España estuvo en Filipinas durante trescientos años, desde 1565 hasta 1898; pero no hay el mismo conocimiento sobre la historia de aquel tiempo en el país asiático y en el nuestro. Al menos esa sensación tuvo Lucía Miranda , fundadora de la compañía Cross Border , durante un viaje a Filipinas. «Hace trece años conocimos en París a los responsables de PETA Theater (Philippine Educational Theater Association) y nos enamoramos de esa compañía», dice la dramaturga, que cuenta que más tarde viajó a Filipinas y allí surgió ‘ Las últimas ‘, el espectáculo que presentan en el Teatro Valle-Inclán del 12 de mayo al 21 de junio. Con texto y dirección de la propia Lucía Miranda, ‘Las últimas’ presenta un reparto hispano-filipino compuesto por Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo, Julia Enríquez, Alexandra Masangkay, Juan Paños Larrauri, Belén Ponce de León y Belén de Santiago, con el añadido de la Tuna Universitaria Complutense (una tuna femenina),La obra quiere plantear una reflexión sobre el colonialismo , «con más preguntas que respuestas», dice Lucía Miranda. «No es una obra historicista», añade, aunque transcurre durante cinco momentos históricos y aparecen personajes reales, desde Magallanes a Imelda Marcos, pasando por Carmen Polo de Franco, Manuela Carmena o José Luis Martínez-Almeida.Noticia relacionada general No No ‘Una buena vida’, recuerdos de Filomena entre hemorroides y mitos griegos Julio Bravo«’Las últimas’ es mi obra más personal -dice Lucía Miranda- y también la que más investigación ha requerido (cuarenta personas entrevistadas); es una mezcla entre un teatro documental muy puro (el trabajo de verbatim que hemos hecho requiere una transcripción y encarnación de los personajes palabra por palabra) y la especulación ficticia más loca, porque como dice Françoise Vergès : ‘Un ejercicio decolonial consiste en imaginar cuáles podrían ser otras formas de exposición y representación’. Habla de la historia en común entre Filipinas y España, de la herencia, y de qué hacemos con ella».Entre las personas entrevistadas por la dramaturga -«desde curas a historiadores del arte y antropólogos, que nos ofrecieron una visión global»-, figuran también las madres de los intérpretes . «Tres días antes de coger mi vuelo a Filipinas para hacer la investigación de esta obra -relata Lucía Miranda-, mi madre me dijo que tenía cáncer. Al aterrizar y montarme en el coche de J-mee Katanyag -la directora de Peta, nuestra compañía colaboradora en Manila-, me eché a llorar: ‘A mí ahora el colonialismo me da igual, a mí ahora lo que me importa es mi madre’. Al día siguiente, J-mee me trajo Noli me tangere, el libro de José Rizal, base de la independencia de Filipinas de España. Y ahí estaba en el prólogo: el cáncer y la madre, la madre patria. En Filipinas la naturaleza lucha por salir entre el asfalto como las células cancerígenas de mi madre por reproducirse».El título remite inmediatamente a la película ‘ Los últimos de Filipinas ‘ efectivamente el guiño existe. «Ese título e Isabel Preysler, en la cultura popular, es lo único que conocemos de Filipinas en España -dice la autora y directora-. Pero en realidad he elegido ese título porque Filipinas es la última colonia en nuestro imaginario; cuando piensas en las colonias te viene a la cabeza América Latina, Cuba… pero nunca Filipinas. Por eso habar de esa isla».El reparto es multilingüe: en el espectáculo se habla castellano, inglés y tagalo, con sobretítulos tanto en castellano para las partes en que se habla otro idioma como en inglés, para la comunidad filipina en Madrid. También aprovecha las ‘habilidades’ de los actores, que exhiben su faceta como músicos, bailarines o magos. España estuvo en Filipinas durante trescientos años, desde 1565 hasta 1898; pero no hay el mismo conocimiento sobre la historia de aquel tiempo en el país asiático y en el nuestro. Al menos esa sensación tuvo Lucía Miranda , fundadora de la compañía Cross Border , durante un viaje a Filipinas. «Hace trece años conocimos en París a los responsables de PETA Theater (Philippine Educational Theater Association) y nos enamoramos de esa compañía», dice la dramaturga, que cuenta que más tarde viajó a Filipinas y allí surgió ‘ Las últimas ‘, el espectáculo que presentan en el Teatro Valle-Inclán del 12 de mayo al 21 de junio. Con texto y dirección de la propia Lucía Miranda, ‘Las últimas’ presenta un reparto hispano-filipino compuesto por Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo, Julia Enríquez, Alexandra Masangkay, Juan Paños Larrauri, Belén Ponce de León y Belén de Santiago, con el añadido de la Tuna Universitaria Complutense (una tuna femenina),La obra quiere plantear una reflexión sobre el colonialismo , «con más preguntas que respuestas», dice Lucía Miranda. «No es una obra historicista», añade, aunque transcurre durante cinco momentos históricos y aparecen personajes reales, desde Magallanes a Imelda Marcos, pasando por Carmen Polo de Franco, Manuela Carmena o José Luis Martínez-Almeida.Noticia relacionada general No No ‘Una buena vida’, recuerdos de Filomena entre hemorroides y mitos griegos Julio Bravo«’Las últimas’ es mi obra más personal -dice Lucía Miranda- y también la que más investigación ha requerido (cuarenta personas entrevistadas); es una mezcla entre un teatro documental muy puro (el trabajo de verbatim que hemos hecho requiere una transcripción y encarnación de los personajes palabra por palabra) y la especulación ficticia más loca, porque como dice Françoise Vergès : ‘Un ejercicio