El Madrid se apagó en el exilio búlgaro del Hapoel Tel Aviv. En la pequeña ciudad de Botevgrado, a 65 kilómetros de Sofía, en un recinto con menos de 3.000 espectadores, el conjunto blanco pagó una inesperada apatía cuando en la mano tenía la opción de alcanzar la Final Four (ya se ha clasificado el Olympiacos tras vencer de nuevo al Mónaco). Perdió el Madrid su primer partido en los cuartos (aún 2-1 a su favor) y repetirá visita este jueves al mismo escenario con una lista de errores subrayada: 11 rebotes menos, 24 triples fallados, una segunda parte cuesta abajo y demasiadas piezas lejos de su mejor versión.
El conjunto blanco, muy apático, concede la primera derrota en los cuartos (76-69) y repetirá visita este jueves en busca de la Final Four
Hapoel Tel Aviv Subaru
HTA
76
Real Madrid
RMA
69
El conjunto blanco, muy apático, concede la primera derrota en los cuartos (76-69) y repetirá visita este jueves en busca de la Final Four


El Madrid se apagó en el exilio búlgaro del Hapoel Tel Aviv. En la pequeña ciudad de Botevgrado, a 65 kilómetros de Sofía, en un recinto con menos de 3.000 espectadores, el conjunto blanco pagó una inesperada apatía cuando en la mano tenía la opción de alcanzar la Final Four. Perdió el Madrid su primer partido en los cuartos (aún 2-1 a su favor) y repetirá visita este jueves al mismo escenario con una lista de errores subrayada: 11 rebotes menos, 24 triples fallados, una segunda parte cuesta abajo y demasiadas piezas lejos de su mejor versión.
La baja de Tavares ha repartido entre el protagonismo entre otros actores. Como Alex Len, el pívot ucranio que marcó el inicio del encuentro con un reverso, un tapón y cinco rebotes. El Hapoel se estrelló ante la muralla blanca hasta que Micic estrenó la cuenta local pasados los tres minutos. El Madrid mandaba en un pabellón pequeño y silencioso, el anticlímax. Apenas Micic despertaba algún aplauso. Campazzo mantenía la muñeca afilada en el perímetro y Scariolo daba pista a la unidad B: Feliz, Maledon, Deck y Garuba. Con esas piernas frescas alcanzó el Madrid la primera pausa al frente pese al despertar de Bryant y algunas pérdidas de Hezonja (18-21).
De Len a Garuba. El otro relevo de Tavares contagió a los blancos su energía bajo los dos tableros y de nuevo al Hapoel le costaba encontrar algún rendija más allá de los regates de Jones. Más facilidad lucía Maledon para atacar el aro, aunque el francés se cargó muy pronto con tres faltas. Itoudis juntó a sus tres jugones exteriores, Micic, Blakeney y Bryant, pero quien mandaba en el choque era Campazzo. El base argentino tiene el mapa de cada partido en la cabeza, un tesoro cuando la cita se enreda como sucedió en esos minutos por los lanzamientos fallados de los dos equipos. El conjunto israelí había sobrevivido desde la línea de tiros libres y apretó cuando olió sangre por los errores exteriores del conjunto de Scariolo. Hasta siete fallos seguidos de los blancos en los triples congelaron al Madrid en el marcador durante cuatro minutos, incapaz incluso de sumar de uno en uno. El ritmo lento y frío del encuentro había empapado a los madridistas, apenas un peldaño por delante cuando llegó el descanso después de haber mandado con mucha más comodidad (34-36).
Después de su exhibición con 40 puntos en la ACB, Hezonja parecía desprovisto de toda munición. Sin las ideas claras en ataque (sumó mucha faltas ofensivas), el Madrid también flojeó atrás y el Hapoel agradeció tantas concesiones. Micic, Oturu y Bryant castigaron la desidia blanca con un parcial de 16-0 que cambió el guión de la película. Solo cuatro puntos en la mochila en casi ocho minutos del tercer cuarto, y apenas una canasta en juego en ese tramo, obligaron a Scariolo a agitar el árbol en busca de ideas frescas que no aparecían por ningún lado. Edwards había echado el candado en la defensa israelí y el Madrid agotó el periodo casi pidiendo la hora (55-46) después de su peor puesta en escena en la serie.
Un triple de Lyles y un mate a la contra de Deck sonaron como despertador. Los blancos querían volver al partido del que se habían marchado y dos bingos lejanos de los mismos actores les acercaron a la meta. La llave en cualquier caso había que buscarla en la defensa y ahí todavía quedaban deberes pendientes. Oturu y Bryant cortaron la reacción visitante y condujeron al conjunto español a jugar los últimos minutos contra el reloj. Mal asunto para los blancos porque apenas había noticias de Lyles, lastrado Garuba por un golpe en una mano, mientras Bryant controlaba el ritmo de cada jugada. El Madrid se durmió y el Hapoel se lo hizo pagar.
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