Ágatha Ruiz de la Prada es una de las diseñadoras más icónicas del mundo, reconocida por su estilo optimista, colorido y atrevido en el que tienen un papel protagonista elementos como corazones, flores, estrellas y nubes.Dada esta fama, se desenvuelve en el plano mediático con una soltura descomunal, pero también le gusta refugiarse de los focos en su casa, que hasta hace poco era un espectacular ático de dos plantas en pleno paseo de la Castellana.Sin embargo, el año pasado, la también marquesa de Castelldosriús y baronesa de Santa Pau dio un giro radical a su vida al vender su estudio‑tienda y despedirse de ese dúplex para iniciar una nueva etapa.Noticia relacionada general No No El refugio rústico de Fernando Tejero en una bonita villa de Madrid Ana Beatriz MicóA sus 65 años, ha construido su hogar más íntimo en un piso de 372 metros cuadrados ubicado en el exclusivo barrio de Salamanca que mostró hace unos días en el programa ‘El tiempo justo’.Con un gran salón principal, cinco salas de estar, comedor, cocina, tres dormitorios y tres cuartos de baño, la vivienda mezcla piezas históricas de su vida con muebles reciclados, colores intensos y miles de libros. Todo bajo un sello inconfundible: el de Ágatha.Una casa clásica hecha a su medida con parte de su pasadoAunque iniciaba una nueva etapa, no lo hacía desde cero, pues se llevo consigo piezas de su antigua casa que ha transformado y ahora vuelven a cobrar vida en su nuevo refugio. De esta forma, su pasado y su presente conviven en cada rincón.«Es una casa muy clásica, pero yo la he hecho a mí, me he traído mis cosas. Todo es reciclado», explica mientras recorre una de las estancias, presidida por una enorme estantería repleta de libros. En ella, se pueden apreciar unas mesas que antes formaban parte de su comedor: «Eran de colores, pero con formica las volví fucsias, porque todo es fucsia en mi casa».Lo mismo ocurre con los muebles del salón: «Eran de colores y llevan muchísimos años en mi casa, pero pasaron por el tapicero y llegaron aquí», comenta mostrando dos sillones rosas. También dos cojines en forma de flores fueron sometidos a un lavado de cara: «Las hice de vaquero». En medio, una mesa baja naranja aporta más color. Y al fondo, más libros.Las alfombras también forman una parte importante de la casa y, como el resto de elementos, llevan muchos años con ella. Una de ellas, cuenta, «la hizo la Real Fábrica, pero tiene 25 o 30 años». Otra «tiene 36 años o así. Es de un pintor que se llama San Francis».Tres comedores y una cocina con un grifo «mágico»La popular diseñadora tiene una vida social muy activa, por lo que cuida mucho los espacios en los que se reúne con sus invitados. En total, señala, la casa cuenta con tres comedores. «Uno es la cocina, que es donde más como», comenta.El segundo es el mediano, que puede albergar entre siete y nueve visitantes que podrán viajar por toda la trayectoria personal y profesional de Ágatha a través de las fotografías que reinan la habitación: «Este es un ‘ego trip’ porque está lleno de retratos míos de toda la vida».Ágatha Ruiz de la Prada en uno de sus comedores TelecincoPara las celebraciones más especiales, que pueden requerir la presencia de un mayor número comensales, tiene una estancia con doble uso: «Esto es una entrada, pero cuando viene mucha visita lo convierto en comedor. Es por si vienen más de 16 invitados».El baño de invitados también está impregnado de su sello personal. El lavabo es una flor «agathizada», dice. «Todo es mío: los azulejos, la mampara… todo es Ágatha Ruiz de la Prada», añade.La otra estancia que más le gusta es la cocina, que «también es reciclada». Ahí conserva su mesa de desayuno, la trona de su nieta y un elemento que la fascina: «Tengo una cosa mágica que es este grifo que te da agua filtrada, agua con gas y también sale agua hirviendo. Es lo más mágico de la