decolonial consiste en imaginar cuáles podrían ser otras formas de exposición y representación’. Habla de la historia en común entre Filipinas y España, de la herencia, y de qué hacemos con ella».Entre las personas entrevistadas por la dramaturga -«desde curas a historiadores del arte y antropólogos, que nos ofrecieron una visión global»-, figuran también las madres de los intérpretes . «Tres días antes de coger mi vuelo a Filipinas para hacer la investigación de esta obra -relata Lucía Miranda-, mi madre me dijo que tenía cáncer. Al aterrizar y montarme en el coche de J-mee Katanyag -la directora de Peta, nuestra compañía colaboradora en Manila-, me eché a llorar: ‘A mí ahora el colonialismo me da igual, a mí ahora lo que me importa es mi madre’. Al día siguiente, J-mee me trajo Noli me tangere, el libro de José Rizal, base de la independencia de Filipinas de España. Y ahí estaba en el prólogo: el cáncer y la madre, la madre patria. En Filipinas la naturaleza lucha por salir entre el asfalto como las células cancerígenas de mi madre por reproducirse».El título remite inmediatamente a la película ‘ Los últimos de Filipinas ‘ efectivamente el guiño existe. «Ese título e Isabel Preysler, en la cultura popular, es lo único que conocemos de Filipinas en España -dice la autora y directora-. Pero en realidad he elegido ese título porque Filipinas es la última colonia en nuestro imaginario; cuando piensas en las colonias te viene a la cabeza América Latina, Cuba… pero nunca Filipinas. Por eso habar de esa isla».El reparto es multilingüe: en el espectáculo se habla castellano, inglés y tagalo, con sobretítulos tanto en castellano para las partes en que se habla otro idioma como en inglés, para la comunidad filipina en Madrid. También aprovecha las ‘habilidades’ de los actores, que exhiben su faceta como músicos, bailarines o magos.
España estuvo en Filipinas durante trescientos años, desde 1565 hasta 1898; pero no hay el mismo conocimiento sobre la historia de aquel tiempo en el país asiático y en el nuestro. Al menos esa sensación tuvo Lucía Miranda, fundadora de la compañía Cross Border … , durante un viaje a Filipinas. «Hace trece años conocimos en París a los responsables de PETA Theater (Philippine Educational Theater Association) y nos enamoramos de esa compañía», dice la dramaturga, que cuenta que más tarde viajó a Filipinas y allí surgió ‘Las últimas‘, el espectáculo que presentan en el Teatro Valle-Inclán del 12 de mayo al 21 de junio.
Con texto y dirección de la propia Lucía Miranda, ‘Las últimas’ presenta un reparto hispano-filipino compuesto por Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo, Julia Enríquez, Alexandra Masangkay, Juan Paños Larrauri, Belén Ponce de León y Belén de Santiago, con el añadido de la Tuna Universitaria Complutense (una tuna femenina),
La obra quiere plantear una reflexión sobre el colonialismo, «con más preguntas que respuestas», dice Lucía Miranda. «No es una obra historicista», añade, aunque transcurre durante cinco momentos históricos y aparecen personajes reales, desde Magallanes a Imelda Marcos, pasando por Carmen Polo de Franco, Manuela Carmena o José Luis Martínez-Almeida.
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«’Las últimas’ es mi obra más personal -dice Lucía Miranda- y también la que más investigación ha requerido (cuarenta personas entrevistadas); es una mezcla entre un teatro documental muy puro (el trabajo de verbatim que hemos hecho requiere una transcripción y encarnación de los personajes palabra por palabra) y la especulación ficticia más loca, porque como dice Françoise Vergès: ‘Un ejercicio decolonial consiste en imaginar cuáles podrían ser otras formas de exposición y representación’. Habla de la historia en común entre Filipinas y España, de la herencia, y de qué hacemos con ella».
Entre las personas entrevistadas por la dramaturga -«desde curas a historiadores del arte y antropólogos, que nos ofrecieron una visión global»-, figuran también las madres de los intérpretes. «Tres días antes de coger mi vuelo a Filipinas para hacer la investigación de esta obra -relata Lucía Miranda-, mi madre me dijo que tenía cáncer. Al aterrizar y montarme en el coche de J-mee Katanyag -la directora de Peta, nuestra compañía colaboradora en Manila-, me eché a llorar: ‘A mí ahora el colonialismo me da igual, a mí ahora lo que me importa es mi madre’. Al día siguiente, J-mee me trajo Noli me tangere, el libro de José Rizal, base de la independencia de Filipinas de España. Y ahí estaba en el prólogo: el cáncer y la madre, la madre patria. En Filipinas la naturaleza lucha por salir entre el asfalto como las células cancerígenas de mi madre por reproducirse».
El título remite inmediatamente a la película ‘Los últimos de Filipinas‘ efectivamente el guiño existe. «Ese título e Isabel Preysler, en la cultura popular, es lo único que conocemos de Filipinas en España -dice la autora y directora-. Pero en realidad he elegido ese título porque Filipinas es la última colonia en nuestro imaginario; cuando piensas en las colonias te viene a la cabeza América Latina, Cuba… pero nunca Filipinas. Por eso habar de esa isla».
El reparto es multilingüe: en el espectáculo se habla castellano, inglés y tagalo, con sobretítulos tanto en castellano para las partes en que se habla otro idioma como en inglés, para la comunidad filipina en Madrid. También aprovecha las ‘habilidades’ de los actores, que exhiben su faceta como músicos, bailarines o magos.
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