuestas cuando este viernes se cumplen 60 días desde que, el 2 de marzo, el Gobierno republicano informó al Congreso formalmente del inicio de las hostilidades el 28 de febrero.
Según la legislación estadounidense, al alcanzarse este plazo la Administración tiene que pedir permiso al Capitolio para continuar la guerra o, de lo contrario, ponerle fin. Pero la Casa Blanca y los asesores de Trump han dejado claro que no van a hacer ninguna de las dos cosas: sostienen que la inestable tregua vigente ha parado el reloj de los 60 días de plazo.
La guerra ha entrado en su tercer mes en un punto muerto casi absoluto desde la proclamación del alto el fuego el 8 de abril. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz desde el principio del conflicto, y Estados Unidos ha impuesto durante el alto el fuego su propio cerrojazo a los puertos iraníes —un acto de guerra—. Tras el fracaso de la primera ronda de negociaciones entre ambas partes en Islamabad (Pakistán) y la cancelación de la segunda, Teherán ha presentado este viernes formalmente a través de los mediadores paquistaníes su tercera propuesta de paz, aunque ha recibido la misma acogida: un no presidencial desde Washington.
En su primera reacción a la nueva propuesta iraní, Donald Trump no ha dado lugar al optimismo: “[Teherán] quiere llegar a un acuerdo, pero [lo que propone] no me satisface, así que veremos qué es lo que ocurre”. Y ha abundado: “Quieren llegar a un acuerdo, pero no están ahí. No están a la altura: es como si se acercaran, pero entonces entra un nuevo grupo de personas” a negociar. El republicano también ha sostenido que el régimen teocrático está profundamente fragmentado, algo que no facilita la conversación, en unas declaraciones en los jardines de la Casa Blanca cuando se disponía a emprender viaje a Florida, donde pasará el fin de semana.

Según el mandatario, Irán “está pidiendo cosas” con las que no puede estar de acuerdo. No ha precisado cuáles, pero a lo largo de las conversaciones en este conflicto y en las rondas previas de negociación —y en los contactos con las administraciones del primer Trump y el demócrata Joe Biden—, Teherán siempre ha exigido el levantamiento de las sanciones internacionales a cambio de cualquier concesión por su parte.
Trump también ha asegurado que las negociaciones siguen adelante, aunque no en persona, sino por teléfono. El presidente estadounidense declaró en días anteriores que no tiene sentido viajar hasta Islamabad, donde se celebró la primera ronda de negociación de esta guerra. También ha destacado que el conflicto se solucionará de dos posibles maneras: “O les hacemos saltar por los aires o logramos un acuerdo”.
El republicano se reunió el jueves con el general Brad Cooper, al frente del Comando Central de las fuerzas estadounidenses, para examinar posibles opciones militares con las que intentar presionar a Teherán a que acepte las condiciones estadounidenses y renuncie a su programa nuclear. Pero el régimen teocrático no da señales de ceder, ni los analistas consideran que la fuerza armada vaya a hacerle cambiar de posición. En este contexto, el republicano ha defendido el bloqueo estadounidense de Ormuz: “Ha sido increíblemente potente. Algo increíble. Si nos retirásemos ahora mismo, habríamos logrado una gran victoria. Pero no vamos a hacerlo”.
Mientras la guerra se alarga, un sondeo que publican The Washington Post y la cadena de televisión ABC revela que el 61% de los estadounidenses considera que haber recurrido a la fuerza militar contra Irán ha sido un error, una cifra similar al 59% que en mayo de 2006 consideraba la guerra de Irak una equivocación. En 1971, otro sondeo de Gallup apuntaba que un 60% de los consultados tenía la misma opinión sobre el conflicto que entonces se libraba en Vietnam.
Las opiniones están claramente divididas según el partido o la visión política de los consultados. Un 79% de los que se identifican como republicanos considera la guerra una buena idea. En cambio, nueve de cada diez demócratas creen que ha sido una decisión desastrosa, una opinión que comparten el 71% de los independientes y solo un 19% de los republicanos. Otra consulta similar que ha publicado la agencia Reuters a comienzos de esta semana indicaba que solo el 34% de los votantes apoya la guerra, frente al 38% que lo hacía en los primeros días de bombardeos.
El sondeo se publica el día en que se han cumplido 60 desde que el Gobierno informó al Congreso formalmente del inicio de las hostilidades. La legislación estadounidense obliga a la Administración a solicitar al Legislativo permiso para continuarlas al finalizar ese plazo, o a terminar con el conflicto. La Casa Blanca y sus asesores han dejado claro que no se sienten vinculados por esa regla, y alegan que la guerra ya acabó cuando se aprobó el alto el fuego del 8 de abril, que Trump declaró en un primer momento que duraría un par de semanas, pero que después acabó extendiendo sine die.

Un alto cargo de la Administración de Trump, que ha hablado bajo la condición del anonimato, ha subrayado este viernes que “las hostilidades que comenzaron el sábado 28 de febrero han acabado”, por lo que respecta a esa ley. También ha destacado que desde la entrada en vigor de la tregua pactada in extremis, cuando expiraba el plazo que el presidente estadounidense se había dado para bombardear instalaciones civiles en Irán, no se ha producido ningún incidente en el que los dos adversarios hayan intercambiado fuego.
La oposición demócrata niega la interpretación del Gobierno. También lo hace la senadora republicana Susan Collins, que el jueves se sumó a la bancada del partido rival para votar a favor de una resolución —derrotada en el Senado— para impedir que Trump pudiera continuar la guerra en Irán. “El plazo [de 60 días] no es una sugerencia, es un requisito”, apuntó Collins. “La continuación de las acciones militares contra Irán tiene que tener una misión clara, objetivos obtenibles y una estrategia definida para poner fin al conflicto”.
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