casa». Ágatha Ruiz de la Prada es una de las diseñadoras más icónicas del mundo, reconocida por su estilo optimista, colorido y atrevido en el que tienen un papel protagonista elementos como corazones, flores, estrellas y nubes.Dada esta fama, se desenvuelve en el plano mediático con una soltura descomunal, pero también le gusta refugiarse de los focos en su casa, que hasta hace poco era un espectacular ático de dos plantas en pleno paseo de la Castellana.Sin embargo, el año pasado, la también marquesa de Castelldosriús y baronesa de Santa Pau dio un giro radical a su vida al vender su estudio‑tienda y despedirse de ese dúplex para iniciar una nueva etapa.Noticia relacionada general No No El refugio rústico de Fernando Tejero en una bonita villa de Madrid Ana Beatriz MicóA sus 65 años, ha construido su hogar más íntimo en un piso de 372 metros cuadrados ubicado en el exclusivo barrio de Salamanca que mostró hace unos días en el programa ‘El tiempo justo’.Con un gran salón principal, cinco salas de estar, comedor, cocina, tres dormitorios y tres cuartos de baño, la vivienda mezcla piezas históricas de su vida con muebles reciclados, colores intensos y miles de libros. Todo bajo un sello inconfundible: el de Ágatha.Una casa clásica hecha a su medida con parte de su pasadoAunque iniciaba una nueva etapa, no lo hacía desde cero, pues se llevo consigo piezas de su antigua casa que ha transformado y ahora vuelven a cobrar vida en su nuevo refugio. De esta forma, su pasado y su presente conviven en cada rincón.«Es una casa muy clásica, pero yo la he hecho a mí, me he traído mis cosas. Todo es reciclado», explica mientras recorre una de las estancias, presidida por una enorme estantería repleta de libros. En ella, se pueden apreciar unas mesas que antes formaban parte de su comedor: «Eran de colores, pero con formica las volví fucsias, porque todo es fucsia en mi casa».Lo mismo ocurre con los muebles del salón: «Eran de colores y llevan muchísimos años en mi casa, pero pasaron por el tapicero y llegaron aquí», comenta mostrando dos sillones rosas. También dos cojines en forma de flores fueron sometidos a un lavado de cara: «Las hice de vaquero». En medio, una mesa baja naranja aporta más color. Y al fondo, más libros.Las alfombras también forman una parte importante de la casa y, como el resto de elementos, llevan muchos años con ella. Una de ellas, cuenta, «la hizo la Real Fábrica, pero tiene 25 o 30 años». Otra «tiene 36 años o así. Es de un pintor que se llama San Francis».Tres comedores y una cocina con un grifo «mágico»La popular diseñadora tiene una vida social muy activa, por lo que cuida mucho los espacios en los que se reúne con sus invitados. En total, señala, la casa cuenta con tres comedores. «Uno es la cocina, que es donde más como», comenta.El segundo es el mediano, que puede albergar entre siete y nueve visitantes que podrán viajar por toda la trayectoria personal y profesional de Ágatha a través de las fotografías que reinan la habitación: «Este es un ‘ego trip’ porque está lleno de retratos míos de toda la vida».Ágatha Ruiz de la Prada en uno de sus comedores TelecincoPara las celebraciones más especiales, que pueden requerir la presencia de un mayor número comensales, tiene una estancia con doble uso: «Esto es una entrada, pero cuando viene mucha visita lo convierto en comedor. Es por si vienen más de 16 invitados».El baño de invitados también está impregnado de su sello personal. El lavabo es una flor «agathizada», dice. «Todo es mío: los azulejos, la mampara… todo es Ágatha Ruiz de la Prada», añade.La otra estancia que más le gusta es la cocina, que «también es reciclada». Ahí conserva su mesa de desayuno, la trona de su nieta y un elemento que la fascina: «Tengo una cosa mágica que es este grifo que te da agua filtrada, agua con gas y también sale agua hirviendo. Es lo más mágico de la casa».
Ágatha Ruiz de la Prada es una de las diseñadoras más icónicas del mundo, reconocida por su estilo optimista, colorido y atrevido en el que tienen un papel protagonista elementos como corazones, flores, estrellas y nubes.
Dada esta fama, se desenvuelve en el plano mediático … con una soltura descomunal, pero también le gusta refugiarse de los focos en su casa, que hasta hace poco era un espectacular ático de dos plantas en pleno paseo de la Castellana.
Sin embargo, el año pasado, la también marquesa de Castelldosriús y baronesa de Santa Pau dio un giro radical a su vida al vender su estudio‑tienda y despedirse de ese dúplex para iniciar una nueva etapa.
Noticia relacionada
-
Ana Beatriz Micó
A sus 65 años, ha construido su hogar más íntimo en un piso de 372 metros cuadrados ubicado en el exclusivo barrio de Salamanca que mostró hace unos días en el programa ‘El tiempo justo’.
Con un gran salón principal, cinco salas de estar, comedor, cocina, tres dormitorios y tres cuartos de baño, la vivienda mezcla piezas históricas de su vida con muebles reciclados, colores intensos y miles de libros. Todo bajo un sello inconfundible: el de Ágatha.
Una casa clásica hecha a su medida con parte de su pasado
Aunque iniciaba una nueva etapa, no lo hacía desde cero, pues se llevo consigo piezas de su antigua casa que ha transformado y ahora vuelven a cobrar vida en su nuevo refugio. De esta forma, su pasado y su presente conviven en cada rincón.
«Es una casa muy clásica, pero yo la he hecho a mí, me he traído mis cosas. Todo es reciclado», explica mientras recorre una de las estancias, presidida por una enorme estantería repleta de libros. En ella, se pueden apreciar unas mesas que antes formaban parte de su comedor: «Eran de colores, pero con formica las volví fucsias, porque todo es fucsia en mi casa».
Lo mismo ocurre con los muebles del salón: «Eran de colores y llevan muchísimos años en mi casa, pero pasaron por el tapicero y llegaron aquí», comenta mostrando dos sillones rosas. También dos cojines en forma de flores fueron sometidos a un lavado de cara: «Las hice de vaquero». En medio, una mesa baja naranja aporta más color. Y al fondo, más libros.
Las alfombras también forman una parte importante de la casa y, como el resto de elementos, llevan muchos años con ella. Una de ellas, cuenta, «la hizo la Real Fábrica, pero tiene 25 o 30 años». Otra «tiene 36 años o así. Es de un pintor que se llama San Francis».
Tres comedores y una cocina con un grifo «mágico»
La popular diseñadora tiene una vida social muy activa, por lo que cuida mucho los espacios en los que se reúne con sus invitados. En total, señala, la casa cuenta con tres comedores. «Uno es la cocina, que es donde más como», comenta.
El segundo es el mediano, que puede albergar entre siete y nueve visitantes que podrán viajar por toda la trayectoria personal y profesional de Ágatha a través de las fotografías que reinan la habitación: «Este es un ‘ego trip’ porque está lleno de retratos míos de toda la vida».

(Telecinco)
Para las celebraciones más especiales, que pueden requerir la presencia de un mayor número comensales, tiene una estancia con doble uso: «Esto es una entrada, pero cuando viene mucha visita lo convierto en comedor. Es por si vienen más de 16 invitados».
El baño de invitados también está impregnado de su sello personal. El lavabo es una flor «agathizada», dice. «Todo es mío: los azulejos, la mampara… todo es Ágatha Ruiz de la Prada», añade.
La otra estancia que más le gusta es la cocina, que «también es reciclada». Ahí conserva su mesa de desayuno, la trona de su nieta y un elemento que la fascina: «Tengo una cosa mágica que es este grifo que te da agua filtrada, agua con gas y también sale agua hirviendo. Es lo más mágico de la casa».
RSS de noticias de gente

